El PSOE de Sánchez, acorralado por múltiples asuntos y evidentes incoherencias demagógicas, decide incorporar el problemón de la vivienda como eje central de su campaña electoral para aprovechar la inquietud social tras el desahucio de la anciana Mari Carmen y, al efecto, asume los postulados radicales que vienen defendiendo los partidos, grupos y grupúsculos a su izquierda… En definitiva, se hace de pronto más papista que el Papa y le sale el tiro por la culata. Vean si no. El ministro Oscar Puente, que tiene el transporte ferroviario y el estado de las carreteras patas arriba, se apunta al bombardeo, como hace siempre, erigiéndose en protagonista de la nueva política radical sanchista de vivienda con la ingeniosa frase de que “hay que votar con V de vivienda o con B de buitre” pues esa, según él, es la disyuntiva y no hay términos medios; como siempre, o estás conmigo (en este caso en la V) o estás contra mí (en este caso en la B). A tan curiosa e ingeniosa frase se suma inmediatamente el PSOE que la asume como lema de precampaña y todos se lanzan a defender ahora el “vota con V de vivienda o con B de buitre”; en definitiva, o estás con los buenos, que somos nosotros, o con los malos, que son los demás. La portavoz nacional socialista (no quiero decir “nacionalsocialista”, sino del PSOE), Montse Mínguez, y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, articulan la defensa de los decretos a aprobar en la Diputación Permanente tras ser rechazados por el Pleno del Congreso y utilizan una serie de argumentos centrados en la protección social, el blindaje de derechos constitucionales y en combatir la especulación inmobiliaria, argumentos que defienden de forma radical la izquierda a la izquierda del PSOE y, con semejante descubrimiento de ultimísima hora para aprovechar el “efecto Mari-Carmen” el sanchismo lanza mensajes rimbombantes de un radicalismo rabioso como los siguientes: “en tu mano está que la historia se escriba con V de vivienda y no con B de buitre”, “o con los buitres o con la gente”, “o con el derecho de vivienda o contra él”, “no caben medias tintas”, “los socialistas nacimos para liberar a la gente de cualquier tipo de opresión”, “con los fondos buitre o con las familias”, “de lo que se trata es de que la vivienda sea considerada como un derecho, no como un negocio”….. Pero, hete aquí; esta euforia prometedora desatada por haber encontrado por fin un eslogan de campaña se viene abajo de pronto al saltar la noticia de que Sergi Vélez, el novio, marido o pareja de la portavoz nacional socialista Montse Mínguez, resulta que es consejero-delegado de un holding inmobiliario que se dedica, entre otras actividades, a alquiler de viviendas y, con treinta pisos en alquiler, la empresa es un “gran tenedor”, en definitiva, un “fondo buitre”. Ya ven, mi gozo en un pozo.
Una vez más el sanchismo exhibe su
cara más cínica y contradictoria pues Mínguez, nada menos que la portavoz del
PSOE, pedía acaloradamente votar con la “V” de vivienda, mientras ella estaba y
está instalada cómodamente en la “B” de buitre; en definitiva, haz lo que yo diga pero no lo que yo haga. El
motivo del adelanto electoral, la vivienda, y eje central de la precampaña y la
campaña sanchista, saltaba por los aires y bajo el riesgo de que, si se sigue
investigando, en las propias filas socialistas (también en otros partidos)
pudieran aparecer más “buitres” y, desde luego, muchos pequeños tenedores de
viviendas, tachados todos ellos por la izquierda radical de “buitrecitos” como
mínimo…. Y así era imposible seguir, por más que Mínguez dijera que se trata de
una empresa familiar, que paga los impuestos, que es legal etc etc (es decir,
como el resto de tenedores, buitres o no) y, al final, la portavoz anuncia que
dimite y se va de la política, mientras Sánchez manifiesta que lo lamenta, que
era una “extraordinaria portavoz” y añade que le ha pedido que no dimitiera ni
dejara la política, pero ella ha decidido irse, un gesto que la honra y palía
en parte la deshonra de su proceder anterior y que es la decisión que se debe adoptar
cuando te pillan con el carrito del helado….lo improcedente es que Sánchez le
pida que continúe en vez de haberle aconsejado que se fuera y, en caso de no
irse, cesarla directamente.
Así las cosas, ahora se hace necesario
que el sanchismo, si busca tener algo de
credibilidad, encuentre otro eje central de campaña y otro eslogan atractivo
como señuelo…. y todo apunta que seguramente sean las pensiones o el salario mínimo
vital, aunque no se descarta que la vivienda siga siendo tema protagonista; esperemos
que Sánchez no vuelva a errar en su elección, como ya es habitual en él, pues
cada vez le van quedando menos asuntos que pueda defender con dignidad. Por su
parte la izquierda a su izquierda, es decir, sus hipotéticos socios si los números
lo admiten, andan a la gresca unos con otros por ver si son capaces de
aglutinar a todos en la coalición Frente Amplio o acaban como el rosario de la
aurora mientras buscan colocarse en lugares de salida en las listas. Un
bochornoso espectáculo que no merecen los ciudadanos, mientras que la derecha,
PP y Vox, en esta ocasión no se pisan los callos ene ellos y siguen al rebufo
de las encuestas. De momento el encaje de Irene Montero tensa el pulso en las
listas de la izquierda, pues IU rechaza la propuesta de pactos de Podemos en
diez comunidades, aunque sigue negociando, y prefiere la candidatura unificada
de Frente Amplio, cuyo candidato en la capital, Emilio Delgado, manifiesta “me
costaría explicar que Irene Montero liderara la lista de Madrid” (obviamente en
ese supuesto él dejaría de ser el candidato)…… Y mientras Sánchez incorpora a
Margarita Robles como su número dos, a pesar de sus discrepancias sobre la
gestión de la crisis de Ceuta (los mal pensados dicen que es a cambio de que no
siga filtrando datos), Feijóo agita las listas con Álvarez de Toledo en Madrid
y Albiol en Cataluña. Así andan las cosas a pocos días de empezar.
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