jueves, 1 de mayo de 2014

PROMESAS Y PROMESAS

                        Aprovechando los tímidos datos positivos de nuestra economía, siempre insuficientes, el Gobierno promete bajar el desempleo en 800.000 personas al crear 600.000 nuevos empleos netos en dos años, crecer el doble de lo previsto, duplicar la anterior previsión del PIB, recortar en tres décimas el déficit pactado con Bruselas y rebajar el IRPF para devolver 4. 776 millones a las rentas más bajas. Toda una serie de promesas (ojalá que se cumplan) que, en todo caso, al acabar la legislatura dejarían el paro (problema fundamental a resolver) en cifras superiores a las existentes cuando comenzó, ya que hasta 2018 no se recuperaría el nivel de ocupación de 2011. Menos mal que la mismísima Merkel asegura que “los nuevos datos confirman que la política española ha sido acertada”. Imaginen qué sucedería si fuese errónea. En todo caso, el gran problema es que la ciudadanía, acostumbrada a las promesas incumplidas y a las previsiones erróneas de sus distintos gobiernos, incluido el actual, ya no se fía de lo que el gobierno haga o diga. Desde aquella lejana promesa por parte de Felipe González de crear 800.000 puestos de trabajo que, al final, quedaron en 800 o 1000, la mayoría de los ciudadanos ya no cree en las profecías.
            Ni en las profecías de los gobernantes, ni en las de los partidos de la oposición si damos crédito a la alta abstención que vaticinan las encuestas en las elecciones europeas. Seguramente es la incertidumbre de los sondeos en el resultado de los comicios la que obliga a Rajoy a volcarse en la campaña participando en diez grandes mítines. Por su parte el candidato Arias Cañete intenta reconciliar al PP con Aznar que, descartado de momento para participar en la campaña, al menos presentará a su amigo Cañete en el foro ABC del próximo lunes. Con un poco de suerte, pensarán muchos afiliados populares, igual Cañete consigue restañar las heridas, aunque sea coyunturalmente, entre el ex presidente Aznar y la actual dirección popular.
            Y, hablando de suerte, la de Josu Jon Imaz, es líder del PNV, que acaba de ser designado como número dos por Repsol. Enhorabuena al nuevo consejero delegado de tan importante empresa. Está claro, según viene siendo habitual, que nada mejor que desempeñar un cierto protagonismo político para después ser investido con todos los honores en un gran cargo empresarial, adobado obviamente con sustanciales emolumentos. Si tuviéramos que hacer un listado de los mismos, seguro que tendríamos que recurrir a un rollo de papel higiénico si pretendiéramos leerla sin cambiar de página.
            Por lo demás, en el capítulo de corrupciones, dos noticias. La primera que, según el fiscal, el Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, “emitía resoluciones de exoneración” generalizada en la presentación de justificantes en los cursos de formación; la consecuencia, unos 300 millones sin justificar, asunto que el fiscal vincula con el fraude de las facturas falsas de UGT. La segunda que, en plena investigación de las andanzas de Pujol Jr., la casa de su ex novia, que denunció sus presuntas correrías, ha sido asaltada; la consecuencia, su ordenador y su Tablet robados, con tamaña suerte que dinero y joyas quedaron intocables. Que cada cual valore si el Consejero andaluz citado actuaba así por mera vagancia irresponsable o por otras razones, y si los ladrones de la ex novia de Pujol actuaron por pura necesidad de supervivencia o por otros objetivos (al parecer, en el ordenador y en la Tablet había informaciones más que interesantes).
            Y en el ámbito internacional, mientras la OMS advierte de que el mal uso de los antibióticos, como predijo Fleming, está acabando con su eficacia, en EEUU la “inhumana” agonía de un reo llama a las conciencias y reaviva el debate sobre la pena de muerte, mientras tanto, el presidente Hollande ha sido abandonado por la actriz Julie Gayet, causante del escándalo monumental que finiquito el matrimonio anterior del presidente francés.
            Acabo con la felicitación más que merecida al Atlético de Madrid que tras noquear al Chelsea de Mou por 1-3 consigue ser finalista de la Champions, que, por primera vez disputarán dos equipos de la misma ciudad, al tener que disputarla contra el Real Madrid. Obligadamente, tanto la diosa Cibeles como el dios Neptuno ya están inquietos y la ciudad de Madrid eufórica. No se puede pedir más.


                                               Jorge Cremades Sena