martes, 10 de junio de 2014

PROCLAMACIÓN SIN COMPLEJOS

                        ¿En qué quedamos? Tiramos la casa por la ventana para proclamar rey a Felipe VI o lo hacemos en la clandestinidad. Para no variar, este es el gran debate que algunos pretenden. Si la decisión final es que, ante la situación económica, no se haga más que lo estrictamente necesario, algunos pretenden una proclamación sin complejos y por todo lo alto; el argumento, que una ocasión así no puede pasar desapercibida ante el mundo precisamente porque perjudica a la “marca España”. Si la decisión hubiese sido invitar a mandatarios extranjeros, reyes o presidentes republicanos, con los correspondientes festejos, hospedajes y honores, algunos pondrían el grito en el cielo acerca del derroche innecesario con la que está cayendo. En fin, que se haga lo que se haga, la espada de Damocles de la crítica, a la que tan aficionados somos, siempre va a estar pendiente de un hilo. Así pues, hágase lo que se tenga que hacer, ni más ni menos, al margen de lo que piensen unos u otros, quienes con tal de aguar la fiesta estarán dispuestos a lo que sea para conseguirlo. Ni la austeridad extrema, ni el derroche innecesario, es la solución. En el punto medio suele estar la virtud. Y en esta fiebre crítica tan típica de los españoles, partidarios siempre del mucho ruido y pocas nueces, andamos enredados en asuntos semejantes sobre la asistencia de Juan Carlos y Sofía al Congreso, de las infantas Elena y Cristina, del aforamiento futuro del ex rey Juan Carlos I, etc. etc. como si se hubiese detenido el universo con la abdicación y ya no hubiera otros asuntos que tratar. Así somos y así nos va.
            Entretanto y con letra pequeña, los distintos partidos políticos van escribiendo los renglones de su historia con minúsculas. Convergencia se dispone a adaptar su plan soberanista a un previsible futuro sin Durán con el intento por parte de Mas de reconducir la crisis antes de la consulta ilegal que les trae sin cuidado, teniendo en cuenta que la mismísima Consellería de Interior asesoró el 25M sobre la colocación de urnas ilegales y la forma de evitar sanciones en el ensayo de consulta soberanista en las Europeas. El PSOE, en plena lucha por el poder del partido con el republicanismo como telón de fondo, intenta no ofrecer un nuevo espectáculo en la proclamación con una enésima división que Rubalcaba intenta evitar, mientras Madina relanza su candidatura con aires antimonárquicos, Pedro Sánchez cuestiona la inviolabilidad del Rey y Susana Díaz decide tirar la toalla por la lucha de la Secretaría General. El PP, esta vez desde Galicia, se queda desbordado por la corrupción, dejando a Santiago de Compostela sin gobierno tras la dimisión del alcalde y casi todo el grupo popular, mientras Feijóo intenta parchear el asunto como puede. IU a la suya, con el ojo puesto en Podemos, que le puede hacer la puñeta, bajo los pintorescos argumentos de Cayo Lara, seguramente a falta de otros, para sostener su legítima posición republicana y, seguramente, esperando que suecos, ingleses, daneses…. Intenten en sus países monárquicos levantarse por la república al haberles desvelado el bueno de Cayo que viven en regímenes antidemocráticos. Y, finalmente, Podemos en su bautismo como “casta” cabreando a Pablo Iglesias porque las bases andan quejándose contra la cúpula (es decir, Pablo y sus veinticinco elegidos para preparar la asamblea) y su lista cerrada, cuando entendían que serían abiertas y en términos de igualdad, sin darse cuenta de que los dirigentes tienen tal fervor por la igualdad que entienden, como ven, que hasta unos siempre han de ser más iguales que el resto. Este es “grosso modo” el panorama partidario.
            Es comprensible pues que, ante tamañas preocupaciones, casi no se haga hincapié en valorar otros asuntos como que el Tesoro ya paga menos que EEUU por el bono a diez años, gracias a la descomunal bajada de los tipos de la deuda tras la intervención de Draghi. O que tenga que venir el presidente de Méjico, Peña Nieto, para recordarnos a los españoles todo el balance positivo del reinado de Juan Carlos I, al que denomina “líder visionario que abrió España al mundo”, mientras aquí, justo en su despedida como monarca, andamos cortos de memoria al respecto. En fin, si hasta algunos intentan adrede desfigurar a Cervantes, el universal escritor español, haciéndolo catalán de nacimiento, ¡cómo no van a desfigurar la memoria del Rey! En España todo es posible. Por cierto, me imagino que si, al final, descubren la tumba de Cervantes en el Convento de las Trinitarias de Madrid, me temo que la nueva versión sobre su muerte sea que la encontró en la capital de España pero camino a Barcelona para descansar definitivamente durante toda la eternidad.
            Y a dos días de la inauguración del Mundial de fútbol las protestas en Brasil siguen siendo intensas, al extremo de que los incidentes preocupan no sólo a los organizadores sino al mismísimo gobierno que, obviamente, está obligado a garantizar que semejante evento se desarrolle con absoluta normalidad. Nuestro seleccionador, Vicente del Bosque, con absoluto realismo manifiesta que “con motivación, llegará el juego; si no, imposible”. Como en la política, con motivación, todo es posible, en caso contrario, el fracaso. Esperemos que, al menos, en el fútbol, no falte.

                                               Jorge Cremades Sena