En una operación militar
relámpago de EEUU contra el régimen chavista de Venezuela, planificada durante
meses para capturar a Maduro y, supuestamente, acabar con su chabacana
dictadura, la chabacana democracia estadounidense de Trump captura al dictador
venezolano, lo secuestra y lo traslada esposado a Nueva York, junto a su
esposa, mediante un ataque aéreo relámpago y con fuerzas especiales, para
juzgarlo en EEUU por narcoterrorismo y corrupción. Cayó Maduro y Trump anuncia
que toma el control de Venezuela y que dirigirá al país hasta completar una
transición a la democracia, diciendo que en esta nueva etapa con el régimen
chavista decapitado, “vamos a manejar el país hasta hacer una transición
segura, adecuada y sensata”, pero, insólitamente, descarta a la opositora y
premio Nobel de la Paz, Corina Machado, porque, según él, “no tiene respeto ni
apoyo en su país”. Ya ven, como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo tomo.
Así las cosas Corina Machado afirma “estamos preparados para tomar el poder”,
pero es descartada por Trump, que siembra dudas sobre ella, mientras Marco
Rubio la ignora y negocia con el régimen chavista, contra el que tanto ha
luchado Corina, una administración mixta hasta convocar elecciones, mientras la
famosa Delcy Rodríguez, más chavista que Maduro, aunque denuncia “un secuestro”
y llama al pueblo y a la milicia a resguardar la soberanía, se convierte en la
cara del régimen ante la ausencia de Maduro y, de momento, se perfila como
interlocutora válida para negociar esa transición de la que habla Trump, que ya
empieza mal si a la oposición al chavismo no se le otorga el protagonismo justo
y necesario que merece y por el que ha venido luchando con grandes sacrificios
para restaurar la democracia en Venezuela….en fin, algo así como si en la
Transición española se hubiera relegado al PSOE de Felipe González o al Partido
Comunista de Santiago Carrillo y sólo se hubiera contado con el Movimiento
Nacional franquista. Esperemos que en Venezuela la exitosa como ilegal
operación militar norteamericana para derrocar a Maduro, que no al régimen
chavista, sirva para algo más que para acabar con el patético baile de los
malditos con el que nos obsequiaban los histriónicos Maduro y Trump para
amenizar sus reciprocas amenazas barriobajeras, que, de momento, sólo han
servido para que uno de ellos, Maduro, acabe entre rejas en la peor cárcel
posible de EEUU, considerada como símbolo de la degradación del sistema
penitenciario….aunque, ¡quién sabe!, igual Trump le visita un día de estos donde
está recluido y se echan un bailecito para amenizarnos una vez más, tal como
nos tienen acostumbrados, mientras el pueblo venezolano, buena parte de él en
el exilio, queda estupefacto viendo cómo es relegado, una vez más, a la hora de
decidir su propio destino.
De momento el plan de Trump, nuevo
mandamás de Venezuela con el beneplácito de Delcy Rodríguez, la dueña del
chavismo junto a su hermano Jorge, pasa porque se mantenga en el poder Delcy,
que asciende de vicepresidenta chavista a presidenta chavista de Venezuela,
pues tiene el control efectivo del país y Trump la usará como figura de
contención teledirigida desde la Casa Blanca; porque el Secretario de Estado
Norteamericano Marco Rubio sea quien pilote todo el proceso hasta poder
garantizar unas elecciones democráticas a corto plazo; y porque sean
descartados Corina Machado y Edmundo García, la oposición mayoritaria, ganadora
de los últimos comicios venezolanos, ya que no han presentado un plan sólido y
no son alternativa al no controlar el Ejército ni estar coordinada. En
definitiva se mantiene el chavismo sin Maduro con un gobierno liderado por
Delcy y controlado por la Casa Blanca siempre que ella se someta a lo que diga
Trump o Marco Rubio, con la amenaza de derrocamiento pues dicen que
“evaluaremos lo que haga” y que pagará “un precio muy alto” si no cumple sus órdenes
ya que “le puede pasar algo peor que a Maduro”, quien inicia su calvario
judicial acusado de terrorismo y narcotráfico en un proceso sin precedentes y,
si se celebra el juicio, su futuro lo decidirá un jurado popular. Así pues
Venezuela queda con un gobierno tutelado por control remoto de los EEUU y
compuesto por jerarcas del chavismo, tras sacar los Delta Force al dictador
Maduro del país después de bombardear por tierra, mar y aire territorio
venezolano sin apenas resistencia salvo en el bunker del dictador donde acaban
matando a su guardia pretoriana, que está compuesta esencialmente por militares
cubanos.
Se inicia así este baile de los
malditos en el que cada músico de la orquesta toca el instrumento y va al ritmo
que prefiere o más le conviene para distorsionar una lamentable realidad
repleta de cinismos, mentiras e intereses de unos y de otros, pero carente de
principios democráticos y coherencias ideológicas, pues el objetivo no es
salvar al pueblo venezolano del yugo chavista, sino la lucha de EEUU para
hacerse con los ricos recursos naturales de Venezuela o, al menos, evitar que
otras potencias, como Rusia o China los controlen en beneficio propio….y, si
no, que le pregunten a la Ucrania, humillada e invadida por Putin, o al Taiwan
amenazado por Xi Jinping. Lo grotesco es que los directores de esta vergonzante
orquesta son aplaudidos o silbados por el resto de músicos sin rubor alguno, al
extremo de que los “dictadores” Jinping o Putin arremetan contra Trump porque
la operación en Venezuela contra el dictador Maduro no se ajusta al derecho
internacional, cuando ellos, como ahora Trump, se lo saltan a la torera siempre
que les viene en gana, como sucede en Ucrania, lo que supone un verdadero
sarcasmo para la democracia, a la que, desde este lado, el “demócrata” Trump
también mancilla olvidando que la democracia y el Estado de Derecho pasa
siempre, o debe pasar, por el acatamiento y respeto a la legalidad nacional e
internacional, que obviamente Trump no ha cumplido en la operación contra
Maduro, por más que este dictador de pacotilla se lo merezca.
Así pues, iniciado este baile de los
malditos, convertido en baile de máscaras, nadie quiere quitarse la careta
cuando todos deberían ir a cara descubierta y responsabilizarse de sus actos
hipócritas, en este caso sobre sus relaciones con el chavismo. Así las cosas,
mientras Maduro y su esposa son exhibidos y esposados por las calles de New
York para trasladarlos al Tribunal que les juzgará, como si fueran un trofeo de
caza, en Venezuela Delcy Rodríguez, insólita aliada de Trump ahora, es
proclamada Presidenta de Venezuela en la Asamblea Nacional venezolana,
presidida por su hermano Jorge; mientras Delcy en su proclamación se instala en
el poder y apela al “héroe” Maduro para “calmar“ al chavismo ante la tutela de
Trump, jurando “con dolor” su cargo “por Maduro y por Chávez”, Nicolás Maduro
queda entre rejas tras declararse ante el juez como “prisionero de guerra” e
“inocente, decente y Presidente de Venezuela” y denunciar que ha sido
secuestrado; y, mientras la Casa Blanca exige el acceso al petróleo venezolano
y un papel protagonista en el lucrativo negocio y promete que empresas
norteamericanas se repartirán las empresas de crudo y que “el petróleo fluirá
como debe”, la oposición venezolana opta por la cautela tras el desplante de
Washington a Corina Machado y Edmundo González, claros vencedores de los
últimos comicios, y pide “la liberación de los presos políticos”. Entretanto
exiliados venezolanos demandan a Delcy en un tribunal de Miami por sus
crímenes; Venezuela queda pendiente del Ejército, con 2.400 generales, más que
todo el ejército de EEUU, pues el chavismo ordena el despliegue de miles de
militares por todo el territorio; Delcy quiere retrasar los comicios hasta 2031
y ofrece de candidato al general Rodríguez Torres, exiliado en España gracias a
Zapatero; y los hermanos Jorge y Delcy monopolizan el poder con la idea de
tomar ventaja hasta nuevas elecciones, mientras el régimen mantiene la
represión, detiene a catorce periodistas y ordena “buscar” capturar” a los
“traidores”…..En fin, que busquen, pues seguro que hay muchos.
Los principales efectos de la captura
de Maduro en territorio venezolano no se han hecho esperar. Mientras Colombia
con inquietud y Méjico con preocupación se debaten ante el dilema de cooperar
con Trump, como hace Delcy, o de pagar
las consecuencias, que las habría, en Groenlandia (es decir, en Dinamarca y la
UE) cunde la prudencia, con la excepción de la España de Sánchez, que lidera la
reacción contra EEUU como freno a la “internacional ultraderechista” que, en
términos generales, mira de soslayo la actuación de Trump, no ajustada al
derecho internacional, y celebra que haya un dictador menos (¡otro sarcasmo,
donde los haya!) con la caída de Maduro, obviamente porque es de izquierdas,
pues, en caso de ser de derecha radical sería todo lo contrario. Un Sánchez que
en pocas horas ha pasado de pedir respetar el derecho internacional y una
desescalada, ofreciéndose como mediador en la crisis pero sin legitimar la
intervención militar de EEUU, a que España lleve al Consejo de Seguridad de la
ONU su rechazo a la intervención por no ajustarse a derecho, mientras su
gobierno PSOE-Sumar, filochavista en buena parte, ha mirado para otro lado
frente a las actuaciones antidemocráticas y no ajustadas a derecho del Gobierno
de Maduro e incluso ha colaborado con él, mediante el papel protagonista de
Zapatero como mediador entre dicho gobierno autoritario e ilegal, que no ganó
las elecciones, y la oposición venezolana a la que no reconocen su triunfo
electoral.
En España, mientras el descarte de
Corina Machado por Trump descoloca al PP, que minimiza la ilegal actuación del
norteamericano en Venezuela y celebra en todo caso la caída de Maduro, aunque
no de su régimen, Pedro Sánchez busca emular el “efecto Gaza” para sacar rédito
de la deplorable política de Trump pero no consigue arrastrar a la UE a una
posición “más dura” contra él y se conforma con dejar su “cuño” en el texto
conjunto europeo mientras la Comisión Europea reclama implicar a Corina Machado
en el proceso de transición. Y mientras los Reyes Magos recorren España, casi
congelada por el temporal, y reparten regalos el Presidente Sánchez no
comparece junto al Rey en la Pascua Militar para asistir a la Cumbre sobre
Ucrania en París….. esperemos que allí, las apelaciones al respeto a la
legalidad internacional sean tan contundentes para Putin por invadir Ucrania
como lo están siendo para Trump por intervenir en Venezuela, aunque sólo sea
por mera coherencia democrática. ¿Qué dirán los demócratas de toda la vida
cuando Groenlandia o Taiwan sean invadidos si se cumplen las amenazas por parte
de Trump y Jinping respectivamente? ¿Qué, cuando Ucrania vea amputado su
territorio por la fuerza? Algunos demócratas siempre y en todos los casos
defendemos siempre el respeto y acatamiento a la legalidad vigente y lo hacemos
con el mismo énfasis, pues sabemos muy bien que es la garantía de nuestras
libertades, hay otros que se ponen la máscara de demócratas según les conviene….y
así nos va: el Occidente democrático, ahora enemigo de Trump y de Putin sigue
en vilo esperando la próxima ocurrencia del mandatario norteamericano, del ruso
o del chino mientras dichas ocurrencias suponen un eslabón más en la cadena que
nos lleva a la selva y la barbarie dónde manda el más fuerte y no quien más razón
tiene.
Jorge
Cremades Sena
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