jueves, 7 de agosto de 2014

MIGUEL PAJARES, ESPAÑA CUMPLE CON SU DEBER

                        Mientras el miedo a la epidemia de ébola hace huir a los médicos en Sierra Leona y la OMS estudia declarar la alerta mundial tras elevarse a 932 la cifra de muertos en las últimas horas, Miguel Pajares, el sacerdote toledano infectado por el virus en Liberia, junto a la monja hispano-guineana Juliana Bohni, es repatriado a España para ser tratado, finalmente, en el hospital madrileño Carlos III. El Gobierno español, cumpliendo su deber, ha fletado y acondicionado un avión “de autoridades” para su traslado desde Monrovia a Madrid, generando un indecente e interesado debate con claro interés político por parte de algunos políticos impresentables que, aprovechando la condición religiosa de los enfermos, especulan sobre las motivaciones gubernamentales para tomar semejante decisión, sobre el gasto excesivo, sobre el abandono de otros enfermos… y otra serie de memeces por el estilo. Ni se ha vaciado un hospital para el infectado, ni, salvo error imprevisible, hay riesgo de contagio de la enfermedad si se aplican los protocolos internacionales previstos en semejantes situaciones. Precisamente por ello, se ha habilitado una planta del hospital, trasladando a los pacientes ingresados en dicha planta a causa de otras enfermedades contagiosas, precisamente para evitar el mínimo riesgo de contagio de ébola. España, por tanto, ha hecho lo que tiene que hacer, cumpliendo su deber de no dejar tirados como perros a compatriotas que sufren contingencias inesperadas de suma gravedad, como es el caso, fuera de nuestras fronteras, al margen de circunstancias económicas, ideológicas, étnicas o de cualquier otro tipo. Yo no quisiera ser de un país cuyo gobierno hiciera lo contrario. Tampoco votaría a quienes lo propusieran. Menos aún si, como es el caso, se trata de personas que, al margen de sus creencias religiosas, dedican su vida, sin miedo a perderla, a dignificar y hacer más llevadera la vida de los demás, como es el caso de misioneros y cooperantes. No importa pues que el único tratamiento de ébola, un suero con nicotina, hoy por hoy, con cierta posibilidad de éxito esté en fase experimental, así se está aplicando a los enfermos repatriados a EEUU, ni siquiera importa si el riesgo de muerte es muy alto, lo que importa es que el tratamiento que se le dé, al margen del desenlace de la enfermedad, sea de una calidad que, lamentablemente, no existe en los lugares de la epidemia. Por su dignidad y por la de todos los españoles es lo mínimo que se puede pedir. Me causa repugnancia que en semejantes temas se actúe con tanta demagogia simplemente por intereses bastardos.
            Aunque en nada sea comparable con la tragedia citada en África Occidental (en nuestro mundo desarrollado los parámetros son otros) la recaída en recesión de Italia, cuyo PIB se ha contraído un 0´2% en el segundo trimestre, amenaza al crecimiento europeo, al extremo de que Bruselas insta a Renzi a que implante y acelere las reformas. Sin lugar a dudas, por dolorosas que puedan ser las reformas, sin crecimiento económico, sin progresiva mejora de la generación de riqueza, es imposible apostar por un futuro halagüeño pues, al final, al margen del color político del gobierno de turno, su inexorable destino sería repartir miseria o simplemente declarar la quiebra del país. Así lo han hecho, obligados o no, distintos gobiernos de diferentes colores en distintos países europeos. Y así tendrá que hacerlo Renzi en Italia por voluntad propia o por obligación.
            Y por obligación o convencimiento, en plena polémica entre PP y PSOE en Andalucía por el asunto del Hotel almeriense de El Algarrobico, sobre su ilegalidad total o parcial, sobre irregularidades o negligencias en los permisos y autorizaciones, y no sé cuántas cosas más, la Junta decide finalmente pagar 2´3 millones por los terrenos playeros donde está construido para registrarlos como públicos y demoler lo construido, como fórmula definitiva de suspender las obras. Al final, el pueblo será quien pague el pato, como siempre, que, según el PP, será mucho más dinero ya que además de los terrenos, ¿quién pagará los costes de construcción, al parecer, autorizada?. En fin, ya veremos en qué queda el asunto.
            Lo que sí sabemos es en qué iba a quedar el asunto de las drogas encontradas en el buque Elcano si no hubieran sido descubiertas. Los marineros cobrarían nada menos que 550.000 euros por traer la cocaína en el barco. También sabemos que en Albacete han sido arrestados dos rumanos por explotar a 30 compatriotas, a quienes tenían esclavizados pagándoles seis euros de jornal por jornadas interminables y cobrándoles pos casi todo. Y, finalmente, sabemos que Pujol comienza a ser persona “non grata” en diversos lugares; Premiá de Dalt no quiere su estatua, mientras Lepe le retira los honores. Como ven, a cada cerdo le llega su San Martin, aunque a algunos les llega demasiado tarde y puede que a otros no les llegue nunca.
            Finalizo con Pedro Sánchez y su regeneración del PSOE, reflejada en su equipo de estrechos colaboradores jóvenes, desvinculados como él del anterior aparato del partido, que le dejó en tan deplorable situación, al extremo de que, según las encuestas, Podemos casi le pisa los talones. Y es que en esto del totum revolutum, de la demagogia supina y de la reivindicación de la revolución pendiente, quien más puso, más perdió. Podemos tiró el anzuelo, IU picó enseguida con la intención de atraérselos a sus filas y el PSOE, para no ser menos, se metió en el charco en vez de plantarse y desenmascarar sus utopías inalcanzables y sus métodos demagógicos totalitarios. Hoy mientras IU sigue cortejando a Pablo Iglesias y compañía, que ya les mira por el retrovisor tras haberlos superado electoralmente, según las encuestas, el PSOE compara el discurso de Podemos con el de Mussolini y por boca de Ximo Puig, miembro de la Ejecutiva de Sánchez (aunque no precisamente de los jóvenes), dice que “deslegitiman la democracia”, mientras que desde el PP, por boca de Cospedal les llaman “izquierda radical”. En fin, es lo que hay, aunque mejor acudir a los mentores de Podemos que a sus contrincantes para que juzguen ustedes. Según el ideólogo Monedero, la nueva formación política atraviesa una fase de “leninismo amable”. No sabemos cómo será cuando pierda la amabilidad, que suele suceder cuando se consigue el poder.

                                                Jorge Cremades Sena