jueves, 3 de octubre de 2013

CLAUDICACIÓN DE BERLUSCONI

                        Por fin se despeja el horizonte en Italia. Obviamente el horizonte político. Tras los negros nubarrones de estos últimos días a causa del chantaje planteado por Berlusconi, retirando incluso los ministros de su partido con la intención de hacer caer el gobierno de Letta, su claudicación ante la evidencia flagrante de que su irresponsabilidad iba a ser en vano ha resuelto un grave problema no sólo para Italia, sino también para el resto de sus socios de la eurozona. Hay personajes que sólo son capaces de reaccionar cuando se ven con la soga al cuello. El sometimiento de Letta a una moción de confianza era el abismo necesario para que los distintos políticos italianos, ante la opinión pública nacional e internacional, mostrasen definitivamente su verdadero rostro y sus verdaderos intereses. El panorama político parlamentario que los italianos diseñaron en sus últimas elecciones no deja muchas opciones a la estabilidad gubernamental en Italia. Y Berlusconi, acostumbrado a ser durante tanto tiempo el magnate de la política italiana, no está dispuesto a dar nada a cambio de nada. El objetivo de su apoyo al gobierno de Letta es bien claro y consiste en protegerse o inmunizarse ante los demasiados procesos judiciales en los que está incurso que, a poco que se descuide, puede ponerle de patitas en la cárcel, dónde, seguramente, debiera estar como otros tantos políticos impresentables. Su reciente condena en firme hace el resto y, ante su inminente expulsión como senador, prefiere llevar a todos los italianos a una mayor crisis todavía desestabilizando el gobierno con la retirada de sus ministros. Yo o el caos, es su planteamiento.
            Así suelen ser los gobernantes populistas que se consideran investidos de una especie de autoridad absoluta que emana de su absoluta verdad. Sin ir más lejos en España hay algún que otro ejemplo. El futuro de los italianos le importa bien poco, la prima de riesgo se dispara y la desconfianza exterior aumenta. Ante dicha actitud sólo cabe aplicar responsablemente y con contundencia la democracia. En este caso, la moción de confianza y que el Parlamento, es decir, la representación de la soberanía, decida de un vez por todas. Curiosamente ni esto hace retroceder a “Il Cavaliere” y  Letta caerá inevitablemente al no obtener la mayoría parlamentaria que precisa. Sin embargo, no todos los compañeros del partido de Berlusconi, por una u otra razón, están dispuestos a seguirle hasta el abismo de su irresponsable locura. En este caso, su delfín, su hombre de confianza y su mano derecha decide dejarle en la estacada. Se llama Alfano y, junto a una veintena de senadores de su partido, rompe su estrategia contra Letta manifestando que apoyarán la moción de confianza y que, en todo caso, crearán un nuevo partido político. El “jefe” al ver su estrategia por los suelos, para evitar quedar más desprestigiado todavía, decide sorprendentemente sumarse a la “traición” de Alfano votando la continuidad del gobierno de Letta. “Traición” que, con toda seguridad, la mayoría de italianos de buena fe entenderá como ejercicio de responsabilidad política, traicionada una y otra vez por Berlusconi. El alivio para Italia, para su prima de riesgo, para sus perspectivas de futuro y para el resto de países de la UE, incluida España, es notorio. Un populista menos en la primera fila de la política siempre es una buena noticia y, especialmente, si su declive obedece al triunfo de la democracia. Y por ello, desde mi punto de vista, merece ser destacada y comentada.
            En cuanto a nuestro país se refiere, mientras Rajoy se encarga de vender por Oriente las reconocidas mejoras de nuestra economía, incluida que en septiembre haya vuelto a subir el paro, pero menos que en los últimos septiembres de los últimos años (quien no se consuela es porque no quiere), los asuntos ya habituales siguen su curso sin pena ni gloria. Me llama la atención y me causa preocupación que, por fin, el señor Fabra (expresidente de la Diputación de Castellón y exgerifalte del PP en la zona), después de diez años, nada más y nada menos, se siente en el banquillo de los acusados para responder de alguno de los asuntos que tiene pendientes con la justicia. Una justicia que, simplemente por este inadmisible retraso, deja de ser justicia. Al igual que sucede en los demás casos de corrupción que se siguen en los tribunales el señor Fabra se declara inocente de todo lo que se le acusa y, como el resto, el incremento desorbitado de su patrimonio surge por generación espontánea. Estas cosas siempre son misterios sin resolver a pesar de los esfuerzos de algunos jueces, como la señora Alaya en el caso de los EREs de la Junta de Andalucía a la que, por cierto, se le añade la investigación sobre las facturas fraudulentas de UGT-Andalucía por su más que probable vinculación con el asunto matriz. Lo que es “vox populi” parece que por fin también llega a los juzgados. Entretanto parece ser que la Junta está en otra cosa ya que al parecer ha prohibido a los profesores de Religión estar en el patio de recreo. No me cabe duda de que profundas razones pedagógicas avalarán la medida.
            Quienes probablemente estén algo molestos son los “pancatalanistas” reunidos en Mallorca al conocer que el Tribunal Constitucional ha avalado que Baleares no exija el catalán a los opositores, tal como mantiene la reforma de Bauza. Seguramente estará también molesto el PSOE, promotor del recurso contra la Ley de la Función Pública del Gobierno Balear, pues en su afán de meterse en todos los charcos es normal que cada vez tenga los zapatos más llenos de barro. Y por supuesto la Generalitat de Cataluña que, pendiente del asesoramiento que Otegi hará desde la cárcel al Parlament sobre el “derecho a decidir” y de la campaña propagandística para explicar su proyecto a casi todas las autoridades en todas las ciencias del mundo mundial (desde Merkel a Spielberg), seguro que sabrá encajar estas pequeñeces del TC; además, como no suele acatar sus sentencias, tampoco tiene demasiada importancia lo que digan.

                                               Jorge Cremades Sena                        

miércoles, 2 de octubre de 2013

PRESUPUESTOS PARA 2014

                        Nada más presentar el Gobierno los presupuestos para el próximo año y, por tanto, antes de iniciar el pertinente debate en el Congreso de los Diputados, cada uno de los partidos políticos se posiciona ante la opinión pública a favor o en contra de los mismos. Es lo que suele suceder todos los años por estas fechas. Dándose la circunstancia de mayoría absoluta del Gobierno y en una situación de crisis levemente mejor que la del año anterior, es normal que el PP y sus aledaños mediáticos lancen las campanas al vuelo enfatizando sus aspectos positivos y, a su vez, que el resto de partidos con sus respectivos aledaños carguen las tintas en todo lo contrario. Nos toca por tanto durante estos días escuchar las bondades y las maldades genéricas de unos presupuestos que en definitiva son un juicio de intenciones, un compromiso, sobre qué cantidad de dinero vamos a gastar el próximo año, de dónde pensamos sacarlo y en qué nos lo vamos a gastar. Un debate político que, de cara al público, es altamente atractivo ya que cada cual lo interpreta y lo vende como le viene en gana, pero que, de cara al parlamento es altamente aburrido y enrevesado, pues, al fin y al cabo, de lo que se trata es de buscar que cuadren las cuentas, aunque algunos prefieran buscar la cuadratura del círculo.
            Tanto a nivel público, como a nivel parlamentario, debiéramos exigir a nuestros políticos que no recurran a la alabanza o la crítica fácil y gratuita. Ni vale decir que son los presupuestos de la “recuperación” o que “los números dicen que no” ya que ambas aseveraciones son mentiras o verdades a medias. Caer en la tentación de que se gasta poco o mucho en esto o aquello no conduce a ninguna parte y, en todo caso, si se está de acuerdo con los ingresos previstos, cuando se diga que en algo se gasta poco hay que decir de qué otro lugar, donde supuestamente se gasta mucho, hay que gastar menos para cuadrar las cifras. Y, obviamente, si no se está de acuerdo con los ingresos previsto, hay que decir cómo hay que incrementarlos, sin recurrir al préstamo infinito para generar más deudas, entre otras cosas, porque no se nos permite desde el exterior y sería como vender la liebre antes de cazarla. Pero, desgraciadamente, se recurrirá a estas “mentirijillas” de unos y otros para convencer a la opinión pública de que cada uno lleva razón, especialmente, si se vende que hay que gastar y gastar más. A nadie le amarga un dulce, al menos, hasta que toca la hora de pagarlo.
            Pues bien, al margen de las enmiendas que en el debate parlamentario se incorporen y de las calificaciones gratuitas que se hagan, lo cierto es que, de entrada, los Presupuestos contemplan, según lo publicado, un retroceso en la inversión, recogen una deuda pública desorbitada, mientras que más de la mitad de los recursos del Estado se van obligatoriamente en el pago de pensiones, de desempleo y de intereses de la deuda. La otra mitad queda para el resto de asuntos, dándose la paradoja de que sólo los intereses de la deuda requieren más dinero que todos los ministerios juntos. En estas condiciones, y a pesar de los débiles síntomas de recuperación que se perciben, hablar de “unas cuentas sociales para el crecimiento”, de “lecciones de austeridad” “de recuperación económica” o cosas por el estilo es como hacer bromas de mal gusto. Pero a su vez, hablar de que son los Presupuestos de la “desigualdad”, “restrictivos”, “históricamente malos”, “de la mentira” o “de la desvergüenza” sin aportar una alternativa global a los mismos, creíble y fiable, son bromas pesadas que, además del mal gusto, aportan consecuencias negativas por su carga de irresponsabilidad. Ir descalificando partida a partida como insuficiente es de una demagogia insostenible. Cierto que el gasto cae en un 4´7% con un déficit previsto del 5´8%, pero si se quiere gastar más habrá que decir en cuánto subimos el déficit y, si nos lo permiten, cómo lo hacemos, o como conseguimos incrementar los ingresos.
            Supongo que las quejas no vendrán porque se pretenda cortar las subvenciones a las CCAA que despilfarren superando el déficit o la deuda, o porque el gasto social suba un 4´4% (sabemos que es poco), mientras las pensiones sólo lo hacen al 0´25% (es poco pero no se congelan como antes), ni porque se amplíe el plazo de tres a cinco años para que los ayuntamientos saneen sus cuentas… Aunque me temo que en esto, como en otros asuntos, siempre cabe una razón sectorial para el descontento, al extremo de que los independentistas catalanes, por ejemplo, seguirán diciendo que España les roba y les discrimina a pesar de que Cataluña siga siendo la cuarta región con mayor inversión. Lo seguirían haciendo aunque en vez de ser la cuarta fuera la primera, pues para algunos, hasta en política, incluso en política presupuestaria (que es mera contabilidad matemática) “el corazón tiene razones que la razón desconoce”. ¿No sería más lógico dejar tales planteamientos para el amor? O, en todo caso, para la guerra. Desde luego, para la elaboración de unos presupuestos medianamente creíbles y viables se requiere algo más que semejantes frivolidades. El cauce, las enmiendas durante el debate correspondiente. El requisito, que sean totalmente asumibles. Sólo se trata, en definitiva, de sumar y restar, para que, al final, cuadre el total previamente establecido. La cuadratura del círculo, hoy por hoy, sigue siendo imposible.
            Lamentablemente el Estado, a diferencia de la UGT de Andalucía, no cuenta en su contabilidad, un apartado sobre “gestión de botes” y, por tanto, no puede utilizarlo como una forma de pago a sus proveedores.


                                               Jorge Cremades Sena

domingo, 29 de septiembre de 2013

BERLUSCONI, MICHALOLIAKOS, MAS…

                        Mientras algunos líderes políticos dan ejemplo de seriedad, de entrega a los intereses generales, al favorecimiento de un gobierno sólido en sus respectivos países, otros, aprovechando el descontento general, incentivado por ellos mismos, se empeñan en todo lo contrario, especialmente si las urnas han arrojado resultados confusos que les exige una mayor dosis de inteligencia y de responsabilidad para consolidar una sólida gobernabilidad. Basta interesarse mínimamente por las noticias de este fin de semana para comprobarlo. Mientras en Alemania dimite el socialdemócrata Steinbruck, derrotado por Merkel, para no obstaculizar un posible pacto de gobierno, descartado por él mismo en campaña electoral, Berlusconi en Italia, Michaloliakos en Grecia y Mas en España se empeñan en poner palos en las ruedas para hacer más difícil la gobernabilidad de sus países, retrasando la salida de la crisis, no sólo en ellos, sino también en el conjunto de la Unión Europea a la que pertenecen. Si, para unos. la crisis es el reto, para otros, es la oportunidad, su maldita oportunidad particular.
            Berlusconi no tiene ningún reparo en retirar del gobierno (conformado con pinzas) a los ministros de su partido, simplemente porque, como es de ley, se pretende expulsarle del Parlamento tras ser condenado en firme por fraude tributario (al margen de otra serie de imputaciones que están en los tribunales). Su partido, curiosamente, se llama Pueblo de la Libertad, que, obviamente, no quiere decir libertad para el pueblo italiano, sino, más bien, libertad para que Berlusconi pueda seguir haciendo lo que le venga en gana. Entretanto, Italia, cada vez más hundida.
            Michaloliakos no tiene ningún reparo en apoyar las actividades delictivas de sus correligionarios políticos, incluido el asesinato de un cantante antifascista, que ha provocado una serie de protestas callejeras y de petición de justicia, al extremo de ser detenido, junto al resto de la cúpula de su partido neofascista y algunos otros diputados, para ser juzgados por homicidio, extorsión, agresiones y lavado de dinero. Su partido, curiosamente, se llama Amanecer Dorado, que, obviamente, no significa la búsqueda gloriosa de una salida de la oscura noche griega de la crisis, sino, más bien, de una aurora dorada para los liberticidas que, aprovechando errores de quienes gobernaron desde la libertad, hacen del lógico descontento generalizado un semillero donde encontrar apoyos a sus falsos proyectos de gloria y prosperidad para todos los griegos, cuando se trata de imponer la suya propia mediante la fuerza y el terror. Entretanto, Grecia, rescatada y rescatada una y otra vez, sin perspectivas de salir del agujero.
            Mas no tiene ningún reparo en seguir apoyándose en la estrategia suicida de ERC (incluso haciéndola suya), para echarle un pulso al Estado de Derecho y a la propia UE, cosechando apoyos a base de engaños, medias verdades y falsas promesas, que están generando una fractura social, política, económica e institucional sin precedentes. Su partido, curiosamente, se llama Convergencia Democrática de Cataluña, que, obviamente, no busca que los catalanes converjan en los valores democráticos de solidaridad, libertad e igualdad, sino en su ilegal y antidemocrático proyecto que sólo genera división e insolidaridad entre los propios catalanes y convergencia en que los verdaderos problemas de Cataluña tienen su origen en el resto de España en vez de asumir su incapacidad de gestión para resolverlos, como está intentando el resto de gobiernos autonómicos, relegándolos a un segundo plano a costa de su entelequis independentista. Entretanto, España, gracias a la estabilidad política que decidieron los españoles (incluidos los catalanes) saliendo de la crisis a duras penas. Menos mal que, a diferencia de griegos e italianos, fuimos capaces de no creer en brujas, posibilitando la gobernabilidad de forma estable con una clara mayoría absoluta a una de las opciones políticas democráticas que se presentaban, pues el daño causado por las locuras independentistas de Mas y compañía serían casi irreparables si se dieran en escenarios políticos como los suyos y, más aún, teniendo en cuenta nuestro esquizofrénico entramado territorial-institucional que, menos mal, ni italianos, ni griegos padecen.
            En definitiva, bajo eufemismos sugerentes para nombrar a sus partidos políticos, se esconden falsos proyectos democráticos que, en el fondo, atentan, en el fondo y en las formas, a un correcto funcionamiento del Estado de Derecho.
            Desde mi punto de vista, ante la extrema gravedad que, para la convivencia de todos los europeos en paz y libertad supone lo comentado, el resto de noticias queda relegado a un segundo plano. Tanto las buenas, como el resquicio a una esperanza de una previsible salida de la crisis europea y española en un horizonte próximo, como las malas, referentes a la corrupción de UGT y su vinculación a la Junta de Andalucía, qué ya tiene bastante dosis, según los nuevos datos que van apareciendo, prefiero sumarme a la preocupación de la UE por la repercusión negativa que, para el futuro de la Unión y la salida de la crisis puedan, tener los acontecimientos políticos de España, Grecia e Italia. Al fin y al cabo, tanto la crisis y la salida de la misma, como la corrupción, entre otros muchos problemas que están agravados en dichos países, pasan por zanjar de una vez por todas las frivolidades de determinados gobernantes, mediante la concienciación progresiva de los ciudadanos de que, por mal que estén las cosas, quien juega con fuego se quema. Sobre todo si se juega apoyando, respaldando y confiando en los pirómanos.



                                               Jorge Cremades Sena

viernes, 27 de septiembre de 2013

CONGELADOS

                        Aunque siga haciendo un calor sofocante en estos primeros días del veraniego otoño los funcionarios se han quedado congelados. A pesar de los indicios de una tímida recuperación económica y de la salida de la recesión, que confirma tanto el Gobierno como el Banco de España, así como las agencias de calificación y hasta el mismísimo Bill Gates, el Gobierno de Rajoy anuncia que en 2014 se volverá a congelar el salario de los funcionarios. Y ya van cuatro años consecutivos, lo que ha supuesto en dicho sector una pérdida de poder adquisitivo superior al 15%. Los signos de mejora que muchos dicen ver, seguirán siendo invisibles no sólo para los funcionarios, sino también para los pensionistas, que, en el mejor de los casos, conseguirán incrementar sus pensiones en un 0´25% (muy por debajo del IPC), para los trabajadores y autónomos, que seguirán trabajando más y cobrando menos, y, especialmente, para los parados, que, de momento, no tendrán perspectivas de encontrar un puesto de trabajo, ya que, en el mejor de los casos, se conseguirá (que no es poco) seguir conteniendo la caída del empleo. Como dice Rajoy, se ha salido de la recesión, pero la crisis continúa.
            También han debido quedarse congelados los sindicalistas de buena fe al conocer la noticia de que UGT estafaba por sistema a la Junta de Andalucía a través de facturas falsas. Las distintas consejerías de la Junta, seguramente por razones de confianza, pagaban hasta el triple de los costes de los albaranes en alguna que otra empresa, y con la diferencia sobrante, la UGT generaba un sustancioso “bote” para hacerse propaganda. Una especie de hucha, como la que tienen muchos niños con la calderilla que sobra de las compras de sus padres, que, en este caso, suponía unos 124.000 euros en menos de dos años. Es como para dejar congelados a los miembros de la Junta, que no se enteraban, a los de doble militancia socialistas-ugetistas, que deben estar doblemente defraudados, y también a los dirigentes ugetistas que, rota la hucha a golpe de noticia, corren el riesgo de perder en el futuro tan sustancioso “bote”.
            Congelados estamos todos los españoles ante el escalofrío que nos produce la muerte de Asunta, una niña china de doce años, adoptada por un matrimonio acomodado (ella abogada, él periodista), que, según las primeras investigaciones, son ellos los responsables de su muerte, quedando en prisión acusados de homicidio. Una presunta barbaridad más en la que las víctimas son niños. Pero, si a todos se nos congela la sangre en las venas ante estos horrores, quienes deben estar al borde de la inanición absoluta o de la extrema locura son los padres de Marta del Castillo, cuyo presunto asesino ya está en condiciones de solicitar permisos para salir de la cárcel, cuando, ni siquiera ha colaborado con la Justicia para esclarecer el lugar donde yace el cadáver. Sólo falta que quienes se oponen a la reciente reforma del Código Penal, incluyendo la figura de Prisión Permanente revisable (como en casi todos los países civilizados del mundo), hablen públicamente de los derechos del preso, del sufrimiento que supone la pena de cárcel, de la benevolencia social ante verdaderos majaderos y otras milongas por el estilo.
            Y, finalmente, quienes han debido quedarse congelados son todos aquellos españoles (incluidos los catalanes) que, de buena fe, quieren que, de una vez por todas, el llamado “problema catalán” encuentre el camino de volver a una mínima esperanza de solución que, de momento, no se ve. Salvo a quienes tienen bien claro que en el asunto del soberanismo no cabe ningún atajo y sólo vale la autopista de la Constitución, al resto, partidarios o no del independentismo, se les puede aplicar la famosa frase de Groucho Marx “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. En efecto, cada uno con sus creencias (propias, adoptadas o prestadas) tanto CiU, como ERC, PSC e ICV han pactado una moción descafeinada por el “derecho a decidir”, que nada decide, pues la resolución elude cualquier referencia a la consulta y a la independencia. Entre quienes están de acuerdo sólo con la “filosofía” del derecho teórico al divorcio, o  con el divorcio “sí o sí” de forma unilateral y con todas las consecuencias, o con el divorcio pactado para seguir manteniendo relaciones íntimas (olvidando que para ello tendrá que estar conforme la otra parte), o con seguir manteniendo un paripé de matrimonio con derecho a todo tipo de infidelidades y deslealtades, han llegado a la conclusión de que, si cada cual expone sus verdaderas intenciones, se queda más solo que la una, prefiriendo aparentar fortaleza con apariencia de una falsa unidad ante su incapacidad individual de materializar sus permanentes amenazas al cónyuge, asumiendo todas las consecuencias que se derivarían, en caso de llevarlas a cabo, no sólo para ellos, sino también para sus hijos, sus familiares e, incluso, sus vecinos, que pudieran darles la espalda o mostrarse hostiles ante tan irresponsables y egoístas decisiones. En fin, una moción ambigua, con varias preguntas sobre nada concreto, que bien podría convertirse en una especie de encuesta incardinada en el CIS para conocer lo que piensan los españoles sobre determinadas cuestiones de interés general. Para hacer este camino no se necesitaban alforjas, ni levantar polvaredas en los atajos, cuando el itinerario alternativo está en la autopista que, al final, salvo a los que se pierdan por los caminos, les lleva al único y mismo destino posible.


                                               Jorge Cremades Sena

jueves, 26 de septiembre de 2013

ENTRE SUMISIÓN Y SECESIÓN

                        Tengo el pleno convencimiento de que si dejamos el asunto soberanista en manos de Durán i Lleida, pronto despejaremos el problema en beneficio de todos los españoles con la inestimable ayuda de Navarro, Rubalcaba, Elena Valenciano y compañía. La “tercera vía” que propone el líder de Unió, equidistante entre la “sumisión” y la “secesión” va en la misma dirección de esa especie de “federalismo asimétrico” que, inventado por el ocurrente Maragall, tanto gusta al PSC de Navarro y tantos quebraderos de cabeza causa al PSOE de Rubalcaba. Yo supongo que, en todo caso, bien sea la “tercera vía”, bien el “federalismo asimétrico”, tendrá que plantearse, sin lugar a la más mínima duda, dentro de los cauces democráticos y, para evitar especulaciones, tanto Durán como Rubalcaba, debieran hacer piña, explicándoselo claramente a todos los españoles. También, advirtiéndoles a quienes están en la órbita de la ilegalidad y la antidemocracia, que, abierto el melón, tendrán que apechugar con todas las consecuencias derivadas del resultado democrático final. Hablar de terceras vías o federalismos indefinidos es muy fácil, hacerlo desde la ambigüedad calculada, también, pero concretar el recorrido, las condiciones y los mecanismos que puedan hacerlo viable es bastante complicado y aventurero. Más aún si desconocemos de qué tipo de “sumisión” partimos y qué tipo de “secesión” queremos. En fin, mientras el resto de partidos políticos, para bien o para mal, tienen bien claro lo que quieren, tanto UDC como PSC-PSOE no sólo lo desconocen sino que además no saben por dónde van y, al menos, debieran entender que es imposible soplar y sorber al mismo tiempo, por más tiempo que sigan intentándolo.
            Entre unos y otros, al final, el embrollo del referéndum apenas deja espacio ni tiempo para tratar otros asuntos. Ni siquiera los medios se ponen de acuerdo sobre lo que Artur Mas pretende. Para unos “condiciona la consulta a que sea legal o tolerada por el Gobierno”, para otros “lleva a Cataluña a un callejón sin salida”, cuando, ambas cosas son opuestas. Si todo va a ser legal, no hay que temer callejones sin salida, ya que a éstos sólo se llega por los caminos de la ilegalidad. El problema es que a medida que se acerca la mágica fecha de 2014, que exige Junqueras para la consulta ilegal, Mas, como ya acostumbra, prefiere seguir engañando a los catalanes con sus ensoñaciones imposibles o muy difíciles de conseguir desde la legalidad, imputándole a Rajoy que, caprichosamente no le autoriza. La maldita España, que aprobó la Constitución (con el inestimable y amplio respaldo de Cataluña), sigue siendo la culpable. Por tanto, lo que hay que hacer, es desenmascarar a Mas ante la opinión pública, en vez de poner paños calientes, pues todo el mundo sabe que el Gobierno, si autorizara la consulta soberanista, estaría cometiendo una ilegalidad. Si Mas quiere hacerlo, sin tener competencias para ello, es su problema y punto. No vale pues decir que “condiciona la consulta a que sea legal o tolerada por el Gobierno”, una falsa disyuntiva, ya que es como decir que lo condiciona a que sea legal o ilegal. Una verdadera falacia, como su manido "sí o sí" cuando se pone eufórico y totalitario. Si Mas no sabe cómo salir del callejón sin salida en el que voluntariamente se ha metido, el peor favor que se puede hacer a Cataluña y a todos los catalanes, es suavizar la gravedad del asunto con ambigüedades y medias verdades calculadas. Bien lo sabe, entre otros, la patronal catalana al rechazar entrar en el pacto por el Derecho a Decidir. Como cualquier organización medianamente sensata no entienda que, si ya Mas sostiene que “Cataluña no confía en el Estado”, haya nada que decidir que él no haya decidido ya. Un absurdo más de Mas que, identificándose con el Estado (catalán) e identificando a Rajoy con el Estado (español), sólo le falta manifestar que es el más genuino representante del absolutismo poniendo en su boca la famosa frase, atribuida a Luis XIV, de que “el Estado soy yo” y, obviamente, en quien no se puede confiar es en Mas. Si los científicos acaban de descubrir un arma contra la resistencia antibiótica para combatir uno de los principales problemas que tiene la medicina, esperemos que los politólogos descubran el arma adecuada para combatir el virus del nacionalismo irresponsable y visionario, uno de los principales problemas que tiene la democracia.
            Entretanto Rajoy quejándose en la ONU de que Gibraltar sea la única colonia existente en Europa y buscando un lugar en el Consejo de Seguridad. Mientras la empresa del cuñado de Artur Mas factura a la Generalitat más que algunas multinacionales (no para todos hay crisis), la operación del Rey es un éxito (y encima el cirujano no cobra), las tropas españolas se retiran de Afganistan (de una guerra que nunca existió pero que produjo muchas muertes), se pone fin al asalto de Nairobi (dejando un baño de sangre), se eleva la previsión del PIB del 0´5 al 0´7% para 2014 (los enanos también crecen) y, además, la Junta de Andalucía decide controlar los ahorros de los enfermos terminales para evitar que eludan el impuesto de sucesiones (eso es gestión tributaria y lucha contra el fraude fiscal; lo demás son tonterías).
¿Se puede pedir más? A Mas, desde luego que no; nada bueno tiene que ofrecer. A Durán, Rubalcaba y compañía, probablemente sí; aunque sólo sea para que sepamos dónde está cada uno de nuestros representantes políticos.


                                               Jorge Cremades Sena

lunes, 23 de septiembre de 2013

MERKEL ARRASA

                       Es la noticia, sin lugar a dudas. La canciller alemana, Ángela Merkel, tras dos mandatos (el primero en coalición con la Unión Social Cristiana de Baviera y con el Partido Socialdemócrata Alemán, 2005-09; y el segundo con los bávaros de nuevo y con el Partido Democrático Liberal, 2009-13), arrasa ahora en las elecciones, quedando al borde de la mayoría absoluta con el 42% de los votos, fagocitando a sus socios, los liberales, que al obtener un 4´8% quedan fuera del Parlamento (se requiere un mínimo del 5%) y noqueando a las opciones de izquierdas, pues, al contrario de las expectativas, los socialdemócratas obtienen sólo el 26% de votos (frente al 23% de los anteriores comicios); la Izquierda obtiene un 8´6% (frente al 11´6% anterior); Los Verdes, un 8´4% (frente al 10´7%), que obviamente seguirán formando parte del Parlamento, pero con menos peso específico. A destacar también que, junto a los liberales, no estarán los euroescépticos de Alternativa para Alemania al obtener un 4´7% del voto, aunque para ellos suponga un triunfo, teniendo en cuenta que es una nueva opción política creada hace siete meses, y para los europeístas convencidos una cierta preocupación ya que representan claramente el deseo de muchos alemanes de una eurozona sin Grecia, Italia, España y Portugal.
            Al margen de la euforia o decepción de unos u otros (los grandes estadistas siempre cuentan con furibundos seguidores y detractores), lo que menos importa es poner de manifiesto (como hacen algunos) las escasas dotes proféticas de nuestro anterior Presidente de Gobierno, Zapatero, cuando la tachó de “fracasada”, o de quienes vaticinan un fracaso de sus políticas tanto en Europa como en Alemania. Lo cierto es que, guste o no, su política de férrea austeridad y rigor disciplinario en Europa para manejar la crisis, liberando a la vez a Alemania de sus perniciosos efectos económicos y sociales, le han generado gran crédito político entre los alemanes y un respeto, por no hablar de sometimiento, en el resto de países de la eurozona, incluida la socialista Francia de Hollande (la cruda realidad se impone). Por tanto, ahora, bien en coalición con socialdemócratas (sus más afines ideológicamente), verdes o izquierdistas, bien, gobernando en minoría, tendrá cuatro años más para dirigir no sólo los destinos de Alemania, sino también, en buena medida, esta desconcertada y variopinta UE que no sabe bien a dónde va, pues está claro que, a diferencia de España, en Alemania, como en la mayoría de los países civilizados, aunque matemáticamente sea posible, no se suele caer en la tentación de usurpar el derecho de gobernar a quien gana las elecciones, máxime si el ganador lo hace de forma contundente. En Alemania, como en el resto de nuestros socios, el primer partido de la oposición (en este caso el SPD) no suele romper relaciones con el partido que gobierna, ni con el gobierno, por más discrepancias que pueda haber entre ellos. Menos si se tratara de resolver graves problemas de Estado o graves crisis económicas, que trascienden los legítimos intereses partidarios y sus unilaterales recetas. Sólo aquí suceden semejantes irresponsabilidades flagrantes. Por tanto, ni siquiera es descartable que, como ya sucediera en 2005, Merkel llegue a un acuerdo con el SPD, cuyo líder ya fue ministro con ella, bien para gobernar en coalición, bien para un claro apoyo de gobernabilidad. Los alemanes no entenderían lo contrario y, relegado del parlamento el partido liberal (acostumbrado a ser siempre socio del partido ganador para garantizar la gobernabilidad), responsabilizarían con claridad a quienes no estuvieran a la altura de las circunstancias. Ángela Merkel, primera gobernante de un país de la eurozona que sale reforzada desde que empezó la crisis (todos los demás, del signo que sean, han sido derrotados en las urnas) ha obtenido un éxito rotundo sin precedentes. Enhorabuena pues.
            Y en este mundo globalizado, donde prácticamente ningún estado podría sobrevivir por sí solo, donde sólo las sólidas alianzas entre ellos, cediendo los viejos esquemas de los estados decimonónicos, incluida gran parte de la soberanía, se da la paradoja de que algunos se empeñan en ir contracorriente. En España, por supuesto. El gobierno vasco de Urkullu prepara una especie de “curriculum vasco” para “defender” a los colegios vascos de las reformas que contempla la “ley Wert”, lo que supone que los niños quedarán obligados a estudiar “la realidad etnocultural de Euskal Herría”; por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona insta a los profesores a que presenten el año 1714 como “la defensa de las libertades de un pueblo”, mientras Junqueras, el valedor nacional izquierdista del nacional derechista Mas (no para garantizar una responsable gobernabilidad, sino para propiciar una irresponsable ingobernabilidad hacia la independencia), ya tiene la solución para una Cataluña encajada en la UE y separada de España. Es bien sencillo, consiste simplemente en que los catalanes obtengan la doble nacionalidad española y catalana. Es decir, que sigan siendo lo que son, catalanes y españoles, como ahora. Es evidente que desde la esquizofrenia política delirante, con un aliñado histórico adecuado de falsedades manifiestas, es posible bajarse de este mundo globalizado del siglo XXI, no sólo para retroceder al XX, al XIX o a cualquier otro momento histórico, sino incluso para regresar a la pureza étnica de las tribus paleolíticas, cuya pureza racial y cultural comenzó a desmoronarse con las primeras experiencias neolíticas hace ya miles de años.
            Con estas absurdeces, por no calificarlas de forma más peyorativa (para hablar de etnocultura, en Europa al menos, basta darse una vuelta por el lugar, ver a sus gentes o preguntar por los apellidos de la mayoría de ellos para constatar el mestizaje que, afortunadamente, existe en el mismo), no me extraña que algunos desde el exterior nos miren como bichos raros. Ya sólo nos falta que, como sucede en una mezquita de Ceuta, no pase nada (con el riesgo de generalizarse) mientras se pide a las mujeres que no permitan que los maltratadores sean castigados. ¿No lo avalan razones étnicas o culturales? Entre unas y otras razones estamos arreglados. ¿Cuántos atropellos se han cometido, se cometen y se seguirán cometiendo en su nombre? Baste citar sólo las últimas que, en estos días, están conmocionando al mundo entero: las masacres con decenas de muertos y heridos en un centro comercial de Nairobi o la de casi un centenar de cristianos en una iglesia en Pakistán, a manos, en estos casos, de radicales islamistas. El fanatismo de algunos por alcanzar paraísos futuros inexistentes, basados en la recuperación de ancestrales identidades genéticas o culturales incontaminadas, que se perdieron en el túnel del tiempo y, por tanto, ya no existen, les conduce a negar la mismísima evolución humana, tanto en su componente natural como artificial o adquirida. Un despropósito que nos conduce al absurdo, a la sinrazón y a la violencia.


                                               Jorge Cremades Sena

domingo, 22 de septiembre de 2013

EL REY AL HOSPITAL

                        Una más y ya serán cinco intervenciones quirúrgicas en el último año y medio las que sufra el Rey Juan Carlos. Todos los medios nacionales destacan la intervención quirúrgica a que, en los próximos días, tendrá que someterse el monarca a causa de una infección en su cadera izquierda, que obliga a cambiarle la prótesis anteriormente implantada, condenándole a una recuperación de entre dos y seis meses si no hay ninguna complicación. En circunstancias normales se trataría simplemente de una noticia, importante por afectar al Jefe del Estado, y punto. Es lo que sucedería en cualquier otro país de nuestro entorno. Pero aquí, donde casi nada es normal, se desatan todas las especulaciones y se ponen en marcha todos los oportunismos para jugar al politiqueo de corto plazo e intentar sacar ventaja de la noticia. Que si abdica el rey o no, que si se opera en España o en otro país, que si lo hace en un hospital público o privado, que si se interrumpe el camino iniciado para un lavado de imagen de su devaluada figura en los últimos tiempos…. Y así sucesivamente. Desde mi punto de vista, una irresponsabilidad más, como mínimo sustancialmente inoportuna, ya que, con la que está cayendo, sólo falta reavivar viejos debates teóricos que, poco o nada, tienen que ver con la solución de los gravísimos problemas que tiene España planteados. Todos saben que, como en otras monarquías parlamentarias y democráticas, la Jefatura del Estado, salvo en asuntos de representatividad e imagen, carece de competencias concretas para intervenir en el devenir cotidiano de los asuntos que van surgiendo en la sociedad. Vamos, que no pasa nada porque nuestro Rey vea disminuidas durante algunos meses algunas de sus competencias, teniendo que circunscribirlas a las que pueda realizar en la Zarzuela y renunciando a aquellas que requieran viajar, en las que, si procede, le representará su hijo, el príncipe Felipe, y, en caso contrario, la presencia española se reducirá al resto de instituciones que han de estar presentes en los distintos eventos. Por tanto, desear una pronta recuperación a Su Majestad el Rey. Y punto.
            Distinto es el asunto de las elecciones generales en Alemania, donde, todos los pronósticos, dan vencedora a Merkel, que ha cerrado su campaña con una clara propuesta contra los “eurobonos”. Ayuda a los países miembros con dificultades, sí. Pero no gratuitamente y a cambio de nada, sino con las reformas y sacrificios necesarios para garantizar la eficacia de las mismas. En definitiva, lo que ya viene sucediendo. Ya habrá tiempo, en todo caso, de valorar la situación una vez que se conozcan los resultados.
            Por lo demás, este último fin de semana, que, a su vez, pone fin al verano para dar paso al melancólico otoño, se despide con un nuevo Código Penal en España que, a grandes rasgos, amplía los años de cárcel para los delitos más graves, incorpora la “prisión permanente” y crea una nueva figura delictiva para los dirigentes de partidos que no vigilen a sus tesoreros. En fin, asuntos en los que ya me he pronunciado reiteradamente (Ver mi blog Ojo crítico, http://jcremadesena.blogspot.com.es/) y que, desde mi punto de vista, en muchos aspectos, simplemente nos aproximan un poco a lo que hacen los países de nuestro entorno, donde, a diferencia de aquí, se tiene la sensación de que sí se persigue y condena a los culpables en vez de dejar desamparadas a las víctimas. Asuntos que, si se explican con claridad y de despojan de prejuicios teóricos baratos, la ciudadanía acogerá con satisfacción. Basta consultar las encuestas al respecto.
            Pero no quiero dejar pasar en este comentario de las noticias más recientes, aunque sea de pasada, alguna otra que me ha llamado la atención. Las declaraciones del Papa Francisco, declarándose “no de derechas” y a favor de una cierta apertura en asuntos que han sido tabúes (anticonceptivos, matrimonios homosexuales, papel de la mujer…) para las jerarquías eclesiásticas de forma tradicional, abren una cierta esperanza a millones de creyentes que, simplemente, esperan que, desde la divinidad, se afronten con más eficacia los graves problemas que padecen durante este tránsito terrenal que es la vida.
            Es obvio que atravesamos momentos de mudanza. Entre ellas, las declaraciones del Papa. Pero no quiero pasar por alto las de Esperanza Aguirre, animando a que se “catalanice España” (en contraposición a Wert que decía que se “españolice Cataluña). No sé realmente a qué estamos jugando. Pienso que no hay que hacer ni una cosa ni la otra, que no es necesario recurrir a estos malabarismos orales para hacer entender a quienes, como la inmensa mayoría de españoles (incluidos los catalanes) queremos simplemente vivir en paz en esta España rica en matices culturales que, por primera vez en toda su Historia, se desarrollan con total normalidad, se fomentan y practican sin ningún problema y se complementan, enriqueciéndonos a todos, frente a quienes quieren desencajar el puzzle, que, entre todos, hemos construido, justo cuando, por fin, fuimos capaces de encajar todas sus piezas. ¿Por qué no lo pretendieron cuando estaban desencajadas? Hay cuestiones que son, simplemente, inexplicables.   


                                               Jorge Cremades Sena

jueves, 19 de septiembre de 2013

¡VIVA ESPAÑA!

                        No se trata de que me haya entrado una especie de patrioterismo castizo al extremo de ir gritando a diestro y siniestro ¡Viva España!. Ni es mi estilo, ni el horno está para semejantes bollos, aunque no estaría de más que, sin necesidad de semejantes vítores, todos fuéramos capaces de poner algo más de empeño a la hora de defenderla para sacarla del agujero que, entre unos y otros, la han metido, pues no faltan quienes prefieren seguir hundiéndola en vez de intentar levantarla. El título de este comentario se debe a que el banco estadounidense Morgan Stanley ha titulado así su último informe en el que aconseja invertir en activos españoles, comprando su deuda, y desaconseja los mercados italianos por su inestabilidad política. ¡Quién lo diría hace apenas un año! Si además la Reserva Federal estadounidense mantiene los estímulos económicos al considerar la autoridad monetaria demasiado “moderado” el crecimiento de EEUU como para frenar la expansión monetaria, provocando una reacción favorable en todos los mercados europeos, no podemos, ni debemos, despreciar tan buenas noticias. En definitiva, los datos económicos siguen mejorando en España, lo que no está nada mal, aunque al final todo quede en una serie de indicios que puedan mutarse en negativos a la primera de cambio. Pero, mientras duren, bueno es que nos alegremos de que las empresas del IBEX ganen un 9% más, dejando atrás lo peor de la crisis; de que el FROB asegure que la vuelta del crédito bancario será “poco a poco” una realidad, superando la apatía actual; de que el Tesoro se beneficie de la mejora en los mercados y siga superando sus objetivos, colocando más bonos a menor interés; o de que la prima de riesgo, insoportable hace varios meses, abra en mínimos por debajo de los 240 puntos desde el verano de 2011 y se mantenga por debajo de la italiana. Bien pues por ese ¡Viva España! De Morgan Stanley, lo contrario, como sucedía antes, sería no dramático sino trágico.
            Lástima que, ante el empecinamiento de Artur Mas y sus socios por mantener el órdago independentista (a pesar de las advertencias de la UE sobre las consecuencias derivadas), los inversores en Cataluña tengan graves incertidumbres, al extremo de que BCN-World haya anunciado que descartaría su proyecto de Eurovegas en Cataluña para realizarlo en otro lugar si Cataluña sale de la UE al independizarse. Me temo que la absurda tozudez de los nacionalistas catalanes, asegurando que Cataluña seguirá en el euro y en la eurozona, frente a todos los tratados y al sentido común, no será suficientes para convencer a estos y otros inversores que, lógicamente, no estarán dispuestos a poner y arriesgar sus inversiones en zonas de alta inseguridad jurídica y política. Si eres capaz de imponer tu criterio soberanista por encima de “leyes y constituciones” ya que tu criterio es esa especie de democracia salvaje, sin sujeción a normas, se puede esperar cualquier cosa en el futuro sobre los proyectos e inversiones que se hagan en ese futuro país independizado de forma tan incívica e irresponsable.
            También es preocupante que el PSC pierda el 50% de votos por la indefinición y el coqueteo que mantiene sobre el soberanismo y sobre el derecho a decidir, sin que el PSOE sea capaz de imponerse e imponerle un criterio sólido al respecto, salvo ese genuino invento de federalismo asimétrico que genera todavía más incertidumbres en la opinión pública española, incluida la catalana. Menos mal que las distintas facciones del socialismo español se preparan para hacerse con las riendas del partido que, al parecer, pasa por un acuerdo, la llamada “vía vasca”, entre Patxi López y Eduardo Madina, salvo que de pronto aparezca Carmen Chacón, con Pajín, Aido y compañía, para impedirlo. Lo cierto es que, tal como está el patio, el principal partido de la oposición no está a la altura de las circunstancias, ni se le espera. Un asunto de extrema gravedad para resolver los graves problemas de Estado por los que atraviesa España en estos momentos. Algunos compañeros de la vieja guardia, como es el caso de Corcuera, están dispuestos, al menos, a llamar al pan, pan, y al vino, vino, al plantear a Chavez, Navarro y otros destacados dirigentes del PSOE que, como militante socialista, “convendría que mi partido supiera qué es España”. Yo hubiera añadido que primero convendría saber qué es el PSOE en la actualidad.


                                               Jorge Cremades Sena

martes, 17 de septiembre de 2013

LA UE ADVIERTE A CATALUÑA

                        Sin restar importancia a otras noticias, casi todos los diarios coinciden en llevar en portada las declaraciones de Almunia y de la portavoz de la Comisión Europea sobre las consecuencias que tendría una supuesta independencia de Cataluña en relación a la UE. Por lo demás, desde mi punto de vista, cabe destacar la matanza protagonizada por un descerebrado en Washington y, ¡cómo no!, una de corrupción, concretamente sobre la inmensa fortuna de Pujol Jr. y sus manejos desde los paraísos fiscales.
            Se me ocurre hacer la siguiente comparación: la corrupción es a España, lo que las matanzas con armas de fuego son a EEUU. No sé si las respectivas sociedades se han acostumbrado a semejantes fenómenos, pero lo cierto es que, al parecer, nada puede hacerse para evitarlos. Mientras EEUU se desayuna con la noticia de una nueva matanza, la enésima, protagonizada, una vez más, por un desquiciado armado, España se desayuna con el enésimo caso de corrupción que, aunque ya se conocía, los nuevos datos, que gracias a la prensa (con mención especial al Diario El Mundo) se exponen al conocimiento de la opinión pública, desvelan, una vez más, los vergonzantes comportamientos de quienes, aparentemente, pasan por la vida como personas o miembros de familias honorables (nunca mejor dicho teniendo en cuenta el tratamiento de Pujol Sr. como ex President de la Generalitat Catalana) cuando en realidad son, a la vista está, verdaderos chorizos de guante blanco. Presuntamente, vaya a ser que, encima, te pongan una querella y pagues tú los platos rotos. Con las fortunas que amasan pueden pagar un ejército de abogados y tú no.
Nadie entiende que los gobernantes norteamericanos sean incapaces de legislar en el sentido de limitar el uso legal de armas peligrosas de forma indiscriminada; poderosos lobbys se lo impiden. Consecuencia lógica, matanzas habituales de personas inocentes. En este caso en la sede de la Armada en Washington, por un ex militar desquiciado, con un balance de, al menos, trece muertos, y varias decenas de heridos. En otros casos, en colegios, universidades, iglesias, barriadas o cualquier otro lugar, teniendo como protagonistas a otros locos que, al margen de su actividad profesional, tienen licencia para matar al ser legal la tenencia y el uso de armas de fuego de combate, que manejan semejantes perturbados de forma casi profesional y con gran destreza, adquirida mediante entrenamientos totalmente legales. Es, según dicen, cuestión de defensa propia, cuando, en realidad, se trata de indefensión ajena. 
Tampoco entiende nadie que los gobernantes españoles sean incapaces de acabar de una vez por todas con la corrupción generalizada (especialmente con la corrupción política); ellos mismos se lo impiden a sí mismos. ¡Qué le vamos a hacer! Si para los clásicos españoles “poderoso caballero es don dinero”, para los españoles actuales el poderoso caballero es el cargo público, propio o de un familiar, que te permite “forrarte” a costa del dinero público casi con absoluta impunidad. Por ello es habitual que quienes se “sacrifican” por la cosa pública, acaben formando parte, para el resto de sus vidas, del grupo privilegiado de las grandes fortunas, en relación directa con el mayor o menor tiempo dedicado al “sacrificio” de administrar el erario público. Si ya dijo una ministra que el dinero público no era de nadie, es obvio que no pasa nada a quien se lo apropie, haciendo lógico el dicho popular de “no me des dinero, ponme donde haya”.
Lo cierto es que, mientras estamos en plena efervescencia del desmadre independentista catalán, se publican los manejos de uno de sus más conocidos representantes, Oriol Pujol Ferrusola, apartado momentáneamente de la Secretaría General de la CDC de Artur Mas, cuya sede está embargada por temas de corrupción. A pesar de que su padre, el ex Molt Honorable President de la Generalitat, dijera públicamente que ni él ni su familia tenían cuentas en Suiza, mire usted por donde, resulta que Oriol, uno de sus hijos (forrado como el resto), invertía en Argentina su dinero suizo a través de una empresa tapadera, gestionada desde Londres y radicada en Liechtenstein. Si Oriol es uno más entre los múltiples casos de presunta corrupción que se investigan en el entorno del resto de su familia y en los aledaños de CDC, no estaría de más que Artur Mas y compañía modificaran uno de sus favoritos argumentos, “España nos roba”, ya que, con una simple investigación o una mínima información, los catalanes pueden averiguar quiénes son los verdaderos ladrones de Cataluña, dónde están y, sobre todo, dónde esconden sus respectivos botines.
De todas formas, me temo que, ni así, serán capaces de poner a los políticos y gobernantes independentistas en su sitio, ni descubrir su juego sucio. Las generaciones de niños adoctrinados (que no educados), como los que aparecen hoy en diversos medios y en el programa infantil de TV3, al grito de “España tendrá que rendirse” es buen ejemplo de cómo se las gastan los dirigentes independentistas. La mala es España y liberarse de ella conduce al paraíso. Poco importa que la UE, por boca de la portavoz de la Comisión y del Comisario Almunia, adviertan que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE, con todas las consecuencias, ya que un país escindido quedaría como un “país tercero”; poco importa que, si además, se hace de forma ilegal, está fuera de cualquier respaldo internacional (salvo de algún que otro “país tarado” que siempre los hay) pues la ONU deja bien claro quiénes tienen y en qué condiciones se ejerce el “derecho a la autodeterminación” o, como dicen los independentistas catalanes, el “derecho a decidir”, recientemente aclarado por el Primer Ministro de Lituania (país independizado, por cierto, de la antigua URSS) de forma impecable: “el camino hacia la independencia…debe hacerse de acuerdo a bases legales, a la ley internacional y a las provisiones de la Constitución del país”; y, poco importa, aplicar simplemente el sentido común, pues la respuesta de Francesc Homs, Consejero de Presidencia y Portavoz de la Generalitat, es la siguiente pregunta: “¿Dónde está escrito que saldríamos?” de la UE. Es obvio que su adoctrinamiento irracional (probablemente pionero del que se hace con los niños que hoy aparecen en los medios) le impide entender lo que dicen los tratados de la UE, las fórmulas para admitir un país tercero como socio (entre ellas la unanimidad), las resoluciones de Naciones Unidas sobre la “autodeterminación” y las circunstancias que han de darse para considerarlo como un derecho frente a otros como la integridad territorial de los estados democráticos consolidados, y tantos otros ejemplos que podrían esgrimirse. Simplemente baste con seguir refiriendo lo que el primer ministro lituano dice ante la pretendida comparación torticera de la Vía Catalana con la Vía Báltica (o cualquier otra vía, totalmente diferente): “No se puede comparar la ocupación soviética de los países bálticos con la situación en España, que es un país democrático, un miembro de la UE…” pues “todos los asuntos domésticos deben ser solucionados según las medidas democráticas y legales, que existen en el país, respetando la Constitución”. Justo lo que dice la propia UE y cualquier persona sensata.
Sólo desde la agresión totalitaria, desde la fuerza de las armas, es decir, mediante la violencia, puede un territorio, perteneciente a un estado democrático y que, por tanto, goza de todas las libertades y derechos inherentes a su estatus, intentar separarse del mismo (con el riesgo de ser sometido por éste y sus aliados por la fuerza, obviamente), para integrarse en otro o independizarse, si la soberanía popular (en este caso la tienen todos los españoles y no una parte de ellos) no lo acepta de forma voluntaria y democrática. Y, obviamente, en caso de triunfar unilateralmente la rebelión sediciosa, el nuevo estado quedaría estigmatizado y relegado por la comunidad internacional, especialmente por los países más poderosos, influyentes, democráticos y civilizados del mundo que, simplemente, no podrían apoyar un precedente, susceptible de exportarse a sus propios territorios, consistente en un triunfo de la violencia sobre la razón o de la ilegalidad sobre la legalidad establecida, es decir, del totalitarismo sobre la democracia. Tan sencillo de entender que lo entenderían hasta los primates superiores y, por supuesto, los primeros homínidos. Lamentablemente, algunos humanos, supuestamente civilizados, no.

                                               Jorge Cremades Sena

domingo, 15 de septiembre de 2013

JUEGOS MALABARES

                        Las noticias principales de este fin de semana me sugieren, no sé por qué, el título de este comentario. Juegos malabares entre Rusia y EEUU para salvar la cara en el grave asunto de Siria, que es intolerable, juegos malabares entre Rajoy y Artur Mas para contentar a todo el mundo, que, a mi juicio, es totalmente imposible y, finalmente, juegos malabares entre PP y PSOE para intentar convencer a los ciudadanos que el contrario es el corrupto y viceversa, en vez de ponerse de acuerdo para acabar con la corrupción de una vez por todas.
            Comenzando por el final, no es de recibo que se apruebe una Ley de Trasparencia en el Congreso de los Diputados con el rechazo del PSOE (principal partido de la oposición, de momento) así como de IU y UPyD. Por deficiencias que tenga dicha ley, por insuficiente que sea, por muchas razones que haya para no concederle un entusiástico apoyo, nadie puede entender que, con todos los matices que se quiera, una iniciativa así no sea respaldada prácticamente por unanimidad. No valen excusas. Es tanto el asqueo y la podredumbre que produce la corrupción en nuestro país (hacer una lista de casos de todos los colores ocuparía varios folios) que es incomprensible que un partido político del arco parlamentario se niegue a respaldar cualquier iniciativa que, al menos en la letra, pretenda luchar contra ella o hacer la actividad pública algo más transparente. La anunciada ruptura de Rubalcaba con Rajoy no justifica semejante actitud, más aún, si se tiene en cuenta la gravedad de determinados asuntos (recuperación económica, independentismo. etc) que, al margen de la rivalidad entre ellos, requieren el concurso de ambos para poder ser resueltos con cierta solvencia. Menos mal que a Susana Díaz, la presidenta andaluza, el “fraude de los ERE” le causa “dolor y vergüenza”, aunque a Griñán, que, según él mismo, se fue entre otras cosas por dicho asunto, le hayan nombrado senador. No está nada mal. También Bárcenas lo fue en su día.
            Sobre el asunto sirio, por fin se vislumbra una cierta "solución" gracias al pacto entre Obama y Putin para limpiar el arsenal de armas químicas que atesora El Asad. Tras la impotencia del Consejo de Seguridad de la ONU en adoptar las necesarias medidas coercitivas contra tanta barbarie, por fin llega un acuerdo que, aunque más vale algo que nada y tarde que nunca, algunos consideran insuficiente y otros, ineficaz o inviable. Siete días de plazo para que Asad identifique las armas que, al parecer, ha ido cambiando de lugar y camuflando desde que salió a la luz el ataque con ellas en las afueras de Damasco, y hasta 2014 para eliminarlas. Una solución política, que no militar, que, en principio no suena nada mal, aunque al final ya veremos en que queda. De momento, esperemos que quienes tengan que verificar el proceso no sean tiroteados como ya sucedió anteriormente para comprobar si se habían utilizado armas químicas o no.
            Y hablando de soluciones "políticas" nada mejor que las peticiones de Mas y las respuestas de Rajoy sobre el famoso referéndum independentista de Cataluña. Si para los anteriores asuntos, sus protagonistas tienen que hacer juegos malabares, para este asunto me temo que, además del malabarismo para evitar que se les vaya de la mano y se rompa en mil pedazos, tendrán que recurrir a la magia para hacernos ver que lo imposible es posible, que lo que parece ser, no es. Mas insiste en convocar el referéndum, que le exige Junqueras, en 2014, y, para darle cierta apariencia de legalidad, le pide a Rajoy que le autorice a convocarlo. Rajóy, que no tiene capacidad para ello, le contesta que se ofrece a dialogar con Mas insinuándole, que no exigiéndole, que se ha de tener en cuenta la legalidad. En pocas palabras, le ofrece diálogo a cambio de lealtad y respeto a la legalidad. Yo pensaba que, al menos, la legalidad no se ofrece a cambio de nada, sino que simplemente se exige. Y respecto a la lealtad es algo así como pedir peras al olmo ya que toda la estructura y práctica política del nacionalismo está basada en la deslealtad al Estado, en este caso español, y en el desafío constante a las normas democráticas de convivencia que lo rigen. Curiosamente Mas y compañía no desechan la invitación de Rajoy al diálogo, pero, eso sí, la consulta, sí o sí, en 2014. Es obvio que dicho diálogo no es ni más ni menos que un diálogo de sordos que nadie puede entender o, simplemente, un monólogo. Entretanto, mientras Mas busca el apoyo del PSC, resulta que Rubalcaba parece estar dispuesto a dialogar con él para intentar la “vía federalista”, como si modificar el modelo de estado fuese cuestión de un día y de unos cuantos iluminados. Entretanto, como dice Esperanza Aguirre, “no hay que escuchar sólo a la calle, hay que escuchar a todos los españoles”. Seguramente es de quien están pasando unos y otros, del pueblo español, incluidos los catalanes, que está mayoritariamente hasta las narices de tanto politicastro de poca monta que, en vez de resolver sus problemas, se encargan de crearles problemas nuevos y, en vez de aplicar soluciones simples que todo el mundo entiende, aplican mecanismos enrevesados, inútiles y complejos que complican más todavía su situación. ¿No es más sencillo, sincero y honesto exigir el cumplimiento de la legalidad y punto? Por lo visto, el cumplimiento estricto de la ley sólo se reserva al común de los mortales. Y sus castigos, en caso de incumplimiento, también. Las élites políticas, económicas, sindicales y financieras tienen patente de corso- Me temo que, ni siquiera, con juegos de magia, salimos de este embrollo que cada día se hace más complejo.


                                               Jorge Cremades Sena