Ante la tremenda
avalancha de inmigrantes en Melilla, su Presidente, Juan José Imbroda exige
“más sentido de patriotismo” y menos “hipocresía”. Si en lo primero, a mi
juicio, bastaría con exigir mayor honestidad y responsabilidad (lo del
patriotismo me parece exagerado), en lo segundo no cabe duda de que tiene buena
parte de razón, pues lo que sobra en el tratamiento del problema es hipocresía
política. Exige Imbroda, y cualquier persona con dos dedos de frente, un Pacto
de Estado sobre el tratamiento al grave problema de la inmigración ilegal y se
pregunta qué pasaría en Melilla si “entraran ahora 2.000 o 3.000 inmigrantes de
golpe”. Contéstenlo ustedes. Entretanto, Interior admite en el Congreso que en
los graves sucesos de Ceuta disparó 145 pelotas de goma en el mar, admitiendo
que debió evitarse. La polémica sigue vigente, si para unos, dichas medidas
repercutieron en el ahogamiento de inmigrantes en el Tarajal, para otros se
habrían ahogado antes de que llegase la Guardia Civil, pues, al parecer, las
grabaciones aportadas demuestran que su actuación fue correcta. En fin, lo de
siempre. Menos mal que, al final, el PSOE, convertido en inquisidor esencial
desde el instante en que conoció la tragedia, ahora renuncia a pedir la dimisión
del ministro, cuando algunos de ellos exigían la dimisión del propio Rajoy.
Siempre se ha dicho que rectificar es de sabios. Bienvenido sea y, si ello
supone, la posibilidad de un pacto de Estado al respecto, tanto mejor.
Y bienvenido sea asimismo el supuesto
primer paso para otro pacto de Estado, en este caso contra la corrupción, que
se intuye tras la reunión de la vicepresidente Soraya Saenz de Santamaría con
los portavoces de los grupos de la oposición en el Congreso, acordando crear un
grupo de trabajo para consensuar una serie de medidas encaminadas a una
“regeneración democrática”, tan reclamada por la sociedad y tan imprescindible.
No estaría de más que, ya puestos, consensuasen los límites de la decencia
política y funcionarial para que, rebasados los mismos, sus protagonistas
fueses “ipso facto” expulsados y relevados de sus funciones. No es de recibo,
aunque luego rectifique, que un digno representante político, como Olabarría,
vincule de alguna forma la muerte de la niña del Condado de Treviño, con la pertenencia
o no al País Vasco. Ni es de recibo, aunque luego pida perdón, que un digno
miembro de la Audiencia Nacional, como el fiscal Carlos Bautista, refugiado en
el anonimato de twitter, se permita insultar e injuriar gravemente a sus
superiores, a los políticos con ideas contrarias a las suyas o a la mismísima
Guardia Civil, comparándola con las SS. Ambos, en cualquier otro país
civilizado, estarían ya haciendo las maletas para dedicarse a otra cosa en el
futuro. Aquí no pasa nada, aunque, visto lo visto, ni siquiera se entienda que
en su día Olabarría fuese nombrado vocal del CGPJ o que Bautista fuese
condecorado anteriormente, precisamente por la Guardia Civil, que, obviamente
está más que indignada con tan ilustre personaje. Menos mal que, al menos, la
Fiscalía investiga la muerte de la niña no atendida en Vitoria y ha abierto
diligencias sobre la conducta de Bautista. Algo, es algo.
No estaría de más que, hablando de
pactos, se intentara uno para luchar sin fisuras contra la violencia machista
que, en dos días, nos ha dejado cuatro mujeres muertas más, que se suman a la
trágica lista ya existente sin que nadie acierte a erradicar semejante
monstruosidad.
En otro orden de cosas parece ser
que el Papa Francisco visitará España el año próximo con motivo del quinto
centenario de Santa Teresa. Esperemos que la visita se desarrolle con la trasparencia
que faltó en la visita anterior del Papa; aunque en este país, como ven, puede
pasar cualquier cosa por incomprensible que sea, incluido, por ejemplo, que el
dictador guineano Obiang sea invitado a Bruselas por el Instituto Cervantes y
la UNED para dar dos conferencias. ¡Menos mal que, según el Gobierno, hay un
margen para bajar impuestos que ronda los 5.000 millones de euros! No estaría
nada mal que fuera cierto.
Y mientras Ucrania, resignada,
prepara la retirada de sus tropas de Crimea, acosadas por las fuerzas prorrusas,
y Alemania bloquea la venta de material militar a Moscú, en España el
presidente del TC pide a Artur Mas “lealtad constitucional” y Rajoy dice que “ni
siquiera ERC se merece una Cataluña empobrecida”, como si a estos personajes
les llegasen dichos mensajes. Al contrario, un nuevo poder en Cataluña, la
Asamblea Nacional Catalana, se consolida ilegalmente rebasando ampliamente lo
razonable desde el punto de vista democrático.
Jorge Cremades Sena
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