domingo, 1 de noviembre de 2026

PARA ECHARSE A TEMBLAR

                     Tras la conmoción ciudadana en estos primeros días de luto riguroso por lo acaecido en el trágico accidente ferroviario en Urda, cabe retomar de nuevo la actualidad, y la primera impresión que se tiene después de conocer algo mejor lo que realmente ha pasado es como para echarse a temblar en esta España nuestra que cada vez se parece más a una república bananera en que las apariencias democráticas son, en el mejor de los casos, meros escaparates propagandísticos populistas de cara al exterior mientras que de cara al interior se hace cada vez más irrespirable el ambiente y la convivencia. En efecto, ya no sabemos si es mejor seguir en la inopia o conocer la realidad, pues ésta es, como digo, para echarse a temblar. El ministro Puente, que desde la tragedia de Adamuz ha escrito más de 3.400 tuits (la mayoría de ellos insultos contra el “inútil” e “imbécil” de Feijóo) nos había dicho que “España vive el mejor momento ferroviario de su historia, aunque a la derecha paleta española le moleste”, mientras hacía caso omiso a las constantes averías, retrasos e incidencias del ferrocarril, no sólo en cercanías sino también en la Alta Velocidad….y  obviamente la culpa era de la “derecha paleta” y no de la izquierda ilustrada a la que él pertenece…¿Nos estaba mintiendo el ministro o es que no se enteraba de nada? Pero la cruda realidad se imponía finalmente y, cuando todavía se está investigando la tragedia de Adamuz de  hace casi un  año, otra tragedia, peor aún en  cuanto al número de víctimas se refiere, ratificaba las miserias de una pésima gestión ferroviaria que encima se nos vendía como excelente, al extremo de que el propio Presidente Sánchez ve al fin “inasumible” dos tragedias ferroviarias de semejante magnitud en un año, aunque, inexplicablemente, decide apalancar como ministro a Puente, quien sigue en el cargo pese a las presiones para que dimita y asegura que Sánchez le ha pedido que continúe tras el accidente a pesar de que el Presidente del Gobierno admite que está “quebrada” la confianza en la Alta Velocidad (la joya de la Corona en su día) y el Gobierno se plantea parar el tráfico del AVE Madrid-Barcelona para hacer reparaciones y, de momento, el AVE Madrid-Sevilla, donde han ocurrido las citadas tragedias, sigue paralizado y se está investigando lo acaecido para conocer las causas del siniestro y esclarecer responsabilidades para que no vuelva a suceder de nuevo algo así, tal como pide el Rey en su visita a la zona.

          Y en estos días de inmenso dolor por las víctimas vamos conociendo detalles concretos de lo acaecido mientras el ministro Puente intenta achacar la tragedia a errores humanos; detalles, que ponen los pelos de punta, pues, incluso si sólo fueran errores humanos, que no lo son, la seguridad de viajar en alta velocidad requiere mecanismos tecnológicos avanzados, que funcionen, para que en última instancia activen la seguridad sí o sí en caso de fallos humanos o del sistema, que es lo que viene sucediendo últimamente en la Alta Velocidad española. Y, para empezar, lo que sucedió es que falló el sistema informático que controlaba la línea, aunque Transportes carga las tintas en que hubo un “error humano” de un operador de Adif, el gestor ferroviario, que, en todo caso, no justificaría que no se pusieran en marcha los mecanismos automáticos de seguridad para evitar el choque…al parecer, el sistema de freno automático, que hubiera evitado el choque, estaba roto. En definitiva, todo apunta a que un triple colapso de la seguridad provocó la masacre: el sistema de señalización  LZB dejó de funcionar y seis trenes se detuvieron, el Iryo afectado llamó al control, Atocha tomó el mando y ordenó arrancar a los trenes a “marcha normal” pese a que uno seguía parado…y el alcance fue inevitable. Pero el ministro Puente considera “normal” que los sistemas de seguridad hayan fallado hasta 170 veces en lo que va de año, mientras Antonio Martín Carrillo, ingeniero aeroespacial y uno de los padres del AVE, asegura que “estamos ante un  fallo sistémico” que “la alta velocidad está enferma” y que se estuvo a punto “de tener un accidente de tres o cuatro trenes con un récord mundial de víctimas mortales”. Ya ven, la voz de los técnicos y los profesionales tienen bien claro lo que pasó: “no ha sido fallo humano, sino del sistema”, por más que los controladores  de Atocha se confundieran además del protocolo a aplicar. ¿No es como para echarse a temblar?

          Y obviamente, ante tanto desastre, afloran las críticas: funcionarios del gestor ferroviario denuncian que Puente echó a técnicos, llenó la cúpula de Adif de políticos y “desmanteló la antigua dirección” para colocar a “comisarios con carnet del PSOE”, varios “sin ninguna experiencia en el sector ferroviario”; el parte del accidente de Adif revela que hasta cuatro sistemas fallaron justo antes del siniestro pues al error en el control de seguridad LZB se sumaron simultáneamente problemas en las transmisiones, en el canal de comunicación entre maquinistas  y puesto de mando y cortes eléctricos; los controladores denuncian “más estrés y dificultad de concentración” por la carga de trabajo y Puente admite ahora que “igual hay que revisar la capacitación”; los ingenieros del Estado piden que se vuelva a profesionalizar la gestión del sector, tras haber anunciado hace una año el déficit de conocimientos y de experiencia en puestos clave; y operadores y maquinistas ya no se fían de Adif y piden bajar la velocidad…..Ya ven, peor imposible.

          Entretanto Sánchez mantiene a Puente y con “respaldo absoluto” y lo deja como su escudo protector, mientras cunde el pánico en el PSOE ante una derrota “dura” en las urnas y se preguntan “¿cómo vamos a pedir el voto?”…. Feijóo por su parte dice que “si no dimiten ellos, les dimitiremos en las urnas”; Frente Amplio pide la dimisión con la boca pequeña a ver si pasa el temporal lo antes posible; y Abascal manifiesta que “el crecimiento de Vox es lo que asegura la alternancia” y añade: “el sistema ferroviario del que sentíamos orgullo se ha desplomado de una manera brutal y trágica”, “intentar convencer de que fue un error humano y exponer al trabajador es una canallada”, “detrás de muchas de las catástrofes hay decisiones políticas; no son inevitables”…..

          Y es que el siniestro ferroviario inevitablemente da un vuelco a todas las estrategias de campaña electoral de los distintos partidos, que tendrán que responder de su trayectoria en las urnas, mientras los ciudadanos nos preguntamos en manos de quién estamos y, cuanta más información tenemos de lo que está pasando, más llegamos a la conclusión de que el panorama está como para echarse a temblar y obviamente así no podemos seguir. Y las elecciones a menos de un mes.

                              Jorge Cremades Sena           

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