sábado, 16 de julio de 2016

ATAQUE CONTRA LA DEMOCRACIA



                        Mientras en Francia hacen balance de la tragedia de Niza, que ha dejado 84 muertos, entre ellos 10 niños, y 202 heridos, más de 50 de ellos en estado crítico, y mientras se investigan todos los detalles del salvaje atentado, salta la noticia de que en Turquía, país miembro de la OTAN y punto clave estratégico para Europa y el Mundo Occidental, se perpetra un serio intento de golpe de Estado para derribar el democrático gobierno de Erdogan, que lo califica como un “ataque contra la democracia”, sumiendo al país en un caos de primera magnitud. Como suele suceder en estos casos, que recuerdan el famoso 23-F español, destinados al fracaso más rotundo en los países europeos o de órbita occidental, durante los primeros momentos reina por doquier la confusión mediática más absoluta con noticias incluso contradictoria sobre los hechos. Que si carros de combate abren fuego contra el Parlamento mientras el Gobierno de Erdogán llama a los ciudadanos a luchar en las calles contra el alzamiento, que si el Gobierno bloquea las comunicaciones e impone el toque de queda, que si se da el golpe de estado por fracasado y el Gobierno ha recuperado el poder, que si aún no se ha controlado la intentona…. son, entre otras, las primeras noticias que nos llegan al respecto. Lo cierto es que, tanto los atentados terroristas de Niza (o los perpetrados anteriormente en otras ciudades francesas o de otros países de Europa), como el intento de golpe de estado en Turquía (con un gobierno democrático, surgido de las urnas, por más que a algunos no les guste determinadas características del mismo), constituyen una seria amenaza para la democracia y la libertad, para la convivencia y la paz en nuestra vieja Europa, que, además de lo anterior, sufre otras amenazas internas a causa del ascenso de partidos radicales extremistas, tanto de izquierdas como de derechas, que llevan en su DNI políticas eurófobas, xenófobas, ultranacionalistas y antidemocráticas, que, en su conjunto, atentan contra los principios básicos de entendimiento, garantes de la convivencia social pacífica en los diversos pueblos que habitan Europa y entre los diversos Estados que la conforman, ya sea entre los integrantes de la UE (el Brexit es un buen ejemplo) o entre los que decidieron no integrarse en ella.
            Dice Valls, el Primer Ministro francés, que “Francia va a tener que vivir con el terrorismo”, admitiendo así que la amenaza será prolongada, en tanto que los ministros europeos van a reunirse el lunes para decidir medidas comunes. Es el triste ritual tras cada atentado. Añade el Gobierno de Hollande que “hay que acostumbrarse a vivir con el terror”, admitiendo de alguna forma la impotencia en la lucha contra el yihadismo, y, mientras prolonga tres meses más el estado de emergencia (hay que destacar que el trágico atentado se ha producido en plena vigencia de dicha medida excepcional), se van conociendo detalles, bastante confusos sobre el conductor asesino, quien, al parecer, tenía antecedentes por delitos comunes, pero era “un perfecto desconocido para los servicios de inteligencia”, en tanto que Fiscalía rastrea posibles llamadas a España para intentar esclarecer los hechos que, por cierto, ante la tardanza en ser reivindicado por ninguna organización yihadista y ante el desconocimiento de vínculos islamistas del autor, genera más incertidumbre todavía. En todo caso el CNI francés había alertado de un atentado como el del camión, perpetrado en plena vigencia del “estado de emergencia”, lo que demuestra la vulnerabilidad de la democracia frente a los liberticidas incluso en sus momentos de máxima restricción de las libertades y derechos ciudadanos por razones puntuales como es el caso. A los demócratas, que no debemos caer en el error de recurrir a métodos liberticidas (la violencia sólo genera violencia y sinrazón) y renunciar a nuestros principios, sólo nos queda afrontar el reto con serenidad y actitudes militantes pro libertad, poniendo nuestras diversas ideologías democráticas al servicio del superior objetivo común de defender la democracia, desenmascarando y rechazando contundentemente las ideología totalitarias liberticidas que se desarrollan en nuestras sociedades, legislando más eficazmente para crear un mejor marco legal contra los violentos del tipo que sea, dotando a las fuerzas de seguridad del Estado de los mejores recursos legales y materiales para que su labor sea más eficiente, haciendo piña sin fisuras con el gobierno democrático de turno en la lucha antiterrorista, esforzándonos en desarrollar una pedagogía política para que todos entiendan quienes son nuestros verdaderos enemigos y no los confundan con quienes simplemente son nuestros contrincantes políticos dentro del sistema democrático, en fin, toda una serie de actitudes y medidas del estilo de las anteriores… y a pesar de todo no estaremos exentos de sufrir ataques violentos como los citados.
            Y ya, vueltos a nuestro país (Francia y Turquía ocupan casi todo el interés mediático en el día de hoy), donde, como era de esperar, el Presidente del Gobierno y los diversos líderes políticos han condenado los sucesos acaecidos en ambos países y se han solidarizado con sus respectivos gobiernos, destacar que, mientras España ofrece 100 militares más para la lucha contra el Estado Islámico (la lucha armada frente al mismo hasta derrotarlo es fundamental para la paz), el PP prepara una nueva oferta a Sánchez para que apoye la investidura de Rajoy, una especie de programa con propuestas del PSOE incluidas, que le hagan más fácil a los socialistas apearse del no, y además se muestra abierto a una reunión a tres con Rivera, pues, en estos momentos, lo prioritario y sensato es que entre los tres partidos con claros principios democráticos y constitucionalistas se pongan de acuerdo para desbloquear la ingobernabilidad que tanto perjudica a todos los españoles y a los intereses de España en el exterior.
Jorge Cremades Sena