viernes, 27 de mayo de 2016

LOS OKUPAS DE COLAU



                        El brote de intolerable violencia en Barcelona aumenta un fundado temor a un inaceptable vacío de autoridad, más propio de la anarquía que de la democracia. En efecto, los violentos okupas de Colau dominan Barcelona, la ciudad más visitada de España, sembrando el caos y destrozando todo lo que se les pone por delante, mientras la alcaldesa radical barcelonesa admite problemas para intervenir y pide “prudencia” a los Mossos frente a unos disturbios que se reconoce incapaz de aplacar y que en tres noches han dejado al menos 33 heridos, la mayoría de ellos policías, y sólo un par de detenidos. Y mientras se vive este infierno a Ada Colau sólo se le ocurre pedir proporcionalidad de actuación a los Mossos y que “hablen con los vecinos”. Por otro lado el radicalismo de la CUP pone en jaque tanto a Puigdemont como a Colau, pues los antisistema (entre ellos los okupas) reclaman “desobediencia frontal” al Estado Español a cambio de no tumbar las cuentas de la Generalitat y provocar nuevas elecciones, mientras la alcaldesa de alguna forma se pliega a sus exigencias con el famoso guiño de pedir “prudencia” contra los imprudentes, dándoles aire de cierta forma, mientras que Fiscalía ya investiga a Trías, el alcalde anterior, que, a cambio de no crear conflictos (como si la propia ocupación de edificios no lo fuera) pagó un alquiler del edificio (en total 65.000 euros) para que los “okupas” viviesen en el “banco expropiado” y no fueran desalojados, con lo que ahora es investigado por malversación. En definitiva, todo este conflicto, es el resultado lógico de una forma peligrosa de hacer política, consistente en prometer paraísos inexistentes y alentar a la ilegalidad para conseguirlos, y después, una vez en el gobierno (bien sea local, territorial o nacional) dejar tirados a quienes, siguiendo tu propio ejemplo, se consideran traicionados vilmente cuando obligadamente tienes que desalojarles del paraíso prometido y restablecer la legalidad democrática. Los okupas de Colau (como activista les defendía a capa y espada justificando cualquier ilegalidad) y las amistades peligrosas de Puigdemont (equiparado al radicalismo “cupista” anticapitalista en su actuación ilegal del “procés”, incluso como gobernante de la Generalitat, en los que se apoya) se vuelven contra ellos de forma radical por pura lógica, engañados y cargados de frustración. Y, para colmo, en la jornada inaugural de la reunión anual del Círculo de Economía, celebrado en Sitges, Pablo Iglesias intenta calmar a los empresarios diciéndoles “donde gobernamos atraemos la inversión”, mientras Ada Colau añade que con sus gobiernos “no sólo no ha venido el caos, sino que las cosas no van mal”. Aunque hay que reconocer que si todo esto está sucediendo es porque así lo han querido los españoles, en este caso los españoles catalanes, cuando fueron a votar.
            Y precisamente en buscar votos andan ocupados nuestros políticos en plena precampaña electoral, en la que Venezuela y el chavismo se han convertido de alguna forma en tema estrella. Justo cuando acaba de llegar Rivera del país sudamericano, visitado también hace unos días por Zapatero, Rajoy, que tuvo el gesto de conceder la nacionalidad española a varios opositores, reúne hoy al Consejo de Seguridad Nacional, donde, entre otras cuestiones, abordará la situación de Venezuela (país donde hay intereses españoles de diversa índole), equiparando, según algunos, la amenaza del chavismo para los españoles con el islamismo y la inmigración, al extremo de que, para los más exagerados, el Presidente español convierte a Venezuela en un tema de seguridad nacional, mientras Maduro le acusa de orquestar un golpe contra su país. Para otros Rivera es merecedor de críticas de oportunismo político al visitar Venezuela en precampaña y, para los más exagerados, incluso peca de utilizar el dolor y las penurias del pueblo venezolano con fines electorales, como si no fuera moneda común electoral el uso de situaciones de precariedad con el objetivo de conseguir votos. En todo caso y al margen de las opiniones encontradas de unos y otros (incluidos periodistas y generadores de opinión que arriman según les conviene el ascua a su sardina) en estos asuntos (que cada quien considere lo que crea conveniente), lo cierto es que Podemos compara al opositor venezolano Leopoldo López (poco sospechoso de totalitarismo al pertenecer, como el PSOE, a un partido miembro de la Internacional Socialista) nada menos que con Tejero para no condenar a Maduro, al extremo de que Iglesias, Monedero y Garzón justifican que esté en la cárcel y le acusan, como hace Maduro, de promover un golpe de Estado, mientras el padre de Leopoldo López se pregunta: “¿Iglesias no se ha enterado de que mi hijo fue condenado antes de empezar el juicio?”. En fin, estos son los hechos objetivos, sin interpretaciones interesadas, y que cada quien saque sus propias conclusiones antes de emitir su voto.
            Y mientras Alemania critica que se aplace por razones políticas la multa a España, pues, según Schaüble, la decisión amenaza la credibilidad de las reglas de la UE, los sindicatos franceses endurecen su pulso contra la reforma laboral del gobierno socialista en Francia, con ciertas similitudes con la reforma laboral del gobierno conservador en España, causando incluso las protestas violentas el desabastecimiento en 4.000 gasolineras. Por otro lado, Obama alerta a los líderes del mundo sobre el peligro de Trump, quien acaba de proclamarse candidato republicano a la Presidencia de EEUU al conseguir los compromisarios necesarios… el pueblo norteamericano, como el español aquí, tendrá en su momento la última palabra; así es afortunadamente la democracia.
Jorge Cremades Sena