Ni se puede sostener un
Parlamento inoperativo porque el Gobierno de turno está en flagrante minoría,
como sucede en España lamentablemente, ni se debe legislar a salto de mata
acordándose de Santa Bárbara sólo cuando truena y esos truenos preludian
tormentas torrenciales sobre asuntos esenciales para el bienestar de la
ciudadanía, abocando al final a una insoportable inestabilidad política y
social que daña gravemente nuestra convivencia democrática. Me refiero, entre
otras cosas, a servicios básicos esenciales como la vivienda, la sanidad o la
educación; a cuestiones de Estado, como la integridad territorial, la
separación de poderes o la solidez institucional; a derechos adquiridos como
las pensiones, y a políticas de seguridad y defensa como la migratoria o la
armamentística…. Asuntos todos ellos que ni pueden ni deben depender del
capricho del gobernante de turno o de sus necesidades electorales en cada
momento, pues debieran formar parte de un previo proyecto gubernamental,
concreto, claro, viable y mayoritario, garante a todos los efectos de los
derechos de los ciudadanos. Ya sabemos todos, y lo sufrimos, el deterioro
progresivo de la educación o la sanidad pública, la inviabilidad de una
inmigración irregular insostenible y, especialmente, la crisis de la vivienda,
asuntos que, junto a otros, son esenciales para nuestro bienestar y que están interrelacionados
entre sí, pero nuestros gobernantes, que están en otras cosas, ni se enteran de
lo que pasa o prefieren no enterarse, hasta que dos sucesos de gran
trascendencia mediática, la invasión de Ceuta y el desahucio de Mari Carmen,
una anciana de 87 años, les ha hecho despertar de golpe de su patológico y
cómodo letargo, con sendas manifestaciones multitudinarias en Madrid (y
protestas en otras ciudades), para mayor regocijo de las demagógicas propuestas
radicales de extrema derecha y extrema izquierda con su maniqueísmo patológico
de buenos y malos para atraer adeptos a sus inviables proyectos, proponiendo
fórmulas inviables simples y sencillas para resolver problemas complejos,
cuando todos sabemos, o debiéramos saber, que la solución no está en elegir de
forma radical entre lo blanco y lo negro, inviables ambos por muy idílicos que
parezcan, sino en optar entre una diversa gama de grises viable, aceptando de
entrada que la satisfacción no será para todos del 100% pero buscando evitar, o
intentar evitar, que se repitan casos como el de Ceuta o el de Mari Carmen, ya
que los milagros no existen y en caso de existir no dependen de nosotros. Lo
inexplicable e inadmisible es que ahora, en ambos casos trascendentales,
nuestros gobernantes se vean obligados a legislar y tomar medidas a salto de
mata, precipitadamente, cuando tuvieron todo el tiempo del mundo para mejorar
las leyes y no lo hicieron por conveniencia propia electoral o ideológica.
En efecto, el Gobierno, superado por
las circunstancias, pretende ahora acelerar por decreto la devolución de los
migrantes que invadieron Ceuta endureciendo el proceso de solicitud de asilo
para no dilatar los retornos y afectaría a todos los asaltantes de la ciudad
autónoma; en definitiva, el “estado de excepción” se abre camino como vía
exprés para resolver la excepcional crisis de Ceuta, que es la crisis de
España, mientras miles de personas se manifiestan en el centro de Madrid para
exigir elecciones y la defensa de la ciudad autónoma; y entretanto, y fuera de
demagogias, Lérida prohíbe el burka en espacios públicos con el voto del gobernante
PSC, de Junts y de Vox, previendo la nueva ordenanza municipal multas de 400 a
750 euros….. Pero ¿no era todo esto puro racismo?
Y, en efecto, tras la conmoción social y política del desahucio
de Mari Carmen, miles de personas reclaman en Madrid medidas para evitar nuevos
desalojos, la manifestación termina con una acampada en Sol que recuerda el
famoso 15-M, que nos iba a resolver todos los problemas (y ya ven dónde hemos
llegado), y el Gobierno asume ahora que precisa cerrar un acuerdo urgente,
mientras los manifestantes exigen la dimisión de Sánchez y nuevas elecciones.
Sin duda el desahucio de Mari Carmen es el “punto de inflexión” que obliga a
Sánchez a asumir que, durante ocho años gobernando, ha habido en España noventa
desahucios diarios, la mayoría en viviendas de alquiler, lo que supone más de
190.000 lanzamientos por incumplir la actual Ley de Arrendamientos Urbanos, que,
en vez de arreglarlo, ha empeorado la crisis de la vivienda, mientras los
aliados del Presidente, Junts y Sumar-Podemos, son incapaces de ponerse de acuerdo en políticas
de vivienda por su evidente antagonismo ideológico. Por fin el Ejecutivo
sanchista entiende que hay que asumir nuevas medidas, pero, como necesita a
todos sus aliados y socios de investidura y de gobierno se encuentra en un
callejón sin salida pues le es difícil, casi imposible, poner de acuerdo a los
de derechas (PNV, Junts…) con los de izquierdas (Sumar, Podemos…), antagónicos
ideológicamente…. Unos exigen para apoyar el decreto que contemple beneficios
fiscales a los propietarios y seguridad jurídica; otros, la expropiación de los
pisos a sus propietarios, planteando la disyuntiva de que “o cae el rentista o
el gobierno”…. Y la inmensa mayoría de españoles no quiere ver episodios como
el de Mari Carmen, pero tampoco como el de Hugo Chávez en Venezuela y su
patético “exprópiese” para acabar al final como ha acabado el pueblo
venezolano. Obviamente la oposición (PP-Vox), mayoritaria en todas las
encuestas, no va a hacer nada por sacar a Sánchez del atolladero, tras haber
sido tratada de “facha” o “ultraderecha”. ¿Quién dará al final su brazo a torcer?
Entretanto Pedro Sánchez, ya con tono
mitinero, exhibe su descarada demagogia y se dirige públicamente a Mari Carmen
para decirle que “el Gobierno trabaja contrarreloj para llevar el próximo
martes el Real Decreto Ley sobre Vivienda” y cabe preguntarle ¿por qué ahora y
a salto de mata, cuando lleva tanto tiempo gobernando? ¿será su estrategia para
que, si el acuerdo no sale adelante, la culpa sea de los demás y no suya? Y
sobre Ceuta, Buxadé, jefe de Vox en el Parlamento Europeo, coincidiendo con
Podemos y Sumar aunque por razones diferentes, manifiesta que “hay que romper relaciones
con Marruecos” tras la invasión, y añade
que el Gobierno “está convirtiendo Ceuta no sólo en un gran CETI, sino en una ciudad marroquí” y que “quiere caos,
confrontación y violencia en Ceuta para movilizar a sus posibles votantes”…. En fin, juzguen ustedes: ¿estamos en precampaña electoral?
Jorge Cremades Sena
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