martes, 6 de mayo de 2014

PARO Y CORRUPCIÓN

                        Los dos asuntos que más preocupan a la inmensa mayoría de los españoles, el paro y la corrupción, acaparan hoy el interés mediático. Y no es baladí. Tanto uno como otro son los dos problemas principales, junto al independentismo, que tiene España desde hace algún tiempo, dando la sensación de que su solución, difícil y compleja, tendrá que esperar todavía demasiado tiempo.
            El paro, tras los datos de su evolución en abril, sigue siendo insoportable y se sitúa en 4.684.301 el número de apuntados en el antiguo INEM, a pesar de que en el citado mes haya bajado en 111.565 personas. ¿Cuánto tiempo se ha de esperar a este ritmo, que además es coyuntural, para situar la cifra en tramos tolerables? Y, todo ello, a pesar de que en abril se hayan creado 133.765 empleos y que los autónomos se hayan incrementado en 21.946 personas, el mayor incremento de la serie histórica, registrando así el mejor de los datos históricos de la Seguridad Social. Buenas noticias, sin duda, aunque, ante la urgente necesidad de crear más empleo, resulte insuficiente. Pero hay que tener en cuenta que, la propia UE, que prevé un crecimiento de España del 2´1%, superior al de Italia, Francia o Alemania e incluso a las previsiones hechas por el propio Gobierno de Rajoy, señala que la recuperación del empleo será muy lenta y a muy largo plazo. Como ven, los milagros no existen. En todo caso, que sea esta la mayor caída del paro de los últimos diez años y una cifra record de afiliación, supone que se está en el buen camino aunque el trayecto sea muy largo. Ni la temporalidad, ni la coyuntura, ni la calidad, ni la estacionalidad, ni ningún otro tipo de consideración especulativa, debiera nublar por tanto, como sucede, el valor de unos datos que, comparados con estos últimos años, resultarían excelentes para cualquier observador objetivo. Entendiendo que, en plena campaña electoral, determinados asuntos sean más o menos favorables a unos u otros, negar las evidencias o pretender nublarlas por intereses particulares muy concretos no es de recibo. Menos aún si no se tiene la fórmula mágica adecuada, porque no existe, capaz de agilizar la caída del paro de forma drástica. Al final, la realidad se impone y en el último año el paro acumulado ha disminuido en 304.892 personas. Insuficiente, sí; pero nada desdeñable. En años precedentes sucedía justo lo contrario.
            Sin embargo, la corrupción, mucho más fácil de resolver que el paro, si se quiere, sí es una vergüenza nacional y un verdadero desastre. Mientras se conocen más detalles sobre el nuevo escándalo conocido en Castilla La Mancha y sobre Cuadrifolio, que así se llama la empresa a la que la Junta pagaba hasta diez veces más para que, con la diferencia, salieran gratis los mítines y las reuniones del PSOE (según lo publicado ayer), aparece un nuevo caso de supuesta malversación en la construcción del trazado del AVE Madrid-Barcelona en la etapa de los ministros Magdalena Álvarez y José Blanco, quien, al parecer, se quiere quitar las pulgas de encima, alegando que los hechos acaecieron sólo en la etapa de su antecesora. Por lo visto, Cuadrifolio, a imagen y semejanza del famoso caso Gürtel (la corrupción, como el dinero, no tiene color político) hacía además regalos a cargos de la Junta y a líderes socialistas, figurando en la agenda de un tal Téllez (el Bigotes de turno) como perceptores “especiales” el ex presidente Barreda, su “número 2” Araújo y el alcalde de Toledo García-Page. Y, por lo visto, en la construcción del AVE, el trazado Madrid-Barcelona se infló un 31% (sobreprecios que pagamos entre todos los españoles) y ya hay 9 detenidos (entre ellos funcionarios de la empresa pública Adif y directivos de una contratista) y 11 registros, al detectar el Tribunal de Cuentas “vicios y omisiones” en los contratos de 2008, que firmó Álvarez y validó Blanco, inflados al extremo de que hasta unos seis millones de euros podrían haber sido desviados, en medio de posibles sobornos, regalos o entregas de dinero como moneda de cambio.
Y, para rematar el capítulo de la corrupción, que no cesa, el juez imputa al ex tesorero de CDC, Daniel Osácar, por una cuenta en Suiza, ya que, investigado por el famoso “caso Palau” (una de las estrellas de la corrupción de los independentistas), podría ser beneficiario de 1´3 millones en el Credit Suisse de Zúrich. Entretanto, y a estas alturas de la siniestra película de las corrupciones, parece ser que el juez Castro duda ahora de si Urdangarín (otro que tal baila) cometió delito fiscal. Lo que faltaba. Como ven, el capítulo de la corrupción no hay por dónde cogerlo. Menos si unos y otros andan tirándose la mierda mutuamente en vez de disponerse a limpiarla.
Por si los datos económicos y de empleo, así como algunos de estos nuevos casos de corrupción no fueran suficiente losa para el PSOE en este inicio de la campaña electoral europea (aunque en la corrupción hay para dar y tomar al resto de los partidos y especialmente al PP), César Antonio Molina, el que fuera Ministro de Cultura con ZP, pone la guinda a la losa explicando cómo dejó el Ministerio para dar paso a Ángeles González-Sinde, su sucesora: “Zapatero me dijo que quería una chica y más glamur”. Ahora que el PSOE decide sacar en la campaña a ZP, sólo faltaba que uno de sus ministros, tire por tierra la estrella de sus políticas, la igualdad, de la que tanto presume, o, al menos, las motivaciones que tenía para practicarla, pues, si, como dice Molina, es el glamur la razón de nombrar a una mujer en vez de un hombre, apaga y vámonos. El nerviosismo del PSOE está más que justificado; y sus errores, también, así como su mala suerte, pues la verdad es que, desgraciadamente, como ven, si pone un circo, le crecen los enanos. Las encuestas así lo ratifican.
            En el exterior, mientras el ministro alemán de Exteriores dice sobre la crisis en Ucrania que “no le podemos permitir a Putin que sea nuestro enemigo” ya que “hay que hacer todos los esfuerzos para evitar una nueva guerra fría”, en Nigeria se vive una verdadera tragedia. Aboubakar Shekau, el líder del grupo terrorista Boko Haram, que tiene en su poder a 223 niñas y adolescentes, tras secuestrarlas en la escuela donde estudiaban, ha dicho tajantemente a sus madres: “Yo secuestré a vuestras hijas y voy a venderlas en el mercado, en el nombre de Dios”. Tras recalcar que anteriormente “ya había dicho que la educación occidental debía acabarse. Niñas, tenéis que dejar la escuela y casaros”, ahora desvela el plan de su organización islamista radical, que se reservará a unas pocas adolescentes para que les sirvan como esclavas y sean obligadas a casarse con sus integrantes, vendiendo al resto ya que, según él, “Alá me ha dicho que las venda”. No sé qué esfuerzos habrá que hacer para evitar una guerra fría e impedirle a Putin que sea nuestro enemigo, pero sé que la comunidad internacional puede y debe acabar lo antes posible con organizaciones y personajes como la que está detrás del secuestro de las niñas nigerianas. Tengo la certeza de que, salvo algunos descerebrados, todos los pueblos del mundo, al margen de su religión o sus creencias político-sociales, repudian a semejantes sujetos. Todo el mundo, incluidos los musulmanes, sabe que Alá no es el responsable de las barbaridades que cometa Boko Haram. Entonces ¿por qué no se acaba con esta lacra? Ni siquiera los pueblos más indecentemente abandonados por la Comunidad Internacional merecen sufrir, entre otras, semejantes atrocidades.

                                               Jorge Cremades Sena