jueves, 25 de agosto de 2016

OTEGI, NO; ESTADO DE DERECHO, SÍ



                        Las reacciones ante la inhabilitación de Otegi para ser candidato a lehendakari debieran hacernos reflexionar a todos los demócratas y en una estrategia común desenmascarar a los partidos, grupos y grupúsculos que al efecto se colocan al otro lado de la ley y, por tanto, en contra del Estado de Derecho que, entre otras cosas, garantiza sus libertades y legitima su existencia. En efecto, como era de esperar, la Junta Electoral de Guipúzcoa ratifica por unanimidad la sentencia de la Audiencia Nacional, que inhabilita al abertzale hasta 2021 y Bildu impugnará la decisión con arreglo a lo establecido para que finalmente decida el Tribunal Constitucional. Hasta aquí, todo normal, si es que se considera normal que un partido político proponga a semejante personaje como cabecera de lista. Lo anormal, democráticamente hablando, es la reacción de algunos líderes políticos que, saltándose por alto el Estado de Derecho y el Imperio de la Ley, esencial en cualquier Estado Democrático, se echen al monte y, en vez de decir “no” a Otegi, un delincuente condenado y sin cumplir la condena en su totalidad, no defiendan el Estado de Derecho y además arremetan contra él, evidenciando su talante totalitario. Es intolerable, desde el punto de vista democrático, que los líderes de Unidos Podemos vean la inhabilitación de un condenado por la Justicia como “una mala noticia” y una “cacicada”; o que Domenech, líder de En Comú Podem, manifieste que “es la ciudadanía vasca quien decide si Otegi es diputado o no”, en sintonía con Errejón, entre otros; o que Alberto Garzón, que es quien lo califica de “cacicada”, diga que la inhabilitación es “impropio de un país que se dice democrático”; o que la Secretaria de Podemos Euskadi diga que la sociedad vasca “no necesita tutelas”; o que el mismísimo PNV apoye la candidatura de Otegi. Estas son, entre otras, las barbaridades totalitarias simplemente porque el Estado de Derecho que les legitima decide aplicar una sentencia judicial. Para todos estos personajes políticos, ahora resulta que “cumplir y hacer cumplir la ley”, como es su obligación, es una “cacicada”, “mala noticia”, “impropio de un país democrático” o tutelar a la sociedad. Cabe preguntarse cómo sería la convivencia, la paz o la libertad en el hipotético Estado que preconizan. En fin, sin más comentarios, innecesarios para cualquier demócrata de cualquier lugar del mundo. Sólo PP, Ciudadanos y UPyD se han puesto frontalmente a favor de que se cumpla la ley a rajatabla y han rechazado políticamente al condenado Otegi y a lo que representa; mientras tanto, el PSOE simplemente mantiene que hay que acatar las resoluciones judiciales y punto. Otegi, por su parte, tras ser excluido, amenaza: “no permitiremos que el Estado nos diga quién puede ser candidato”; menos mal que semejantes amenazas ya no se hacen con tiros en la nuca.
            Entretanto prosiguen las negociaciones entre PP y Ciudadanos, aunque éstos dicen que los populares se niegan a despolitizar la Justicia y avisan de que el PP “no puede decir a todo que no”, en tanto que el PSOE, convencido de que con su bloqueo vamos a terceras elecciones, propone acortar la campaña electoral a sólo una semana para que no coincidan con las Navidades. Y, digo yo, ya puestos ¿por qué no votamos al día siguiente de la fallida investidura sin necesidad de campaña alguna? En fin, cuando lo anecdótico relega a lo sustancial, todo es posible. ¡Qué pena y qué vergüenza!
            En cuanto al exterior se refiere, cabe destacar que el reciente acuerdo en Colombia con las FARC, que pone fin a medio siglo de guerra y violencia, abre un nuevo horizonte y una nueva era a los colombianos, que habrán de ratificarlo en referéndum; y que Turquía invade militarmente el norte de Siria para combatir allí al Estado Islámico, cruzando así por primera vez la frontera, en una ofensiva, coordinada con EEUU, pretendiendo evitar que los yihadistas crucen al territorio turco. Pero la noticia del exterior que conmociona a España y al resto de Europa es el terremoto que se ha producido en el centro de Italia, cuyo epicentro se localiza cerca de L´Aquila, donde hace siete años otro seísmo llevó a la zona la tragedia con la muerte de 300 personas; en esta ocasión el seísmo de 6´2 grados ya ha provocado la muerte a más de doscientas (entre ellas la de una española), cientos de heridos y decenas de desaparecidos que se buscan entre los escombros en varios pueblos devastados, como Amatrice, cuyo alcalde dice que “ya no existe” y, aunque Renzi, como es lógico se ha personado y ha anunciado todo tipo de apoyo a las víctimas y da las gracias por excavar “con las manos desnudas”, es inevitable que surjan las pertinentes críticas por la falta de previsión en una zona con alto riesgo sísmico como se viene demostrando a lo largo de los siglos; las autoridades españolas, como todos los líderes políticos, han mostrado sus condolencias y solidaridad con las víctimas a las que debemos sumarnos todos los ciudadanos.
            Y ya que hablamos del exterior, más al exterior todavía, los científicos hallan un planeta similar a la Tierra en la estrella más cercana del Sistema Solar, susceptible probablemente de tener condiciones favorables para la vida. El asunto no es baladí, pues, tal como cuidamos de mal nuestro planeta, no está de más que la Humanidad vaya previendo de cara al futuro una segunda residencia.
Jorge Cremades Sena