Todo apunta a que en España,
y a nivel nacional, puede estar ocurriendo algo similar a lo ocurrido en
Andalucía con los patéticos ERES, sobre los que el ex Presidente andaluz,
Manuel Chaves, dijo al inicio de las investigaciones que se trataba de un
asunto protagonizado por “cuatro golfos”, intentando minimizar el escándalo
político a conductas individuales aisladas, hasta que los tribunales de
justicia demostraron finalmente que existía todo un sistema de corrupción continuado
y generalizado, con delitos, entre
otros, de prevaricación y malversación cometidos por altos cargos socialistas
de la Junta de Andalucía, y, como consecuencia de ello, el pertinente rechazo
electoral a un socialismo andaluz impresentable se mire como se mire. ¿Sucederá
algo parecido en España con el sanchismo? Es la pregunta del millón. De
momento, como entonces, se denigra a los jueces instructores e investigadores,
mientras los dirigentes del partido y el gobierno, abusando del concepto de
presunción de inocencia, que siempre se ha de tener en cuenta pero en su justa
medida, avalan las indeseables conductas de los investigados que, al margen de
lo que pueda demostrarse en sede judicial, en sí mismas debieran ser repudiadas
políticamente y sus protagonistas apartados “ipso facto” de los cargos que
tengan y de la militancia del partido. Y pongo un ejemplo, el más reciente: al
margen de lo que pueda o no demostrar la Justicia, el mero hecho de que a todo
un expresidente del Gobierno, en este caso
Zapateo, se le descubra un tesoro millonario escondido en una caja fuerte en su
despacho, sin haber sido declarado en Hacienda y sin dar explicación alguna de
su procedencia, debiera ser reprobado por su propio partido retirándole su confianza
pues políticamente es inasumible. Es así de fácil. Sin embargo, tras conocerse
la noticia, tanto el PSOE sanchista como el Gobierno de Sánchez, haciendo un
mal uso de la presunción de inocencia, salen en tromba defendiéndole, le proclaman
inocente y, con el caso del rescate de Plus Ultra ya en sede judicial, le
siguen proclamando inocente a pesar de
los indicios y testificaciones de que habría cobrado el 1% del mismo por su mediación
y sin declararlo a Hacienda. Así se empezó con los “cuatro golfos” de Chaves
hasta que finalmente, no sólo los cuatro golfos, sino muchos más fueron
condenados por los tribunales de justicia. Ahora, ya condenados Ábalos, mano
derecha de Sánchez, y su escudero Koldo, y con otros personajes de gran
confianza del Presidente en el punto de mira de la Justicia, cabe presagiar que
estamos no ante “cuatro golfos” aislados
sino ante un sistema corrupto de impredecibles magnitudes y consecuencias. Y,
por el bien de nuestra democracia, cabe defender que la presunción de inocencia
ni es, ni puede, ni debe ser un refugio protector para los golfos o algo peor
aún, pues se legisló para proteger a las personas frente al poder del Estado,
asegurar juicios justos y evitar castigos injustos….pero no para que ese mismo
Estado, mediante uno de sus poderes, el Ejecutivo, invada las competencias de
otro de sus poderes, el Judicial, y, arbitrariamente, le proclame “inocente”.
Menos cabe aún si ese poder Ejecutivo,
se excede en la aplicación de las
medidas de gracia, como el indulto o
perdón a los condenados, y la amnistía o anulación de juicios y castigos….
medidas que, en todo caso, han de ser utilizadas con mucha cautela y para
asuntos muy puntuales y, a ser posible, con el mayor consenso social, pero que
jamás han de utilizarse como rectificación de sentencias firmes ni desautorización
de las mismas. Igual sucede con el mal uso del Tribunal Constitucional, pensado
para el control de la constitucionalidad de las leyes, la defensa de los
derechos fundamentales y la resolución de conflictos de competencias, pero
jamás como instancia superior de justicia ya que ni forma parte del Poder
Judicial. En definitiva, la tergiversación intencionada de los principios que
inspiran nuestro orden constitucional y el mal uso interesado de las
instituciones democráticas conforman la difusa línea que separa a los “cuatro
golfos” de un generalizado “sistema corrupto” con tendencia hacia un régimen
autoritario.
Y en este contexto el Gobierno proclama la inocencia
de Zapatero pese a la declaración inculpatoria de “Julito”, que ratifica que ZP
cobró mordidas, que siguió pagando 3.000 euros a sus hijas sin trabajar éstas
ya para su empresa Análisis Relevante, que él era un mero intermediarios que
canalizaba los negocios del expresidente y que ZP ordenó camuflar en varios
pagos la comisión por el rescate de la aerolínea Plus Ultra. Por su parte
Zapatero concede una entrevista en televisión y en ella defiende su inocencia
diciendo sobre Plus Ultra “no es que no influyera, es que no hablé con nadie”,
atribuyendo las declaraciones de “Julito” a su “estrategia de defensa”, negando
que sus hijas fueran sus testaferros y cobraran sin trabajar, y sosteniendo que
las alhajas escondidas en su despacho fueron un “regalo de cortesía sin uso ni
destino” y que lo explicará ante el juez….Entrevista que sólo ha satisfecho al
Gobierno y a una parte del PSOE, mientras la Fiscalía considera que su silencio
es un “indicio poderosísimo” y Feijóo añade que “Zapatero tiene hoy más
problemas que ayer”, señala a Sánchez como “el señor X” de la corrupción y promete
“limpiar a fondo” dicha corrupción cuando llegue a Moncloa.
¿Estamos inmersos en un sistema corrupto? No lo sé. Sólo
sé que así no podemos seguir por mucho más tiempo y que, por mera higiene
democrática, hay que dejar trabajar a la Justicia que es a quien compete
condenar o absolver a los imputados por presuntos delitos; absolverlos por
quien no es competente en pleno proceso de instrucción apelando a la presunción
de inocencia es tan perverso como condenarlos en base a meros indicios de
culpabilidad y quienes utilizan estos mecanismos anti-democráticos debieran ser
castigados por ello, para que no les resulte gratis su felonía. ¿Por qué
Zapatero es inocente y “Julito” culpable o viceversa? ¿por qué a unos se le
aplican reproches políticos tras ser imputados y a otros no? ¿por qué los
jueces son buenos o malos según sus sentencias sean favorables o no a unos u otros?....Sin
contestar a semejantes incongruencias, sin repudiarlas públicamente, estamos
mucho más cerca de un sistema corrupto que frente a “cuatro golfos” que, tras
ser condenados, siguen haciendo de las suyas y en la mayoría de los casos tras
haberse beneficiado de medidas de gracia arbitrarias; basta echar un vistazo,
para comprobarlo.
Jorge
Cremades Sena