Tras la conmoción ciudadana en estos primeros días de luto riguroso por lo acaecido en el trágico accidente ferroviario en Urda, cabe retomar de nuevo la actualidad, y la primera impresión que se tiene después de conocer algo mejor lo que realmente ha pasado es como para echarse a temblar en esta España nuestra que cada vez se parece más a una república bananera en que las apariencias democráticas son, en el mejor de los casos, meros escaparates propagandísticos populistas de cara al exterior mientras que de cara al interior se hace cada vez más irrespirable el ambiente y la convivencia. En efecto, ya no sabemos si es mejor seguir en la inopia o conocer la realidad, pues ésta es, como digo, para echarse a temblar. El ministro Puente, que desde la tragedia de Adamuz ha escrito más de 3.400 tuits (la mayoría de ellos insultos contra el “inútil” e “imbécil” de Feijóo) nos había dicho que “España vive el mejor momento ferroviario de su historia, aunque a la derecha paleta española le moleste”, mientras hacía caso omiso a las constantes averías, retrasos e incidencias del ferrocarril, no sólo en cercanías sino también en la Alta Velocidad….y obviamente la culpa era de la “derecha paleta” y no de la izquierda ilustrada a la que él pertenece…¿Nos estaba mintiendo el ministro o es que no se enteraba de nada? Pero la cruda realidad se imponía finalmente y, cuando todavía se está investigando la tragedia de Adamuz de hace casi un año, otra tragedia, peor aún en cuanto al número de víctimas se refiere, ratificaba las miserias de una pésima gestión ferroviaria que encima se nos vendía como excelente, al extremo de que el propio Presidente Sánchez ve al fin “inasumible” dos tragedias ferroviarias de semejante magnitud en un año, aunque, inexplicablemente, decide apalancar como ministro a Puente, quien sigue en el cargo pese a las presiones para que dimita y asegura que Sánchez le ha pedido que continúe tras el accidente a pesar de que el Presidente del Gobierno admite que está “quebrada” la confianza en la Alta Velocidad (la joya de la Corona en su día) y el Gobierno se plantea parar el tráfico del AVE Madrid-Barcelona para hacer reparaciones y, de momento, el AVE Madrid-Sevilla, donde han ocurrido las citadas tragedias, sigue paralizado y se está investigando lo acaecido para conocer las causas del siniestro y esclarecer responsabilidades para que no vuelva a suceder de nuevo algo así, tal como pide el Rey en su visita a la zona.
Y en estos días de inmenso dolor por
las víctimas vamos conociendo detalles concretos de lo acaecido mientras el
ministro Puente intenta achacar la tragedia a errores humanos; detalles, que
ponen los pelos de punta, pues, incluso si sólo fueran errores humanos, que no
lo son, la seguridad de viajar en alta velocidad requiere mecanismos
tecnológicos avanzados, que funcionen, para que en última instancia activen la
seguridad sí o sí en caso de fallos humanos o del sistema, que es lo que viene
sucediendo últimamente en la Alta Velocidad española. Y, para empezar, lo que
sucedió es que falló el sistema informático que controlaba la línea, aunque
Transportes carga las tintas en que hubo un “error humano” de un operador de
Adif, el gestor ferroviario, que, en todo caso, no justificaría que no se
pusieran en marcha los mecanismos automáticos de seguridad para evitar el
choque…al parecer, el sistema de freno automático, que hubiera evitado el
choque, estaba roto. En definitiva, todo apunta a que un triple colapso de la
seguridad provocó la masacre: el sistema de señalización LZB dejó de funcionar y seis trenes se
detuvieron, el Iryo afectado llamó al control, Atocha tomó el mando y ordenó arrancar
a los trenes a “marcha normal” pese a que uno seguía parado…y el alcance fue
inevitable. Pero el ministro Puente considera “normal” que los sistemas de
seguridad hayan fallado hasta 170 veces en lo que va de año, mientras Antonio
Martín Carrillo, ingeniero aeroespacial y uno de los padres del AVE, asegura
que “estamos ante un fallo sistémico”
que “la alta velocidad está enferma” y que se estuvo a punto “de tener un
accidente de tres o cuatro trenes con un récord mundial de víctimas mortales”. Ya
ven, la voz de los técnicos y los profesionales tienen bien claro lo que pasó:
“no ha sido fallo humano, sino del sistema”, por más que los controladores de Atocha se confundieran además del
protocolo a aplicar. ¿No es como para echarse a temblar?
Y obviamente, ante tanto desastre,
afloran las críticas: funcionarios del gestor ferroviario denuncian que Puente
echó a técnicos, llenó la cúpula de Adif de políticos y “desmanteló la antigua
dirección” para colocar a “comisarios con carnet del PSOE”, varios “sin ninguna
experiencia en el sector ferroviario”; el parte del accidente de Adif revela
que hasta cuatro sistemas fallaron justo antes del siniestro pues al error en
el control de seguridad LZB se sumaron simultáneamente problemas en las
transmisiones, en el canal de comunicación entre maquinistas y puesto de mando y cortes eléctricos; los
controladores denuncian “más estrés y dificultad de concentración” por la carga
de trabajo y Puente admite ahora que “igual hay que revisar la capacitación”;
los ingenieros del Estado piden que se vuelva a profesionalizar la gestión del
sector, tras haber anunciado hace una año el déficit de conocimientos y de
experiencia en puestos clave; y operadores y maquinistas ya no se fían de Adif
y piden bajar la velocidad…..Ya ven, peor imposible.
Entretanto Sánchez mantiene a Puente y
con “respaldo absoluto” y lo deja como su escudo protector, mientras cunde el
pánico en el PSOE ante una derrota “dura” en las urnas y se preguntan “¿cómo
vamos a pedir el voto?”…. Feijóo por su parte dice que “si no dimiten ellos,
les dimitiremos en las urnas”; Frente Amplio pide la dimisión con la boca
pequeña a ver si pasa el temporal lo antes posible; y Abascal manifiesta que
“el crecimiento de Vox es lo que asegura la alternancia” y añade: “el sistema
ferroviario del que sentíamos orgullo se ha desplomado de una manera brutal y
trágica”, “intentar convencer de que fue un error humano y exponer al trabajador
es una canallada”, “detrás de muchas de las catástrofes hay decisiones políticas;
no son inevitables”…..
Y es que el siniestro ferroviario
inevitablemente da un vuelco a todas las estrategias de campaña electoral de
los distintos partidos, que tendrán que responder de su trayectoria en las
urnas, mientras los ciudadanos nos preguntamos en manos de quién estamos y,
cuanta más información tenemos de lo que está pasando, más llegamos a la
conclusión de que el panorama está como para echarse a temblar y obviamente así
no podemos seguir. Y las elecciones a menos de un mes.