miércoles, 7 de junio de 2017

EXCESO DE TOLERANCIA



                        En plena conmoción en Reino Unido por los recientes atentados en Londres, Theresa May abre la caja de los truenos reconociendo públicamente que la sociedad ha sido “demasiado tolerante” con el extremismo y lamentándose del “exceso de tolerancia” con el Islam radical, diciendo “basta”, prometiendo dar más poderes a la policía contra el terrorismo y anunciando penas más duras y reforzamiento de la vigilancia en internet. Diagnóstico y propuestas razonables que, en plena campaña electoral y en pleno caos de gestión policial de la situación, abren la caja de los truenos pues la oposición señala que fue precisamente cuando, siendo ella Ministra de Interior, se redujo la plantilla policial y se recortó en temas de Seguridad. Entretanto, prosiguen las investigaciones del atentado, con 12 detenidos que son luego puestos en libertad, que deja 7 víctimas mortales, casi 50 heridos, algunos muy graves, y tres terroristas abatidos, ya identificados, dándose la circunstancia de que dos de ellos estaban sobradamente fichados por la policía como presuntos yihadistas pero gozaban de plena libertad, con lo que May se ve superada por la ofensiva islamista en Reino Unido, donde el plan del EI, con dicho atentado, buscaba “la mayor matanza a puñaladas en Occidente” y fue impulsado desde canales yihadistas con bastante impunidad horas antes. Un “exceso de tolerancia”, sin duda, mientras con angustiosa tardanza se va identificando a las víctimas (heridos, muertos y desaparecidos) con cuenta gotas para mayor desesperación de las familias, entre ellas las de Ignacio Echeverría, un español que se enfrentó a uno de los terroristas que apuñalaba a una mujer despiadadamente y que todavía sigue entre los desaparecidos. Es obvio que, aun sabiendo las dificultades de afrontar semejante tipo de terrorismo, las medidas preventivas han hecho aguas por todas partes, mientras los candidatos se olvidan del Brexit y convierten la lucha antiterrorista en arma política arrojadiza, ya que la Policía ignoró dos avisos sobre el cabecilla del atentado y las informaciones que desde Italia le llegaban sobre la peligrosidad de otro de los terroristas, desquiciando así una campaña electoral que se presumía un paseo militar de May (la convocó anticipadamente sacando en las encuestas casi 20 puntos sobre los laboristas) pero que en vísperas de las mismas hoy dan en los sondeos un empate técnico (en España ya sabemos cómo pueden cambiar los actos terroristas en campaña electoral el futuro político del país), no sólo a causa del terrorismo, que ha sido la puntilla, sino por el deterioro de una Primer Ministra que pasó de ser contraria al Brexit a erigirse como la más radical en las negociaciones con la UE, que no cumplió su promesa de no adelantar las elecciones y que, para colmo, propone tras el atentado modificar las políticas de Seguridad que precisamente se han practicado mientras ella tenía importantes responsabilidades gubernamentales.
            Puestas así en entredicho las decisiones de May en su etapa de ministra de Interior, España, al igual que otros países con ciudadanos desaparecidos tras el atentado, apremia a Reino Unido en la búsqueda de Echeverría, Trump critica al alcalde musulmán de Londres por su tibieza y éste le califica de desinformado, mientras el laborista Corbyn pide la dimisión de May por los recortes policiales y luego se retracta, en tanto que se conocen detalles sobre los terroristas que actuaron al extremo de que uno de ellos, denunciado ante la policía por su extremismo, había aparecido incluso en la televisión británica haciendo apología del islamismo radical enarbolando la bandera del Daesh, y, según sus vecinos, afirmaba “Por Alá estaría dispuesto a matar hasta a mi madre”. En este ambiente caótico mañana se celebran elecciones en Reino Unido bajo los efectos del terrorismo, cuyos últimos ataques siembran dudas sobre los servicios secretos británicos, mientras arrecian las críticas por el fiasco de seguridad y el trato a las familias de víctimas, que ponen a May contra las cuerdas por la gestión del “sábado trágico”.  Y entretanto, el extremismo golpea asimismo Francia, pues al grito de “es por Siria” un hombre de nacionalidad argelina ataca con un martillo a un policía cerca de Notre Dame en París, donde decenas de personas quedaron atrapadas hasta que el terrorista quedó reducido y se comprobó que el peligro había pasado. Por otro lado, mientras Israel consolida su hegemonía 50 años después de la Guerra de los Seis Días, Arabia Saudí y sus aliados rompen relaciones con Qatar, que queda aislado por sus vecinos árabes por “apoyar el terrorismo” ya que cuatro países (Arabía Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahreim y Egipto) rompen relaciones diplomáticas con Doha de forma coordinada, a lo que se suman Yemen y Libia, mientras Trump acusa también a Qatar de terrorismo y apoya su aislamiento. Me temo que se requiere mucho más que todo lo contrario a un “exceso de tolerancia” para afrontar esta amenaza global del terrorismo islamista, pues los comportamientos violentos, del signo que sean, requieren simplemente “tolerancia cero” en cualquier sociedad que pretenda vivir en paz y en libertad.
            Exceso de tolerancia asimismo es lo que se da en España frente a los nacionalismos radicales totalitarios en plena semana decisiva para el desarrollo final del ilegal “procés” independentista catalán, a cuyo intento de referéndum ilegal los gobernantes catalanes independentistas pretenden poner fecha y pregunta, mientras el Gobierno español prevé pedir al TC la suspensión de Puigdemont, creyendo que si el President firma la convocatoria de la consulta será “lo suficientemente grave” para actuar, por lo que instaría al Tribunal a inhabilitar a los cargos que le desobedezcan desde ese momento. Entretanto, llegada la hora de la verdad, quienes han jugado a la ambigüedad y el cinismo apoyando un imposible referéndum catalán pactado, como el partido de Ada Colau, se niegan ahora a respaldar la consulta ilegal, rompiendo así el Pacto por el Referéndum y apartándose de Puigdemont y de su vía unilateral, por lo que el President disuelve dicho Pacto aunque sigue en su empeño, apoyado ciegamente por la CUP y ERC, de fijar fecha y pregunta en esta misma semana, pese a la división de opiniones entre los componentes de tan cínico Pacto Nacional Independentista. Aunque ahora se les vea el plumero, ya no se sabe qué es peor, si jugar descaradamente al totalitarismo intransigente, que cualquier demócrata repudiaría, o jugar a apoyarlo difusamente en base a inexistentes referéndums pactados ilegales para que muchos ciudadanos demócratas de buena fe tengan la esperanza de que es el camino para salir del reto independentista, cuando la salida democrática sólo es posible en el marco de la legalidad democrática. Un exceso de tolerancia que permite, entre otras cosas, que el Parlamento navarro se sume a la irracionalidad y a la ilegalidad pidiendo otro referéndum sobre Monarquía, justo un día antes de la visita de los Reyes a Navarra, cuando, semejante extremo, excede las competencias autonómicas y sólo compete a todos los españoles decidir, como en el asunto catalán, sobre dicho asunto. Y exceso de tolerancia con los dirigentes de Baleares, que esconden a los alumnos el examen de Selectividad en Castellano, al extremo de que varios profesores abandonan el tribunal como protesta porque se permite que los alumnos puedan solicitar las pruebas en lengua castellana y que no se imponga a todos en lengua catalana. En fin, disparate tras disparate mientras los intransigentes campan a sus anchas ante semejante exceso de tolerancia con los intolerantes, cuando en la estricta aplicación de la ley están las respuestas.
            Y exceso de tolerancia y demagogia con la corrupción que, obviamente, sube nada menos que 12 puntos, según el CIS, como preocupación principal de los españoles, consolidándose en el segundo lugar tras el paro. En efecto, mientras la ciudadanía espera un pacto global anticorrupción, tendente a nuevas medidas legislativas y penales contra los “chorizos”, nuestros líderes políticos, acostumbrados a usar la corrupción como arma política arrojadiza, se enzarzan en toda una serie de medidas, que nada resuelven, con un único objetivo, el electoralista, que desespera a la inmensa mayoría y sólo satisface a quienes siguen a piñón fijo las consignas militantes de cada uno de los diversos partidos. De un lado en el Congreso se conforma una Comisión sobre la financiación del PP, cuando los populares pedían que fuese sobre la financiación de todos los partidos, pero Ciudadanos se une a PSOE y Podemos no sólo para descartar las pretensiones populares sino incluso para que se investigue sólo al PP y sin límites temporales ni territoriales, abierta por tanto a cualquier época del partido y sobre cualquier administración pública, sin limitación de probables comparecientes, lo que desde el PP se considera una especie de “causa general”, sugiriendo que se limite a la época actual y a casos concretos, pero la alianza del resto de partidos y su pertinente mayoría circunstancial obligan a que se investigue sólo al PP y en dichas condiciones. De otro lado, el PP, que cuenta con mayoría absoluta en el Senado, ante la frustración porque sólo se investigue la financiación de su partido y no de los demás, está decidido a crear otra comisión en la Cámara Alta sobre la financiación de todos los partidos y fuerzas políticas, en la que, al igual que se obliga a Rajoy a comparecer en el Congreso, se forzará a Sánchez, Iglesias y Rivera a hacer lo propio en el Senado para explicarse sobre la financiación de sus respectivos partidos. ¿No les parece todo esto un juego de niños cabreados unos contra otros? ¿Por qué si lo que conviene y procede es acordar una ley clara y trasparente sobre financiación de partidos políticos no se crea una comisión ad hoc en vez de estos esperpénticos fenómenos? En fin, es lo que tenemos. El circo político y mediático está servido y por partida doble, en el Congreso y en el Senado. Entretanto, mientras que los 25.000 millones en ayudas se ponen a examen por primera vez y se fiscalizarán todas las subvenciones (algo es algo), Ciudadanos pide el escaño al expresidente de Murcia Pedro Antonio Sánchez tras ser procesado por el “caso Púnica” y los detenidos por el “caso Lezo” han movido dinero estando en la cárcel, pues un auto judicial posterior a los arrestos de Ignacio Gónzalez, su hermano Pablo y Edmundo Rodríguez constata que “en la actualidad están realizando movimientos de fondos desde cuentas en el extranjero”.
            En cuanto se refiere a otros asuntos cabe destacar que Sánchez ultima una dirección socialista “antitraiciones” con sus fieles Ábalos y Lastra, aunque ofrece a Patxi López la Secretaría de Política Federal, el puesto clave para negociar con Cataluña; que Carmena se distancia de Podemos y recibe a los padres de Leopoldo López, pero sin su edil de Derechos Humanos; que Zoido auditará a la Udef tras las denuncias de Pimentel y Del Hierro a quienes los agentes redactores del informe vinculan con Pujol y ellos lo niegan; que los sindicatos también piden más medios para la Agencia Tributaria; que el comisario jubilado Villarejo es identificado en el juzgado por la doctora Elisa Pinto con absoluta seguridad como el agresor que la apuñaló el 10 de abril de 2014; que la Comisión del Congreso que investiga a Interior citará a mandos policiales; que la moción de censura de Iglesias condiciona los actos por los 40 años de los comicios del 77, por lo que el Congreso podría aplazarlos del miércoles 15 al lunes 20; que fallece el escritor barcelonés Juan Goytisolo a los 86 años en Marrakech; que insólitamente asociaciones de usuarios piden rechazar la donación de Amancio Ortega para que se investigue sobre el cáncer; que el Banco Popular pierde la mitad de su valor y está en caída libre, mientras el Santander se plantea una ampliación de capital para comprarlo y busca 5.000 millones para cerrar la operación; y que el “despatarre” se convierte en debate nacional para Podemos, que emprende toda una campaña contra las posturas “incívicas y machistas” porque los hombres abren demasiado las piernas en los medios de transporte públicos y molestan a los de al lado…incivismo y malaeducación, seguro; ¿machismo?, discutible; en todo caso será el propio Iglesias quien deberá dar ejemplo ya que aparece en algunas fotos, junto a Errejón, ambos despatarrados encajonando a Irene Montero, ¿machistas o maleducados?.
            Y todo ello en plena resaca por el triunfo del Real Madrid en la final de Champions que exhibió la Duodécima por Madrid, rendido al equipo más grande de Europa, y la ofreció a los miles y miles de aficionados congregados en Cibeles antes del fin de fiesta en el mismísimo Bernabeu abarrotado de gente.
                                                Jorge Cremades Sena