miércoles, 16 de julio de 2014

¿SABEMOS LO QUE QUEREMOS?

                        Casi va siendo habitual que, repasando las noticias, lleguemos a dudar de si realmente sabemos dónde queremos ir o qué queremos hacer. Hoy es uno de esos días en que se hace necesario reflexionar sobre la pregunta que da título al post, pues da la sensación de que, a tenor de lo publicado, ni Sánchez con el asunto de la elección del Presidente de la Comisión Europea, ni IU con respecto a Podemos, ni la Complutense en la libertad religiosa, ni el TS en los chivatazos policiales, ni Artur Mas y Rajoy en el asunto soberanista…. y así sucesivamente, ninguno de ellos sabe lo que quiere y, algunos incluso, ni siquiera dónde están, salvo unos cuantos, como ciertos hijos de Pujol o el famoso Jenaro, que, al menos tienen claro cómo llevárselo calentito, aunque ahora tengan que afrontar las consecuencias, que, tal como se resuelven aquí dichos asuntos, hasta puede que, en el peor de los casos para ellos, salgan finalmente ganando. Así está el panorama.
            El manifiesto malestar entre eurodiputados socialistas por la orden de Sánchez de que no apoyaran a Juncker como Presidente de la Comisión Europea, en contra de lo pactado previamente entre conservadores, liberales y socialistas, pone en riesgo la credibilidad del grupo socialista español en el Parlamento Europeo, sobre todo, porque el cumplimiento de los acuerdos y compromisos políticos son fundamentales y, en Europa, todavía más. La irresponsable imagen por el incumplimiento del pacto por parte de un PSOE, coincidente en el asunto con IU y Podemos, así como con el resto de grupos euroescépticos e incluso eurófobos de extrema derecha, populistas y radicales de izquierdas (quienes, al menos, ningún compromiso tienen ni siquiera entre ellos, salvo su coincidencia euroescéptica o eurófoba), contrasta con la seria y responsable imagen del resto de socialistas europeos, salvo los laboristas ingleses que van a lo suyo, cumpliendo el pacto previo de votar al candidato más votado, que, guste o no guste, fue Juncker, quien, finalmente elegido sin el apoyo de los socialistas españoles, abre su presidencia con un plan de estímulo económico, mientras algunos eurodiputados socialistas, como Jáuregui, critican lógicamente la incomprensible orden de su nuevo líder, desautorizando a Rubalcaba, que todavía sigue siendo el Secretario General y sigue trabajando en su despacho de Ferraz hasta que el próximo Congreso proclame oficialmente al electo Sánchez como su sucesor. Mal inicio de Sánchez en su primera decisión, esperemos que en las siguientes, que no serán fáciles, esté más acertado y mejor asesorado (Ver “Pedro Sánchez, la esperanza” en Blog Ojo crítico, http://jcremadesena.blogspot.com.es/,); no sólo será bueno para el PSOE y los socialistas, sino también para el resto de demócratas españoles.
            Pero si el PSOE sigue con semejante desorientación, enfrascado en una necesaria renovación que ojalá sea acertada, nada tiene que envidiarle en desatinos IU que, desde la aparición de Podemos como rival electoral, anda más desorientado aún. Si hace unos días Garzón, el nuevo líder, no descartaba incluso cambiar las siglas de IU, considerando que Podemos no era su rival, ahora, según se publica, IU desafía a Podemos por la hegemonía de la izquierda en España. El “efecto Podemos” y la obligada renovación está llevando a IU a una verdadera revolución interna, con el objetivo de reafirmarse como la “única fuerza organizada” en la izquierda para “converger” con otras fuerzas políticas, incluida Podemos, y con los movimientos ciudadanos. Su estrategia de apoyar todas las reivindicaciones, todas las movidas callejeras, todas las movilizaciones, que incluso en alguna ocasión bajo el falso velo de ser movimientos apolíticos meramente reivindicativos, incluso abuchearon y se opusieron a la participación callejera del propio Cayo Lara, se vuelve ahora como el principal obstáculo para que IU lidere un proyecto de izquierdas en España viable y creíble. Constituido Podemos como partido político de clara índole antisistema, o IU se somete a dicho planteamiento, como dice Garzón, dejando a un PSOE renovado la opción de un proyecto creíble y viable, o se tira definitivamente al monte para rivalizar con Podemos en el terreno del radicalismo extremo. Y, en este caso, IU tiene todas las de perder. En el terreno de la locura utópica siempre es mejor el original que la copia. E IU, en todo caso, es la copia. Bastante tiene IU con explicar ahora por qué Bankia califica de incobrables los 2´3 millones de euros que recibió en concepto de préstamos, como aval de su deriva antisistema.
            Tampoco sabemos bien lo que queremos, cuando alguna Universidad, como la Complutense adquiere fama no por su escalada en el ranking de mejores universidades del mundo, sino como cantera de políticos radicales, como refugio de manifestantes violentos, como almacén de cadáveres para la ciencia o como obstaculizador de libertades, entre ellas, la libertad religiosa. El planteamiento del rector de cobrar alquiler a la Iglesia por las capillas allí instaladas para que, quienes así lo consideren, puedan asistir a los ritos católicos, mayoritarios en España tal como destaca la propia Constitución, es el último episodio.
            Y mientras el Constitucional avala la reforma laboral del Gobierno, incluido el despido gratuito en el primer año de contrato, desautorizando a quienes se oponen a la misma con semejante argumento en vez de otros más convincentes para la ciudadanía, el Supremo ratifica que hubo chivatazos policiales a ETA pero no condena a los protagonistas por ayudar a ETA. Pamies y Ballesteros serán expulsados de la Policía por revelar información a la banda, pero no irán a la cárcel. Realmente sabemos a dónde vamos. Yo creo que no.
            Y, como colmo de los colmos, resulta que Mas ahora ofrece a Rajoy cambiar la pregunta y la fecha del referéndum ilegal sobre esa posible Cataluña independiente que sus propios asesores consideran inviable fuera del euro. Entretanto un grupo de intelectuales levanta la voz contra el desafío independentista. La oferta de Mas dependerá pues de si Rajoy acepta la consulta. Rajoy mantiene que no puede aceptar lo que de él no depende, mientras su gobierno negocia con la Generalitat el día del anunciado encuentro. ¿Sabe Mas lo que quiere realmente? ¿Lo sabe Rajoy? Yo creo que sobre este problema ni lo saben, ni saben dónde están, ni cómo lo pueden desbloquear, cuando se trataría simplemente de que cada cual asumiera su propia responsabilidad en el ejercicio de las competencias que tienen asignadas.
            Aquí quien sabía lo que quería realmente es Jordi Pujol Ferrusola (y su hermano Oriol, por supuesto), que ganó en un solo año nada menos que dos millones de euros con un vertedero de basuras en Tarragona cuya licencia empezó a tramitarse cuando su padre presidía la Generalitat. El juez Ruz pide información a 17 empresas más que hicieron negocios con el hijo del President, mientras, como ya sabemos, un informe del TSJC ha forzado la decisión de dimitir de Oriol Pujol, otro de sus hijos. También sabía lo que quería Jenaro, el de Gowex, aunque ahora tras el registro de las oficinas de la empresa hayan imputado a su mujer y a otras ocho personas. Seguro que todos estos personajes saben bien que tal como pinta la Justicia en estos asuntos sus negocietes, a pesar de todo, le habrán sido sustancialmente rentables.

            No extraña que el presidente chino defienda ante los BRICS otro orden mundial ante el caduco orden actual diseñado tras la segunda guerra mundial. El problema es que ese nuevo orden mundial no tiene visos de ser posible de forma pacífica y consensuada. Nunca lo fue a lo largo de la Historia. Menos mal que la NASA cree que dentro de veinte años encontrará vida extraterrestre, pues tal como lo tenemos montado en la Tierra, puede que la solución para el hombre sea encontrar cualquier otro planeta virgen para comenzar a destrozarlo. Hasta entonces ¿sabemos lo que queremos?


                                                Jorge Cremades Sena