jueves, 12 de junio de 2014

EL PSOE, DESHOJANDO LA MARGARITA

                        Tras la excelente y pedagógica intervención de Rubalcaba en el Congreso de los Diputados, que todo hay que decirlo, el PSOE sigue deshojando la margarita sobre quién o quiénes van a dar el paso definitivo de apostar, con todas las consecuencias, por la Secretaría General del partido. Que si con la retirada de Susana es Madina quien refuerza sus posiciones, que si algunos dirigentes instan a que se presente Patxi López, que si Pedro Sánchez se enfrentara a una posible radicalización de Madina para hacerse con el poder, que si Susana comunicó su decisión de quedarse en Andalucía a Zapatero pero no a Rubalcaba, que si Sotillos se presenta, que si Aguilar y Soraya Rodríguez se lo piensan…. Especulaciones y especulaciones que, en definitiva, a nada conducen. La situación del PSOE es una tragedia no ya para los socialistas, sino para España y, por si fuera poco, Navarro tira definitivamente la toalla al frente del PSC ante la presión soberanista dentro de su propio partido. Han sido tantas las imprecisiones, las incoherencias, las indefiniciones y el querer estar a la vez repicando y en misa que ahora, vistas las orejas al lobo, se hace complicado enmendar tantos entuertos. Si es cierto que Susana se queda porque algunos andaluces le piden “primero arregla esto”, generando malestar entre los barones que precipitadamente apostaban por ella, o porque “tenía más que perder que ganar”, sabiendo que, en todo caso, tendrá un especial protagonismo en la elección del Secretario General, la retirada personal de Susana de la contienda congresual huele a que, pretendiendo como en Andalucía ser proclamada como única candidata, no quiere desprenderse del sillón andaluz al que tan cómodamente la aupó el aparato del partido. Y, entretanto, una vez más, aunque sean pocos y mal avenidos, una vez más en el Congreso, a pesar de los esfuerzos de Rubalcaba por evitarlo, se rompe la disciplina de voto, haciendo gala del profundo deterioro del PSOE como partido político con aspiración mayoritaria, más parecido al ejército de Pancho Villa que a un instrumento político creíble y fiable para asumir, como antaño, las riendas del gobierno.
            Pero si lo anterior es grave, se agrava aun más si observamos lo que hay alrededor que, a todas luces, evidencian que las cosas pueden empeorar. Ayer mismo en el Congreso de los Diputados se visualizó el merecido deterioro y la desconfianza ciudadana en nuestras instituciones democráticas, comenzando por la mayoría de los partidos políticos y sus respectivos grupos parlamentarios. Aunque con el concurso del PP, UPyD y el PSOE, gracias al esfuerzo de Rubalcaba, se consiguió dar vía libre a lo que establece la Constitución por un 85% de la Cámara, el resto, salvo algún que otro diputado de algún grupo minoritario, se dedicó a protagonizar una bochornosa sesión parlamentaria en base a supuestos que nada tenían que ver con el orden del día. Es lo que desgraciadamente hay fuera de la responsable actitud de los grupos mayoritarios. Izquierda radical, en sus diversas versiones, y nacionalismos extremos, es lo que se ofrece a la ciudadanía como alternativa al bipartidismo con sus respectivas proclamas antidemocráticas. Así de crudo y así de inestable. No en vano ayer mismo, sin ir más lejos, si algunos diputados hubieran contado con más apoyos y el bipartidismo con menos, de las mismísimas Cortes Españolas hubiesen surgido tres nuevas repúblicas (catalana, vasca y gallega) como inicio manifiesto del desmantelamiento del Estado, asunto sin precedentes a lo largo de toda la Historia Universal. Y el problema, tras el varapalo de las europeas a PSOE y PP, no ha hecho más que empezar. Menos mal que, como ven, IU, CiU, PNV, ERC, Amaiur, BNG, Compromís, Podemos…. y compañía, con la responsabilidad que les caracteriza y su manifiesto respeto a las reglas de juego democráticamente establecidas no dudarán un instante en ponerse de acuerdo para garantizar en el futuro la necesaria estabilidad gubernamental que todo Estado requiere.
            Mientras tanto Hacienda descarta subir los impuestos al alcohol y al tabaco en la reforma fiscal que se avecina, el juez Ruz rastrea el dinero de Bárcenas en India, Taiwan y Tailandia, y Artur Mas da un ultimátum a Durán, que justificó ayer su abstención porque España le excluye, consistente en que o apoya el plan soberanista o se va. Sólo faltaría que el mismísimo Durán se convirtiera a estas alturas en un catalán de segunda como los que discrepan del régimen independentista.
            Y mientras media Europa se queda sin taxi por la, según los taxistas, competencia ilegal de los coches compartidos a través de Internet, con huelgas y protestas en Madrid, Barcelona y otras muchas ciudades europeas, en Irak la inestabilidad y la violencia ganan terreno a pasos agigantados. Las milicias radicales suníes, tras tomar Mosul, la segunda ciudad iraquí, reanudan su ofensiva contra el gobierno chií y avanzan sin que nadie les ponga freno hacia Bagdad, uniendo sus territorios en Irak y Siria. Es obvio que no sólo en España las cosas pueden empeorar, más aun si entre todos nos empeñamos en que así sea.


                                               Jorge Cremades Sena