sábado, 5 de noviembre de 2016

DIALOGAR Y PACTAR MUCHO



                        Tal como se esperaba tras el nombramiento del nuevo Gobierno por parte de Rajoy la oleada de críticas no se ha hecho esperar. En un país donde al enemigo político se le niega hasta el pan y la sal es lo habitual y máxime cuando desde la variada oposición ya se había avisado que no se le dejaría respirar ni en los habituales cien días de cortesía. Por tanto, sin esperar aplauso alguno, no extraña que se catalogara ya (incluso antes de su jura o promesa ante el Rey) como de poco peso político, continuista, no paritario, pensado para reforzar a Rajoy y de cara a mantener el equilibrio del partido…. Es cierto que para los menos es calificado como rejuvenecedor aunque continuista en los fieles de perfil con gestión y experimentado. Como ven para todos los gustos. Sin sumarnos a crítica alguna, aunque sólo sea por cortesía, lo cierto es que Rajoy, nada más realizada la jura o promesa ante el Rey y hecha la foto de rigor, en su primer Consejo de Ministros les ha pedido a todos ellos “dialogar y pactar mucho”, circunstancias mandan, por lo que entrar en la polémica, hoy por hoy, de si lo dice sólo de boca para fuera o no me parece gratuito. El tiempo dará o quitará razones. Y lo cierto también es que en el nuevo Gabinete, compuesto de 14 personas, incluido Rajoy, Sáenz de Santamaría y Guindos siguen siendo las principales figuras a tenor de sus nuevas competencias; Cospedal asume una cartera sin alcance político, la de Defensa; sigue Montoro pero con menos competencias; hay cinco mujeres; ninguna de las seis caras nuevas tiene un perfil destacado y sólo abandonan el Gabinete los tres ministros más veteranos y desgastados como son García-Margallo, Fernández Díaz y Morenés. En efecto, la Vicepresidenta, que conserva el CNI, repite pero cede la portavocía a Méndez de Vigo, que sigue en Educación, aunque le añade la interlocución con las CCAA, que se le resta a Montoro; por su parte De Guindos añade Industria a sus anteriores competencias y las seis nuevas incorporaciones son de carácter dialogante y moderado, muchos de ellos con perfiles técnicos más que políticos. En fin, a tan solo un día de la jura o promesa, Rajoy insta a sus ministros a negociar la reforma de las prensiones, de la educación y de la financiación autonómica; el PSOE se adelanta al resto de la oposición y se apresura en pedir la comparecencia de todo el Ejecutivo; y Rivera critica “un Gobierno más pensado en el PP que en España” aunque ya hablan para activar su pacto la próxima semana, acuerdan constituir la comisión de seguimiento que desarrollará las 150 medidas.
            Dicho lo anterior, los partidos andan convulsos y expectantes de cara al futuro inmediato. De un lado en el PP Cospedal, la nueva ministra de Defensa, dice que seguirá al frente del partido tras el Congreso popular de febrero, intentando frenar a sus críticos y zanjar el debate sobre la compatibilidad de cargos en el partido y en el gobierno con este mensaje para reafirmarse internamente de cara al citado Congreso del PP. De otro lado en el PSOE, inmerso en una verdadera urgente reflexión interna tras los destrozos ocasionados por el sanchismo, Patxi López, un sanchista recalcitrante, presenta su plan para reconstruir el partido, mientras el juez abre juicio oral a Chaves y Griñán que se enfrentan a graves penas por el “caso de los ERE” en Andalucía, lo que, afectando a todo el partido, puede ser más lesivo obviamente para la antisanchista Susana Díaz. Y en Unidos-Podemos también bajan las aguas turbias con el “caso Espinar” en plena lucha por el control del partido en Madrid entre errejonistas y pablistas, pues los primeros avisan a Iglesias que Espinar puede ser otro “caso Monedero” y desde IU se elevan las tensiones con Podemos por tan peliagudo asunto (no el único) ya que Espinar cada vez que intenta explicar lo inexplicable se mete cada vez en más contradicciones. De entrada, entre los cuatro grandes partidos de ámbito territorial español sólo Ciudadanos parece tener las aguas tranquilas a nivel interno.
            Y mientras el Presidente Rajoy se dispone a reunirse con Puigdemont cuando logren “cuadrar las agendas”, la CUP pide a la Generalitat que los Mossos no acaten las órdenes de los tribunales, con lo que la detención de la alcaldesa cupista de Berga pone en riesgo el pacto para los Presupuestos catalanes de 2017. Y es que, como sucede al PSOE con Unidos Podemos en sus acuerdos gubernamentales autonómicos y locales, a Junts pel Sí (a quienes ya hay que echarle de comer aparte) con sus pactos con la CUP se les puede aplicar varios refranes (sabiduría popular viva) como “quien mal anda, mal acaba”, “dime con quién andas y te diré quién eres” o la máxima de que “lo que no puede ser, no es, y además es imposible”. Pero en fin, allá cada cual con su cada quién.
          En cuanto se refiere a asuntos del exterior, mientras el futuro de EEUU se va a decidir en media docena de Estados en los que Clinton busca los votos de Obama y Trump pide creer en su victoria, en Reino Unido el asunto del “brexit” se pone feo ya que May no podrá activarlo sin el Parlamento como pretendía, pues la Justicia británica niega autoridad al Ejecutivo para iniciar la salida de la Unión Europea, fallando que el Parlamento debe aprobar el Brexit, lo que el Gobierno recurrirá ante el Supremo mientras asegura que la sentencia no alterará sus planes para llevar a cabo la salida. ¡Y los independentistas catalanes hablando de referéndums unilaterales, ilegales y antidemocráticos! En fin, no querer ver las realidades es peor aún que estar ciegos.
                                      Jorge Cremades Sena