Con el eslogan “sí se puede”
surgió en 2014 el partido político Podemos, impulsado por profesores y
politólogos de la Universidad Complutense de Madrid al calor del Movimiento
15-M en 2011 y el descontento social por la profunda crisis económica y los
pertinentes recortes, culpando de ello al sistema político bipartidista
tradicional PP-PSOE. Y de aquellos polvos, estos lodos. Hoy Podemos ha pasado
de tener 69 diputados en el Congreso y más de cinco millones de votos a contar
sólo con cuatro escaños en el Grupo Mixto tras romper con Sumar, coalición de
izquierdas de la que formaba parte y que, en conjunto, obtuvieron 31 diputados.
Es la cruda realidad de una demagógica izquierda radical española y lo que
queda de aquel 15-M y Podemos tras pasar a formar parte de un gobierno de
coalición con el PSOE sanchista, apoyado por el resto de partidos
nacional-secesionistas tanto de izquierdas como de derechas. Y es que una cosa
es predicar y otra, dar trigo, pues gobernar no consiste en atraer a la mayoría
con el mantra maniqueo de que unos son los buenos y benéficos y los contrarios
son malos y maléficos; gobernar consiste en administrar los recursos públicos,
siempre escasos, con justicia, honestidad y eficacia en la búsqueda del mayor
bienestar posible para el pueblo, lo que supone escucharle, respetar las leyes
y hacer que todos las respeten y requiere siempre que se le diga la verdad, por
cruel y cruda que ésta sea.
Pues bien, retomando aquel “sí se puede”, en cosas
concretas y no en elucubraciones mentales, el gobierno de Marruecos y el de
España han demostrado al mundo que, si se quiere, se puede controlar la
inmigración irregular en las fronteras como han hecho frustrando la avalancha
anunciada para el día 15 de agosto en las redes en vez de permitirla, cuando no
alentarla, como hicieron a final de julio de forma lamentable. Al efecto, ahora,
el gobierno de Marruecos ha exhibido su fuerza para guardar la frontera
deteniendo casi a 300 subsaharianos tras desplegar, en el Tarajal, un amplio
dispositivo de seguridad (unos mil agentes, cañones de agua y concertinas)
mostrando a Europa y especialmente a España su capacidad para impedirles su
entrada en territorio español; es decir, todo lo contrario de la última avalancha.
Y al efecto, ahora, el Gobierno de España, que por primera vez admite que su
política migratoria potenció la avalancha sobre Ceuta, aumenta los efectivos de
seguridad en Ceuta un 42% para impedir la llegada de migrantes. Ha bastado que
Marruecos y España se pongan mínimamente de acuerdo para demostrar que sí se
puede controlar la migración, pero Marruecos ha querido dejar bien claro además
que también puede convertir la migración en arma arrojadiza contra España, que,
obviamente, no puede, ni debe, dejar el asunto en manos de lo que le venga bien
a Marruecos, cuya estrategia “es la guerra híbrida contra España” y consiste en
“primero permites, ahora control absoluto” pues, tal como dice un alto mando
policial español, “esto muestra que cuando quiere cierra el paso”….y no tiene
problema alguno en expulsar de Castillejos y Tetuán, como ha hecho, con
periodista de TVE y EFE, para que no quede rastro de los métodos empleados.
Así las cosas, dice Maíllo, líder de IU, que “hay que
replantearse todas la relaciones con Marruecos”, mientras Ceuta teme que tenga
que asumir la tutela de 4.000 menores y el gobierno ceutí urge a que se activen
mecanismos extraordinarios para que se reubiquen de inmediato en la Península,
mientras Melilla sufre un goteo incesante de
llegada de niños desde Marruecos, mientras las ONGs desmienten a
Interior, pues 4.000 niños y jóvenes siguen desprotegidos por las calles…..y
mientras la “gestión lamentable” de Albares frente a la crisis migratoria, que
es más que esto, levanta ampollas entre
los diplomáticos. Por su parte Vivas, presidente de Ceuta, afirma que “vivimos
una situación de alto riesgo para la seguridad nacional” e Imbroda, presidente
de Melilla, añade que “España ha hecho el ridículo; tenemos un gobierno fallido”,
mientras su partido, el PP, ya trabaja en una reforma del asilo en Ceuta para
evitar asaltos, centrado en garantizar que todos los irregulares regresen a
Marruecos pues “si se queda uno solo de los que han entrado, será letal” y
exige a Sánchez que tome “el mando único de la crisis” y lo califica de “irresponsable”.
Ya ven, si se quiere, se puede: entre PSOE y PP tienen una mayoría absoluta más
que holgada; bastaría ponerse manos a la obra.
Y sí se puede también concertar una política energética
realista al margen de las idílicas o endemoniadas soluciones propuestas por
unos u otros. En efecto, contra lo que dijo Sánchez su gobierno alarga la vida
de la central nuclear cacereña de Almaraz hasta 2030, aunque dice que mantiene
el calendario de cierre del resto de centrales nucleares (la de Almaraz debía cerrarse
en 2027-28). Las eléctricas celebran la decisión sobre Almaraz, aunque les sabe
a poco, y Sumar, parte minoritaria del Gobierno, la critican con dureza. Una
vez más el Gobierno de coalición PSOE-Sumar acierta cuando rectifica; en este
caso cede a la presión social y a la de sus aliados catalanes, rompiendo el plan
antinuclear del Presidente, quien justifica el cambio de opinión con la
coartada de la inestabilidad internacional, lo que genera un alivio en
Extremadura, mientras su socio gubernamental lo califica de cesión “al
oligopolio” y mientras los alcaldes de la zona celebran la salvación de 4.000
empleos y dicen que “se ha hecho justicia”. Al final, el PSOE cede, Sumar
estalla y sólo la ultraizquierda y los ecologistas protestan.
Entretanto la subida del gasóleo obliga a restaurar
una rebaja fiscal para recuperar la rebaja de 20 céntimos-litro tras la revisión
al alza de la inflación en julio al 3´6%; y Armengol gasta cuatro millones en
los pinganillos que Sánchez concedió a Junts y ERC para permitir iniciar la
legislatura, llegando a presupuestarse en 12´5 millones, pero la baja actividad
parlamentaria ha reducido la factura, pues, salvo Nogueras, los independentistas
trasladan sus principales mensajes en español….. Ya ven, hay cosas que hacerlas
“sí se puede”, como decía Podemos, y otras que es mejor que no se hagan o que,
al menos, si se hacen, se explique a los ciudadanos las consecuencias y costes
que conlleva aprobarlas pues son meras entelequias. ¿Será esto lo que hace que,
según SigmaDos, el bloque de la derecha PP-Vox gane en 38 provincias al bloque
de investidura PSOE-Sumar y el resto de formaciones nacional-secesionistas de
izquierdas y de derechas? ¿Tendrá algo que ver en que la derecha sea hegemónica
en el 76% de las circunscripciones, diez más que en 2023, y el PSOE se quede
con Cataluña, País Vasco y Navarra como
sus últimos baluartes cuando era hegemónico en otros mucho territorios? Espero que aquel “sí se
puede” no se refiriera a conformar este panorama.
Jorge Cremades Sena
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