sábado, 30 de agosto de 2014

CONFLICTO UCRANIANO, DE MAL EN PEOR

                        Prosigue la guerra civil en Ucrania, pues de eso se trata, alentada por Rusia que, sin ningún respeto a la integridad territorial del país vecino, refuerza con tropas y materiales la insurgencia de los separatistas pro-rusos del este ucraniano, con el objetivo de defender sus propios intereses económicos y estratégicos, generando un peligroso ambiente en Europa que, como en tiempos pasados, sólo puede acarrear violencia, desestabilización, ruina económica e inseguridad. Mientras el Presidente Poroshenko advierte de represalias por la invasión terrestre, que confirman tanto la OTAN como los milicianos rebeldes, Putin desmiente lo que, a todas luces, es evidente, pues cientos, cuando no miles, de soldados rusos combaten con los separatistas para evitar la caída de Donetsk, aumentando la tensión, no sólo en Ucrania sino también a nivel internacional. Es un hecho indiscutible, al margen de que desde Rusia algunos lo asuman como la participación voluntaria y gratuita de dichos soldados en época de vacaciones o de descanso. Una situación intolerable desde el punto de vista del derecho internacional ya que, por muchas razones políticas que se esgriman, la invasión extranjera de un territorio supone la violación de los más elementales pilares de la convivencia pacífica entre los diversos estados y el fracaso rotundo de la diplomacia y las relaciones exteriores, como medios de poner fin a los desencuentros. ¿Qué sucedería si cualquier territorio ruso fuese invadido en apoyo de sus habitantes rebeldes o descontentos con su estatus político-jurídico? Contéstenlo, ustedes.
            Pero si el conflicto ucraniano va de mal en peor por las injerencias de Rusia, el conflicto en Irak y en Siria con el Estado Islámico radical va de peor a pésimo por la no injerencia contundente de la Comunidad Internacional. La consolidación de un régimen de terror que amenaza tanto a musulmanes moderados como a practicantes de otras religiones, que no respeta las más elementales normas de conducta internacionales ni para tiempos de paz ni para tiempos de guerra, que abomina de los más elementales derechos humanos y que amenaza con extender su macabro régimen hasta el viejo Al-Andalus, es inasumible e inaceptable tanto para cristianos, como para musulmanes o judíos; tanto para ateos como para agnósticos o creyentes; tanto para oriente, como para occidente, para el norte como para el sur. Es nada más y nada menos que una amenaza insaciable contra la condición humana. Y la Humanidad no puede ni debe tolerar que se siga pisoteando su propia esencia, no puede ni debe tolerar que continúen las decapitaciones o las ejecuciones masivas como las de los 250 soldados masacrados en Siria, últimas víctimas de una serie de salvajadas por el estilo. Y menos aún si los verdugos, escondidos cobardemente con pasamontañas o alardeando de su fuerza entre armas de fuego, exhiben sus crímenes como amenaza al mundo entero de lo que puede sucederle a quien no se someta a sus maléficos designios. ¡Y EEUU buscando aliados para acabar con el asunto!
            No estaría de más que la ONU, el Consejo de Seguridad, la OTAN o ¡vaya usted a saber quién!, cogiera el toro por los cuernos y adoptase medidas para acabar con episodios como los citados. Por cierto, hablando de la ONU, que se reúne en septiembre, Felipe VI, acompañado por Leticia, aprovechando la ocasión, se entrevistará con Obama, mientras que Zarzuela quiere que el discurso del Rey en Naciones Unidas sea su espaldarazo internacional. Y Cameron cada vez más metido de lleno en la campaña del no en Escocia.
            En fin, ya en España, Gallardón propone que España pase de tener 17.621 aforados a tener sólo 22 y defiende asimismo la reforma del poder judicial; aunque me temo que todo quedará en el capítulo de las buenas intenciones, ya que, sobre el aforamiento, habría que reformar la Constitución y, a todas luces, no queda mucho tiempo en esta legislatura, aunque, en todo caso, como propuesta programática podría ser recogida por todos los partidos para las próximas elecciones. Por su parte Mas, en una nueva vuelta de tuerca hacia el sometimiento a ERC, celebrará este año la Diada donde los radicales acostumbran a quemar fotos del rey y banderas de España; pensará que mientras se lo permitan…(cualquier otro país no lo permitiría). Y entretanto los partidos minoritarios a la gresca, como UPyD, cuyo portavoz europeo Sosa Wagner dice que “Rosa Díez considera tabú hablar de acuerdos con Ciudadanos” y exige a Gorriarán, el número dos del partido, que rectifique los ataques que le viene haciendo en Twitter. Ya ven, pocos y mal avenidos.
            A destacar también que Telefónica se impone en la puja por GTV y por casi 7.500 millones gana la batalla para liderar la telefonía en Brasil, que hay una esperanza contra el Alzheimer a base de corrientes eléctricas, y que, Lope de Vega ocupa el teatro de Shakespeare pues el Globe Theater de Londrés acogerá por vez primera un clásico de habla no inglesa. Entretanto, el Papa Francisco sustituye a Rouco Varela en el Arzobispado de Madrid y nombra como tal a Carlos Osoro y a Cañizares, que regresa de Roma, para que se haga cargo de la diócesis de Valencia.
            En cuanto a temas deportivos, el sorteo de Champions ha sido benévolo para los cuatro equipos españoles, dejando a cada uno un solo hueso duro de roer, al Real Madrid el Liverpool; al Barça el PSG; al Atlético la Juve; y al Athletic el Oporto, que “a priori” serían los que como primeros o segundos pasarían a la ronda siguiente. Eso sí, con el permiso de los otros dos equipos que completan cada grupo.


                                               Jorge Cremades Sena