Llama la atención de forma
preocupante que Trump y Sánchez, los populismos opuestos que se tocan, actúen
con tal frivolidad y demagogia que hacen que el conflicto armado desencadenado
por EEUU e Israel contra Irán se parezca más a un juego de niños o jóvenes, de
esos que durante horas y horas les entretienen por internet, que a un preludio
de lo que puede ser un nuevo conflicto armado generalizado o tercera guerra
mundial; ésta, a base de manejar drones y cohetes destructivos con la mayor
precisión posible a semejanza de la habilidad que tienen los citados niños y
jóvenes en el manejo de aniquilar muñecos y hacer destrozos en las pantallas de
sus ordenadores. Sin embargo, esto no es un juego; esto es real y pone a la
Humanidad al borde del precipicio. Trump y Sánchez ya no son niños, ni jóvenes,
y, en vez de utilizar la fanfarronería y chulería, debieran entender que, como
gobernantes que son de países democráticos, deben de actuar con total prudencia
diplomática y tener en cuenta que, por encima de sus egos patológicos, están,
guste o no, los compromisos internacionales de sus respectivos países, los
tratados y convenios bilaterales y multilaterales, así como los intereses
sociales, políticos y económicos de sus pueblos, cuyo equilibrio es difícil de
conseguir a veces, pues en determinados momentos no se trata de elegir entre lo
bueno y lo malo sino entre lo malo y lo peor….y obviamente no es razonable
optar por lo peor. Sin embargo, así las cosas, Trump amenaza irresponsablemente
a España con “cortar todo el comercio” y ataca al gobierno español de Sánchez
porque éste exhibe no autorizar el uso de las bases de Morón y Rota contra
Irán, con lo que el mandatario norteamericano, furioso y en plena rabieta
infantiloide, critica de nuevo, por su cuenta y riesgo, el rechazo de Sánchez a
incrementar el gasto militar en la OTAN, lo califica de ser un “socio terrible”,
afirma “no querer tener que ver nada” con el país que le ha impedido no usar
sus bases contra Irán, dice que España es un país “hostil”, amenaza con
aislarla tras exhibir Sánchez su rechazo total al ataque a Irán y afirma estar
dispuesto a aplicar un embargo. Merz, el canciller alemán, presente en tan
inoportunas e irresponsables declaraciones asiente y se suma a la crítica
recordando que Sánchez es “el único que no cumple” con la subida del gasto en
Defensa acordada en la Alianza Atlántica. Y por su parte Sánchez reacciona y
comparece ante los medios para pedir a EEUU que “respete la legalidad
internacional” y le avisa de que si, con España, ”EEUU quiere cambiar la
relación comercial, tendrá que respetar los acuerdos con la UE”, apelando a los
pactos en vigor, aunque contemplando tener que “contener el impacto y diversificar
suministros”, olvidando que, para respetar los acuerdos, tanto de la UE como de
la OTAN, hay que empezar por cumplir y hacer cumplir las decisiones
mayoritarias internas de sus miembros y no actuar de forma unilateral como han
hecho en este conflicto tanto el norteamericano como el español, liderando sus
respectivas proclamas unilaterales.
Sánchez, contra la actitud mayoritaria
de la UE y la OTAN, es el verso suelto que por su cuenta y riesgo actúa de
forma unilateral y, no conforme con exhibir su no rotundo a la operación
militar de EEUU e Israel para acabar con el régimen sangriento de los ayatolás,
decide rescatar el famoso “no a la guerra” que, en su día, tan buen resultado le
dio a Zapatero cuando la guerra de Irak, y, en clara alusión a Trump dice
públicamente “no seremos cómplices de algo malo por miedo a las represalias de
alguno” mientras su Ejecutivo desmentía a la Casa Blanca, que sostenía que
Moncloa había empezado a “cooperar militarmente” con EEUU…. ¿Quién de los dos
lleva razón? ¿Quién miente? El caso es que, ante esta particular guerra verbal
entre Trump y Sánchez, la Comisión Europea, como no podía ser de otra manera,
cierra filas con España y le muestra su “solidaridad” ante las amenazas comerciales
de Trump, e incluso el mismísimo Merz afirma que medió en privado con Trump a
favor de Sánchez, mientras EEUU estudia restringir visados y el envío de gas
para castigar a España. Tras la declaración institucional de Sánchez del
pacifista slogan “no a la guerra”, agudizando la confrontación con Trump, éste
dice que “España pone en riesgo a los estadounidenses” y el Secretario del
Tesoro, encargado de las sanciones, coloca a España como un problema para la
seguridad, mientras Moncloa se lanza a utilizar el conflicto para recuperar a
su electorado ya que “el choque nos viene bien”….un lavado de imagen de Sánchez
con el pretexto de oponerse a la guerra en el Golfo para movilizar a la
izquierda, en tanto que albares desmiente categóricamente de forma “tajante”
que España vaya a “cooperar militarmente” como dice EEUU. Ya ven, que cooperen
otros o incluso que se pongan del lado de los ayatolás si quieren, cuando
durante décadas nada se ha hecho contra un régimen sangriento, el iraní, que,
contra la legalidad internacional, atropella, como sucede en otros Estados, los
derechos humanos fundamentales del pueblo iraní y muy en especial el de las
mujeres.
Al final todo apunta a que ese rotundo
“no a la guerra” obedece a la necesidad de Sánchez de lavar su deteriorada
imagen interna en España aprovechando la oportunidad de arremeter contra Trump,
otro populista impresentable (éste de derechas), ya que, al margen de
especulaciones de unos u otros, lo cierto es que no pocos apuntan ya a un
“falso no a la guerra”, pues el Gobierno sanchista, al igual que sucediera en
el conflicto Israel-Gaza, sí colabora de alguna forma en el ataque contra Irán,
en este caso a través de operaciones de la UE o la OTAN a las que España
pertenece y obviamente ha de cumplir los compromisos o, en caso contrario, como
le piden sus socios de extrema izquierda, salirse de ambas organizaciones. En
efecto, en vez de ese maniqueo rotundo de “no a la guerra”, como si el resto de
los mortales dijeran “sí a la guerra” (el bien y el mal; los buenos y los
malos), sería más sensato sustituirlo por un “no a la guerra, pero…”, más
acorde con la cruda realidad, pues, por ejemplo en estos días el Ejecutivo
español ha enviado la fragata Cristóbal Colón a Chipre con 190 efectivos formando
parte del grupo naval de un portaviones francés; buques españoles han
participado en las maniobras lideradas por el portaviones USS George H.W. Bush;
se ha desplegado la batería antimisiles Patriot en la frontera de Turquía; los
aviones de EEUU hacen escala en las bases españolas aunque no figuran en su
plan de vuelo para esquivar el veto de Sánchez; EEUU ha utilizado las bases de
Morón y Rota en el conflicto con más de veinte aviones saliendo desde España…..y
es que, en definitiva, ¿cómo puedes decir “no a la guerra” y a los desmanes de
EEUU e Israel si tu defensa depende de los suministros que sendos países te
proporcionan? Lo grave es que, asunto
tan grave (y valga la redundancia) como es la Defensa se utilice
irresponsablemente como arma electoral y que Moncloa se active para sacar a la
izquierda (la suya y la extrema de sus socios) a la calle el 8-M bajo el lema
“no a la guerra” porque, planteado así, los sondeos como los de 40DB, digan que
dos de cada tres españoles se oponen a la guerra contra Irán, e 61´5% respalda
el envío de una fragata a Chipre ante los ataques de Teherán, el 53´1% secunda
la decisión de no permitir el uso de las bases militares de EEUU, o que un
42´2% apoye la actuación de Sánchez, un 17´8% la de Feijóo y un 12´7% la de
Trump; además el sondeo concluye que el PP cae al mínimo de la legislatura, que
Vox alcanza otro máximo, que PSOE se estabiliza y que Sumar y Podemos bajan. En
fin, es lo que hay….y luego ¿qué?.
La cruda y cruel realidad es que la
guerra no es un juego sino algo real, que está ahí, y no basta con decirle “sí
o no”, pues requiere afrontarla para que acabe lo antes posible y cause los
menos daños posibles, especialmente los humanos. Una guerra que extiende el
caos por Oriente Próximo: Irán multiplica su ofensiva contra los países del
Golfo, mientras tropas de Israel avanzan en Líbano; EEUU torpedea un barco de
guerra iraní en el Índico; Irán bombardea zonas turísticas e infraestructuras
de aliados de EEUU; la OTAN derriba un misil balístico en el espacio aéreo de
Turquía; Israel exige a los 250.000 residentes del sur de Líbano que huyan al
norte…. Y mientras el hijo de Jamenei emerge como favorito para liderar el
régimen de los ayatolás, Trump quiere influir en el nuevo líder iraní como hace
en Venezuela (donde curiosamente el PSOE sanchista colabora en la estrategia),
mientras Francia permitirá a EEUU usar una de sus bases militares con la “garantía”
de que no se usará para bombardear territorio iraní. No obstante la CIA entrena
a milicias kurdas en el oeste iraní y les insta a intervenir para que sean sus
“botas en el terreno”, mientras el Secretario de Defensa norteamericano, Pete
Hegseth, manifiesta que los iraníes “están perdidos, lo saben o lo sabrán
pronto”, en tanto que Europa estrena la defensa común con la ayuda militar de
Chipre…y el Pentágono manifiesta que “sólo estamos empezando”. Pues, al final,
de lo que se trata es de la defensa común de los europeos. Mientas tanto las
bolsas mundiales se desploman y el Ibex cae un 4´5%, entre temores a escasez de
petróleo, mientras, como en Ucrania, se evaporan las esperanzas sobre una
solución rápida y el gas vuelve a subir otro 25%, en tanto que barcos gaseros
con destino a Europa desvían su rumbo con destino a Asía para vender su carga
al mejor postor.
Y volviendo a España, incertidumbre en
las investiduras autonómicas. En Extremadura Vox prolonga la agonía de la
popular Guardiola, que ganó los comicios con un 43´1% de los votos, y vota en
contra, lo que en primera votación le impide ser investida e incluso parece
improbable que se abstenga en segunda votación hoy para facilitarle la
investidura en la segunda votación; todo ello cuando ella en su discurso hizo
numerosos guiños a los de Abascal centrando su discurso contra la inmigración y
el Pacto Verde, pero ni por esas; triunfa el filibusterismo político y de nuevo
el adelanto electoral está en ciernes, mientras el PP se lanza contra Abascal
porque ni come ni deja comer y los populares extremeños asumen que tendrán que
esperar a mayo y dicen “nunca pensamos que uniría sus fuerzas al partido socialista”
cuando bastaba su abstención para dejar que la contundente vencedora fuera
investida. En Aragón, en circunstancias parecidas a Extremadura, ambos partidos
evitan de momento chocar, pero tampoco está clara la investidura. Y en Castilla
y León, en plena campaña electoral, se espera más o menos lo mismo, mientras el
candidato socialista, Carlos Martínez, se las ve venir y dice que “el resultado
de la financiación planeada es insuficiente e injusto”….y el siguiente de la
cola, Andalucía, donde Montero al igual de Carlos Martínez, intentará vender que
esa financiación autonómica del PSOE-PSC, pactada sólo con Cataluña,
insuficiente e injusta, es buena para los andaluces y el resto de CCAA.
Por lo que respecta a otros asuntos
citar que el derrumbe de una pasarela peatonal en acantilados en Santander
causa seis muertos y un herido; que muere el periodista Fernando Onega y es
despedido multitudinariamente en Madrid; que es detenido un alto cargo de
Ribera y dice que “simplemente lo que hacía era agilizarlo todo; y que
Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Valladolid,
dice “sospechamos de ideologías que prometen el paraíso en la tierra”, hace un
llamamiento a combatir el relativismo moral, admite que “la Iglesia ha sufrido”
tener que “reconocer en su propio seno el dolor de los abusos” y sobre el
anunciado viaje del Papa a España añade “deseamos ser confirmados en la fe, la
esperanza y la caridad” (dicho queda).
Jorge Cremades Sena