En España la
ingobernabilidad está servida, lo que, obviamente, es pernicioso para nuestra
democracia. En efecto, conocido el resultado de las elecciones autonómicas en
Aragón y tras los últimos y recientes resultados en Extremadura y en las
últimas generales, podemos concluir, casi sin riesgo de equivocarnos, que en
ambas autonomías, como se presume que
sucederá en las que quedan por celebrar comicios y en las siguientes
generales, lo que hay en España es más de lo mismo, ingobernabilidad, y ello
requiere, en favor de la gobernabilidad y la estabilidad democrática, que
cambiemos de una vez por todas las leyes electorales, no sólo ya para buscar mayor proporcionalidad en
la adjudicación de escaños y menores distorsiones entre partidos nacionalistas
y nacionales, sino además, y muy especialmente, para adoptar normas, como las
tienen en otros países democráticos, tendentes a reforzar al partido más
votado, al ganador de los comicios, y evitar, como ya ha sucedido en las últimas
generales, que se birle el gobierno al vencedor en las urnas mediante
torticeras componendas interesadas en los despachos por parte de los dirigentes
de los partidos perdedores, prostituyendo “de facto” unos resultados
electorales que, al final, provocan desgobierno, frustración e
ingobernabilidad, cuando se evitarían con fórmulas como segundas vueltas entre
los dos partidos más votados, prima de escaños al partido más votado o
cualquier otra fórmula que evite o dificulte componendas interesadas antidemocráticas
tendentes a hurtar el derecho del vencedor de los comicios a gobernar y en
favor de opciones minoritarias cuyas propuestas son rechazadas ampliamente por
la ciudadanía. El caso es que hasta la llegada de Sánchez había una especie de pacto
entre caballeros y señoras, implícito aunque no escrito, por el que todos los
líderes políticos respetaban al vencedor de los sucesivos comicios, reconocían
su victoria y, bien mediante la abstención bien con acuerdos preliminares, ayudaban
a que el líder del partido más votado, el vencedor en los comicios, fuera
investido en el cargo, posibilitando así la alternancia política en consonancia
con el sentir mayoritario de la ciudadanía expresado en las urnas. En
definitiva, un compromiso explícito que se ha venido respetando desde la
Transición hasta la llegada del sanchismo al poder, truncando el principio de
que todos los presidentes anteriores, menos él, fueron los más votados en las
urnas, pues, Sánchez tras llegar al poder legal y legítimamente mediante una
moción de censura, después, al perder las elecciones, decidió permanecer en el
mismo mediante componendas y chantajes con partidos minoritarios de derechas o
izquierdas, moderados o radicales, secesionistas o constitucionalistas con la
única finalidad de hurtar al vencedor de los comicios su derecho a gobernar,
propiciando que, por primera vez en nuestra democracia, el líder del partido
vencedor en las urnas, en este caso el del PP, Feijóo, pasara a la oposición y
el perdedor de los comicios, en este caso el líder del PSOE, Sánchez, se alzara
a la Presidencia del Gobierno, mediante
una fórmula matemática parlamentaria que, aunque legal, carece de legitimidad
democrática, y justificando la felonía negando incluso que, siendo el popular
el más votado, dijeran que no había sido el vencedor en las urnas porque el
vencedor es quien es capaz de conformar gobiernos en el oscuro ambiente de los
despachos….y de aquellos polvos, estos lodos.
Más de lo mismo tras los comicios en
Aragón que arrojan los siguientes resultados: PP 34´2% de votos y 26 escaños,
pierde 2; PSOE 24´3% y 18, pierde cinco; Vox 17´9% y 14, gana 7; CHA 9´7% y 6,
gana 3; Aragón Existe 3´6% y 2, pierde 1; IU-Sumar 2´9% y 1, conserva el que
tenía; PAR pierde el que tenía y Podemos no entra en las Cortes Aragonesas.
¿Entendería alguien que se dijera ahora que el PP no es el vencedor de los
comicios o que Vox, contra natural, se sumara a ese discurso demagógico y apoyara
a un PSOE perdedor? Creo que no, aunque algo parecido se hizo en las últimas generales
en las que, tanto la derecha catalana como la vasca, se prestaron a negociar en
los despachos la investidura contra-natura ideológica del líder del sanchismo
para conformar un gobierno minoritario izquierdista PSOE-Podemos, inestable,
que cínicamente se autodefine como progresista cuando ni siquiera es capaz de
aprobar los Presupuestos en los últimos tres años. En fin, más de lo mismo:
ingobernabilidad y antidemocracia. Así las cosas, tras los resultados en
Aragón, cada quien nos vende la burra coja para ocultar la realidad que es la
siguiente: en términos derecha-izquierda barre la derecha (PP-Vox suman el
51´2% de votos y 40 escaños) a la izquierda (PSOE-CHA-Aragón Existe-IUSumar
suman 40´5% y 27 escaños); algo parecido a lo que pasó en las generales pues la
derecha (PP-Vox-Junts-PNV-UPN) que sumó el 48% de votos y 182 diputados se vio
incapaz de gobernar porque la izquierda (PSOE-Sumar-ERC-EHBidu-BNG-CC), que obtuvo
parecido porcentaje de votos pero sólo 168 escaños, ganó (o compró) en los
despachos los doce escaños de derechas (Junts-PNV), en este caso nacionalistas,
para sumarlos a su causa progresista de izquierdas, invirtiendo así la decisión
de la ciudadanía en las urnas a favor de una mayoría de derechas.
Más de lo mismo a la hora de vendernos
la burra coja diciendo que el PP ha perdido porque no ha conseguido sacar más
de los 28 escaños que tenía cuando adelantó los comicios y no conseguirlo,
ocultando que, incluso perdiendo en apoyos, es el vencedor de los comicios y el
partido más votado, que saca diez puntos al PSOE, que es el más perjudicado y
el que más apoyos pierde, protagonizando la deriva a la baja como una constante
desde que el sanchismo se hizo con las riendas del partido. Si al PP le ha ido
mal al perder dos escaños y no acercarse a la mayoría absoluta que buscaba, cada
vez más difícil de conseguir, al PSOE no le ha ido mal, sino fatal y pésimo,
quedando a sólo cuatro escaños de ventaja con el derechista Vox, quien junto al
izquierdista CHA es el verdadero beneficiado de estos comicios…y, guste o no guste,
lo demás son cuentos o excusas de mal perdedor. Claro que es incómodo e incluso
indeseable que el PP para gobernar en Aragón o en España tenga que pactar con
Vox, el principal partido de derechas a su derecha, pero es más incómodo e
indeseable que el PSOE para gobernar tenga que pactar no solo con
Sumar-Podemos, principales partidos de izquierdas a su izquierda, sino además
con Junts-PNV-ERC-EHBildu-BNG…y todo el que pase por allí, sea de derechas o de
izquierdas, nacionalista o constitucionalista, moderado o radical…..eso en
España, pues en Extremadura o Aragón, ni eso siquiera, salvo que Vox, como hizo
Junts o PNV, se sumara a su causa. Y lo patético y preocupante es que en el
PSOE sanchista no haga autocrítica alguna tras la debacle electoral en Aragón,
amén de la de Extremadura, y que su estrategia se reduzca a que viene el lobo,
la ultraderecha, que cada vez más en vez de causar miedo causa risa en la
ciudadanía, mientras Pilar Alegría, la ministra designada a dedo por Sánchez
para intentar convertirse en Presidenta de Aragón se estrella en las urnas con
la satisfacción de los socialistas por no haber cosechado el peor resultado
electoral sino igualarlo. En fin, sin más comentarios.
La cruda realidad es que Sánchez
cosecha una derrota más (y no pasa nada, todo normal), Feijóo gana las
elecciones, Vox se catapulta y la izquierda a la izquierda del PSOE no levanta
cabeza, salvo CHA que duplica votos para colocarse en seis escaños. El PP pues,
tendrá que pactar con Vox si quiere gobernar a los aragoneses y, al efecto,
asume cambiar su discurso dado que “Vox está en la ola” mientras Feijóo insta a
los suyos a aceptar que es necesario el entendimiento con Abascal con el único
límite de la Ley y la Constitución, mientras los críticos del PSOE, pocos y
casi escondidos, piden una profunda “reflexión” aunque se resignan a que nadie
en Ferraz haga nada para evitar ser
arrastrados por esta “espiral infernal”. De momento Feijóo reta a Vox a
compartir gobiernos y asumir gestión, asumiendo la convivencia con un rival “fuerte”
y advirtiendo a Abascal que “no puede convertirse en muro”, y Vox responde que
está dispuesto a “gobernar” pero reclama consejerías influyentes y que manejen “presupuestos”;
por su parte el PSOE no hace autocrítica tras su desplome y seguirá insistiendo
en el miedo a la ultraderecha pese a que “no está calando” (a la vista está).
Así las cosas, el PP instala su “cuartel general” en Castilla y León ante la
siguiente meta electoral para intentar mejorar resultados, y Rufián, ¡válgame
Dios!, insiste en su idea de que toda la izquierda se una para “hacer algo
diferente” para frenar la ola de la derecha….¿quizá un “frente popular” al
estilo de el de 1936?...ya lo aclarará el bueno de Rufián, seguro que será algo
para fortalecer España y su régimen democrático, ¿no creen?.
Mientras tanto el ministro Puente
consigue al fin frenar parcialmente la ya iniciada huelga de ferroviarios tras negociar
con los sindicatos mayoritarios y regar de millones al sector a la desesperada,
en tanto que, según 40dB, el 58% de españoles tiene poca o ninguna confianza en
el sistema ferroviario. Y mientras la red ferroviaria suma mil puntos en
incidencias, se pone en alerta que las carreteras del Estado necesitan 4.700 millones
para superar la ruina que sufren, pues Puente dedica un 25% menos de lo
necesario para la conservación de las vías estatales. No en vano Marc Janeras,
portavoz de la plataforma de usuarios de Rodalíes, dice que “el ministro está
alejado de la realidad y es un propagandista” y Ulpiano, el ingeniero que cuidaba
de la Alta Velocidad, manifiesta que “debimos hacerlo bien en 1992…en las vías
del AVE no había vibraciones” y, tras el accidente de Adamuz, añade que la vía “se
deteriora si no hay un verdadero control y labor de conservación diaria”….en
fin, algo tan sencillo como eso.
Por su parte Zapatero, tras reunirse
con Delcy Rodríguez en Caracas, llama a la reconciliación, después de haber improvisado
un viaje a Venezuela para apuntarse a la amnistía de presos políticos y apoyar
a Delcy, dice “tengo en ella gran confianza” y “veo el mejor ambiente tras años
difíciles”, se presenta como el gran mediador de la excarcelación y anuncia “voy
a hablar con mucha gente”, mientras maniobra para colocar a su asesor como
Ministro de Defensa, se trata del ex general Miguel Rodríguez Torres, que
dirigió el aparato represor del régimen, lo que le permitiría a Delcy tomar el
control total del Ejército.
Por lo que respecta a oros asuntos
citar que el PP ataca a la denunciante de
acoso con bulos y amenazas, pues el número dos de Ayuso, Francisco Serrano,
denigra su trabajo en la concejalía de Móstoles y la acusa de deslealtad por
grabar reuniones en las que se le presionó
para que no acudiera a los tribunales; que el terrorista etarra Txeroki,
condenado a 400 años de cárcel, queda libre de lunes a viernes y se suma a la
treintena de presos etarras a los que PSE y PNV han concedido beneficios
penitenciarios desde que Sánchez les cedió las competencias; que Andalucía
sufre desalojos y grandes pérdidas por las inundaciones y el temporal que no
cesa; que se desata una guerra total entre Bolaños y la Presidenta del CGPJ por
las 500 plazas de jueces, pues Perelló le recuerda que no hay profesionales ni
para cubrir las actuales y le pide “realismo” pero el ministro la acusa de
hacer un “discurso político”; que los informes de “vulnerabilidad” dejan en el
limbo a los caseros okupados quienes dicen que “es un callejón sin salida,
todos se lavan las manos”; y que España vive la ilusión de un record de empleo
inflado por los pluriempleados, que rondan los 900.000 al cierre de 2025 y han
crecido con Sánchez un 41%, y a ello se suman los fijos discontinuos, lo que
desfigura las estadísticas de empleo.
Jorge Cremades Sena