martes, 22 de agosto de 2017

DIVIDE Y VENCERÁS



                        La vieja estrategia de “divide y vencerás”, tan utilizada desde la Edad Antigua por bastantes gobernantes a lo largo de la Historia, es, sin lugar a dudas, uno de los objetivos del yihadismo radical allá donde comete sus atroces atentados. No en vano el Arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, en la homilía durante la misa en la Sagrada Familia, a la que asistieron más de 1.800 personas (entre ellas los Reyes y altas autoridades del Estado Español, tanto a nivel de Gobierno central como de la Generalitat), pone énfasis en la unidad “que nos hace fuertes” frente a la división “que nos corroe”, sumándose así a los llamamientos en otros foros hechos estos días tanto por el Jefe del Estado, Felipe VI, como por el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy. Sin embargo, mientras la mayoría de los ciudadanos entienden el mensaje de unidad, la realidad política es la que es y, quiérase o no, el trasfondo de un ilegal “procés” separatista subyace inevitablemente, por más que Gobierno y Generalitat traten de superar sus discrepancias y se esfuercen por evitar la imagen de falta de sintonía y de coordinación, mientras en Las Ramblas se oyen “vivas” al Rey y a España, durante la visita de los Reyes a los heridos y durante su participación en la ofrenda floral a las víctimas. Así, se visualizan los primeros roces entre Interior y Generalitat a cuenta de si se daba por desarticulada o no la célula terrorista en Cataluña, mientras la Generalitat utilizaba el atentado para hacer campaña del ilegal “procés” a través de su Conseller de Interior haciendo distinción entre víctimas de “nacionalidad” española o catalana, como si la nacionalidad catalana existiera, diferenciando entre fallecidos “catalanes” y de “nacionalidad española”, como si los primeros no tuvieran dicha nacionalidad y no otra. Aunque la guinda de evidenciar la desunión la pone la CUP, sostenedora indispensable del Govern de Puigdemont, que, obviamente, no asistió a la citada misa por la paz en la Sagrada Familia (presidida por los Reyes y con asistencia de Rajoy y Puigdemont), y que tampoco asistirá a la gran manifestación convocada para el sábado en Barcelona si “esa gente encabezara la manifestación”, refiriéndose a los Reyes y a Rajoy, a quienes acusa de “financiar el terrorismo”. Mientras tanto, la desunión política se hace evidente de cara a la próxima reunión del “pacto antiterrorista”, que convocará Rajoy, a la que Unidos Podemos ya ha anunciado que acudirá en calidad de “observador”, como en reuniones anteriores, mientras PNV y PDeCAT, que no han acudido nunca, han confirmado que estarán presentes (algo es algo), aunque también con idéntico papel de observadores, así como ERC, que hará lo propio. Esta es la triste realidad ante la amenaza terrorista por más que a nivel de imagen se pretenda visualizar lo contrario, siendo inaceptable que haya partidos, que se dicen democráticos, que no suscriban el “pacto antiterrorista” con todas las consecuencias cuando la Democracia está seriamente amenazada por los yihadistas.   
            No obstante, finiquitada ya la célula terrorista, tenemos constancia de que el trágico balance de víctimas podría haber sido mucho mayor si no llega a explotar accidentalmente una casa en Alcanar (por cierto okupada por los terroristas) en la víspera del atropello en Barcelona, explosión que, curiosamente, los Mossos no comunicaron a la Policía ni a la Guardia Civil, donde los terroristas preparaban un atentado mayor con explosivos que hubiera podido causar cientos de muertos en lugares como la Sagrada Familia, o el paseo de Salou, por ejemplo. Por fin, tras los lógicos primeros momentos de confusión, tanto en Barcelona como en Cambrils, y con la capital repleta de ciudadanos al grito de “¡No tenin por!” o “No tenemos miedo!” se van despejando todos los detalles de los atentados.  
Lo cierto es que, al margen de todos los detalles, pormenorizadamente relatados durante estos días en todos los medios, Abdelbaki es Satti, el imán de Ripoll, un pueblo relativamente pequeño, consigue radicalizar a un grupo de jóvenes islamistas, algunos menores de edad, totalmente integrados en la sociedad, y hace año y medio forma con ellos una peligrosa célula yihadista de una docena de miembros, sin que nadie en el pueblo, ni en el entorno familiar, advirtiera tan aberrante evolución; lo cierto es que el citado imán salafista, líder espiritual y cerebro de dicha célula, campaba a sus anchas a pesar de haber estado encarcelado en Castellón y salir de la cárcel con una orden de expulsión, que jamás se ejecutó al recurrirla él y un juez otorgarle amparo, sin que, por lo visto, se hiciera un seguimiento del mismo, pudiendo entre otras cosas retirarse durante tres días con sus pupilos terroristas para perfilar el papel que habría de tener cada uno en los atentados; lo cierto es que el imán de Ripoll actuaba como captador del Estado Islámico y viajó por Bélgica, Marruecos y Francia con absoluta normalidad, en tanto que sus pupilos, según vecinos de Ripoll, “paraban en el arcén para rezar”, mientras que desde febrero se preparaba la matanza, justo dos meses después del viaje de dos de los terroristas a Zúrich, teniendo así seis meses para preparar el atentado sin obstáculo alguno; lo cierto es que, en este tiempo, los terroristas ocuparon en Alcanar el chalet que saltó por los aires y allí fabricaron el mismo explosivo que el IS sin que nadie les investigara a pesar de ser okupas; lo cierto es que ahora, mientras el Estado Islámico proclama y se vanagloria de que “ya estamos en Marruecos”, el padre de los hermanos Oukabir dice que “a mis hijos los ha vuelto locos el imán” y el padre de Mohamed y Omar Hychami, dos de los terroristas abatidos en Cambrils, aconseja que “tienen que controlar a los imanes, sólo buscan jóvenes con la cabeza pequeña” sin que nadie se percatara del adoctrinamiento del imán de Ripoll y su radicalismo; y lo cierto es que, gracias al accidente fortuito del chalet de Alcanar, donde, tras diversas hipótesis, por fin se confirma la muerte del imán de Ripoll, se evitó un atentado mucho más devastador, teniendo que recurrir precipitadamente el resto de la célula al atropellamiento masivo en La Rambla de Barcelona y al intento frustrado de Cambrils, acabando definitivamente este trágico episodio con la reciente caza en Subirats, gracias a que una vecina alertó de su presencia, del último terrorista, Younes Abouyaaqqoub, autor material del atropello en la capital catalana y huido de la zona tras asesinar al cooperante Pau Pérez para conseguir huir, con lo que, además de las víctimas inocentes de este trágico atentado, se salda la operación con ocho terroristas muertos y cuatro detenidos.
Atrás queda pues el chalet okupado por los terroristas, convertido en una “fábrica de bombas” (con más de cien botellas de butano y material explosivo, que les estalló en las manos y precipitó los atentados en Barcelona y Cambrils); atrás, las andanzas de la célula yihadista y sus víctimas, entre muertos y heridos, de más de treinta y cinco países; atrás, la polémica sobre el rechazo de Ada Colau a instalar bolardos en las calles peatonales de la ciudad; atrás quedan muchas cosas más, pero es inevitable que muchos ciudadanos se pregunten por qué nadie fue capaz de controlar al imán, cerebro de la masacre, cuando al no ser expulsado gracias a la decisión de un juez, era obvio que no era trigo limpio; por qué nadie sabía quiénes eran los okupas de un chalet, como ya se ha hecho habitual en nuestro país, convertido en este caso en un arsenal peligrosísimo; por qué ni en plena conmoción por lo ocurrido se para el ilegal “procés” independentista, otra amenaza totalitaria de distinta índole pero igualmente peligrosa; y otros tantos porqués que el común de los mortales no entiende que así sucedan, dejando claro que a todos los niveles (legislativos, del ejecutivo y judiciales) quedan muchas cosas por cambiar en nuestro país para garantizar una convivencia en paz y libertad de todos los ciudadanos.  
En cuanto a otros asuntos, todos ellos eclipsados obviamente en los medios por lo sucedido en Cataluña, cabe citar que Ortega, la fiscal rebelde de Venezuela, se ve obligada a huir del país e irse a Bogotá tras ser acusada de enemigo público número uno; que Trump estimula al extremismo durmiente en EEUU y tras otro accidente con víctimas paraliza la Armada estadounidense, creando polémica al no honrar a los soldados desaparecidos; que Merkel afianza su ventaja a un mes de las elecciones en Alemania; que muere Jerry Lewis, maestro de la comedia, y Nati Nistral, maestra de la copla; que Chile aprueba la despenalización del aborto en los tres supuestos de riesgo de la vida de la madre, inviabilidad fetal o violación; que los vigilantes de El Prat reciben al árbitro con amenazas de más huelgas; que Juana Rivas vuelve a dar plantón a la Justicia mientras se unen voces que piden que entregue a sus hijos; y que empezó la Liga de Futbol con las victorias de Real Madrid, 0-3, en la Coruña, y del Barça, 2-0, ante el Betis en Barcelona.   
                                                Jorge Cremades Sena