Sin duda la crisis de Ceuta
dinamita la hoja de ruta electoral de Sánchez y Moncloa trata de resolver la
situación antes de convocar elecciones, que, en todo caso, habrán de celebrarse
el próximo año, sí o sí, como marcan los cánones, mientras el PSOE pide activar
unos Presupuestos y cambiar el tono, en tanto que, próximos al Presidente, ven
“tóxico que Puente agite el debate de la
sucesión” pues hay gran preocupación en la dirección socialista ya que, a todas
luces, “da la sensación de un presidente agotado” y muchos no ven al ministro
más cuadriculado del sanchismo como “candidato para la mayoría” y por ello ya
hay sectores que impulsan al ministro y actual Vicepresidente Cuerpo, como
mejor opción, lo que plantea un dilema
sucesorio de envergadura en el PSOE. En cierto sentido, y salvando todas las
distancias, el dilema del sanchismo se parece al dilema del franquismo en su
últimas fases cuando los franquistas totalmente desacreditados, debatían entre
elegir sucesor a alguien más franquista que Franco, como era Carrero Blanco,
elegido por el Caudillo, o a alguien más aperturista de cara al futuro que se
avecinaba; por tanto, como Franco en su momento, habrá que ver si, por fin,
Sánchez opta por elegir como su sucesor a Puente o a Cuerpo antes de que le
jubilen en las urnas, o, dado que ahora tenemos democracia, el partido es capaz
de elegir a cualquier otro dirigente menos contaminado por el sanchismo, que
sea capaz de pilotar la necesaria transición del PSOE sanchista hacia una
recuperación de su ideológica socialdemócrata, que tantos éxitos tuvo desde la
Transición con Felipe González y que después fue perdiendo con Zapatero hasta
llegar al actual preocupante rechazo ciudadano con Sánchez. Un dilema nada
baladí sin duda sobre la sucesión de Sánchez, que marcará el futuro del PSOE y
también el de nuestra democracia. De momento, al margen de lo que está pasando
en Ceuta, cunde la alerta en el PSOE que teme perder más poder territorial aún
en los feudos autonómicos que le quedan, pues Asturias y Castilla-La Mancha
están en riesgo por culpa de las políticas de Sánchez, volcadas en favorecer a
Cataluña, para que los partidos nacional-independentistas catalanes (y los vascos) le sigan apoyando en el Congreso
aunque sea a trancas y barrancas…En definitiva Ferraz se prepara para un 2027
muy negro con una presumible caída de poder territorial sin precedentes, con el
candente asunto de Ceuta y con el peso como una losa de la corrupción en el
entorno de Moncloa, del PSOE y del propio Sánchez personalmente, lo que provoca
que su credibilidad se resienta a pasos agigantados incluso entre sus votantes,
mientras él sigue respaldando a su predecesor Zapatero, investigado por
corrupción, cuando otros dirigentes socialistas le rechazan en sus actos de
campaña.
En efecto, aunque ahora esté algo
eclipsado por lo que está pasando en Ceuta, los procesos judiciales por
corrupción en marcha siguen su curso inexorablemente y a los ya condenados
Ávalos y Koldo, además del ex-Fiscal General del Estado, García Ortiz, cabe
añadir, entre otros, a los investigados Santos Cerdán, Begoña Gómez, David
Sánchez, Leire Díaz etc etc todos ellos con vínculos bastante estrechos con el
Gobierno y el PSOE sanchistas, además del ya citado Zapatero, a quien la cúpula
de Plus Ultra complica su defensa, pues Martínez y Roselli, al comparecer como
testigos ante el juez para explicar el rescate de la aerolínea ratifican la
intervención de ZP, que niega haber intervenido; los directivos de Plus Ultra
detallan ante el juez la mordida del 1% de comisión de Zapatero que entregaron
a su amigo (y para algunos, testaferro) “Julito” Martínez, quien no lo
desmiente. Ahora la fiscalía indaga en la legalidad o no del rescate de Plus
Ultra por parte del Gobierno y la fiscal pone el foco en el control extranjero
de la compañía y pregunta al expresidente de la misma por el capital venezolano
en época de Maduro, pues allí ZP se movía como pez en el agua. ¿Se ajustó a la
legalidad el rescate de Plus Ultra? La defensa de ZP, que insiste en dejar
Bolivia fuera de la causa, se centra más bien en intentar que se archive por
defecto de forma, mientras el juez sigue esperando que le justifiquen el origen
del tesoro en joyas encontrado en una caja fuerte de Zapatero.
Pero, siendo grave todo lo anterior,
es de mayor gravedad aún la presunta financiación ilegal del PSOE sanchista que
el juez investiga (en concreto, si un contrato de 15 millones financió al
partido) y es que un documento aportado en la Audiencia constata el acuerdo
para aportar fondos de PDVSA a través del venezolano Flores (la primera
transferencia de 300.000 euros se hizo en 2019 desde Rusia y terminó en las
cuentas de Víctor de Aldama y según su relato en dos extensas declaraciones ese
dinero en metálico se lo entregó a Koldo). Así las cosas, el juez que investiga
la financiación pide al PSOE las donaciones recibidas en los años de Sánchez,
en definitiva, los ingresos en Feraz desde 2017 a 2024 y los requiere además al
Tribunal de Cuentas; la gerente del PSOE apunta a Cerdán, ex secretario de
Organización, y deja en el aire la imputación del partido, lo que sería
gravísimo, mientras el Tribunal de Cuentas entrega un pendrive con los donantes
del PSOE. Los investigadores buscan posibles casos de “pitufeo” tras la
aportación de Aldama de ese contrato de 15 millones, pues el empresario
testificó que “el entorno de Zapatero” le ordenó recurrir a la sociedad del
chavita Flores…. Y entretanto, por otro lado, el juez Llarena rechaza aplicar
la amnistía por malversación a Puigdemont, otra patata caliente para el
sanchismo, mientras, al parecer, sobre
otro asunto peliagudo, el empleo falso del sanguinario etarra Txeroki en un
herbolario, al que no acude, le sirve para seguir en libertad y con su familia.
Y todo apunta a que el PSOE recibirá
su primera imputación por la trama Leire tras una nueva citación al abogado del
partido; la Audiencia investiga si hubo “pitufeo” en medio de unos datos curiosos,
pues las donaciones al partido caen a plomo en el primer año tras Santos Cerdán,
desatando sospecha de financiación ilegal; los presupuestos del PSOE prevén
49.250 euros en 2026, un 57% menos y el peor dato desde la reelección de Sánchez,
siendo la cifra 17 veces inferior a la de 2020, cuando recibió 840.000 euros,
la media de donaciones de 2017 a 2023 fue de 330.000 euros y bajaron a algo más
de 100.000 euros desde el “caso Koldo”.
En fin, demasiados asuntos
intolerables que convierten al PSOE de Sánchez en una bomba de relojería que
puede estallar en cualquier momento y con el Jefe ya caducado, lo que plantea
el dilema de si los socialistas van a desactivar la bomba antes de la obligada
comparecencia en las urnas o van a esperar a ver qué pasa en los comicios,
tanto autonómicos como generales; un dilema complejo sin lugar a dudas.
Jorge Cremades Sena