viernes, 25 de julio de 2014

LA EPA AVALA LA ESPERANZA

                        Ya sé que es insuficiente, pero que, según la EPA, que nadie cuestiona, siga descendiendo el paro en España en el segundo trimestre, es una gran noticia que debiera alegrarnos a todos, aunque, según los aires, unos se lo tomen con euforia, otros con cautela y algunos den la imagen pública de que incluso les causa tristeza, lo que, a todas luces, parece una reacción impresentable. En todo caso, nadie niega las cifras (310.400 desempleados menos en el citado trimestre que con las cifras positivas del último año suponen un aumento de 402.400 trabajadores), que, según algunos supone el mayor descenso del paro en 50 años, una creación récord de empleo pese a que el crecimiento todavía es débil o el mejor dato en nueve años. El caso es que parece confirmarse que España vuelve a crear empleo por primera vez desde 2008, al margen de los adjetivos que quiera ponerse a su intensidad, reduciendo la tasa de desempleo 1´5 puntos y situándola en el 24´47%, que sigue siendo alarmante. Queda ahora el debate sobre las causas y la calidad del trabajo generado. En cuanto a las causas, para unos son el turismo y la reforma laboral; para otros, la tímida ola de superación de la crisis a nivel internacional, una cuestión cíclica positiva que también arrastra a España. En cuanto a la calidad, para unos es la que, guste o no guste, tienen muchos empleos en los demás países de la UE; para otros, es un trabajo precario, temporal, a tiempo parcial y muy mal pagado. Puede que unos y otros tengan su parte de razón, aunque cada uno ponga énfasis en su parcial visión del asunto por razones estrictamente electoralistas. Pero, así las cosas, lo que nadie debiera poner en cuestión es que los datos de la EPA, estos últimos y los anteriores del último año, avalan la esperanza de que, “piano, piano” como dirían los italianos, se puede resolver uno de los mayores problemas que tenemos los españoles, el desempleo.
            Y, como la EPA en cuanto al desempleo se refiere, los líderes del PSOE parece que están dispuestos a avalar la esperanza de un regeneracionismo del partido al garantizar a priori el aval a la Ejecutiva Federal que conforme Sánchez, el Secretario General electo, aunque se rumorea que Madina no logra imponer sus cuotas en la nueva dirección, lo que, a mi juicio, no está nada mal en aras a la renovación que necesitan los socialistas, no sólo de proyecto político sino de caras nuevas, poco implicadas en el pasado, por más que sea inevitable que alguna de ellas se cuele, como sucede con Carmen Chacón, quien, al parecer, estará en la Ejecutiva porque “hay que remar en la misma dirección”. Ahora sólo falta saber a qué dirección se refiere. Para comprobarlo, el Congreso Federal del PSOE que se celebra en Madrid este próximo fin de semana. Esperemos que sea un éxito.
            No estaría de más que en el citado Congreso del PSOE, se hiciera hincapié en el grave problema de la corrupción y en una contundente condena a la misma, tanto a la propia como a la ajena. Cuando en estos días están a punto de entrar en la cárcel significados líderes del PP en determinados ámbitos territoriales, sería bueno que desde el PSOE se apostara decididamente porque, al igual que a los referidos condenados, cuanto antes se resuelvan los juicios contra la interminable lista de espera de los que están encausados en los diferentes casos. Entre ellos el de las ayudas a la formación sin justificar en Andalucía, que la jueza Alaya cifra en 950 millones, nada menos, en sólo tres años, mientras la Junta, presidida por Susana Díaz, que parece ser que no acepta presidir el PSOE, tilda de “bulo” la acusación policial de “fraude masivo”. No parece que esta sea la actitud más apropiada para afrontar el problema de la corrupción en España, otros de los mayores problemas, como el paro, que sufren los españoles.
            Y siguiendo con los problemas, no es de menor rango el de la financiación de las CCAA que, junto a las apetencias separatistas de algunos, se eleva al rango de los anteriores. Pues bien, en plena controversia por la publicación de las balanzas fiscales, Fabra pedirá 1.000 millones por el desajuste de la financiación a la CA de Valencia, en tanto que Madrid exige a Montoro recibir al menos la media por habitante del conjunto de las CCAA. Llegó la hora de poner orden en este asunto, pues, al margen de otros agravios comparativos, como dice el prestigioso profesor Ángel de la Fuente, uno de los autores del cálculo de las balanzas fiscales, “en España hay dos castas: vascos y navarros, y el resto”. La disyuntiva es bien fácil: o se eliminan las castas o muchas de las CCAA querrán ascender a tal categoría. En esto, seguro que se puede contar con Podemos y con su líder Pablo Iglesias, salvo que no se atreva a planteárselo a sus colegas de Bildu y compañía.
            Para finalizar, como si el destino quisiera jugar una mala pasada al transporte aéreo, el más seguro, por cierto, a las recientes tragedias de estos días, se suma el accidente de otro avión con 118 pasajeros que se ha estrellado en el Sahel, concretamente en Mali. Ningún superviviente, entre ellos los seis españoles que formaban la tripulación. Todo apunta a que el avión de la española Swiftair se ha estrellado en plena tormenta, tras cambiar dos veces de rumbo antes del siniestro. Un accidente trágico, lamentable e inevitable.
            Lo evitable, siendo trágico y lamentable, es la situación en Gaza, donde Israel ha bombardeado una escuela de la ONU, en que se refugiaban personas de la situación bélica desatada en estos días, matando a 16 personas. Al parecer se había enviado a las tropas israelíes las coordenadas de dicho edificio, para que fuera respetado. Al final, la tragedia y la pérdida de vidas inocentes. Nadie puede entender que con la sofisticación armamentística se produzcan semejantes masacres contra la población civil. El derecho de defensa que, como cualquier otro país, tiene Israel no puede ser excusa para una matanza indiscriminada de palestinos. Alguien debe poner orden de una vez por todas en estas conductas repudiables, pues, si lamentablemente no se puede poner fin al conflicto, al menos, habría que exigir el final de la barbarie.


                                                Jorge Cremades Sena