martes, 9 de agosto de 2016

TERCERAS ELECCIONES…Y TODO IGUAL



                        Si nos atenemos a los sondeos, pero, ya saben, sólo son sondeos, aunque estos sean los del CIS del mes de julio, unas terceras elecciones apenas variarían el resultado del 26-J con lo que, si se celebrasen, no sólo avalaríamos nuestro fracaso político global, sino que además, no resolveríamos nada, absolutamente nada de cara al futuro. Ya sé que sólo ha pasado un mes desde el 26-J y todavía es pronto para saber lo que piensan los españoles sobre las distintas estrategias post-electorales de los diversos partidos políticos, especialmente de los cuatro principales que tienen en sus manos la responsabilidad de conformar un gobierno lo antes posible. En efecto, el barómetro del CIS refleja que nuevas elecciones no resolverían el actual bloqueo si estos partidos mantuvieran las posturas actuales, ya que, de nuevo ganaría las elecciones el PP con el 32´5% de los votos (bajaría 0´5 puntos), seguido del PSOE con el 23´1% (subiría 0´5 puntos), como tercero quedaría Unidos Podemos con el 19´6% (bajaría 1´5 puntos) y cerraría el cuarteto Ciudadanos con el 12% (bajaría 1 punto). Estos leves cambios respecto al 26-J apenas variarían la conformación del actual arco parlamentario: el PP seguiría como ganador a gran distancia de los demás; el PSOE, único que subiría levemente, se mantendría a unos 10 puntos como segundo; Unidos Podemos, desde las elecciones desaparecido en combate, sería quien más votos perdiera y, eso sí, se alejaría de su ansiado “sorpasso”, mientras Ciudadanos sería el segundo perjudicado en votos. Esperemos que los actuales movimientos de los distintos grupos políticos varíen la situación de cara al siguiente barómetro del CIS que también refleja la creciente preocupación de los españoles por la incertidumbre política. Entretanto, el popular Hernando, saliendo al paso del principal argumento esgrimido por los demás para justificar su rechazo a pactar con el PP, dice “ya pedimos excusas sobre la corrupción y los españoles se han pronunciado en dos elecciones”, mientras que la socialista Batet sostiene que “la renuncia de Rajoy sería una muestra de responsabilidad y generosidad”, retomando la ya descartada propuesta de Ciudadanos de poner como condiciones para pactar la renuncia de candidatos opositores, lo que, a mi juicio, generaría un precedente peligroso de cara al futuro (salvo que se tratase obviamente de imputaciones judiciales personales) y socavaría la legítima capacidad de los militantes de los partidos de elegir sus liderazgos.
            Y mientras la agencia de calificación Moody´s alerta de que la falta de Gobierno lastra la recuperación económica afirmando que los partidos “son incapaces de resolver sus diferencias” y que “las luchas políticas suponen un riesgo para el consumo y la inversión” (dos obviedades evidentes), España, a pesar de todo, recupera el crédito y, por primera vez, el interés del bono a diez años cierra por debajo del 1%, justo cuando la UE ratifica la nueva senda fiscal española y los dos años adicionales para cumplir el déficit. Basta echar un vistazo a la evolución de las cifras macroeconómicas entre el verano de 2012 y este verano de 2016, para entender la evolución positiva de nuestra economía, pues, según se publica hoy mismo, la prima de riesgo pasó del 636 de entonces al 106 actual, el bono a diez años del 7´26% al 0´99%, el déficit público del 4´04% al 1´9%, el PIB del 0´4% al 0´7% y el paro del 25´1% al 20%. ¿No son razones suficientes para ponerse a negociar el mejor aprovechamiento social de tan positiva evolución? Tirar por tierra determinados logros simplemente porque algunos árboles, que los hay, no nos dejan ver el bosque, en vez de contemplarlo en su total dimensión y trabajar para mejorarlo es una irresponsabilidad imperdonable en perjuicio del conjunto de los españoles.
            En cuanto a otros asuntos, destacar que un informe estatal pide a RTVE un plan para superar la crisis; y que Colau alienta a que se delate a los vecinos que alquilen su casa a turistas.
            Y en el exterior tres asuntos de interés. En Japón los ciudadanos asisten a la segunda aparición televisiva de su emperador, desde su acceso al trono en 1990, confirmando Akihito su voluntad de abdicar, procedimiento que la ley no contempla, lo que supone un gesto histórico sin precedentes. En EEUU el candidato republicano, Trump, a quien le ha salido un disidente, Evan McMullin, que se lanza a las presidenciales, se presenta como “salvador” de la clase obrera y, ante la tendencia a la baja que le dan las encuestas, promete una verdadera “revolución fiscal” consistente en una espectacular bajada de impuestos, buscando así el candidato multimillonario relanzar su campaña a base de un impreciso programa económico y marcadamente populista. Y en Turquía prosigue la represión de Erdogan, deportando a una española por “tuitear”, pues Beatriz Yubero, que así se llama la víctima, ha sido expulsada del país sin explicación alguna, tras pasar 36 horas retenida y amenazada con ser trasladada a la frontera siria.
Jorge Cremades Sena