jueves, 26 de junio de 2014

CORRUPCIÓN Y CORRUPTELAS A GOGÓ

                        De no ser por la desgraciada noticia de la muerte de Ana María Matute, una pérdida importante en las letras españolas, y la duplicación del porcentaje de trabajadores españoles que cobran el salario mínimo, una muestra más de cómo azota la crisis a las clases trabajadoras, daría la impresión, según las portadas de los principales diarios españoles, que España es noticia sólo por la corrupción y las corruptelas, desparramadas a gogó en todas las instancias sociales, políticas o sindicales. La imputación definitiva de la Infanta Cristina, la dimisión de Magdalena Álvarez del BEI por el tema de los ERE, el turbio asunto de las facturas falsas de UGT-A y el impresentable fondo de pensiones de nuestros eurodiputados en una SICAV luxemburguesa, copan todas las portadas, al extremo de que no extrañaría que cualquier extranjero de paso por aquí optara por salir corriendo para que no le roben la cartera. A los españoles sólo nos queda la resignación. O la indignación, ¡quién sabe! Por tanto, es la corrupción y las corruptelas a gogó el asunto, casi único, que obligadamente puede ser objeto en el día de hoy de esta crónica de actualidad.
            En efecto, ya es definitiva la imputación por parte del juez Castro de la Infanta Cristina por un presunto delito fiscal y otro de blanqueo, que, si se demuestran judicialmente, podrían suponer una pena de 16 años de prisión. Dicha imputación, contraria al criterio del fiscal, de Hacienda y de la Abogacía del Estado, seguirá siendo polémica, como hasta ahora, al igual que si no hubiese sido imputada. Como dice la Casa Real, lo que procede pues es un “respeto por la decisión judicial”, aunque me temo que dicha actitud, por parte de tirios y troyanos, irá en paralelo a la concordancia o discordancia de las expectativas que unos u otros tienen a priori. Y sólo estamos en el final de la instrucción por parte del juez, queda por tanto todo el resto del procedimiento. Tanto la Defensa de la Infanta, como Fiscalía y Abogacía del Estado recurrirán la imputación, al estar en contra de la decisión del juez (están en su derecho), y, por tanto, será la Audiencia de Palma quien diga si, al final, Cristina será sentada en el banquillo o no. Esperemos que, como ahora, la decisión de la Audiencia siga siendo tan respetada como la del juez instructor. Quienes, al margen de cualquier otra consideración, sólo quieren que se haga justicia, sea a quien sea y caiga quien caiga, por más repugnante que sea la conducta del encausado, mantendrán siempre una postura objetiva ante las decisiones judiciales, frente a quienes, por razones políticas o cualquier otro tipo de intereses, ya tienen un veredicto preconcebido, a favor o en contra, por lo que cualquier resolución será polémica, como polémica ha sido desde el primer instante la instrucción del caso. La objetividad es una cualidad que se suele perder a la primera de cambio. Esperemos que, al menos, se mantenga la coherencia hasta el final del proceso. Como en todos los demás que hay en curso.
            Entretanto, por fin dimite Magdalena Álvarez como vicepresidencia del BEI, antes de ser expulsada, aunque ella lo achaque (genio y figura hasta el final) a las presiones del Gobierno. Algunos incluso añaden que el Gobierno lo que pretende es colocar a alguno de los suyos. Puede ser y además está en su derecho. En fin, que cada uno especule con lo que le convenga. Pero, al margen de especulaciones o intereses de unos u otros, lo meridianamente claro es que Álvarez está imputada por el turbio asunto de los ERE, que tiene impuesta una fianza millonaria, y que, en tales condiciones, lo coherente, lógico y pertinente es dimitir. ¿O es que según quién sea se ha de valorar el alcance de una imputación y sus consecuencias? En todo caso, Magdalena no se queda descalza, ni mucho menos, pues, a pesar de su dimisión, seguirá cobrando hasta que se jubile nada menos que unos 10.000 euros mensuales, que pagamos entre todos los europeos. Es, como en otros casos, la gran recompensa a quienes, tocados por la varita mágica de los gobernantes, son catapultados a un retiro dorado, mejor en organismos internacionales, en que se cobra más, como recompensa a su gestión, por catastrófica que haya sido. Y el pueblo llano y sencillo, a pagar y a verlas venir. Por cierto, se cuela una noticia por la que Leire Pagín, amenaza con volver a la política en caso de que no le renueven el contrato en su paraíso americano.
            Además, sobre el asunto de las facturas falsas de UGT-A, tras el arresto, entre otros, del ex tesorero del sindicato en Andalucía, nos sale el mismísimo Cándido Méndez arremetiendo contra la Guardia Civil y negando la existencia de una “caja b” cuando, a mi juicio, lo procedente sería abrir una investigación y, entretanto, prudencia y más prudencia. Matar al mensajero no es la solución, menos aún si de algunos correos se deducen conductas poco edificantes, como mínimo. Es el caso de “como verás el importe de 28.353 euros es superior al que te pido en factura, 30.000 euros, por lo que la diferencia será saldo a nuestro favor”. ¿Es la forma correcta de llevar los apuntes contables? ¿Se puede pedir en factura cantidades distintas a las reales? Y es sólo uno de los indicios de irregularidades, sin contar todos los acumulados durante la investigación. En todo caso, puede que Cándido lleve razón, pues es probable que no haya “caja B” y de lo que se trate sea de “contabilidad B”. Hay que hablar con precisión, dirán algunos. ¿No es de esto de lo que se acusa al PP? Ellos también lo niegan. Esto lo hacen todos y son maestros en ello.
            Y, para remate, salta la noticia de un fondo de pensiones de nuestros eurodiputados presentes, pasados y, supongo que, futuros en una SICAV en Luxemburgo, donde, precisamente, tributan aún menos que aquí. Desde Meyer de IU hasta Cañete del PP; desde Valenciano del PSOE hasta Rosa Díaz de UPyD, pasando por Jáuregui y los que vayan desfilando en el futuro, algunos de nuestros eurodiputados gozan de un fondo de pensiones, al que colaboramos todos con dinero público (al parecer ellos ponen una parte y el resto el Parlamento Europeo), como si ya no gozaran de sueldazos y dietas que quitarían el sueño a cualquier mortal. Todos dicen que no es nada ilegal. Cierto. Pero, políticamente hablando, es una vergüenza. Mientras se llenan la boca de criticar con razón las SICAVs, que tributan una miseria comparada con los porcentajes de todos los trabajadores y empresarios, se aprovechan lucrándose del citado fondo en una SICAV sin ningún tipo de miramiento. Y, algunos, hasta lo hacen con nocturnidad y alevosía, ya que ni lo declaran en sus declaraciones de renta, alegando que desconocían que debían hacerlo. Por tanto, al margen de la indecencia por aprovecharse de tan baja tributación, que ya quisiera cualquier mortal, pretenden apuntarse a la estrategia de la Infanta Cristina, que tanto se ha criticado y con razón, de que estaban en la inopia. Es obvio que los demasiado listos o “listillos” hasta son capaces, sin rubor alguno, de hacerse pasar por demasiado tontos, para eludir sus responsabilidades o poner a buen recaudo sus particulares intereses. De entre todos ellos, tras conocerse la noticia, dimite Meyer, al parecer, por las presiones de los críticos de IU. En todo caso, qué me quiten lo bailao. ¿No debieran otros hacer lo propio? El problema es que, al final, nos quedaríamos sin políticos y ello podría ser tentador para cualquier salvapatrias totalitario. Seguramente esta sea la razón profunda por la que se quedan.
            Para finalizar, Argentina acaba primera de grupo con doblete de Messi, mientras el descafeinado mundial para los españoles, entre otros, sigue su curso.


                                                Jorge Cremades Sena