miércoles, 28 de mayo de 2014

DESCONCIERTO EN EL PSOE

                        Ya casi no sé si es mejor para el PSOE renovarse o quedarse como está. Al final más de uno va a decir aquello de “virgencita de mi vida, que me quede como estoy”. Si no recuerdo mal, a lo largo de todos mis años de militancia socialista, en aquellos magníficos viejos tiempos, los Estatutos estipulaban que en caso de dimisión del Secretario General el Comité Federal nombraba una Gestora con la finalidad de convocar un Congreso Extraordinario y dirigir al partido entretanto. Supongo que, salvo que hayan cambiado dichos estatutos de forma sustancial, es lo que debiera suceder tras el anuncio de dimisión, que no dimisión, de Rubalcaba. El problema es que esta forma de irse a plazos, de sí pero no, genera demasiadas incertidumbres y provoca, como es el caso, preliminares escaramuzas con el único objetivo de estar lo mejor posicionados para conseguir el poder dentro del partido. Que voten todos los militantes, que sea un Congreso estilo Andalucía, que primero haya primarias, que decida el Comité Federal, que decida Rubalcaba y los barones, que “habrá que preguntar alguna vez a la gente qué es lo que quiere”, que si primarias o congreso, que, en caso de ambos, cuál ha de ser primero, que…….un verdadero desastre. ¿Es qué el PSOE en caso de dimisión del Secretario General ni siquiera tiene previsto estatutariamente qué procedimiento hay que seguir? Esta moda de dimisiones en diferido y a plazos, que ha impuesto el zapaterismo, sólo se puede entender desde la óptica de intereses particulares de las oligarquías dominantes. Si te vas, te vas y punto; aquí y ahora, para inmediatamente aplicar lo que digan los estatutos. ¿Es que ni siquiera los militantes tienen la seguridad y la garantía jurídico-estatutaria de cómo hay que proceder desde el instante de la dimisión el Secretario General? Pues claro que, como dice Chacón, “habrá que preguntar alguna vez a la gente…” o como dicen otros de que Rubalcaba “llegó sin primarias y se va sin ellas”, pero el problema es que cómo van a preguntarle a la gente si ellos mismos no se aclaran sobre cómo, cuándo y qué hay que preguntar, y por qué Rubalcaba, que ha anunciado que se va pero no se ha ido, llegó sin primarias y se va sin ellas. Muy a mi pesar y desde hace muchos tiempo cada vez entiendo más la catastrófica situación que atraviesa este PSOE que, desde luego, no es el mío. Y puede que ésta sea la última oportunidad que les quede para cambiar de rumbo. Para ello hágase sencillamente lo que digan los estatutos pues, como decía Guerra hace muchos tiempo, “los experimentos, con gaseosa”.  
            Por su parte Rajoy asume el castigo al PP confesando que entiende “a quienes nos han retirado su apoyo” pero se niega a modificar el Gobierno pese al duro castigo electoral ya que “la gente verá que los sacrificios tenían sentido”, confiándolo todo a la mejora económica y salida de la crisis de la que está seguro. Algunos, como el propio Cañete, consideran que deben “mejorar la comunicación para recuperar votantes”. Cada uno lleva su parte de razón, ya que incluso si la economía crece y se sale del hoyo, a la gente, que lo pasa tan mal, hay que razonarle las dificultades y explicarle hasta la saciedad por qué no son posibles otro tipo de medidas si esa es la causa de tan lento crecimiento. Con la que está cayendo, que el FMI pida, a pesar de que todos los organismos como él mismo reconozcan la mejoría económica en España, que se suba el IVA de algunos productos, que se permita bajar más aún los salarios o que proponga quitas viables a las empresas con deudas, requiere no sólo una explicación a los ciudadanos sobre lo que piensa el Gobierno ante semejante petición, que no basta con que por una vez y como respuesta diga De Guindos, menos mal, que “el gobierno no va a modificar ningúntipo de impuesto indirecto”. No está mal para empezar, pero hay que recordar que lo que la ciudadanía espera no es mantener los ya subidos impuestos sino bajarlos, tal como prometió Rajoy y, en caso de no cumplirlo, al menos hay que argumentarlo por activa y por pasiva.
            Advierte Hollande que “Europa se ha vuelto incomprensible, distante” mientras los líderes de la UE, ante el desastre electoral, prometen reformas. No es que Europa se haya vuelto distante, son los gobernantes de la UE quienes la han vuelto indiferente, cuando no hostil. Cuando en vez de jugar a la solidaridad europea, a políticas convergentes y comunes en beneficio de todos, se juega a mantener los egoísmos localistas o al sálvese el que pueda, se está dando un cheque en blanco a los nacionalismos radicales del signo que sea con toda su verborrea xenófoba, racista y violenta, que atentan directamente contra la construcción de la UE a la que achacan demagógicamente de todos los males que sufren sus respectivos nacionales.
            En otros asuntos de España, mientras Interior suaviza la Ley de Seguridad Ciudadana, dimite el Director de los Mossos, al parecer a instancias de ERC y antes de ser censurado en Les Corts por toda la oposición, tras los disturbios acaecidos en Barcelona y el anterior asunto de las pelotas de goma. Un asunto, el de la Seguridad Ciudadana, que, de una vez por todas debiera ser objeto de un consenso amplio si no queremos que, al final, el orden público se nos vaya de la mano en beneficio exclusivo de los violentos. ¿Es tan complicado acordar una Ley de Seguridad, obviamente constitucional, que ponga a los violentos a buen recaudo? Yo pienso que no es complicado y que la inensa mayoría de la gente apostaría porque fuese incluso severa contra quienes se permiten atentar contra las personas y las cosas de forma impune como sucede ahora.
            Y ya no lo pienso, sino que estoy seguro, de que si los partidos políticos quisieran acabarían con la corrupción intolerable que hay en sus respectivas filas. Precisamente hoy acaba de ser condenado a ocho años de cárcel y veinte de inhabilitación absoluta Rafael Blasco, comunista en su juventud, socialista y popular después, desempeñando con ambos gobiernos el cargo de conceller, el último en Cooperación, donde, al final, le han pillado defraudando las ayudas para el desarrollo. También estoy seguro de que si los partidos no erradican la corrupción es porque los ciudadanos no lo exigimos con contundencia. Precisamente en la Comunidad Valenciana se concentra buena parte de la corrupción que se adjudica al PP que, una y otra vez, sigue gobernando y ganando elecciones sin ningún problema; y precisamente en Andalucía, donde se concentra casi toda la corrupción que se adjudica al PSOE, sucede lo propio. Basta tener en cuenta los resultados de las últimas elecciones, aunque sean europeas. Seguro que en cualquier otro país esto no pasaría. Y seguro que, por ello, aquí somos campeones en corrupción.

                                               Jorge Cremades Sena