miércoles, 23 de julio de 2014

LOS REYES EN FRANCIA

                        Tras sólo un mes de reinado, nadie puede negar que la actividad de Felipe VI y doña Leticia es intensa y fructífera, no sólo en su papel de embajador supremo de España sino también en su empeño de mejorar ante el pueblo español la imagen de la Monarquía. No en vano, hasta su padre, el Rey Juan Carlos, que manifiesta “Yo estoy para lo que me mande el Rey”, traslada a su entorno que está “muy satisfecho” con el primer mes de reinado de su hijo. Su acertado viaje a Cataluña, El Vaticano, Portugal, Marruecos y, ahora, a Francia en tan corto espacio de tiempo sorprende a todos de forma favorable. En el Eliseo, tras destacar la colaboración entre Francia y España contra el terrorismo y apostar porque ambos países den un “nuevo impulso” a Europa, Hollande, le ha planteado la “superación de la crisis económica” como antídoto frente al independentismo, el problema que más preocupa ahora en España y, como ven, también preocupa a nuestra vecina Francia y al resto de Europa, aunque sólo sea por aquello de que “cuando la barba del vecino veas pelar…..” En fin, el final ya lo saben.
            Y mientras Hollande y Felipe VI se entrevistan en Francia, en España se confirma que Rajoy recibirá en Moncloa a Artur Mas para tratar del asunto catalán, aunque previamente recibirá al Rey y también al líder socialista, Sánchez, con el objetivo, como no podía ser menos, de pactar con el PSOE una “respuesta de Estado” a tan enrevesado asunto. Entretanto se publica que el rescate de las cajas salva los ahorros de 3´5 millones de catalanes, que el desajuste de la balanza fiscal de Cataluña no supera los 1.000 millones y que el BBVA se coloca a la cabeza de la banca española tras la adquisición de Catalunya Banc. Datos, todos ellos, que, junto a otros muchos que faltan por conocer, convendría manejar para, en todo caso, soportar el tsunami de barbaridades que esgrimirán algunos cuando, como no puede ser de otra forma, la citada “respuesta de Estado” pase por un no rotundo a la consulta ilegal soberanista, al margen de todos los maquillajes que se consideren oportunos.
            En otros asuntos, cabe destacar que, como sucede todos los años, los hospitales cierran 14.000 camas hasta noviembre por la falta de personal, provocando las pertinentes reivindicaciones y protestas, mientras que los gobernantes autónomos, que tienen las competencias, justifican la medida por la menor demanda existente durante los meses de verano. En otras áreas, la cúpula de Interior utiliza coches blindados incautados a mafiosos, generando un ahorro de unos 400.000 euros, que no está nada mal. Y en Educación, las universidades decidirán cuánto durará cada una de sus carreras. Todo ello mientras España está conmocionada por un grave accidente de tráfico en la provincia de Alicante con el trágico resultado de ocho personas fallecidas, todas ellas, al parecer, rumanas. Un camión, probablemente debido a un reventón de una rueda, se saltó la mediana provocando tan trágico balance.
            Y más allá de nuestras fronteras, además del conflicto en Ucrania y en Israel, mientras Méjico pone fin al monopolio estatal del gas y el petróleo, Manuel Valls, el primer ministro francés, manifiesta rotundamente que “la izquierda puede morir si no se reinventa, si niega el progreso” añadiendo que Francia ha tardado en hacer las reformas por “falta de coraje” de los responsables políticos. Puede que lleve razón y por ello al gobernante socialista francés no le ha temblado el pulso a la hora de acometer las reformas necesarias para superar la crisis en Francia, provocando una oleada de críticas en el seno de su propio partido. Es obvio que el progreso al que se refiere Valls pasa en primer lugar por evitar el derroche y el descontrol, pues, al margen de la ideología de los gobernantes, en ningún lugar del mundo se pueden atar los perros con longanizas.
            Finalizo con la noticia del fichaje del colombiano James Rodríguez, pichichi en el Mundial Brasil-14, por el Real Madrid, que ha levantado pasiones en su presentación en el Bernabeu.


                                                Jorge Cremades Sena