Al final se confirman los peores presagios en la precampaña y campaña electoral que los españoles tendremos que vivir adulterada con aires violentos y tintes claramente antidemocráticos. Es lo que hay. El malestar social y político, que, entre otros países, ya se extiende por Italia, Albania, Portugal, Bélgica, Grecia, Francia….llega a España de forma virulenta a imagen y semejanza de los países citados, provocando un vandalismo intolerable y extremadamente violento que todos, absolutamente todos los demócratas debiéramos condenar de forma contundente. ¿Quién está detrás de todo esto? ¿Quiénes miran para otro lado o alientan sibilinamente este caos antidemocrático? Ese es el problema, conocerlo con claridad para enfrentarlo. El caso es que, en plena precampaña electoral en España, nos encontramos con asentamientos permanentes de espacios públicos, como la Puerta del Sol en Madrid; con una ciudad, Ceuta, invadida desde Marruecos; con diversas huelgas sectoriales y con una huelga general convocada por los sindicatos contra la oposición y no contra el Gobierno, insólito se mire como se mire, a lo que se suma el citado vandalismo en varios pueblos y ciudades, destacando especialmente el desatado en Barcelona que pone en jaque la convivencia pacífica, la seguridad ciudadana y el sistema democrático. En efecto, la violencia política que ha desbordado Francia ha llegado a la Ciudad Condal donde jóvenes de ultraizquierda queman y saquean comercios en plena Plaza de Cataluña a imitación de las protestas francesas y los causantes de los altercados en Barcelona, que fueron citados por Tik Tok, vandalizaron y robaron en 23 comercios, destrozándolo todo, provocaron 33 incendios la noche del sábado y la policía detuvo a 128 personas de las que 72 eran menores (tomen nota)….Ahora los Mossos investigan la violencia política como posible guerra híbrida y analizan la sofisticada infraestructura tecnológica y sus similitudes con las convocatorias de Italia y Bélgica, detectando “intención política” tras la violencia en las calles. Y todo este caos en plena polarización política, en proceso de elaboración de listas y acuerdos estratégicos para facilitar una especie de regreso al bipartidismo, al menos para el Senado, entre PSOE-Frente Amplio y PP-Vox, mientras sólo falta añadir el caos total con la “ley de nietos” con la insólita novedad de que los hijos de los excluidos por el Supremo sí que podrán votar, pues, simplemente, los recursos ante el TS no incluyeron la petición de suspender sus votos. En fin, peor imposible.
Entretanto se publican dos encuestas
de cara al 29-N. Por un lado la de SigmaDos vaticina que Sánchez recorta
distancias a Feijóo pero la suma de la derecha sigue muy cerca de conseguir 200
escaños en el Congreso de los Diputados; y por otro lado la de NCReport, nos
dice que el 18% de los votos del PSOE se va a PP o Vox, que juntos sumarían
entre 205-209 diputados y que gana peso Abascal…los resultados serían: PP 32´9%
de votos y entre 141-143 diputados, PSOE 25´8% y 100-102, Vox 19% y 64-66, y
Frente Amplio 6´6% y 8-9….. Basta echar números para ver cómo está el patio y
en ese patio los distintos partidos juegan sus bazas para salir lo mejor
parados posible e intentan que nadie meta más la pata.
En el PSOE Sánchez riega su campaña con
promesas sociales por más de 20.000 millones y exprime el BOE para aprobar
urgentemente una treintena de medidas, muchas de ellas pendientes desde hace
meses, pero no frena la fuga de voto hacia PP o Vox, aunque compensa las
pérdidas con la izquierda debilitada y engordando a Vox. El Presidente dice “un
gobierno de PP y Vox es retroceder 50 años”, “hay jóvenes que se están
movilizando por causas de absoluta justicia social”, “el algoritmo ayuda mucho
a la ultraderecha, expande el odio…fuimos ingenuos”, “con David y Begoña se han
traspasado las líneas rojas de una democracia”…. Entretanto socialistas de
fuera de Madrid rebajan la euforia de Moncloa porque “no hay entusiasmo en las
calles” mientras en el núcleo duro del sanchismo ceban la iniciativa de
“remontada”, como acaba de suceder en Brasil con Lula; no obstante, dimite el
Delegado del Gobierno en Madrid al sentirse represaliado por Sánchez y no ser
incluido en las listas, tras haber apoyado en las primarias a Enma López frente
a Reyes Maroto, la candidata impuesta por Sánchez que la fulminó de la
dirección del PSOE madrileño.
En el PP Feijóo promete un gobierno
decente y no indultar a los corruptos asegurando que todo se va a limpiar tras
el 29-N…. Cayetana Álvarez de Toledo, número dos por Madrid, manifiesta que
“Sánchez quiere división, que suba Vox
para que pierda el PP”, “el Presidente no es un hombre decente y Feijóo
sí que lo es”, “el 29-N tenemos que hacer algo urgente: unir a los demócratas”,
“Aznar unió todo lo que estaba a la derecha de la izquierda, nosotros aspiramos
a hacer lo mismo a medio plazo”, “la
izquierda no aceptará perder y recurrirá a la violencia, y si vuelve a gobernar
será un caos de confrontación civil”…. Y Albiol, alcalde de Badalona y cabeza
de lista por Barcelona, dice “bienvenidos quienes vienen a España a aportar,
puerta cerrada a los que crean problemas”, “a Sánchez le interesa inflar a Vox
para debilitar al PP”, “¿el miedo a Vox?, a mí lo que me daría miedo es gobernar
con Bildu, no gobernar con Vox”, “hay un tipo de inmigración que crea problemas
de inseguridad y de delincuencia”, “si defender una inmigración ordenada o
hacer una ley antiokupas es radical, lo soy”.
Y en la izquierda a la izquierda del
PSOE, con Podemos reducido a la mínima expresión, Frente Amplio abre el camino
de retirar listas para concentrar voto en el PSOE mientras tres dirigente de
Más Madrid recibieron quejas por el trato de Tesh Sidi a sus asesores, pues
Manuel Bergerot, Gabriel Ortega y Tejero fueron advertidos y denuncian a la
número dos por acoso laboral, mientras los chats internos muestran la polémica
conducta de la diputada Sidi bromeando sobre la entrega de armas a Hamás y la
muerte del Papa Francisco.
Y nos queda Vox, es decir, la derecha a la derecha del
PP, que simplemente ha entendido que entenderse con los de Feijóo en vez de
enfrentarse a ellos es el camino para afrontar con cierto éxito la caótica
situación de la izquierda.
Así está el panorama a sólo un mes de
las elecciones generales, trascendentales en estos tiempos de convulsión
política y vandalismo callejero intolerable.