Sin
lugar a dudas el orden mundial bipolar, liderado por EEUU y la URSS tras la
Segunda Guerra Mundial, dividendo al mundo en dos bloques, el capitalista y el
comunista (yo diría, el democrático y el totalitario), dando lugar a la
creación de la ONU, hace aguas ya por todas partes. A mi juicio el “quid de la
cuestión” es que la carta fundacional de Naciones Unidas, buscando el loable
objetivo de la cooperación de las grandes potencias para intentar evitar otro
conflicto como el de 1939-1945, conocido como “Segunda Guerra Mundial”, que
había sembrado de ruina, horror y muerte al mundo hasta acabar con el totalitarismo
extremo de Hitler, el fascismo de Musolini y el imperialismo de Hirohito, que
buscaban la expansión territorial de sus países (Alemania, Italia y Japón,
respectivamente) y la destrucción del comunismo soviético, partía de un error
de principio, dándose la paradoja de que entre los vencedores del conflicto
(EEUU, URSS, Reino Unido y Francia) uno de ellos, la URSS era el paradigma en
aquella época del otro totalitarismo atroz, el comunista de Stalin, lo que, al
final supuso la consolidación de sendos bloques incompatibles, el capitalista democrático
y el comunista totalitario; en definitiva la división del mundo entre ambos, que
vivieron de espaldas durante largos años con la llamada Guerra Fría con la ONU
como institución suprema y su errática concesión del derecho a veto a sus cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EEUU, Rusia, China, Francia y
Reino Unido) que ha servido más bien como mecanismo nefasto para que
determinados asuntos quedaran impunes y fuera de control, cuando a cualquiera
de ellos conviniese. Así y todo la ONU sigue trabajando hoy para mantener la
paz y la seguridad internacionales, brindar asistencia humanitaria a quienes la
necesitan, proteger los derechos humanos y defender el derecho internacional.
Pero basta echar un vistazo al patio para entender que todo es una mera
entelequia. Ese orden mundial (o desorden, según se mire), enfermo durante
todos estos años y limitado por el derecho a veto de cada uno de sus cinco
miembros permanentes de su Consejo de Seguridad, hoy está moribundo, ha muerto,
pues ya, sin reparo alguno, se está sustituyendo por un nuevo desorden mundial
(u orden, según se mire) que consiste en imponer la ley del más fuerte por
encima del derecho internacional establecido. En definitiva, un nuevo mundo sin
reglas desde que, entre otros, Trump, Netanyahu y Putin decidieran romper
descaradamente el actual orden internacional (¡para qué disimular si quiera!)
sin respeto alguno ni siquiera a las formas. La invasión y guerra de Ucrania
por la Rusia de Putin, los conflictos en Gaza o la guerra iniciada por los EEUU
de Trump y el Israel de Netanyahu en Irán ponen la guinda a la barbarie del
recurso a la fuerza para sumir en la irrelevancia absoluta las instituciones
internacionales o las nacionales. Es la lay de la selva.
La osadía del comunista Putin invadiendo Ucrania tras
arrebatarle Crimea y desatar una guerra contra el orden mundial sin que nadie
lo impidiera, o la operación de Trump en Venezuela son dos ejemplos claros del
actual desorden. En el primer caso un comunista poderoso se carga a un
demócrata, y en el segundo caso un demócrata prepotente se carga a un dictador
al margen de la legalidad establecida: hoy por ti mañana por mí. Mientras tanto
la derecha latinoamericana queda bajo el “escudo” de Trump a cuyo llamamiento
en un hotel de Florida para presentar el llamado “Escudo de las Américas”
contra el narcotráfico no faltó nadie, pues, desde Milei a Bukele, los doce
líderes de la derecha más afín al trumpismo, supuestamente todos demócratas de
toda la vida, le prestaron pleitesía en tan loable objetivo sin importarle para
nada a ninguno que, en democracia, el “fin no justifica los medios” y que
siempre hay que actuar según la legalidad establecida y no según el capricho
del gobernante de turno; legalidad que requiere contar con la aprobación del
legislativo (es la grandeza y a la vez la miseria de la democracia frente al
autoritarismo). Cierto que en el bloque no democrático estas minucias no
existen y el dictador obra como le viene en gana en cada momento. Pero ningún demócrata, como es el caso de
Trump, puede ni debe actuar como un dictador, como es el caso de Putin, pues
precisamente en ello consiste la grandeza de la democracia frente a la miseria
de la dictadura, llamando la atención que gobernantes que se dicen democráticos
se pongan bien finos cuando un homólogo se salta la legalidad, como Trump, y
miren para otro lado si, quien se la salta, es un dictador no solo de hecho
sino de derecho, como Putin.
Y en este pleno desorden mundial prosigue la ilegal
guerra de Ucrania y la guerra ilegal de Irán, por más que el objetivo de la
primera sea acabar con un régimen democrático y el de la segunda sea acabar con
un régimen dictatorial sanguinario, que la ONU debiera haber finiquitado desde
hace mucho tiempo. Así las cosas, en plena amenaza económica para la Humanidad,
Trump apunta a un largo conflicto en Irán diciendo que “no habrá un pacto,
salvo rendición incondicional” y amenazando con que Cuba caerá “bastante
pronto”, para, al día siguiente, afirmar que la guerra está “casi terminada”
para mayor gloria de los especuladores que entretanto se forran con la
evolución de los precios del crudo, pues las Bolsas reaccionan con euforia a su
declaración y acto seguido él matiza que aún tiene objetivos que
cumplir…haciendo gala de la improvisación que le caracteriza, indigna de un
gobernante que se precie. Ya antes había dicho que la guerra en Ucrania
acabaría pronto….y ya ven, mientras
Putin en ambos casos no dice ni esta boca es mía. Quien sí se manifiesta es
Sánchez, advirtiendo que “esta guerra es un error que vamos a pagar” en medio
de su campaña “no a la guerra”, como si simplemente decirlo sirviera para algo,
en tanto que Von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europa, evitó llamarle
para darle su apoyo público, intentando ocultar el mensaje que le envió tras
las amenazas de Trump, cuando en la primera semana de conflicto ya ascendían
los muertos a 1.300 y el diésel y la gasolina se disparaban ya al 12%
presagiando una crisis económica insoportable, poniendo en jaque al comercio
mundial (se disparan las tarifas de los fletes marítimos al obligar a las
navieras a redirigir rutas; el transporte aéreo de mercancías se encarece un
600%; y en el mejor de los escenarios, con una rápida solución del conflicto,
la economía española perdería dos décimas de PIB y la inflación subiría hasta
el 3% antes del verano…). Por su parte Albares, descubre las Américas diciendo
que “esta guerra afecta mucho más a Europa que a su promotor, que no informó ni
pregunto”, lo que es cierto, pero es lo mismo que hace Sánchez cuando actúa al
margen del Parlamento.
Es el nivel de los gobernantes que tenemos tanto a
nivel nacional como internacional, pues en estos momentos se junta el hambre
con las ganas de comer. Trump desata un infierno de bombas en Teherán y anuncia
más “muertes” mientras Irán titubea en el Golfo y el Presidente iraní,
Pezeskhian, promete no “más ataques” a los países árabes para, acto seguido,
bombardear Qatar, Dubai y Kuwait; Trump asegura que el régimen “se ha rendido”
tras anunciar que “no atacará a los países vecinos” mientras la Guardia
Revolucionaria iraní ataca bases americanas en dichos territorios y a grupos
kurdos en Irak; e Irán desafía a Trump eligiendo al hijo de Jamenei, Motjaba,
como nuevo líder supremo contra las advertencias de Trump quien tras el
nombramiento dice que “no durará mucho”. Ni Trump, ni Sánchez se han enterado
todavía de que esto no es Venezuela, para después ponerse de acuerdo y controlar
el régimen.
Y, volviendo a España, con más pena
que gloria, se celebró el Día Internacional de la Mujer, de nuevo con el
feminismo dividido y reconvirtiendo las manifestaciones para agitar el “no a la
guerra” de Sánchez y reivindicar el antimilitarismo, mientras Zapatero sitúa a
Sánchez como “referente de los demócratas y progresistas del mundo” y la
ministra de Igualdad, Ana Redondo, se pone al frente del ridículo extremo en
peloteo indecente al líder (y ¡menos mal que aquí no hay “líder supremo”!)
diciendo a Sánchez: “gracias presidente; eres el superhéroe de la paz; eres el
superhéroe de la dignidad, de los derechos y del feminismo”…. ¿se puede superar
semejante ridículo?, sólo cabe parangón en los fervientes adeptos de los
grandes dictadores que en el mundo han sido como, entre otros, Hitler, Stalin,
Kim Jong-Un, Ho Chi Minh, o Mao Zedong; aunque en estos casos cabe la atenuante
del miedo ya que podía estar en juego sus vidas y haciendas… Pero ahora, lo de
Ana Redondo, en plena democracia, no tiene otra explicación que su voluntario
espíritu sumiso que la incapacitaría como ministra y más aún como ministra de
Igualdad. Y luego dice Irene Montero, otra que tal baila, que “los sectores más
reaccionarios quieren echar a las feministas del espacio público”…ya ven, no
hace falta, algunas feministas se lo ganan a pulso ellas solitas.
Entretanto, ante tanto inútil suelto,
hablan los sondeos, en este caso sobre Castilla y León que está en campaña
electoral. Según 40DB, Vox gana terreno con cerca del 20% de votos, PP gana los
comicios pero se estanca y PSOE sufre un descenso pero evita el descalabro de
anteriores comunidades; según GAD-3, PP-Vox se consolidan y PSOE resiste, pues
Mañueco subiría entre dos o tres procuradores y Abascal entre tres y cinco a
cuenta de la desaparición de Podemos, Ciudadanos, Por Ávila y la bajada de
Soria ¡Ya!, los resultados serían: PP 34´8% de votos y entre 33-34
procuradores, PSOE 28´6% y 25-29 y Vox 19´5% y 16-18; y, según SigmaDos, el PP
crece mientras Vox acaricia ya el 20% y el PSOE se estanca, pues los resultados
serían: PP 35´8% de votos y hasta 34 escaños, PSOE 28´3% y 26-28, Vox 19´1% y
16-17, y la coalición IU-Sumar 4´2% y 1 procurador. En definitiva, mayoría
super-absoluta de la derecha PP-Vox que andan enfrentados en Extremadura y Aragón,
donde también la tienen, para hacerla valer y gobernar. En efecto, Vox vuelve a
frustrar la investidura de la popular Guardiola en Extremadura y el PP tiene
hasta el cuatro de mayo para llegar a un acuerdo con los ultras, o
nuevas elecciones, mientras Mañueco, en Castilla y León, dice que “hay
que ganar la batalla de la sensatez y Vox debe decidir si es parte de la
solución”….en efecto, si ante un partido claramente vencedor en unos comicios,
los perdedores son incapaces de acordar con él un acuerdo de gobernabilidad,
los ciudadanos no nos merecemos la democracia que buscamos.
Respecto a otros asuntos citar que
Fiscalía rechaza imputar por ahora a Mazón por su gestión en la dana; que la
Justicia obliga a Ayuso a crear el registro de objetores al aborto y la
Comunidad de Madrid anuncia que seguirá
pleiteando; que Fiscalía solicita hasta diez años a Rafa Mir por agresión
sexual; que Marlaska elige como nuevo DAO de la Policía Nacional a Santafé,
jefe Superior de Baleares, que llega con el aval de la Secretaria de Estado de
Seguridad, Ana Calvo; que Abascal expedienta al exlíder de Murcia y expulsa a
Ortega Smith, quien le acusa de hacerlo por denunciar irregularidades; que EEUU
vincula un pago de Plus Ultra con una gran red de corrupción venezolana
vinculada a Alex Saab, considerado testaferro de Maduro; y que Sánchez agita el
“trío de las Azores” como arma electoral y Moncloa rechaza el adelanto electoral,
enarbolando el “no a la guerra”, como si fuera exclusivo suyo y no de la gran
mayoría (nadie quiere la guerra) y su desprecio recurrente a que, en su día, el
popular Aznar y el socialista Blair apoyaran a Bush en el asalto al régimen
iraquí.
Jorge Cremades Sena