viernes, 15 de julio de 2016

DILUYENDO IRRESPONSABILIDADES



                        Se tiene la sensación de que con sus respectivas ambigüedades calculadas para intentar quedar bien ante la ciudadanía, tanto el PSOE como Ciudadanos andan intentando diluir sus manifiestas irresponsabilidades que, curiosamente, vendieron como actitudes responsable tras el 20-D con el absurdo e inviable pacto que acabó en la fracasada investidura de Sánchez y que la ciudadanía tan caro se lo ha hecho pagar el 26-J convirtiéndoles en los grandes perjudicados al perder cinco escaños el PSOE y ocho Ciudadanos. En efecto, tras haber jugado ambos a rotundos e irresponsables vetos al partido ganador (en democracia jamás se ha de aplicar el “nunca jamás” al partido que gana las elecciones y, menos aún, si no hay una mejor alternativa sólida, creíble y viable), poniéndose a la altura de populismos e independentismos antisistema (únicos que pueden permitirse semejantes licencias antidemocráticas), cuando, en todo caso, éstos habrían de ser los vetados para la gobernabilidad por los partidos constitucionalistas, ahora, al haber llegado tan lejos en semejantes irresponsabilidades, que los electores ya le han reprochado, intentan diluirlas para que no sea sólo uno de ellos quien se cargue en exclusiva el muerto. Sólo así se entienden las respuestas que, tanto Sánchez como Rivera, han dado a Rajoy (a “día de hoy, no” o “primero voto en contra y luego me abstengo”), provocando especulaciones sobre que la realidad es que el PSOE finalmente estudia abstenerse si Rajoy, que se centra en buscar el “sí” de Rivera, suma a Ciudadanos en la investidura, mientras mantiene discretas conversaciones tanto con Sánchez como con Rivera para lograr antes del dos de agosto un pacto que le permita formar Gobierno. Pero, si lo sustancial es regresar a la responsabilidad lo antes posible, ¿qué sentido tiene este absurdo tactismo político cuando lo valorable por los ciudadanos ha de ser el servicio que presten a España? Ningún sentido que Ciudadanos diga primero “no” para luego abstenerse “in extremis” o decir finalmente “sí” para que Sánchez pueda justificar su abstención, alargando irresponsablemente la solución responsable de la urgente gobernabilidad y cuanto antes se decidan por ello tanto mejor para todos los españoles. Si tal como han dejado claro los ciudadanos el 26-J se equivocaron ambos partidos, mantenerse ahora en el error e incurrir en nuevas irresponsabilidades es la peor opción y sólo rectificando podrán, si lo explican bien, ganarse de nuevo en el futuro la confianza perdida.
            En cuanto se refiere a otros asuntos nacionales cabe destacar que, con buen criterio, PP y PSOE votan juntos contra los jurados vecinales de Carmena, otra de las ocurrencias de la alcaldesa madrileña; y que Pujol Jr. blanqueó en Croacia con “el rey del juego” catalán, detectando la policía que el clan compró fincas en el país balcánico con “dinero fuera del circuito declarado”, asociándose con los Suqué, dueños de casinos en Barcelona, Tarragona y Peralada.
            Y en el exterior, mientras Europa abre un nuevo frente en su batalla contra Google y la acusa de abuso en la publicidad “online”, estrechando así el cerco judicial contra el gigante americano por posición dominante en el mercado de publicidad, Europa tacha de provocación que Johnson sea el nuevo ministro de Exteriores de Reino Unido, que es tachado por sus colegas de “mentiroso”, “irresponsable” y “peligroso”, mientras el eurófobo mantiene que “abandonar la UE no es abandonar Europa”, lo que es cierto en términos de geografía física pero no en términos de geografía política ya que su eurofobia siembra problemas futuros en la UE que, para bien o para mal, es la experiencia mejor en Europa como proyecto de paz, desarrollo, colaboración y entendimiento entre los distintos estado que la conforman.
            Pero la noticia que acapara toda la atención nacional e internacional es un nuevo atentado terrorista en Francia, concretamente en Niza, donde un camión de gran tonelaje, conducido por un francés de origen tunecino de 31 años, arremete a  gran velocidad, tras saltarse varios controles, contra una multitud que se concentraba en el paseo marítimo para ver los fuegos artificiales con motivo de la celebración del gran día de Francia, su Día Nacional, mutando la alegría en horror y dolor en un instante. El resultado, de momento, 84 fallecidos y más de doscientos heridos. El Gobierno francés desde el primer instante barajó que se trataba de un atentado de Daesh, aunque nadie se ha adjudicado la autoría y la Fiscalía francesa apunta a un atentado tras hallar armas y alguna granada en el vehículo tras ser abatido a tiros el conductor, quien respondió también a los disparos de las fuerzas de seguridad y acompañó su macabra actuación a tiro limpio durante los dos kilómetros de atropellos por el paseo haciendo zig-zag con el camión, alquilado el mismo día, para causar más daños todavía. Hollande, tras la celebración de la Eurocopa de Fútbol bajo grandes medidas de seguridad, había anunciado que levantaría el Estado de Excepción a finales de este mes. De nuevo el horror y el luto provocado por alimañas con apariencia humana. De nuevo la barbarie contra la libertad. De nuevo el salvajismo contra la cultura. Hoy más que nunca, una vez más, hemos de estar todos los hombres de bien más unidos que nunca si queremos ganar esta intolerable guerra provocada por el fanatismo. Hoy más que nunca, una vez más, hemos de sentirnos franceses y convertirnos en acérrimos defensores de la Libertad, Igualdad y Fraternidad que en su Fiesta Nacional celebraban con júbilo hasta el instante en que el demonio personificado con apariencia humana decidió sembrar Niza de lo único que sabe hacer: la muerte y la desolación por doquier.
Jorge Cremades Sena