miércoles, 16 de abril de 2014

POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES, NO

                        No se me echen encima, ni piensen que vengo a sostener que los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. ¡Allá cada cual con lo suyo, que no es poco! Se ha esgrimido aquí  tantas veces que tal argumento era la excusa perfecta y falsa de la derecha para justificar los recortes y amargarle la vida al pueblo, que muchos ciudadanos, al margen de quienes llevan orejeras ideológicas preconcebidas (cuyo criterio a favor o en contra se sabe a priori), han llegado a creer en la intrínseca maldad (en este caso de la derecha) por no querer practicar otra política económica sin recortes ni restricciones de ningún tipo, aunque nadie diga de dónde va a sacar los recursos para pagarlo. Quienes no creemos en maldades ni bondades intrínsecas de ningún gobernante democrático (y menos aún que se correspondan con su ideología) sino en políticas acertadas o no para resolver los problemas, y quienes dudamos si, dentro del sistema, hay otra alternativa de política económica viable, no entendemos que, si existe, el gobierno de turno se empeñe en no aplicarla para maltratar sistemáticamente a sus gobernados, tal como dicen los tertulianos de piñón fijo y algunos políticos o aspirantes a serlo, cuando saben que, salvo que se salgan del sistema, como les gustaría a buena parte de dichos tertulianos, han de solicitarles el voto antes o después. Por todo ello, sólo cuando otro gobierno de signo distinto hace lo propio es cuando queda meridianamente clara la demagogia de quienes venden tener la varita mágica de resolverlo todo, adornados además por su intrínseca bondad. Por tanto, es más ilustrativa y pedagógica, por ejemplo, la decisión del gobierno francés que cien tertulias televisivas de tertulianos a sueldo de piñón fijo que casi a diario invaden nuestras casas para intentar convencernos de sus inviables propuestas. “No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades” acaba de decir el Primer Ministro socialista francés, Manuel Valls, para justificar la congelación de pensiones, de sueldos a funcionarios y de prestaciones sociales en Francia que acaba de acordar. A mí, como supongo que a millones de personas, no me cabe duda la buena intención y la bondad de Valls, como me sucede con la de Rajoy; otros, que condenaron a éste, ahora guardarán silencio y sólo aquellos que, desde su posición antisistema, no creen en la alternancia democrática de partidos, seguirán machacando a uno y otro con más o menos entusiasmo al considerarlos iguales en la maldad frente a su infinita y absurda bondad.
            Tampoco sé si está por encima de nuestras posibilidades (me refiero a las de la comunidad internacional) parar, de una vez por todas, la inminente guerra civil de Ucrania. Quienes pudieran hacerlo, las grandes potencias, entre acusaciones y reproches velados, entre amenazas camufladas y entre promesas evanescentes, dejan Ucrania abandonada a su causa. Un gobierno cuestionado, sustituto de otro impresentable, una democracia casi nula, unos intereses de los vecinos gigantescos, un pueblo dividido y con claros objetivos centrífugos, entre otras cuestiones, hacen casi imposible la paz y la concordia. Desde Kiev se pide ayuda de los cascos azules, se aprueba una ofensiva contra los rebeldes del este, se recuperan algunos objetivos en un lugar mientras en otro hasta parte del ejército se pasa al enemigo, aparecen los primeros muertos y heridos. Obama pide a Putin que retire sus tropas, Rusia advierte que se está al borde de una “guerra civil” como si fuera una novedad….y la UE hace mutis por el foro. La tragedia ucraniana es un hecho.
            Mas que tragedia parece una tragicomedia el asunto catalán. Los asesores de Artur Mas, contratados para que le asesoren en lo que quiere ser asesorado para avalar su esperpéntico proyecto, se inventan ahora que Cataluña, aunque se independice, seguirá en la UE “por lógica y pragmatismo”, mientras Bruselas, una vez más, advierte que un territorio independizado de un país miembro queda fuera de los tratados suscritos, cuyo titular es España. Entretanto el PSOE pospone su propuesta de reforma federal para después de las elecciones europeas. El pintoresco Consejo Asesor para la Transición Nacional que, en vez de derechos y legalidades, prefiere basar sus conclusiones en una lógica y pragmatismo que, salvo sus insignes miembros, nadie más ve, ni entiende, sigue ayudando a Artur Mas y compañía en su insólito viaje a ninguna parte.
            Lo que es un drama es la situación de Andalucía, la región con mayor paro de toda la Unión Europea, haciendo honor al liderazgo de España que aporta, con Andalucía a la cabeza, otras cuatro regiones más (Ceuta, Melilla, Extremadura y Canarias) como las cinco primeras regiones en nivel de desempleo. Siendo ello dramático, no lo es menos la confluencia en Andalucía de otros asuntos de gravedad. Por si no fuera suficiente la gigantesca dosis de corrupción con el asunto de los ERE fraudulentos, que se investigan judicialmente, se añade ahora otro presunto fraude monumental que algunos ya evalúan en cifras mayores que el anterior. Me refiero al rastreo que Anticorrupción está haciendo sobre el mal uso de decenas de millones de euros destinados a formación, que desde hace algún tiempo, ya asoma en algunos medios de comunicación. Según la UDEF en el presunto fraude participa la Junta, los sindicatos y las organizaciones patronales (es decir, casi los mismos que en los ERE), mientras la Junta, en vez de hacer un desmentido categórico, acusa al Gobierno de abrir una “causa general” contra Andalucía. Teniendo presente que el asunto de los ERE se definió al inicio como asunto de “cuatro golfos”, de que los medios de información en otros casos no van desencaminados y de que la táctica en este país, por unos y por otros, es negar lo que casi todo el mundo sabe, todas las alarmas se vuelven a encender en Andalucía. Ni el revuelo montado por los intereses islamistas para que se expropie la Mezquita, ni las presuntas subvencione de la Junta a organizaciones que tienen dichos objetivos, ni la metedura de pata de Susana Díaz con el asunto de la Consejería de Vivienda y Fomento, alejan los nubarrones que, de nuevo, amenazan a la Junta y su forma de gobernar en Andalucía. No extraña pues que cada vez cobre más fuerza la opción de un adelanto electoral.
            Por lo demás, mientras el Rey defiende la recuperación de España en los Emiratos Árabes, los bancos españoles ya dan otra vez el 100% de la hipoteca y el turismo nacional vuelve a estar en auge en esta Semana Santa, remontando después de seis años de crisis y de caída del consumo. Lástima que lo de los bancos sólo sea para vender sus propias viviendas, aunque no sepamos si ahora tendrán en cuenta o no si los presuntos compradores viven por encima de sus posibilidades o no.


                                               Jorge Cremades Sena