domingo, 22 de febrero de 2015

MADRID, ENCUESTAS PREOCUPANTES

                        A nadie se le oculta que ganar Madrid, tanto la capital como la Comunidad, es el esencial objetivo de cualquier partido político que pretenda gobernar en España. No en vano la movida madrileña (y no la de la época de Tierno Galván), me refiero a la movida política, tiene a nuestros líderes políticos soliviantados, mientras las encuestas no dan esperanzas para una gobernabilidad tranquila tras las elecciones. Así sucede con la última de Metroscopia por la que, en caso de corresponderse con los resultados definitivos, obligaría a consolidar un probable Gobierno de Madrid mediante pactos a derecha o a izquierda y, seguramente, con más de dos partidos. Según dicho sondeo, aunque el PP ganaría las elecciones con un 28%, no evitaría un verdadero descalabro respecto a los resultados anteriores y pasaría de tener 72 escaños en la Asamblea a obtener sólo 38, mientras que el PSOE pasaría a ser la tercera fuerza política al obtener el 17% de votos, pasando de los 36 diputados actuales a tener sólo 23; en tanto que, las otras dos fuerzas políticas con representación actual en la Cámara (IU con 13 escaños y UPyD con 8), según la encuesta, andarían rozando el 5% de votos con la esperanza de conseguir al menos una mínima representación. Sin embargo, frente a esta debacle casi generalizada de los actuales partidos con representación en la Asamblea, entrarían con fuerza, según la encuesta, dos nuevas formaciones políticas: Podemos que, con el 24´6% de votos y 34 escaños, pasaría a ser segunda fuerza, y Ciudadanos que, con el 15´8% y 21 escaños, se convertiría en la cuarta fuerza política. Vayan haciendo cábalas de posibles acuerdos en una Cámara compuesta por 129 diputados, quedando la mayoría suficiente para una tranquilidad gubernamental en 65 escaños, sólo alcanzable, paradójicamente, con la suma de los 38 escaños del PP y los 34 de Podemos, lo que, ante la evidencia de un más que improbable acuerdo gubernamental entre ambos (aunque en política nada es intrínsecamente descartable), obligaría a cualquiera de ellos, como primera y segunda fuerza respectivamente, a alianzas a tres bandas para conseguir mayoría estable, salvo que se optase por gobiernos débiles basados en acuerdos parlamentarios puntuales… o, quién sabe, si, como en Grecia, a la convocatoria de nuevos comicios para ver si los ciudadanos ofrecen otros resultados más razonables.
            Si a nivel del Estado español ya se apunta a que el próximo debate en el Congreso sobre el estado de la Nación puede ser el último con el formato de un “cara a cara” entre el Presidente del Gobierno y el Jefe de la Oposición, a nivel autonómico como en Madrid parece más que probable que sea lo que sucederá. Y conociendo el percal de nuestros políticos (nada que ver con otros muchos colegas europeos) la ingobernabilidad está casi servida. Ante semejantes perspectivas, no extraña que los distintos partidos anden convulsionados a nivel interno para elegir a sus candidatos y a nivel exterior para airear las debilidades de sus contrincantes, especialmente de los partidos nuevos que tienen mucho más fácil vender la burra a los electores. El empuje de Podemos y Ciudadanos ha nublado el horizonte tranquilo, no sólo del PP y el PSOE en la alternancia, sino también el del resto de partidos minoritarios, como IU o UPyD, por ejemplo, cómodos en la cuota de poder representativo para seguir mirándose el ombligo.
            Entretanto, según una encuesta de NCReport el 61´2% tacha a Podemos de corrupto y un 56´6% pide la dimisión de Monedero, en tanto que la mayoría de españoles cree que un gobierno de este signo desestabilizaría el país, mientras que, según expertos, el coste de contratar a un trabajador con sus planteamientos subiría un 33%, cuando además se detectan 199 votos “fraudulentos” en las primarias del partido de Iglesias, sospechándose que se trata de un “pucherazo”. Además, tras todo lo acaecido con Tania Sánchez, Alberto Garzón, candidato de IU, aunque dice estar buscando un pacto con Podemos, asegura tajante: “No soy el caballo de Troya de Podemos”, mientras los sondeos sitúan a su formación política bajo mínimos.
            Por su parte el PSOE se da un respiro tras la aplastante victoria de Gabilondo, especialmente para Pedro Sánchez, mientras César Luena manifiesta que “Nuestro cambio tiene resistencias internas y externas, pero las venceremos”. Y todo ello reforzado por una reunión de socialistas europeos celebrada en Madrid, en que los principales líderes socialistas de Europa respaldan a Sánchez y prometen ideas realistas frente a la demagogia, especulando algunos si la retirada de un inicial discurso repartido por el PSOE pidiendo “deshacerse” de la troika, para cambiarlo por otro, obedece al citado realismo. En todo caso, bienvenido sea el cambiazo, aunque sólo sea para evitar en el futuro la actual imagen de un Tsipras preparando contra reloj la “traición” a su programa tan repleto de falsas promesas que nada tienen que ver con el realismo que promete Sánchez. ¿No es mejor dejar este aventurerismo político a Podemos e IU y, entretanto, desenmascarar la inviabilidad de su demagógico proyecto?
            Y mientras en una audiencia privada el Papa Francisco dice a Merkel que “El oficio de un Jefe de Estado es proteger a sus pobres” y la canciller alemana le contesta que “Tratamos de hacerlo lo mejor que podemos”, los podemistas eluden pronunciarse, por más que se les pregunte, sobre el impresentable e intolerable encarcelamiento del alcalde de Caracas, así como de otros líderes de la oposición venezolana, llegando como mucho a hacer una denuncia genérica contra cualquier violación de los derechos humanos, como hizo Bescansa anoche en la tele.   
            En cuanto al futbol se refiere, el Barça se da un batacazo morrocotudo en su propio campo cayendo derrotado 0-1 ante el Málaga, con lo que permite al Real Madrid distanciarse a la cabeza de la tabla si es capaz de ganar hoy su partido en Elche.

                                                Jorge Cremades Sena