lunes, 26 de mayo de 2014

EUROPA, MÁS DIFICULTADES

                        Por si las dificultades no fueran suficientes en la UE para superar la crisis que viene padeciendo, no sólo económica, sino también política y social, los europeos han decidido con sus votos conformar un Parlamento con bastantes más dificultades para tomar decisiones, justo cuando más poder tiene. Aunque sigue ganando el Partido Popular Europeo, seguramente tendrá que pactar con los socialistas, la segunda fuerza, ante el giro radical hacia partidos xenófobos y de ultraderecha, en todo caso euroescépticos o incluso eurófobos, que han experimentado un crecimiento sin precedentes. La victoria del ultraderechista Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia o del radical antieuropeo UKIP en Reino Unido, ha convulsionado a los clásicos partidos tradicionales de forma inesperada y alarmante, máxime cuando en otros países la extrema derecha sigue avanzando peligrosamente. El rechazo a la forma de hacer política en Europa, a esta Europa excesivamente burocratizada y ajena a los problemas de los europeos, es de tal magnitud que sólo Merkel en Alemania, Renzi en Italia y Rajoy en España han sido capaces, no sin pérdida importante de votos, de mantener sus respectivas formaciones políticas como la fuerza más votada. El resto de partidos gobernantes han sido arrollados por fuerzas de la oposición. Nos espera pues una Europa convulsa políticamente en estos próximos cinco años en la que sólo un acierto en las medidas para superar la crisis económica, acompañadas de políticas sociales adecuadas, y una mayor integración política europea podrá cambiar el rumbo a la esperanza. En caso contrario el panorama es bastante preocupante. Y menos mal que no aumenta la ya típica abstención que, obviamente, sigue demostrando que más de la mitad de los europeos pasan olímpicamente de Europa.
            Y en España, al margen de análisis más pormenorizados, el bipartidismo ha recibido un toque de atención importante ya que entre PP y PSOE no superan ni el 50% de los votos cuando en los anteriores comicios superaron el 80%, un batacazo descomunal que, no obstante, permite ganar al PP con 16 escaños (pierde ocho) frente a un PSOE hundido que sólo obtiene 14 eurodiputados (pierde nueve). El resto de escaños se los reparten entre ocho partidos más, que prácticamente todos suben, aunque destaca sobremanera la irrupción de Podemos que se sitúa con 5 escaños en el cuarto lugar, justo detrás de IU que obtiene 6 escaños. Llama la atención que, a diferencia de Europa, donde crece la extrema derecha, aquí quien obtiene cierto crecimiento es la extrema izquierda. También que por primera vez desde la Segunda República ERC saca más porcentaje de voto que CiU. De entrada dos líderes políticos, Rubalcaba y Artur Mas, quedan seriamente tocados, en tanto que Rajoy salva los muebles de milagro, no por méritos propios sino por deméritos ajenos. En todo caso no es acertado, a mi juicio, elucubrar sobre la ingobernabilidad con estos resultados en caso de haberse dado en unas elecciones generales. Extrapolar los datos, incluida la alta abstención (algo menor que en 2009), salvo para apuntar tendencias, poco aporta a un análisis con cierto rigor, ni coincide la circunscripción, ni el interés del objetivo a conseguir, ni las circunstancias, ni los programas, ni nada de nada, lo que no significa que se haga oídos sordos por parte de los partidos mayoritarios a este tirón de orejas.
            Y en esta convulsa jornada de análisis de resultados, de declaraciones políticas, de alegrías y penas, casi han pasado desapercibidas mediáticamente las elecciones presidenciales de Ucrania ganadas sin paliativos por Poroshenko que gana credibilidad ante Rusia para intentar llevar a buen término los difíciles retos que su país tiene planteados. ¡Ojala así sea! Resta destacar las presidenciales colombianas que disputan Zuloaga y Santos, que ha quedado detrás, y que se resolverán en una segunda vuelta. Entre tanta votación, salvo para los madridistas de pro, casi no ha destacado el baño de multitudes que el equipo se dio en el Bernabeu para celebrar su ansiada Decima copa de Europa; de esta Europa indecisa y amenazada.



                                               Jorge Cremades Sena