Supongo que todos estaremos
de acuerdo en que la seguridad es y debe ser uno de los pilares fundamentales
del Estado y, por tanto, sus gobernantes deben dedicar todo su esfuerzo en
garantizarla protegiendo los derechos de la gente, manteniendo el orden público
y asegurando la paz entre sus ciudadanos, frente a los enemigos internos o
externos que puedan surgir. Y obviamente el Estado, si es un Estado de Derecho
y democrático, debe garantizar la seguridad en todo el territorio nacional,
aplicando siempre la ley vigente, pues para ello cuenta con las Fuerzas de
Seguridad, dependientes del gobierno de turno, y con las Fuerzas Armadas. Pues bien, la citada
seguridad, pasa en primer lugar por garantizar el principio de integridad
territorial, clave en el Derecho Internacional para proteger las fronteras de
un Estado frente al uso o amenaza de la fuerza por pare de otro Estado violando
las fronteras. Dicho lo anterior, lo que
está sucediendo en Ceuta, al margen de otras connotaciones ideológicas
(racismo, xenofobia, delincuencia….), es una
cuestión de seguridad por encima de todo, pues no se les está garantizando
a los ceutíes (y, si me apuras, ni siquiera al resto de españoles) poniendo en
grave riesgo la paz y la convivencia no ya sólo en el Magreb o en España, sino
también en la vieja Europa que observa atónita como se están violando sus
fronteras; es más, tampoco se les está garantizando la seguridad a los
inmigrantes recién llegados de forma ilegal. La realidad es que después de tres
semanas desde la invasión de Ceuta desde Marruecos por más de 80.000 personas,
dejando decenas de muertos en el intento, el Gobierno español, reaccionando
tarde y mal e improvisando según los acontecimientos, es incapaz de manejar a
los 6.500 inmigrantes ilegales que siguen todavía vagando por Ceuta y sus
alrededores; es más, la Policía desmantela la playa de El Trampolín y traslada
a los primeros 1.400 migrantes a otros recintos, pero se tiene que abandonar la
limpieza de la playa tras la llegada de otros 500 extranjeros al
asentamiento….en definitiva, estamos jugando al ratón y el gato, desalojamos
una zona, nos vamos y poco después parte de los desalojados, cuando no otros
escondidos en cualquier parte, regresan al lugar desalojado, mientras las
mafias hacen su agosto (nunca mejor dicho) trasladando inmigrantes a la
Península por el módico precio de hasta 9.000 euros por persona por cruzar el
Estrecho. Es el caos en Ceuta por la improvisación en la reagrupación de
inmigrantes, mientras la Policía trata de evitar nuevos asentamientos y ya ha
desarticulado dos organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de migrantes
ilegales y contabiliza a 2.000 migrantes de vuelta en la desalojada playa de El
Trampolín, otros 2.500 escondidos y a 2.000 menores desamparados, en tanto que
Sanidad, por fin, convoca a las CCAA de urgencia para enviar vacunas a Ceuta de
varicela, triple vírica, polio y tétanos. Es la “normalidad” que proclama el
Gobierno mientras monta campamentos y los mandos policiales alertan de los riesgos
de concentrar en carpas a miles de marroquíes y subsaharianos que invadieron la
ciudad ante la pasividad de las autoridades de Marruecos y España para
impedirlo. Hoy, tres semanas después, funcionarios del Ministerio de
Migraciones, reconocen estar “sobrepasados” y arremeten contra la
“improvisación de Interior”, que es, en definitiva, la improvisación de todo el
Gobierno.
Por otro lado la “operación traslado”
en vez de la expulsión en caliente aboca a una odisea burocrática de años
cuando la Audiencia Nacional está todavía resolviendo los recursos contra las
denegaciones de asilo de la anterior entrada masiva de 2021, pues no hay que
olvidar que la Ley y la jurisprudencia amparan a los menores e impiden las
devoluciones masivas, lo que requiere expedientes individuales pormenorizados,
que tardan en resolverse. Sin duda este caos de seguridad, incomprensiblemente
permitido, que ahora alimenta otros caos mientras la seguridad se repara, se
hubiera evitado si los gobiernos español y marroquí no hubieran actuado de
forma tan negligente (o algo peor aún), y no lo hicieron, por lo que Manos
Limpias requiere una “investigación independiente” contra Sánchez y Mohamed VI
sobre lo acaecido en Ceuta y les lleva ante la Corte Penal Internacional. Y eso
que a Marruecos la UE y España le pagan, entre otras cosas, para controlar la emigración
en las fronteras. Al final parece ser que Sánchez atiende por fin la reiterada
petición de Vivas de crear la figura de un “mando único” y delegará en el
ministro Torres la coordinación de todos los ministerios implicados en la
crisis para dar una respuesta conjunta, como solicitaba el Presidente de Ceuta,
mientras Ferraz exige a sus críticos ceutíes “velar por la imagen” del PSOE
acallando a los diputados díscolos. Y en plena alerta del Gobierno por el
rédito electoral que pueda sacar Vox de esta crisis, por fin prepara un plan de
ayudas para revitalizar Ceuta y acometerá rebajas fiscales, ayudas directas y
medidas para el turismo, por lo que el Vicepresidente Cuerpo se reunirá en
estos días con distintos sectores de la ciudad para ver sus necesidades.
Y por si no fuera suficiente, una
noticia no desmentida, señala que el Gobierno de Sánchez, a través de uno de
sus ministros, sondeó al Rey Felipe sobre la posibilidad de realizar una
llamada a Mohamed VI para intentar apaciguar la situación, llamada que, en todo
caso, no se ha realizado. Y la crisis agrava las relaciones entre Zarzuela y
Moncloa (¡lo que nos faltaba!) tras pedir al rey que dé las “gracias” a Mohamed
por colaborar con el Ejecutivo español los días posteriores a la invasión, que
el marroquí permitió, mientras Ceuta presiona a Moncloa para recibir al Rey
Felipe en el Día de Ceuta el dos de septiembre, pero el Gobierno reitera que no
tiene problema en que el Jefe del Estado vaya a Ceuta pero “cuando se den las
circunstancias”…. Es evidente que Sánchez no quiere irritar al monarca alauí y
no ve acertado por ahora algo tan normal como que el Jefe de Estado español
visite las ciudades de España que pasan por dificultades severas cuando
considere oportuno (¡faltaría más!)….pero encima, intentar que el Rey de España
dé las “gracias” al rey de Marruecos cuando no impidió la invasión de nada
menos que 80.000 personas, me parece un acto de cobardía supina o de sumisión
inaceptable, pues lo procedente sería haber pedido al embajador explicaciones
por lo acaecido, que tanta inseguridad está generando no solo en Ceuta y España
sino también en la UE.
Jorge Cremades Sena