lunes, 10 de agosto de 2026

LA MARCHA AZUL

 

                    Como no se trata de resolver la crisis en Ceuta sino de marear la perdiz adjudicando bondades y maldades de unos u otros sobre lo acaecido, conviene que se dé a cada uno lo suyo para saber al menos de qué estamos hablando en concreto. ¿Se imaginan que de pronto invadieran España más de cuarenta millones de personas que es la proporción demográfica de los invasores de Ceuta sobre la población de la ciudad autónoma? Sería terrible e intolerable, ¿verdad? Pues bien, es lo que ha pasado en Ceuta precisamente y ello, obviamente, tiene unos responsables principales, que son los gobiernos de Marruecos y España, que lo han permitido. Y el asunto es de tamaña gravedad que ambos han de asumir sus responsabilidades y además están obligados a garantizar a sus respectivos pueblos, el marroquí y el español, que jamás volverá a ocurrir algo similar y que lo van a impedir, sí o sí. Que lo van a impedir, entre otras cosas, porque ha habido decenas de ahogados marroquíes, porque las fronteras no pueden ser violentadas y porque cada Estado está obligado a proteger a sus habitantes y garantizarles el mayor nivel de vida posible. Y, así las cosas, y con todos los matices que se quiera al estar hablando de un régimen dictatorial, como el marroquí, y otro democrático, como el español, es intolerable que, mientras el régimen marroquí envía a sus súbditos al infierno, donde mueren decenas de ellos, el Gobierno español mire para otro lado y no se entere de nada….y todo ello, presuntamente, por razones meramente políticas e intereses ocultos, que debieran explicar a sus ciudadanos. Si en 1975 la consolidada dictadura alauí doblegó a la moribunda dictadura franquista con la famosa “Marcha Verde”, marcando el fin de la presencia española en el Sahara (cuya soberanía, en discusión en la ONU, acaba de ser entregada por Sánchez a Marruecos…. ¡vaya usted a saber por qué!), hoy, en 2026, la actual España democrática no puede ni debe permitir que aquella misma dictadura alauí, hoy dirigida por Mohamed VI y entonces por su padre Hasan II, nos organice lo que ya se conoce como “Marcha Azul” sobre Ceuta y Melilla, territorios españoles desde hace siglos. Es más, el Gobierno de esta España democrática además está obligado a defender los derechos humanos y, por tanto, a instar al régimen marroquí a que no utilice a su población como escudos humanos contra España, y muy especialmente a los menores que, por encima de todo, debiera proteger. Por tanto el principal responsable de lo acaecido en Ceuta es el Gobierno español y, por supuesto, el autoritario Gobierno marroquí, del que se puede esperar cualquier cosa, pero del gobierno español no.

           Así las cosas, además, la invasión de Ceuta deja en evidencia a la UE, fracturando su unidad, somete a Ceuta a una crisis humanitaria, muestra el malestar interno en Marruecos y abre una crisis interna en el Gobierno español con versiones contradictorias entre sus ministros sobre lo ocurrido, en especial entre Interior, Defensa y AAEE, que son citados por la oposición para que en sede parlamentaria lo expliquen, pues todo apunta a que Moncloa desoyó todos los avisos que alertaban del asalto a Ceuta: Frontex ya emitió en junio un informe alarmando de una “presencia migratoria significativa”, al que se sumaron, días antes del asalto, las advertencias del Presidente ceutí, Vivas, del CNI y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, que tres días antes avisó de un asalto  masivo…. Interior dice una cosa, Defensa otra y AAEE ni está ni se le espera….¡quién miente en tema tan peliagudo! Y mientras el Gobierno, sin que nadie dimita, se dispone a repartir a los menores llegados a Ceuta por toda la Península, poniendo a prueba las alianzas autonómicas del PP y Vox, se publica, sin que nadie lo desmienta ni lo aclare, que, en plena invasión de Ceuta, la instrucción a los agentes era “no  actuar, invitar a abandonar Ceuta” con indicaciones de que a los asaltantes “en ningún caso se les conminara a salir de la ciudad empleando para ello la fuerza o el material de contención” y se limitasen a “indicar el camino a la frontera”. Por su parte, y en plena “psicosis” por la crisis con Marruecos, Sánchez cambia su seguridad en La Mareta y requisa los móviles de quienes le visitan, pues seguramente la sombra de Pegassus se cierne sobre Moncloa, que busca desesperadamente zanjar esta gravísima crisis, mientras en Interior se teme que los informes sobre Ceuta desmientan a Marlaska, que aseguró que no sabía nada y que nadie le avisó.

          Pero hay más consecuencias, pues Meloni y Sánchez, los dos iconos europeos radicales de derecha e izquierda respectivamente, se enzarzan en una bronca diplomática imponiendo controles fronterizos entre sus respectivos países: la italiana tras la invasión en Ceuta impone controles a España y lo justifica por otro posible asalto y el español hace lo propio por reciprocidad, arrastrando a la UE a una fractura histórica, quebrando la libre circulación europea que es un pilar básico para la misma; al final el pulso entre Meloni y Sánchez condiciona a 85.000 pasajeros diarios a los que podrá solicitarles la documentación aunque no podrá prohibirles la entrada en el territorio. En fin, como si de un juego de niños se tratara.

          Entretanto Ceuta se echa a la calle exigiendo solidaridad, en plena anormalidad todavía, por más que el Gobiero español diga que ya están en la “normalidad”. Y, según SigmaDos, el 82% militarizaría la frontera sur, el 47% culpa a Marruecos, sólo el 6% opina que la entrada masiva se debió a las mafias como  dijo el Gobierno y el 46% no está de acuerdo en que se reubique a los menores en la Península….Es más, el ministro de Justicia marroquí afirma que Marruecos “reclamará a sus niños por la vía legal y política”; pero nadie explica por qué las autoridades marroquíes no evitaron que salieran de Marruecos y las autoridades españolas no impidieron que entraran en España. Y, según NCReport, en caso de elecciones generales en España, la izquierda en su conjunto no alcanzaría el 35% de los votos y el PSOE no pasaría de los 101-103 diputados, mientras Vox llegaría a 61-63…. los resultados serían exactamente: PP 34´2% de votos y entre 145-147 escaños, PSOE 25´2% y 101-103, Vox 18% y 61-63, Sumar 5´9% y 8-10, ERC 2% y 7, Junts 1´6% y 6, Bildu 1´4% y 6, PNV 1% y 5, Podemos 3´5% y 2-3, y BNG 0´8% y 2. Es lo que hay….¿les extraña?, a mí, sinceramente, no.

Jorge Cremades Sena

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