miércoles, 23 de septiembre de 2026

LOS CASOS BEGOÑA Y ZAPATERO

 

                    Seguramente los casos judiciales que investigan la presunta corrupción de la esposa del Presidente Sánchez y la del anterior Presidente del Gobierno, Zapatero, son los que a nivel personal y a nivel político tienen una relevancia especial por razones obvias, superando incluso a los que atañen a David Sánchez por un lado y a Ábalos-Koldo-Santos Cerdán etc etc.. por otro lado. Y en todos ellos (incluidos casos anteriores como, entre otros, el de los EREs de Andalucía, el más sonado) se repite el mismo patrón de conducta por parte del Ejecutivo: inicialmente declaración pública de inocencia de los investigados más o menos solemne, luego desprestigio público del juez instructor a medida que avanza la investigación y finalmente rechazo de la sentencia si es condenatoria, como suele suceder casi siempre. Un patrón de conducta gubernamental que se permite, no ya criticar la actuación de los jueces, sino arremeter contra ellos e incluso dictar previamente su particular sentencia absolutoria arremetiendo contra la dictada por los tribunales, en vez de demandar a los jueces, si es que consideran que han cometido algún delito durante el procedimiento, lo que permite suponer que el Gobierno no trata de esclarecer los hechos investigados sino desprestigiar la Justicia acusándola, cuando conviene, de ser arbitraria y estar politizada sabiendo que ello no es posible en un sistema judicial tan garantista como el nuestro. Es más, si todo lo anterior no les da el resultado perseguido, el Ejecutivo se permite el lujo de aplicar arbitrariamente indultos o amnistías, con tal de favorecer a los condenados, al margen de que se den o no todos los requisitos para aplicar dichas medidas de gracia, dictadas para casos muy puntuales y muy justificados pero no para erigirse en jueces de última instancia haciendo inviables en la práctica el cumplimiento de las sentencias condenatorias firmes al desautorizar incluso al Tribunal Supremo, como sucede, por ejemplo, en casos como el patético “procés”, los presos etarras, condenados por los EREs y tantos otros en que los condenados, habiendo cometido delitos muy graves, son exonerados de culpa alguna mientras se ríen en libertad exhibiendo su impunidad regalada por el Ejecutivo, para mayor escarnio del resto de ciudadanos que no tienen el privilegio de codearse con las altas esferas del poder. No en vano Zapatero, muñidor de todos los enredos, intentó en su momento apaciguar hasta el último instante al equipo del prófugo Puigdemont en Suiza, que le presionaba con que “esto el PP lo resolvería” y, en plena ruptura Junts-PSOE, permitía que se le preguntara “¿mandáis o no en el TC?”, cuando la respuesta democrática debiera haber sido, cueste lo que cueste, que el TC, como el TS y el resto de tribunales no obedecen a ningún mandatario y simplemente aplican justicia. En fin, menos mal que todavía nos queda la Justicia, que, al menos, aguanta el envite del Ejecutivo y le genera problemas para imponer “ipso facto” sus totalitarias decisiones… Y de lo que decida el TC, dependerá el futuro del prófugo, mientras todo apunta a que el Alto Tribunal convertido en suprema instancia, aunque no lo es, favorecerá el regreso de Puigdemont a España, pues su Presidente Conde-Pumpido, “el de las togas” manchadas “con el polvo del camino”, acusa al Tribunal Supremo de haber interpretado la ley de forma “artificiosa”, lo que Junts celebra aunque descarta reconciliarse con el Gobierno.   

          Así las cosas, el juez Peinado abre juicio con jurado a Begoña tras una polémica investigación como instructor, atacado y desacreditado por el Gobierno, y, pocos días antes de jubilarse, le atribuye malversación y tráfico de influencias….y, ¡cómo no!, el Gobierno achaca a una “persecución política” la decisión del instructor; en fin, si hubiera propuesto archivar la causa se hubiera convertido en el mejor juez de España sin lugar a dudas. Pero, como no ha sido así, Moncloa, en vez de acatar la resolución, se apresura a pedir al jurado del caso Begoña que corrija a los jueces, reitera descaradamente la inocencia de, según Patxi López, la “presidenta del Gobierno”, apela a que sea “ecuánime e imparta justicia” y “condena” la instrucción “injusta y arbitraria” del juez Peinado por acusarla de aprovecharse de su condición de mujer del Presidente… Y, por si acaso, el Gobierno desacredita al jurado de Begoña antes de que sea elegido, presumiendo que tendrá “prejuicios”, mientras Peinado, junto a otros cinco jueces, aprecia que “ofreció favores o influencias para proyectar su carrera profesional” y ya sólo queda fijar la fecha del juicio, precisamente para esclarecer si lo actuado por Begoña es delictivo o no, pues, en principio, no cuadra muy bien que la esposa del Presidente se dedique, entre otras cosas, a dar cartas de recomendación a empresarios que luego concurren a adjudicaciones públicas… Así pues serán nueve ciudadanos quienes formen el Tribunal y decidan si Begoña es culpable o inocente, pero ya ven, el Gobierno se ha anticipado y ya lo ha decidido: “Begoña es inocente”… y en caso contrario es que no hay Justicia en España. En todo caso, siempre le quedará el indulto o la amnistía, y, en última instancia, el Tribunal Constitucional para que algunos, si son condenados, se libren de las penas dictadas por la Justicia.

          Y en el caso Zapatero el juez Calama (otro que como no dé la razón al ex presidente será tachado de sectario, facha o cualquier otra cosa) da tres días a Zapatero para que le informe sobre las joyas y pide otro peritaje sobre el valor del tesoro escondido en una  caja fuerte del despacho de ZP, tras cien días callado, cuando había prometido en su comparecencia que en pocos días aportaría la documentación sobre el origen de las citadas joyas, mientras sus hijas declaran como imputadas en el caso.

          Y entretanto se conoce que la cúpula del PSOE sanchista avaló contratar a los abogados de las “cloacas”, pues la Comisión Ejecutiva Federal votó y refrendó contar con Teijelo, Oliver y Zarrías con la oposición del responsable legal de los socialistas, siendo Cerdán el impulsor de la operación cuando era Secretario de Organización del partido…. Y Leire Díez en el epicentro de la corrupción en el sanchismo; queda tanta tela por cortar que me temo que ni las medidas de gracia del gobierno cortarán la hemorragia electoral de la corrupción en las filas del sanchismo, que vino, según dijo Sánchez, para erradicar, precisamente, la corrupción en España junto a Podemos. Y ya ven el resultado.

Jorge Cremades Sena

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