sábado, 1 de octubre de 2016

RAJOY O SÁNCHEZ



                        En la víspera del Comité Federal del PSOE, que se celebra hoy y que algunos califican como la batalla decisiva en la guerra abierta en el partido, anoche compareció ante los medios, pero sin derecho a preguntarle, el inhabilitado Secretario General, Pedro Sánchez, anunciando, con voz quebrada, que, si el citado Comité Federal no le da la razón en el asunto de la abstención ante la investidura de Rajoy ,dimitiría al no poder administrar una decisión que no comparte, pues tiene la convicción de que un nuevo gobierno de Rajoy es malo para España. Un órdago de Sánchez en toda regla que, en el mejor estilo demagógico de Unidos Podemos, plantea a los socialistas el falso dilema de “Rajoy o Yo”, cuando ni el Comité está convocado para decidir sobre el asunto de la gobernabilidad de España y cuando, si así fuera, no supondría que los militantes tengan que decantarse entre Rajoy o Sánchez, lo que llevaría obviamente a optar por el líder socialista por desacreditado que estuviera. Un falso dilema, Rajoy o Yo, que evidencia la capacidad demagógica de Sánchez ante los militantes socialistas, pues no entiende ni siquiera que, siendo respetable su convicción de la maldad para España de un nuevo Gobierno popular, son los españoles y no sus personales convicciones, por legítimas que sean, quienes en democracia habrán de decidirlo y que, como bien dijo él mismo tras el 26-J al perder estrepitosamente las elecciones, al PSOE le habían situado en la oposición, por lo que sus pretensiones posteriores de conformar una alternativa antinatura contradicen sus propias conclusiones, salvo que ahora tenga también la convicción de que lo mejor para España es ese insólito gobierno que propone Iglesias (a quien cada vez imita mejor y se arrima más) con populistas, comunistas, radicales e independentistas, con quienes el propio Comité Federal le prohibió incluso sentarse a negociar (y él lo ha hecho) además de ratificar el “no” a la investidura de Rajoy o un gobierno del PP (que él ha cumplido y esgrime para justificar su empecinamiento), lo que conduce inevitablemente a terceras elecciones o a que, antes o después, el Comité Federal modifique sus decisiones sobre la gobernabilidad de España con los actuales resultados electorales, pero ese no es el motivo concreto del Comité Federal de hoy, aunque ante los convulsos sucesos de estos días pueda pasar cualquier cosa, pues tanto los seguidores de Sánchez como sus opositores acuden al mismo sin haber pactado su agenda, sin saber cuál puede ser el final y sin conocer incluso quienes tienen derecho o no a formar parte del mismo tras el cuestionamiento de legitimidad de unos u otros después de las dimisiones en la Ejecutiva y sus consecuencias que cada bando interpreta de forma diferente.
            La insólita situación que atraviesa el PSOE, obligando incluso a que Ferraz pida a la Delegación del Gobierno más seguridad en previsión de supuestos altercados que puedan producirse entre ambos bandos socialistas (¡qué inmensa pena!), es la mejor muestra del desgobierno del partido y no por culpa exclusiva de su Secretario General que, como es sabido, fue catapultado a las alturas justo por ser alguien desconocido que carecía de poder y prestigio alguno. Un hombre de paja que les ha salido rana en vez de un líder carismático, lo que, visto lo visto, debiera ser una lección que todos los socialistas, del bando que sean, debieran aprender y convertirla en ejemplar para no repetirla nuevamente en el futuro. En fin, planteado el asunto por Sánchez en los términos de que el Comité de hoy habrá de decidir entre una Gestora que permita gobernar a Rajoy o un Congreso exprés con voto de los militantes, al que se presentaría obviamente, no resuelve el problema ni allana el camino para su solución. Obligar a los críticos a retratarse ante los militantes en estos falsos términos de estar a favor de Rajoy o a favor de él, mientras los críticos plantean un Congreso, tras el nombramiento de una Gestora neutral que rellene el actual vacío de poder y además lo convoque y prepare, en el que el líder sea elegido no sólo por militantes sino también por simpatizantes (habría que ver en qué términos y con qué garantías, pues ya hay quien especula con una masiva participación de podemitas como simpatizantes eventuales socialistas), ayuda bien poco al desenlace del conflicto. Sánchez, que quiere evitar el debate estatutario, apelando a los militantes y pidiendo no hablar de formas, sino de política, no entiende que las formas son a veces tan importantes como el fondo (la actual imagen del PSOE que están dando es deplorable), que los estatutos están para cumplirse sin torticeras interpretaciones (la situación actual de la Ejecutiva es de inhabilitación tras la dimisión de la mitad más uno de sus miembros) y que hablar de política supone, entre otras cosas, ver qué se puede hacer para resolver el problema de gobernabilidad que tiene España, obviamente, pasando precisamente por respetar sobremanera lo que los españoles han decidido y, que, según incluso el propio Sánchez (dicho públicamente), decidieron que él con el PSOE pasase a la oposición parlamentaria lo que conlleva inevitablemente desbloquear la ingobernabilidad de España, bien absteniéndose (sin que ello suponga que los militantes socialistas estén a favor de Rajoy y no de él), bien provocando con el reiterado “no” a que se celebren comicios por tercera vez para que los españoles puedan dejar más claro todavía lo que prefieren. Ya dejaron bien claro, aunque Sánchez ahora no lo entienda y se sume al proyecto de Iglesias (quien en otro sentido lo entiende y le conviene perfectamente), que rechazaban ese hipotético gobierno, liderado por el líder socialista o el podemita, cuando, salvo al PP, los españoles restaron votos al resto de partidos, que se requeriría para materializar semejante experimento gubernamental.  El PP, por si acaso, ya promueve reducir la campaña electoral siempre que se repitan comicios, pues no está nada claro que tras la convocatoria de las probables terceras elecciones tenga que haber cuartas y quintas….(con determinados políticos impresentables, y en España los hay de sobra, todo es posible en la viña del señor).
            Y en medio de este bochornoso y lamentable espectáculo que están dando los socialistas, para inmensa pena de muchas gentes, entre las que me incluyo, pasan casi desapercibidas mediáticamente otras noticias. Entre ellas, que el Estado rescatará las radiales que el juez tacha de “precarias y deficitarias”; que Blesa admite que dio las tarjetas “black” pero defiende su legalidad y que no eran opacas porque los auditores tenían “pistas para seguirlas”, mientras el tribunal rechaza anular pruebas como pedían los acusados; que Correa, jefe de la “trama Gürtel” dice que colaborará con la Justicia y devuelve 2´2 millones que tenía en Suiza para reducir pena, mientras su ex mujer pide que se le aplique a ella la atenuante de reparación del daño; y que, tras el recuento definitivo del resultado de las elecciones vascas, Bildu le gana un escaño clave al PNV a quien ya no le basta sólo el apoyo de los socialistas para sacar adelante sus propuestas.
            Y en el exterior, el mundo dice adiós a Simon Peres, pero aún quedan en el aire sus anhelos de paz, aunque Benjamin Netanyahu y Mahmud Abbas se saludan dándose la mano en el funeral que reunió a 24 Jefes de Estado y 10 de Gobierno, por lo que Obama, situado en lugar de máximo honor al igual que Felipe VI, invitó a israelíes y palestinos a reanudar el proceso de paz, pidiendo acabar la “tarea de la paz” ante el primer ministro israelí y el presidente palestino.
Jorge Cremades Sena