Ensimismados con el problemón de la vivienda como si fuera el único gran problema que tiene España, un grave y feo asunto se abre paso entre los casos de corrupción al extremo de que éste tiene ingredientes muy preocupantes si se confirma su veracidad y cabe preguntarse si estamos ante otro caso más de corrupción en cualesquiera de sus variantes o ante un caso de matonismo político, que urge esclarecer lo antes posible. Me refiero a lo que ya se conoce genéricamente como “caso cloacas del PSOE” o “caso Leire” en lo que afecta al “caso del hermanísimo” y las presiones a la jueza Biedma que lo instruía, ya que pasarían de castaño oscuro. Feo asunto que en ningún caso debe condenarse al ostracismo por la extrema gravedad que conlleva en caso de probarse en sede judicial. En efecto, la UCO confirma el intento de las “cloacas” del PSOE de “eliminar” a Biedma, la jueza que llevaba el caso del hermano de Pedro Sánchez, y da credibilidad al testimonio de la narco que recibió el encargo de atentar contra la magistrada, quien, tras preparar su intervención concienzudamente, comparece ante el juez Pedraz y de forma detallada, ratifica ante él en la Audiencia Nacional que las “cloacas” fueron a por sus hijas, relata seguimientos en el colegio, grabaciones, contactos de la trama con narcos y confirma que los agentes de la UCO fueron presionados durante la instrucción del caso David Sánchez, quien finalmente fue condenado. El caso es que la Guardia Civil considera creíble el testimonio de la citada narco que recibió el encargo de atentar contra Biedma porque “a palos aprende el burro” y Pedraz tendrá que valorar las “pruebas y datos” aportados contra la cloaca del PSOE para decidir sobre la imputación de Ferraz. Los allegados a Biedma consideran que la jueza “va con mucho material y tiene el apoyo del informe de la UCO, que es demoledor, de lo que quisieron hacerle”. Al parecer, las supuestas “cloacas” del PSOE se vieron con los narcos antes de la imputación del “hermanísimo” y uno de los testigos señala incluso que las primeras reuniones fueron en un piso franco; frases publicadas en los medios como “Biedma es un puto grano en el culo; hay que eliminarla; a palos aprende el burro”, ponen los pelos de punta. En todo caso, Biedma, “angustiada” por su situación, deja a un paso de ser imputado al ex juez de las cloacas, Sainz de Tejada (hay de todo en esta trama), condenado y apartado de la carrera por maltratar a su mujer, por estar presuntamente en el epicentro de los contactos de la presunta trama con clanes de la droga de Badajoz para “eliminar” a la magistrada, y el juez Pedraz decidirá si finalmente llama a Sainz de Tejada a declarar como investigado. La Fiscalía ve indicios contra el PSOE pero rechaza imputarlo ahora y pide a Pedraz que primero se interrogue a Santos Cerdán.
No estamos ante un clásico caso más de
corrupción, sino ante un asunto de inadmisible extrema gravedad de puro matonismo
político. Ya nos hemos acostumbrado por desgracia a una descalificación casi
generalizada de los jueces y de su trabajo,
pero es intolerable que éstos tengan que trabajar amedrentados como ha
sucedido a Biedma. Si no fuera por ellos estaríamos sobreviviendo sin duda con
la ley del más fuerte, la ley de la selva. Y, siguiendo con la corrupción, cabe
señalar que el frente judicial alcanza a seis altos cargos del Estado por Air
Europa; que Juan Carlos I renuncia a los 65 millones que donó a Corinna Larsen y
no materializa la denuncia que anunció; que es imputado por soborno el Jefe de Quirón que da trabajo
a la pareja de Ayuso, que también está investigado en la causa; que
Anticorrupción atribuye al PSOE tráfico de influencias y cohecho por el “caso
cloacas” y resalta el descontrol con el que actuaba Cerdán y la falta de
explicaciones de la gerente del partido, pues hizo los pagos con firmas
interpuestas y no se motorizaron los realizados a Leire y Cerdán; que el ex juez de la cloaca del PSOE se jacta de no
haber sido citado a declarar en el “caso Biedma”; y que Carnicero, el amigo de
Sánchez gasta 2´4 millones en eventos, caterings y DJ, convirtiendo la Casa de
la Arquitectura en el centro de sus “actividades de lobby” pagadas desde la
Secretaría de Vivienda, que pasó de abonar 36.000 euros en 2024 a más de un
millón al año (¡no está nada mal!).
En fin, que todos estos personajes y otros que
tenemos “in mente” se forren a costa de nuestros bolsillos, que se rían de
nosotros y nos tomen como idiotas, que enchufen a sus familiares y amigos o que
nos mientan y nos tomen el pelo, es malo, malísimo…. pero que encima amenacen a
quienes pagamos para que investiguen sus fechorías, pretendan amedrentarles
para impedirles que esclarezcan la verdad es pésimo y atenta directamente
contra nuestro Estado de Derecho. Es lo que hay, salvo que pronto lo cambiemos.