Nada peor en democracia que
las promesas incumplidas de nuestros representantes políticos y nuestros
gobernantes y, más aún, si éstas se siguen prometiendo reiteradamente sin dar
ninguna explicación de dichos incumplimientos, generando frustración en la
ciudadanía y desconfianza en la democracia. Y en España, lamentablemente, somos
maestros en esto, bien con las promesas hechas desde la oposición e incumplidas cuando gobiernan, incluso
haciendo lo opuesto a lo prometido, bien con las promesas hechas cuando ya
gobiernas para salir del paso que, obviamente, se olvidan pasada la coyuntura y
a otra cosa, mariposa. Sería innumerable el listado de promesas incumplidas,
especialmente por Sánchez y su gobierno minoritario de coalición con Sumar,
apoyado, sólo a cambio de cesiones puntuales insólitas, por los partidos
nacional-secesionistas tanto de derechas como de izquierdas, lo que, seguramente, justifica, junto a la desorbitada
corrupción sanchista, que los sondeos, como el de SigmaDos, digan lo siguiente:
que el 69% de españoles no cree que se respete la separación de poderes; que
Sánchez toca fondo a un año del final de legislatura con una pérdida de
1.300.000 votos; que el 60% condena la legislatura como nefasta, corrupta,
caótica y mentirosa; y que el 31% no reconoce ningún mérito a Sánchez; son
datos preocupantes que, para corroborarlos, ya que Sánchez no quiere adelantar
los comicios ni someterse a una cuestión de confianza en el Congreso de los
Diputados, basta salir a la calle para saber el desapego monumental de los
ciudadanos a este “gobierno Frankenstein” a la deriva. Y como muestra de demagógicas
promesas incumplidas valga, por ejemplo, que, mientras el ministro Puente
reparte culpas a la oposición y a las CCAA gobernadas por el PP en pleno caos
por los incendios forestales desmesurados, el Gobierno, al que pertenece, no ha
renovado ningún hidroavión antiincendios a pesar de declararlo “urgente” en
2022 cuando señaló que no actualizar las aeronaves supondría “disminuir de
manera relevante la capacidad de extinción de incendios” y ahora sólo hay siete
operativos y España ha tenido que pedir ayuda y más aparatos a Italia, Grecia,
Turquía y Portugal….. ¿es razonable que el Gobierno pida ayuda a la UE y el
ministro le reproche a las CCAA gobernadas por el PP si se lo piden al
Gobierno? No en vano los Reyes piden a los políticos reflexión frente a los
incendios, que se escuche a los vecinos y “dar certeza de que se están
empleando todos los medios”, mientras Sánchez no desautoriza a Puente, su
alumno aventajado en demagogia, cuando por primera vez casi todas las
administraciones están de acuerdo en una obligada cooperación imprescindible
ante la magnitud del desastre. Pero ya ven, mientras el Jefe del Estado pide a
todos unidad, resaltando que “unidos se puede afrontar cualquier riesgo”, y
alaba a los servicios de extinción que lo están dando todo, hay personajes que
siguen buscando la confrontación sólo porque creen que con ello pueden tener
beneficios electorales, mientras la ciudadanía ya está harta de promesas
incumplidas y demagogias baratas.
Entretanto se espera otra nueva ola de
calor, la cuarta, mientras se recrudece el viejo debate entre negacionistas y ecologistas sobre el evidente “cambio climático”,
que, en todo caso no debiera ser excusa para no tomar medidas urgentes contra
los incendios forestales, ni tampoco arma política arrojadiza para enredarse en
un debate ideológico (pues el cambio climático existe y así lo acredita la
ciencia) con el objetivo de arañar un puñado de votos en las urnas mediante
pueriles coletillas de unos, como “el clima ha cambiado siempre”, frente a
vaticinios apocalípticos de otros para cuestionar o avalar la influencia del
calentamiento global en la crisis, sabiendo unos y otros que, entretanto, lo
urgente, ineludible e inaplazable es
tomar medidas de prevención de incendios que aliviarían sobremanera sus efectos
perniciosos.
Pero es que, al margen de los incendios, la más
perniciosa promesa incumplida de Sánchez (entre todas las que ha hecho) es la
que él hizo, cuando llegó al poder, a los ciudadanos de que erradicaría, de una
vez por todas, la corrupción en España, cuando sabe que este tipo de incumplimientos
incendian la política y la democracia de manera irreversible. Y ya ven como
está el asunto en temas de corrupción. Sin embargo Sánchez, en su balance anual
antes de irse de vacaciones, y tras defender inicialmente la inocencia de su ex
número dos, Ábalos, defiende ahora la de su hermano David, ya condenados ambos
por los tribunales, así como la de su esposa, Begoña, y la del expresidente
Zapatero, quienes, junto a su nuevo número dos, Cerdán, están siendo
investigados junto a otros compañeros como la ya famosa Leire Díez o la
Directora de la Guardia Civil por ejemplo…. Es más, no conforme con hacer esta
defensa indefendible a familiares y amigos, Sánchez hace un balance muy
positivo de su gobierno al que califica “de la gente, por la gente y para la
gente”, lo que ha encantado a Yolanda Díaz, su vicepresidenta de Sumar. Es
obvio que Sánchez no entiende, o no quiere entender, que en democracia no se
puede gobernar con semejante panorama, entre otras cosas sin mayoría
parlamentaria y a base de decretos-ley, con la plana mayor del sanchismo
investigado judicialmente y sin Presupuestos Generales del Estado durante toda
la legislatura; no entiende que, en democracia, en semejantes circunstancias se
adelantan los comicios…. Y, más aún, si, como dice Sánchez, su gobierno es “de,
por y para la gente”, pues, si ello es cierto, validaría su mandato por otros
cuatro años por el bien del pueblo que le vota, salvo que lo considere idiota y
masoquista votando a sus contrincantes.
Y mientras los seguidores de Sánchez
andan vendiendo los éxitos de su Gobierno, que también los hay, asumiendo a
cambio todas sus miserias y corrupciones, Feijóo, desde la oposición,
manifiesta que “el voto al PP es hoy más útil que nunca por el nivel de
deterioro”, que “mi gobierno limpiará a fondo el Estado”, “que el máximo
responsable político de la corrupción que sufre España es Sánchez”, que “no
quedará un cajón por abrir, no voy a amnistiar a Sánchez”, que “no vengo a
hacer un sanchismo de derechas” y que “hay que regular que se puedan prorrogar
los Presupuestos sólo un año y, si no salen, a las elecciones”…..
Y qué… ¿ustedes qué dicen?.
Jorge Cremades Sena.