Mientras el Rey reivindica
la españolidad de Melilla, al igual que hizo hace unos días con la de Ceuta,
con motivo de la celebración de sus respectivos Días de la Ciudad, destacando
el civismo de los españoles melillenses y ceutíes, así como su ejemplar tolerancia y convivencia pacífica
conformando una sociedad multicultural y multirracial, ejemplo para todos, en
Ceuta los españoles ceutíes las siguen pasando canutas mientras algunos siguen
divagando intencionadamente sobre, si lo que allí ha pasado a finales de julio
ha sido una “invasión”, “asalto” o “ataque” a la integridad territorial
española o se ha tratado de una “crisis
demográfica migratoria” clásica sin más…. En el fondo tan cínico debate
pretende justificar distintos modelos radicales de política migratoria en uno u
otro sentido, cuando lo sustancial es resolver urgentemente la insoportable
situación que, sin comerlo ni beberlo, sufren los ceutíes, al margen de su
pertenencia a la comunidad cultural-religiosa católica, musulmana, judía-hebrea
o hindú, que conforman la pluralidad definitoria de la identidad de la
ciudad-autónoma, cuando lo que realmente subyace es una reivindicación
territorial torticera de Rabat inaceptable para España, para la UE y para la
ONU. Al efecto, Bruselas mira cada vez con mayor preocupación a lo que pasa en
Ceuta y a que el PSOE pudiera estar haciendo lobby con Rabat, que,
envalentonado ante la pasividad del Gobierno español, redobla la presión,
mientras la Eurocámara ya acusa a Marruecos, promueve represalias por lo que
está pasando y aprueba una resolución de apoyo a los ceutíes; el documento,
impulsado por el PPE, señala a Sánchez como responsable del asalto, plantea
sanciones contra Rabat y condiciona el mantenimiento de los fondos de
desarrollo a “una cooperación eficaz en la gestión de las fronteras” (¡ya era
hora!).
En fin, que Bruselas, por la cuenta que le trae, no
cede y, entendiendo que fue una invasión debidamente orquestada, avala la tesis
de los populares de que no vaya “ningún asaltante a la Península”, mientras los
socialistas siguen sin convencer a la Eurocámara de que la avalancha de Ceuta fue una crisis migratoria
y ministros del Gobierno ya reconocen presiones directas de la Comisión en el
sentido de imponer las estrictas directrices de retorno de la UE a la política
de traslados que de momento maneja el Gobierno de Sánchez….pues, para proteger
el espacio Schengen, todas las personas que accedieron a Ceuta de forma
irregular deben regresar a Marruecos, a quien se le paga, y bastante bien por
cierto, con dinero español y europeo, precisamente para que controle la
frontera e impida que desde su territorio no se invada territorio español y
europeo. ¿A qué juega el Gobierno sanchista en asunto tan peliagudo? Nadie lo
sabe; ni nadie le pide que se salte la legalidad, pero la gran mayoría entiende
que si dicha legalidad vigente no resuelve el problemón de los ceutíes, que es
el problemón de toda España, hay que cambiar la ley urgentemente para que de
cara al futuro no vuelva a suceder otro atropello antidemocrático similar y
que, entretanto, ante una grave situación tan excepcional, no cabe aplicar la ley ordinaria, sino que hay
que aplicar la vigente “legislación de excepcionalidad”, aplicable precisamente
en situaciones de emergencia del Estado, como es el caso, pues lo más grave,
inaceptable e inadmisible en democracia es condenar a los ciudadanos españoles
ceutíes a un atropello generalizado de sus derechos ciudadanos, que el Estado,
a través de sus instituciones, con el Gobierno a la cabeza, tiene la obligación
ineludible de proteger y garantizar en todo momento por encima de cualquier
otra consideración.
Entretanto, ante la inacción
gubernamental, la Comisión Europea insta a Sánchez a que acelere las
expulsiones; la Audiencia Nacional tendrá que decidir si abre causa contra el
Delegado del Gobierno en Ceuta, que se enfrentaría a una investigación por
hasta seis delitos; el PP cierra la puerta a que los menores vayan a la Península
y pide que sean devueltos a sus familias; el centenar de asaltantes detenidos y
enviados a la Península provocan altercados en las cárceles y los funcionarios
alertan de problemas con quienes no aceptaron conmutar su pena por volver a
Marruecos; expertos en extranjería doblan el cálculo de Sánchez y dicen que hay
20.000 inmigrantes aun en Ceuta; e Interior tarda unos cincuenta días en
identificar a los menores que entraron con la invasión y muchos todavía pululan
por la ciudad….. Y en medio de tan insoportables condiciones de vida se
publica, sin que nadie lo desmienta, que el círculo de poder de Mohamed VI
reguló la invasión de Ceuta y el gobierno sanchista lo sabía días antes,
dispuso de múltiples apuntes desde Inteligencia y no ordenó ninguna respuesta.
Así las cosas el gobierno toma ahora
la polémica decisión de desalojar las playas de inmigrantes y, en contra de
todos los informes desfavorables, decide montar un campamento en el puerto, en
principio para 1.000 inmigrantes, que, finalmente, se traduce en 1.700…pero,
como los inmigrantes son muchísimos más, provocan una avalancha incontrolable
con la finalidad de obtener una plaza tras conocerse la noticia y se produce un
caótico desalojo, que el ministro Torres califica de éxito, aunque la Policía
tuvo que disparar al aire para controlar la estampida, mientras, instalados los
1.700 en el puerto, otros 3.000, que aspiraban a una plaza, vuelven a la playa dejando
la caótica situación igual que estaba o peor….mientras mandos policiales
señalan al Delegado del Gobierno por el caos del turbulento traslado y
denuncian la falta de “órdenes claras” y la prohibición de usar las defensas
para calmar los altercados de los inmigrantes que rechazaban abandonar la
playa. Y mientras se teme que en el puerto, ahora saturado con el campamento
temporal de inmigrantes, pueda suceder cualquier accidente en las instalaciones
portuarias, algunas con riesgos sensibles por lo almacenado en los depósitos,
los inmigrantes protestan porque no hay baños y las playas siguen ocupadas por
asentamientos ilegales…sin que todavía se sepa exactamente cuántos y quiénes
son los inmigrantes que siguen en Ceuta.
Y como en estos días las redes
sociales amenazan de nuevo con otra convocatoria de asalto, Interior, en esta
ocasión, envía más guardias civiles a Melilla, donde también se extiende la
amenaza, pues la convocatoria insta a tomar las dos ciudades coincidiendo con las
elecciones marroquíes….. En fin, “¿invasión?
¿ataque? ¿asalto”?…. ¿de qué estamos hablando? Es cualquier cosa, elijan
ustedes, menos una mera crisis migratoria más como algunos intentan vender. Al
final, como dijo Sánchez en caliente el
día 31 de julio, se trata de “un ataque y una violación de la integridad
territorial de España”, algo gravísimo e intolerable; lo extraño es que,
teniéndolo Sánchez tan claro, como lo tienen casi todos los españoles, no lo
haya vuelto a repetir, no lo haya denunciado, no le haya pedido explicaciones a
Marruecos, ni haya tomado medidas contra los responsables de los ministerios
implicados que no estuvieron a la altura en esos días, ni después…. En fin, ya
ven, misterios sin resolver.
Jorge Cremades Sena
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