Seguramente no sabremos nunca si el ministro Puente, el predilecto de Sánchez, tras otros predilectos que ya pasaron por lo mismo, se fue o lo echaron. Y no se fue (o se fueron) o lo echaron (o los echaron) por meras remodelaciones gubernamentales o por cansancio personal, pues todos ellos eran señalados por manifiesta incompetencia, corrupción o fervor obediente al jefe supremo, Pedro Sánchez, “el puto amo” según Puente, a quien han servido de necesario parapeto para seguir él en el poder, sí o sí, a costa de lo que haga falta. En definitiva, que, contra todo pronóstico y tras dar miles de explicaciones para no dimitir tras la tragedia ferroviaria de Toledo, Oscar Puente se va (o lo echan) tras comparecer en el Congreso de los Diputados, a petición propia, y constatar que todos los grupos, excepto el socialista y el de Bildu (menuda pareja de baile), piden que se vaya, mientras la investigación judicial analiza si Adif usó más veces el protocolo erróneo que, al final, motivó tan tremenda inseguridad de los pasajeros y más de cien muertes en menos de un año, con el objetivo de comprobar si se ha tratado de un fallo puntual o de una práctica habitual que en la Alta Velocidad supondría una irresponsable temeridad inaceptable desde cualquier punto de vista que se mire o desde cualquier ideología democrática que se tenga. Todo es posible tras conocer que el ya ex ministro Puente veía “normal” que el sistema se cayera nada menos que 170 veces en lo que va de año. Entretanto conocemos que Adif se negó a duplicar la inversión en mantenimiento poco antes de la tragedia en Adamuz ya que su presidente denegó la petición de destinar 1.000 millones a conservación y luego relegó al técnico que hizo la propuesta. El caso es que con un “no procede” Adif despachó tres avisos para mejorar la seguridad ferroviaria, mientras los parones, los retrasos, las averías y los incidentes formaban parte de la cotidianeidad de una red ferroviaria, que hacía aguas por todas partes, mientras el ministro sostenía que España “vivía el mejor momento de su historia” en lo que respecta a su red y servicio ferroviario…. ¡menos mal que vivía el mejor momento, pues si llega a vivir el peor momento….!. Hoy todo el mundo distingue la trágica realidad y el patético deterioro de nuestra red ferroviaria (como sucede con otros servicios públicos), modelo ejemplar no hace mucho tiempo, del deterioro irresponsable provocado por la deficiente inversión para el mantenimiento, muy inferior a las necesidades demandadas por un incremento exponencial del transporte ferroviario, de sus usuarios y sus frecuencias que, al final, han derivado en un sistema ferroviario obsoleto y peligroso. A las pruebas me remito y es bien sencillo de entender: la infraestructura no se ha adaptado al auge de pasajeros, de kilómetros y a los trenes más pesados; y ya se sabe, por muy bueno que sea cualquier bien (en este caso, el sistema ferroviario), si no se cuida y se mantiene, al final queda obsoleto, que es lo que ha pasado con el sistema LZB.
Entretanto seguimos conociendo nuevos
datos como que el obsoleto sistema LZB cayó entero poco antes del accidente,
fallando dos de los tres ordenadores y el módulo de comunicaciones que sirve de
soporte de toda la estructura, mientras maquinistas y controladores de Adif
desmienten al ministro que lo
consideraba como algo “normal”; como que el Presidente de Renfe colonizó el
operador con 15 políticos y Puente permitió el desembarco de semejantes
perfiles; como que Adif reconoció en julio problemas críticos en su red de
comunicaciones de la Alta Velocidad y en una licitación revelaba sistemas que
“han superado su ciclo de vida” e ineficiencias en la gestión…..todo ello, al
margen de un Ministerio de Transportes que cuenta con un historial deprimente
desde la época del antecesor de Puente, Ábalos, quien cumple en la cárcel una
larga condena y era el ministro y
colaborador favorito de Sánchez, junto a Cerdán, también investigado, y Koldo, el chico de los
recados…..
Hoy Puente, tras anunciar que “un ministro
de Transportes de un país como España no puede continuar con dos accidentes de
esta gravedad en menos de un año”, dimite de su cargo y anuncia que renuncia también a ir en las listas del PSOE y asegura que comunicó su decisión a
Pedro Sánchez pocos minutos antes de
informar al Congreso y que decidió
marcharse “por dignidad” tras el siniestro pero no se lo dijo a Sánchez
hasta ayer mismo, cuando anteriormente manifestó que Sánchez le respaldaba y
que marcharse no era lo que le había pedido (¿una contradicción o mentira
más?.....El caso es que PP y Vox avisan de que la caída del ministro “no
cuela”, que “debe irse todo el Gobierno” y que la renuncia “es lo mínimo”,
mientras apuntan al mismísimo Sánchez porque “el principal problema está en
quien puso las infraestructuras en manos de Ábalos, primero, y de Puente
después”.
La cruda realidad es que las
elecciones están a la vuelta de la esquina y con Puente como uno de los
protagonistas en las listas se le ponía en bandeja la campaña electoral a la
oposición, si es que ya no lo está con
Sánchez como candidato a la Presidencia del Gobierno. De momento el PSOE se
aferra a la dimisión (¿o cese?) de Puente y al cese del Presidente de Adif por
parte del superministro Cuerpo que añadirá a sus competencias las del
Ministerio de Transportes y se perfila como
posible sustituto de Sánchez en caso de que a éste le dimitan las urnas,
como presagia la oposición ya que él no dimite voluntariamente con la que está
cayendo. ¿Podrá reflotar el PSOE la
campaña electoral a base de victimizar a Puente, de cesar al Presidente de Adif
y exaltar el nuevo protagonismo del Vicepresidente Cuerpo?.... esa es la
cuestión, con la certeza de que Sánchez lo va a intentar, sí o sí, pues no le
queda otro remedio al haber ido demasiado lejos en mentiras y promesas
incumplidas, cesiones de competencias y pactos contra natura a cambio de votos,
decisiones insólitas en política exterior y de defensa, exagerado sectarismo
radical, defensa de algo y lo contrario, oscurantismo indeseable….y tantas y
tantas otras cosas insólitas que cuadran poco en democracia y que, por tanto,
la gran mayoría de ciudadanos no esperaban experimentarlas en nuestro país nunca jamás. Y ahora llega la
hora de la verdad, la cita, el 29-N, algunos
socialistas, hoy tachados de
“fascistas”, estamos hartos de criticar esta forma de gobernar que consideramos
poco democrática y bastante radical.