Tres asuntos acaparan el protagonismo en estos primeros días de precampaña electoral, los nietos de los exiliados españoles tras la guerra civil, la invasión de Ceuta y la visita de Felipe VI, nuestro Jefe de Estado, a dicha ciudad-autónoma y a Melilla. En efecto, el empeño de Sánchez de que el censo electoral se incremente de forma ostensible con la incorporación de los nietos de los exiliados y que puedan votar, cuando muchos de ellos ni conocen España y tienen nula vinculación con nuestro país, acaba de recibir un duro revés por parte del Supremo que ratifica la suspensión cautelar del voto de esos 163.000 “españoles” que hasta ahora han sido nacionalizados, pues el Alto Tribunal ha rechazado el recurso de la Abogacía del Estado por la “ley de nietos”, aunque los afectados tienen cinco días para presentar alegaciones. El auto de la Sala Tercera del TS es claro y conciso pues reprocha al Gobierno la falta de datos fiables y deja claro que “la limpieza y pulcritud del censo constituye un valor supremo del que deben despejarse las más mínimas dudas de oscuridad o irregularidad”…. Y en este asunto esas dudas “habelas ainas”, como dicen los gallegos sobre las meigas. El Supremo desmonta así el censo exterior diseñado por el Gobierno y le culpa por el bloqueo de incumplir la revisión de los expedientes de la “ley de nietos”, ve inseguridad jurídica y cree necesario que el 29-N se celebre “sin dudas de oscuridad” y con la certeza absoluta de que los expedientes de nacionalización cumplen estrictamente con los requisitos de la ley. Ante esta resolución del TS, PP y Vox manifiestan que por fin “se ha hecho justicia” y el Gobierno critica la decisión del Supremo una vez más y una vez más se aferra a Pumpido para salvar el “voto de los nietos” por lo que la Abogacía estudia un recurso ante el TC, mientras el TS alerta del “riesgo de constituir irregularmente un Censo de Electores sin exigencias de exactitud”. Así pues, de momento, sólo los beneficiarios de la “ley de nietos” que vivan en España podrán votar y el TC se aleja de dicha ley viendo “prematuro” intervenir ya que el proceso es por ahora competencia exclusiva del Supremo y, en todo caso, cuando llegue al Constitucional habrá que resolver caso por caso con arreglo a la legalidad vigente, lo que hace suponer que para el día 29-N no habrá todavía una resolución en firme, quedando claro que con el censo no conviene jugar ni admite frivolidad alguna.
Entretanto Felipe VI, que, por cierto,
también es nieto de exiliados, visita Ceuta y Melilla, el día después de la
celebración de la Fiesta Nacional del 12 de octubre, donde una vez más, en el
desfile militar, se abuchea e insulta a Sánchez lamentablemente pues como Presidente
del Gobierno puede merecer cualquier gesto de rechazo pero no el insulto soez
que descalifica a quienes lo protagonizan y lo promueven. Una Fiesta Nacional,
a la que no asistieron los aliados secesionistas de Sánchez, marcada obviamente
por el adelanto electoral, con un desfile militar presidido por los Reyes, en
el que han participado más de 4.000 militares y se han exhibido por primera vez
los blindados 8x8, y en el que el Presidente de Gobierno ha admitido en el
Palacio Real que la Marina marroquí entró en aguas españolas ceutíes durante la
avalancha y el Jefe de Estado afrontaba con “ilusión y ganas” su primera visita
a Ceuta que iniciaba al día siguiente. En efecto, el Gobierno español sanchista
confirmaba por fin que buques de guerra marroquíes entraron en el espacio
marítimo de Ceuta sin que, hasta ahora, haya habido la más mínima petición a
Rabat de que explique tan graves hechos que el propio Sánchez calificó en su día
y en caliente de “un ataque y una violación de la integridad territorial de
España”, aunque luego reculó misteriosamente sin que se sepa por qué y se largó
a veranear en La Mareta…. Sánchez ahora, en plena precampaña, debería explicar
lo que pasó con Marruecos a quien, por cierto, había regalado ya gratuitamente
la soberanía del Sahara Occidental, renunciando a la postura de neutralidad
histórica de España y pasándose a apoyar las tesis del régimen alauí, sin
explicación convincente alguna a los ciudadanos que tienen la necesidad y el
derecho de conocer asuntos tan relevantes para decidir su voto con conocimiento de causa.
Y en tales circunstancias Felipe VI
(no quiero ni imaginar qué pasaría si nuestro sistema fuera el republicano y,
por ejemplo, Sánchez fuera el Jefe de Estado y Feijóo el de Gobierno, o
viceversa), nuestro Jefe de Estado pone, una vez más, dosis de sensatez en
Ceuta, diciendo “no os dejaremos solos ni indefensos”, avisando de que “ante
cualquier riesgo nuestra obligación es la defensa” y afirmando que “cualquier
amenaza a Ceuta es una amenaza a Europa”, que “la soberanía e integridad
territorial de nuestro país no son negociables” y que “quienes entraron irregularmente
en nuestro país deben regresar a su lugar de origen lo antes posible y por los
cauces legalmente establecidos”….¿algún reproche a sus declaraciones claras y
concisas?. Además exige a Marruecos “buena fe” y “respeto mutuo” y recuerda que
“una amenaza a la ciudad es una amenaza a toda la UE”, mientras, junto a
Letizia, anima a los miles de ceutíes que les aclamaban en la calle a “no dejar
de creer en el futuro”. Era la inyección de confianza que necesitaban los ceutíes
ante la sensación actual de abandono y desprotección (repetida hoy en Melilla),
por lo que el Presidente de Ceuta, al igual que el de Melilla, agradecían al
Jefe de Estado su visita para generar optimismo.
Por su parte Sánchez se limita a decir sobre los
buques marroquíes que “fueron días intensos” y califica la intrusión de “hechos
puntuales entre vecinos”, mientras Vivas envía a la jueza, certificadas ante
notario, las llamadas que hizo a Moncloa en aquellos turbulentos días. Me temo
que Sánchez tendrá que aclarar con pelos y señales este embrollo, como otros
tantos sobre otros asuntos, si quiere recuperar algo de credibilidad a lo largo
de la campaña electoral.