sábado, 3 de octubre de 2026

ASFIXIA DEMOCRÁTICA

 

                    Nadie duda ya de que en España estamos sufriendo una calamitosa asfixia democrática y la “invasión” de Ceuta, la “ley de nietos”, la vivienda y los desahucios, Puigdemont y su amnistía, la corrupción, la crispación política, la ausencia de Pesupuestos, el desencuentro entre el poder Ejecutivo y el Judicia, o la imposibilidad de avanzar con normalidad en el Legislativo….sólo son, entre otros, síntomas, de un penoso atrincheramiento de un gobierno en flagrante minoría que se empeña en permanecer en el poder como sea y a costa de lo que sea a base de marrullerías intolerables indignas de cualquier gobernante democrático. Así las cosas, mientras el Gobierno pretende colar la pintoresca “ley de nietos” y otro año más incumple con su obligación de presentar unos Presupuestos en el Congreso de los Diputados en forma y plazo, le sale el tiro por la culata en su estrategia de calentar el ambiente con el asunto de la vivienda y su llamativo empeño de arreglar el problemón urgentemente con un decreto, conocido popularmente como “decreto Mari-Carmen”, en referencia a su desahucio (como si no fuera otro más de los que cada día se producen en España gobernando Sánchez), usado como señuelo de toda la izquierda radical, incluida la del sanchismo, para montar una nueva movida en la Puerta del Sol y con ello desviar la atención de otros asuntos preocupantes que todos conocemos. Es obvio que las elecciones están al caer y es necesario culpar de todo a la perversa derecha, pero, hete aquí, que la bondadosa izquierda, que es la que gobierna (o desgobierna) en minoría, es incapaz de ponerse de acuerdo consigo misma y menos aún con sus socios nacionalistas de derechas, elevados a la categoría de “progresistas” por Sánchez, quien, maestro en artimañas y conocedor de que carece de apoyos suficientes en el Congreso, decide, para ver si cuela, convertir su inicial “decreto Mari-Carmen” en dos decretos casi antagónicos, conocidos ya como “decreto Mari” y “decreto Carmen”, el primero algo más asequible para aglutinar una mayoría por la mínima, con lo que, si era convalidado por el Congreso, al menos se podría intentar vender la burra, pero, al final, la chapuza queda al descubierto y sendos decretos carecen de la mayoría parlamentaria necesaria para ser convalidados; en definitiva, un estrepitoso tropezón de Sánchez y su gobierno, mientras su sector comunista, por boca de la Vicepresidenta Yolanda, pide a gritos que los ciudadanos se movilicen contra el Gobierno que ella misma vicepreside y el Sindicato de Inquilinas (si es de inquilinos, el genérico no vale y lo menos confuso debiera ser inquilin-os, -as, -es, -is o –us) monta una acampada a imagen y semejanza del memorable Movimiento 15-M, que, como saben, derivó finalmente en una atomización política de la izquierda, débil y mal avenida, pero, eso sí, para mayor honra de los Pablo Iglesias, Monederos, Errejones….de turno que decían venir no para hacer política sino para acabar con el “régimen del 78”.

          Ahora tras la estrepitosa derrota parlamentaria, otra más pero en esta ocasión magnificada adrede, algunos se rasgan las  vestiduras cuando, simplemente, lo sucedido en el Congreso de los Diputados sólo pone en evidencia que las elecciones, guste o no, las ganó la derecha y por ello uno de los decretos decayó por 178 votos en contra y 172 a favor, y el otro por 184-166 al alinearse en este caso los votos de la derecha nacionalista vasca, lo que refleja la verdadera correlación de fuerzas parlamentarias existente en términos derecha-izquierda. Esta es la cruda realidad, la derecha en España ganó holgadamente en las urnas a la izquierda, pero Sánchez, a cambio de cesiones a los nacionalismos radicales de derechas (PNV y Junts) se alzó con una falsa mayoría que encima llamó “progresista”….y “de aquellos barros, estos lodos”. La derecha más tradicionalista, vasca y catalana, auparon a Sánchez al poder sin que hubiera ganado los comicios a cambio de cesiones, muchas de ellas perjudiciales para el Estado Español tal como está diseñado en la Constitución, y ahora, especialmente Junts, le dan la puntilla, cuando el toro ya está herido de muerte. Eso es todo, así de fácil y de sencillo; la charlotada se acabó y los minutos de prórroga que la alarguen, perjudicarán todavía más nuestra democracia, gravemente asfixiada por los espurios intereses de nuestros gobernantes que lo primero que debieran haber hecho es respetar los resultados electorales con todas las consecuencias y, si dejan dudas, convocar nuevos comicios en vez de conformar mayorías ficticias anti-natura en los despachos, pues, por legal que ello sea, no es legítimo, especialmente si no se lleva a cabo con luz y taquígrafos ni se ponen previas líneas rojas en favor del interés general y no de los intereses particulares de unos u otros.  

          Así las cosas, Junts, que ya ha conseguido sus principales objetivos particulares y en especial la próxima amnistía de Puigdemont avalada por el Constitucional contra los criterios del Supremo, para mayor descrédito de nuestra Justicia, decide acabar con Sánchez, porque ya no lo necesita y rechaza avalar tanto el “decreto Mari” como el “decreto Carmen”, utilizando, ¡menuda ironía demagógica!, el argumento de que lo hace porque “así no; son una chapuza” y calificando de “inconstitucionales e ilegales” las normas de la Ley de Vivienda que Sánchez y sus socios de izquierdas, aunque mal avenidos, pretendían colar, agarrados todos ellos al impacto social del desahucio de Mari-Carmen como motor adecuado para movilizar a su electorado. ¡Vamos, que Junts y PSOE-sanchista se reprochen chapuzas, inconstitucionalidades e ilegalidades, cuando ha sido la moneda de cambio de sus oscurantistas relaciones, es de traca!

          Ahora Sánchez ha de decidir qué hace ante tamaña derrota parlamentaria, si adelantar comicios o seguir con la charlotada. Dice en el Congreso a los grupos que le votaron en contra que “la historia les juzgará antes de lo que creen” (a él por lo visto nadie le juzgará, es Dios) y ya tiene a la ciudadanía, o parte de ella, en la calle, como él quería, mientras Feijóo manifiesta que la única salida decente es la convocatoria de elecciones, y muchos socialistas defienden el adelanto porque “no va a haber un momento mejor” para el Gobierno…. A Sánchez ya sólo le queda convencer a esa ciudadanía movilizada de que la patética situación por la que atraviesa España no es culpa suya sino de la derecha que está en la oposición, incluida Junts que ha dejado de ser progresista. Igual ya las cloacas sanchistas, como sucediera tras la anterior pintoresca reflexión de Sánchez tras conocerse lo de Begoña, están buscando ya desacreditar a los jueces que están llevando los múltiples casos de corrupción que quedan por dilucidar….Y es que esta derechona ultra y facha no tiene arreglo.

Jorge Cremades Sena 

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