sábado, 9 de junio de 2018

UN GOBIERNO SOLVENTE


                        Tras haber ido desgranando nombre tras nombre en estos últimos días, el Gobierno presidido por Pedro Sánchez está compuesto por las siguientes ministras y ministros: Carmen Calvo en Vicepresidencia e Igualdad; Josep Borrell en Exteriores; Nadia Calviño en Economía; María Jesús Montero en Hacienda; Margarita Robles en Defensa y con el control del CNI; el juez Grande Marlaska en Interior; el astronauta Pedro Duque en Ciencia; el escritor Máxim Huerta en Cultura; Maritxel Batet en Política Territorial; José Luis Ábalos en Fomento; Teresa Ribera en Transición ecológica; Carmen Montón en Sanidad; Magdalena Valero en Trabajo; Isabel Celáa en Educación; Dolores Delgado en Justicia; Luis Planas en Agricultura; y Reyes Maroto en Industria. Sánchez ha elegido para su primer gabinete gubernamental a once mujeres y seis hombres (algunos ya hablan de Consejo de Ministras) prometiendo un gobierno “modernizador y europeísta” que estará comprometido con la igualdad, la cohesión social y la regeneración. Un gobierno que, al margen del preocupante escaso apoyo parlamentario con que nace, es bastante solvente a tenor del perfil profesional y de la trayectoria de cada uno de sus miembros (es decir, de sus ministros y ministras: lo de “miembras”….en fin, no, para no recordar a Aído, Pagín, etc. en aquel gobierno de ZP plagado de ocurrencias como “jóvenas”, “portavozas” etc etc), por tanto, a pesar de las dificultades que tendrá en su gestión, da, de entrada, cierta luz a la esperanza. Sólo cabe pues, por el bien de España y de los españoles, desearle lo mejor en la gestión global y en la de cada uno de los Ministerios. Un gobierno con el que Sánchez quiere tranquilizar a Europa, controlar a los barones, recuperar el voto de izquierdas y feminizar la política…. Un gobierno solvente (¡qué pena que no haya surgido tras ganar unas elecciones o tras serios acuerdos de gobernabilidad en vez de acuerdos coyunturales, no a favor, sino de derribo al anterior y poco más!) al que nada se le puede ni se le debe reprochar cuando acaba de echar a andar ya que tiene buena pinta. Un gobierno, para algunos de “celebrities” para toda la Legislatura, y para otros formado en clave electoral “para los próximos meses” y que, según Sánchez, se define como “feminizador”, modernizador, regenerador y con Europa como “su nueva patria”; aunque ya hay quien le hace las primeras críticas mediáticas basándose en que olvida la austeridad al incrementar las carteras, hasta diecisiete, para gobernar por decreto menos de dos años. En todo caso, un Gobierno cuya Ministra de Hacienda pidió a Montoro acabar con el “privilegio” del cupo vasco, cuya Ministra de Justicia reivindica que gracias al juez inhabilitado se han podido producir las condenas de “Gürtel”, y que genera alguna polémica por la designación para la Oficina de Seguridad Nacional del coronel Baños o la del experto en márketing electoral y consultor político Iván Redondo al frente de Moncloa. Críticas iniciales menores a un gobierno que se merece de entrada un voto de confianza sin lugar a dudas.
            Por su parte, cuando sólo se ha celebrado el primer consejo de “ministras”, como dicen algunos, de este Gobierno que pide tiempo para empezar a gobernar (se estrena sin anunciar medidas concretas y liándose con las cuentas de la Generalitat), el PNV, polémico socio de la moción de censura a Rajoy, reclama una Justicia vasca y la “política penitenciaria propia” (es decir su propio CGPJ, pues el nuevo Estatuto impulsado por nacionalistas vascos y Bildu, que apoyaron la censura de Sánchez a Rajoy, prevé su propio poder judicial, el control penitenciario y un Ministerio de Exteriores), mientras Pablo Iglesias augura “un calvario” a Sánchez por su debilidad parlamentaria y exigirá negociar el déficit con la UE, mientras el PP pide mantener el Debate sobre la Nación. Al final, tras el cambio de carteras, hay que afrontar idénticos problemas y la tregua del nuevo Gobierno, por solvente que sea, se rompe en el Congreso con las exigencias de los aliados de Sánchez y, obviamente, de quienes no le apoyaron, en tanto que el nuevo Gabinete quiere medidas de impacto ya y en las primeras semanas aprobará iniciativas de carácter social, con los retos económicos (Presupuesto, Europa, pensiones….) en el punto de mira.
            Y por si todo lo anterior fuera poco Torra recupera 16 leyes que anuló el TC, avisando a Sánchez de que no se rendirá “nunca” y desafiando al Constitucional con una batería de leyes suspendidas, mientras la Consejera de Cultura de la Generalitat dice estar en contra del “bilingüismo” y tacha el español de “lengua de dominación” y Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT añade que “el discurso de Sánchez suena bien; hay que ver las acciones”. Pedro Sánchez por su lado ultima un encuentro con Torra pese a que el catalán, xenófobo y supremacista, continúa, ya ven, firme en el ilegal 1-O, en tanto que la nueva ministra, Batet, quiere “recuperar la palabra” y promete “escuchar, dialogar y consensuar” (esperemos que sea dentro del marco de la ley) con todas las Comunidades Autónomas, y Borrell, con toda la razón del mundo, sostiene que “España se enfrenta a su mayor problema, la integridad territorial”…. Ya veremos como el nuevo gobierno afronta el conflicto catalán, especulándose que Sánchez dará a Torra, las 45 exigencias de Puigdemont, con quien se reunirá “antes del verano” para abordar la financiación, el Estatut, el Diplocat y el aval a que el Parlament recupere leyes tumbadas por el TC no vinculadas al “procés”. En definitiva, Sánchez empieza a rebajar la tensión con la Generalitat y mantiene un primer contacto telefónico con Torra tras levantar el control del gasto de las cuentas del Govern, la primera concesión a Torra para que se porte bien, un claro “gesto” a los separatistas, mientras el PP denuncia que “paga los votos prestados” y pide un pleno para conocer los “pactos” con los soberanistas, y Rivera avisa de que si se destina dinero al “procés” el responsable será el Presidente. Ya ven, esto no ha hecho más que empezar, adobado con la suspensión de un homenaje a Cervantes en la Universidad de Barcelona (promovido por la Sociedad Civil Catalana) a causa del boicot de la izquierda independentista, siendo cancelado porque “no pueden garantizar la seguridad”….mal asunto para un país, España, si por la fuerza deja mudo a su más genuino y universal representante literario, Miguel de Cervantes. En fin, repito, esto no ha hecho más que empezar.
            Entretanto los líderes territoriales del PP piden una única candidatura, mientras el partido da por hecho que la “neutralidad” de Rajoy beneficia a Feijóo y hace duras críticas a Aznar por su mezquina intervención en momentos tan complicados, proponiéndose para reconstruir al centro-derecha. Y mientas Génova presiona con una “tercera vía” para forzar una candidatura de integración, Cospedal y Santamaría lanzan ya sus candidaturas en las redes sociales…. Para el PP también esto no ha hecho más que empezar.
            En cuanto a otros asuntos se refiere cabe citar que el Popular iba a suspender pagos el día de su intervención; que el asesino de Laia es sospechoso de cometer abusos a otras menores en China; que la Fiscalía investiga una filtración de exámenes en Extremadura y casi 4.000 alumnos deberán repetir la selectividad; que el 71% de las nuevas empresas de Madrid llegan de Cataluña; que patronal y sindicatos ultiman un pacto con una subida salarial del 3% (un 2% más un 1% vinculado a beneficios); y que cae el capo de la droga más perseguido del Campo de Gibraltar, al apresar la Policía a “El Castaña”, a cuya banda atribuye la escalada de violencia en la comarca.   
            Y del exterior, resaltar que Putin exige paz a Ucrania en el Mundial de Futbol; que Austria expulsa a imanes y cierra mezquitas en una ofensiva contra el “islam político”; que el BCE se abre a debatir el fin de la política de estímulos, evaluando una retirada gradual de compra de bonos; que Merkel llama a un frente común contra Trump por los aranceles; y que, precisamente, la guerra comercial de Trump tensa la cumbre del G-7 en Canadá, donde se hace un último intento para frenarla y en la que Trump, aislado por el proteccionismo, defiende que Rusia vuelva al grupo e Italia respalda al presidente norteamericano.
Jorge Cremades Sena