domingo, 27 de septiembre de 2026

LEGISLAR A SALTO DE MATA

 

                    Ni se puede sostener un Parlamento inoperativo porque el Gobierno de turno está en flagrante minoría, como sucede en España lamentablemente, ni se debe legislar a salto de mata acordándose de Santa Bárbara sólo cuando truena y esos truenos preludian tormentas torrenciales sobre asuntos esenciales para el bienestar de la ciudadanía, abocando al final a una insoportable inestabilidad política y social que daña gravemente nuestra convivencia democrática. Me refiero, entre otras cosas, a servicios básicos esenciales como la vivienda, la sanidad o la educación; a cuestiones de Estado, como la integridad territorial, la separación de poderes o la solidez institucional; a derechos adquiridos como las pensiones, y a políticas de seguridad y defensa como la migratoria o la armamentística…. Asuntos todos ellos que ni pueden ni deben depender del capricho del gobernante de turno o de sus necesidades electorales en cada momento, pues debieran formar parte de un previo proyecto gubernamental, concreto, claro, viable y mayoritario, garante a todos los efectos de los derechos de los ciudadanos. Ya sabemos todos, y lo sufrimos, el deterioro progresivo de la educación o la sanidad pública, la inviabilidad de una inmigración irregular insostenible y, especialmente, la crisis de la vivienda, asuntos que, junto a otros, son esenciales para nuestro bienestar y que están interrelacionados entre sí, pero nuestros gobernantes, que están en otras cosas, ni se enteran de lo que pasa o prefieren no enterarse, hasta que dos sucesos de gran trascendencia mediática, la invasión de Ceuta y el desahucio de Mari Carmen, una anciana de 87 años, les ha hecho despertar de golpe de su patológico y cómodo letargo, con sendas manifestaciones multitudinarias en Madrid (y protestas en otras ciudades), para mayor regocijo de las demagógicas propuestas radicales de extrema derecha y extrema izquierda con su maniqueísmo patológico de buenos y malos para atraer adeptos a sus inviables proyectos, proponiendo fórmulas inviables simples y sencillas para resolver problemas complejos, cuando todos sabemos, o debiéramos saber, que la solución no está en elegir de forma radical entre lo blanco y lo negro, inviables ambos por muy idílicos que parezcan, sino en optar entre una diversa gama de grises viable, aceptando de entrada que la satisfacción no será para todos del 100% pero buscando evitar, o intentar evitar, que se repitan casos como el de Ceuta o el de Mari Carmen, ya que los milagros no existen y en caso de existir no dependen de nosotros. Lo inexplicable e inadmisible es que ahora, en ambos casos trascendentales, nuestros gobernantes se vean obligados a legislar y tomar medidas a salto de mata, precipitadamente, cuando tuvieron todo el tiempo del mundo para mejorar las leyes y no lo hicieron por conveniencia propia electoral o ideológica.

          En efecto, el Gobierno, superado por las circunstancias, pretende ahora acelerar por decreto la devolución de los migrantes que invadieron Ceuta endureciendo el proceso de solicitud de asilo para no dilatar los retornos y afectaría a todos los asaltantes de la ciudad autónoma; en definitiva, el “estado de excepción” se abre camino como vía exprés para resolver la excepcional crisis de Ceuta, que es la crisis de España, mientras miles de personas se manifiestan en el centro de Madrid para exigir elecciones y la defensa de la ciudad autónoma; y entretanto, y fuera de demagogias, Lérida prohíbe el burka en espacios públicos con el voto del gobernante PSC, de Junts y de Vox, previendo la nueva ordenanza municipal multas de 400 a 750 euros….. Pero ¿no era todo esto puro racismo?

Y, en efecto, tras la conmoción social y política del desahucio de Mari Carmen, miles de personas reclaman en Madrid medidas para evitar nuevos desalojos, la manifestación termina con una acampada en Sol que recuerda el famoso 15-M, que nos iba a resolver todos los problemas (y ya ven dónde hemos llegado), y el Gobierno asume ahora que precisa cerrar un acuerdo urgente, mientras los manifestantes exigen la dimisión de Sánchez y nuevas elecciones. Sin duda el desahucio de Mari Carmen es el “punto de inflexión” que obliga a Sánchez a asumir que, durante ocho años gobernando, ha habido en España noventa desahucios diarios, la mayoría en viviendas de alquiler, lo que supone más de 190.000 lanzamientos por incumplir la actual Ley de Arrendamientos Urbanos, que, en vez de arreglarlo, ha empeorado la crisis de la vivienda, mientras los aliados del Presidente, Junts y Sumar-Podemos, son  incapaces de ponerse de acuerdo en políticas de vivienda por su evidente antagonismo ideológico. Por fin el Ejecutivo sanchista entiende que hay que asumir nuevas medidas, pero, como necesita a todos sus aliados y socios de investidura y de gobierno se encuentra en un callejón sin salida pues le es difícil, casi imposible, poner de acuerdo a los de derechas (PNV, Junts…) con los de izquierdas (Sumar, Podemos…), antagónicos ideológicamente…. Unos exigen para apoyar el decreto que contemple beneficios fiscales a los propietarios y seguridad jurídica; otros, la expropiación de los pisos a sus propietarios, planteando la disyuntiva de que “o cae el rentista o el gobierno”…. Y la inmensa mayoría de españoles no quiere ver episodios como el de Mari Carmen, pero tampoco como el de Hugo Chávez en Venezuela y su patético “exprópiese” para acabar al final como ha acabado el pueblo venezolano. Obviamente la oposición (PP-Vox), mayoritaria en todas las encuestas, no va a hacer nada por sacar a Sánchez del atolladero, tras haber sido tratada de “facha” o “ultraderecha”.  ¿Quién dará al final su brazo a  torcer?

          Entretanto Pedro Sánchez, ya con tono mitinero, exhibe su descarada demagogia y se dirige públicamente a Mari Carmen para decirle que “el Gobierno trabaja contrarreloj para llevar el próximo martes el Real Decreto Ley sobre Vivienda” y cabe preguntarle ¿por qué ahora y a salto de mata, cuando lleva tanto tiempo gobernando? ¿será su estrategia para que, si el acuerdo no sale adelante, la culpa sea de los demás y no suya? Y sobre Ceuta, Buxadé, jefe de Vox en el Parlamento Europeo, coincidiendo con Podemos y Sumar aunque por razones diferentes, manifiesta que “hay que romper relaciones con Marruecos”  tras la invasión, y añade que el Gobierno “está convirtiendo Ceuta no sólo en un gran CETI, sino  en una ciudad marroquí” y que “quiere caos, confrontación y violencia en Ceuta para movilizar a sus posibles votantes”….  En fin, juzguen  ustedes: ¿estamos en precampaña electoral?

Jorge Cremades Sena

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