Parece mentira, pero la
noticia era cierta. Sánchez tenía todo planeado para seguir de vacaciones y
rematarlas en Andorra a todo tren, pero, al final, la presión interna desde el
PSOE y desde Moncloa, además de la de la opinión pública, ha obligado al
Presidente a cancelar su escapada al país vecino, un plan que sólo conocían los
colaboradores más próximos a él, es decir, los pelotas más impresentables,
quienes pretendían preservarlo en la más absoluta discreción, pero que, al
final, se filtró a los medios (siempre hay un enemigo íntimo) y se acabó lo que
se daba…seguir adelante con el plan ya rebasaba todos las líneas rojas de la
indecencia mientras en las calles de Ceuta sigue el escándalo y las protestas
contra este insólito Gobierno sanchista que ahora (y siempre tarde) se apunta a
la línea europea más dura y severa en inmigración con reformas legales para
agilizar expulsiones, mientras en Ceuta hay un clamor contra el “abandono” y
amenazan con que “si no se quieren ir, les echaremos” pues, sencillamente, no
se puede vivir así; esperemos que las pertinentes reformas para controlar mejor
las migraciones no sean calificadas demagógicamente por el Ejecutivo de
“fachas” y “racistas” una vez que el PSOE, como en el resto de la UE, comience
a asumirlas para garantizar la seguridad y la convivencia pacífica. Por otro
lado Sánchez, que además pretendía retrasar su comparecencia en el Congreso
para explicar lo que está pasando, tendrá que comparecer el jueves próximo pues
el chicle no se puede estirar ya más. Se acabó lo que se daba y Sánchez se ha
visto obligado a suspender lo de Andorra para evitar males mayores, pues el
horno está que arde. El Congreso reprocha a Sánchez su gestión sobre la crisis
de Ceuta, que es muy grave, y todos, salvo PSOE y Sumar (ellos sabrán por qué),
creen que, a pesar del adelanto obligado, su comparecencia parlamentaria es
tardía. Entretanto comienza la batalla política por los menores, que donde
mejor están y lo antes posible es con sus padres o bajo la tutela del país de
origen, y, al respecto, PP y Vox se plantan, mientras Junts advierte al Gobierno
que no aceptará que ningún menor de la avalancha invasora en Ceuta acabe en
Catalunya y el PNV, coincidiendo con Junts y con Ayuso, sostiene que los menores
de Ceuta “vuelvan con sus familias” tal como exige Marruecos aunque sea de
boquilla.
Entretanto nos seguimos enredando en
discutir si son churras o merinas, cuando es obvio que lo de Ceuta no es sólo
un problema migratorio, sino que es un suceso extraordinario muy grave de
invasión territorial que, evidentemente, no puede normalizarse con la mera aplicación
de la Ley de Extranjería, como se hace con los tradicionales flujos migratorios
normales de decenas o cientos de inmigrantes, pero aquí hablamos de miles de
personas invadiendo de golpe y porrazo otro país, un hecho tan insólito y extraordinario
que requiere soluciones extraordinarias y urgentes si se quiere abordar en concreto.
Mientras sigamos empeñados en que lo acaecido en Ceuta es una mera crisis
migratoria, se está equivocando y, en el mejor de los casos, sólo con la Ley de
Extranjería tardaríamos años en solucionar el estatus de los inmigrantes
llegados y que se han quedado tras la invasión….y mientras tanto ¿qué? La cruda
realidad es que estamos ante un gravísimo asunto que afecta a la seguridad
ciudadana y a la del Estado y está poniendo en peligro no solo la convivencia pacífica
en Ceuta, sino también en España y en la UE. O se acomete una urgente revisión
legal de Extranjería más severa que agilice las devoluciones evitando que los países
de origen puedan impedir al país receptor aplicar dicha ley, o la solución del problemón
ceutí tiene muy mala pinta, salvo que entendamos, de una vez por todas, que no
es un problema migratorio más, sino otra cosa muchísimo más grave y que
requiere soluciones extraordinarias más severas.
Entretanto la tensión social escala en
Ceuta, donde los comerciantes viven con ansiedad por su bajón espectacular de
ventas y con miedo por la inseguridad descontrolada; los inmigrantes convierten
la playa del Trampolín en un zoco y el estallido in crescendo de brotes de
violencia agrava la dramática situación con miles de personas vagando por las
calles; un grupo de ceutíes incendia el campamento de los inmigrantes en la
playa pues “si ellos pueden hacer fogatas nosotros también”; la Policía
identifica a radicales infiltrados en la invasión y señalan a varios cabecillas
que promueven las acciones violentas e incitan a tomar la ciudad con mensajes
como “hermanos ya la hemos tomado, los españoles ya se van, nosotros nos quedaremos”;
se forman patrullas de autodefensa que llaman a la expulsión de los miles de
marroquíes que siguen en la ciudad; los militares denuncian indefensión y piden
poder responder a los ataques con un uso proporcionado de la fuerza…..es lo que
está pasando tras un mes de la invasión y sin perspectivas de arreglo
inmediato.
Y entretanto el Gobierno enredado en
la inoperancia y las contradicciones internas, mientras mandos policiales
exigen que Marlaska aclare los avisos del CNI y lamentan la “improvisación y la
falta de previsión”, avalan a Margarita Robles, que reafirma que el CNI hizo su
trabajo como siempre, y Moncloa arrincona a la ministra y se agarra a la versión
pro-marroquí, diciendo Bolaños tajantemente que “no hubo información previa ni precisa”
del asalto y reprochando que “se falte al respeto” a Marruecos…. Vamos, que más
de 80.000 personas preparan un asalto a la frontera y nadie sabe nada, ni en
Marruecos ni en España. Por otro lado la ministra de Juventud e Infancia, Sira
Rego, retira del orden del día la situación de los niños que permanecen en
Ceuta y, ¡cómo no!, carga contra PP y Vox (los culpables de todo) mientras las
CCAA gobernadas por la derecha, que son casi todas, le recuerdan que “el
problema lo ha generado el Gobierno”, a quien los grupos parlamentarios reprochan
su inactividad en Ceuta y su tibieza ante Rabat. ¡Menudo panorama!....y no
dimite ni Dios.
Jorge Cremades Sena