viernes, 24 de julio de 2026

DE CUATRO GOLFOS A UN SISTEMA CORRUPTO

 

                    Todo apunta a que en España, y a nivel nacional, puede estar ocurriendo algo similar a lo ocurrido en Andalucía con los patéticos ERES, sobre los que el ex Presidente andaluz, Manuel Chaves, dijo al inicio de las investigaciones que se trataba de un asunto protagonizado por “cuatro golfos”, intentando minimizar el escándalo político a conductas individuales aisladas, hasta que los tribunales de justicia demostraron finalmente que existía todo un sistema de corrupción continuado y generalizado, con delitos,  entre otros, de prevaricación y malversación cometidos por altos cargos socialistas de la Junta de Andalucía, y, como consecuencia de ello, el pertinente rechazo electoral a un socialismo andaluz impresentable se mire como se mire. ¿Sucederá algo parecido en España con el sanchismo? Es la pregunta del millón. De momento, como entonces, se denigra a los jueces instructores e investigadores, mientras los dirigentes del partido y el gobierno, abusando del concepto de presunción de inocencia, que siempre se ha de tener en cuenta pero en su justa medida, avalan las indeseables conductas de los investigados que, al margen de lo que pueda demostrarse en sede judicial, en sí mismas debieran ser repudiadas políticamente y sus protagonistas apartados “ipso facto” de los cargos que tengan y de la militancia del partido. Y pongo un ejemplo, el más reciente: al margen de lo que pueda o no demostrar la Justicia, el mero hecho de que a todo un expresidente del Gobierno,  en este caso Zapateo, se le descubra un tesoro millonario escondido en una caja fuerte en su despacho, sin haber sido declarado en Hacienda y sin dar explicación alguna de su procedencia, debiera ser reprobado por su propio partido retirándole su confianza pues políticamente es inasumible. Es así de fácil. Sin embargo, tras conocerse la noticia, tanto el PSOE sanchista como el Gobierno de Sánchez, haciendo un mal uso de la presunción de inocencia, salen en tromba defendiéndole, le proclaman inocente y, con el caso del rescate de Plus Ultra ya en sede judicial, le siguen proclamando  inocente a pesar de los indicios y testificaciones de que habría cobrado el 1% del mismo por su mediación y sin declararlo a Hacienda. Así se empezó con los “cuatro golfos” de Chaves hasta que finalmente, no sólo los cuatro golfos, sino muchos más fueron condenados por los tribunales de justicia. Ahora, ya condenados Ábalos, mano derecha de Sánchez, y su escudero Koldo, y con otros personajes de gran confianza del Presidente en el punto de mira de la Justicia, cabe presagiar que estamos no ante “cuatro  golfos” aislados sino ante un sistema corrupto de impredecibles magnitudes y consecuencias. Y, por el bien de nuestra democracia, cabe defender que la presunción de inocencia ni es, ni puede, ni debe ser un refugio protector para los golfos o algo peor aún, pues se legisló para proteger a las personas frente al poder del Estado, asegurar juicios justos y evitar castigos injustos….pero no para que ese mismo Estado, mediante uno de sus poderes, el Ejecutivo, invada las competencias de otro de sus poderes, el Judicial, y, arbitrariamente, le proclame “inocente”.

          Menos cabe aún si ese poder Ejecutivo, se excede en la  aplicación de las medidas de gracia, como el  indulto o perdón a los condenados, y la amnistía o anulación de juicios y castigos…. medidas que, en todo caso, han de ser utilizadas con mucha cautela y para asuntos muy puntuales y, a ser posible, con el mayor consenso social, pero que jamás han de utilizarse como rectificación de sentencias firmes ni desautorización de las mismas. Igual sucede con el mal uso del Tribunal Constitucional, pensado para el control de la constitucionalidad de las leyes, la defensa de los derechos fundamentales y la resolución de conflictos de competencias, pero jamás como instancia superior de justicia ya que ni forma parte del Poder Judicial. En definitiva, la tergiversación intencionada de los principios que inspiran nuestro orden constitucional y el mal uso interesado de las instituciones democráticas conforman la difusa línea que separa a los “cuatro golfos” de un generalizado “sistema corrupto” con tendencia hacia un régimen autoritario.

Y en este contexto el Gobierno proclama la inocencia de Zapatero pese a la declaración inculpatoria de “Julito”, que ratifica que ZP cobró mordidas, que siguió pagando 3.000 euros a sus hijas sin trabajar éstas ya para su empresa Análisis Relevante, que él era un mero intermediarios que canalizaba los negocios del expresidente y que ZP ordenó camuflar en varios pagos la comisión por el rescate de la aerolínea Plus Ultra. Por su parte Zapatero concede una entrevista en televisión y en ella defiende su inocencia diciendo sobre Plus Ultra “no es que no influyera, es que no hablé con nadie”, atribuyendo las declaraciones de “Julito” a su “estrategia de defensa”, negando que sus hijas fueran sus testaferros y cobraran sin trabajar, y sosteniendo que las alhajas escondidas en su despacho fueron un “regalo de cortesía sin uso ni destino” y que lo explicará ante el juez….Entrevista que sólo ha satisfecho al Gobierno y a una parte del PSOE, mientras la Fiscalía considera que su silencio es un “indicio poderosísimo” y Feijóo añade que “Zapatero tiene hoy más problemas que ayer”, señala a Sánchez como “el señor X” de la corrupción y promete “limpiar a fondo” dicha corrupción cuando llegue a Moncloa.

¿Estamos inmersos en un sistema corrupto? No lo sé. Sólo sé que así no podemos seguir por mucho más tiempo y que, por mera higiene democrática, hay que dejar trabajar a la Justicia que es a quien compete condenar o absolver a los imputados por presuntos delitos; absolverlos por quien no es competente en pleno proceso de instrucción apelando a la presunción de inocencia es tan perverso como condenarlos en base a meros indicios de culpabilidad y quienes utilizan estos mecanismos anti-democráticos debieran ser castigados por ello, para que no les resulte gratis su felonía. ¿Por qué Zapatero es inocente y “Julito” culpable o viceversa? ¿por qué a unos se le aplican reproches políticos tras ser imputados y a otros no? ¿por qué los jueces son buenos o malos según sus sentencias sean favorables o no a unos u otros?....Sin contestar a semejantes incongruencias, sin repudiarlas públicamente, estamos mucho más cerca de un sistema corrupto que frente a “cuatro golfos” que, tras ser condenados, siguen haciendo de las suyas y en la mayoría de los casos tras haberse beneficiado de medidas de gracia arbitrarias; basta echar un vistazo, para comprobarlo.  

                                        Jorge Cremades Sena

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