viernes, 27 de febrero de 2015

OFENSIVA DE ARTUR MAS

                        El Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, sigue erre que erre en sus trece sin enterarse de que vive en un Estado Democrático en el que, como requisito básico para la convivencia, hay que cumplir la ley, sobre todo una vez que los tribunales competentes dictaminan respecto a las discrepancias que en la interpretación de la misma pueda haber. Un asunto que cualquier demócrata entiende a la primera de cambio, por tanto, o Mas no es demócrata o es demasiado torpe. Pues bien, mientras la Generalitat inicia una campaña internacional para denunciar la sentencia del TC que anula su farsa del 9-N y su ilegal ley de consultas, un órgano de la propia Generalitat, el Consejo de Garantías Estatutarias, da la razón al PP y dictamina que las estructuras de Estado que CiU y ERC pactaron incluir en los presupuestos vulnera la Constitución. No sabemos si en la citada campaña internacional contra el TC (institución perversa españolista creada para hundir a Cataluña), incluirá también su animadversión hacia el Consejo de Garantías Estatutaria de la Generalitat y su dictamen contrario a sus pretensiones (sólo cabría hacerlo como institución perversa catalanista creada para hundir a Mas), pero de lo que estamos seguros es de que, entretanto, no hará ninguna campaña a favor del Fondo de Liquidez Autonómico que, ayer mismo, transfirió 8.200 millones de euros a Cataluña (un 30% del dinero de las comunidades) para aliviar la penosa situación a que la pésima gestión de Mas ha abocado a los catalanes. Por su parte, el CGPJ suspende al juez Vidal durante tres años por haber redactado la ilegal “Constitución catalana”, cuando, como cualquier otro funcionario (y más aún por su especial responsabilidad) está obligado a cumplir y, en su caso, a hacer cumplir la ley ya que entre todos los ciudadanos le pagamos simplemente para que imparta justicia y no para otras cuestiones por interesantes que sean o puedan ser. En fin, un caos comprensible auspiciado por la falacia antidemocrática independentista que, al no zanjarse desde el principio por parte del Estado, con excesivas condescendencias ante los excesos de los gobernantes, al final provocará que hasta el más tonto haga bolillos. Al tiempo, para verlo. ¿Qué sucedería si un magistrado redactara una nueva Constitución española eliminando las CCAA con un claro objetivo de Estado centralista? Seguro que pasaría a ser un auténtico fascista español. En fin, sin más comentarios.
            Mientras tanto, al autoproclamado Jefe de la Oposición Pablo Iglesias y a su partido Podemos, le están lloviendo críticas por su abandono del Parlamento Europeo, ya que, de los cinco diputados actuales, sólo quedarán dos en marzo por estrategias electorales ya que prefieren dedicarse a otras instituciones políticas en España y a ello se presentarán en las elecciones; asimismo Iglesias es criticado por ausentarse de una votación en el Europarlamento para, como Jefe de la Oposición, dar un mitin en Madrid. Y además determinados candidatos de Podemos impugnan las elecciones internas por fraude, dando 48 horas a la Comisión de Garantías antes de acudir a los tribunales; denuncian un “pucherazo” en la elección del representante de los inscritos en el extranjero, pues al eliminar 199 votos de una IP de Rusia, permitió ganar a la candidata oficial de Iglesias. No siendo malévolos, podríamos dejar el asunto simplemente como errores de la democracia virtual que propugnan, en la que, como ya saben, la solución final siempre es “lo que diga el pueblo”… a través de sus móviles. ¡Ah, y de forma espontánea! Al no existir “castas” nadie influye en las votaciones.
            Bueno, aterrizando de lo virtual a lo real, el juez Ruz imputará a Bárcenas por un delito fiscal del PP en 2008 y pide que Hacienda calcule el fraude por las donaciones ilegales, mientras el juez Andreu imputa a otros 37  ex altos cargos por el uso de las “tarjetas black” en el descarado saqueo de Caja Madrid. Y, mientras Fomento asume que pagará más para no cerrar las autopistas, aunque recurre el fallo judicial y negocia con los acreedores, se publica que Tomás Gómez ocultó un coste adicional de 42 millones en su gran proyecto, el dichoso tranvía de Parla. Finalmente, y ante las críticas que ya dan por seguras, se anticipa en algún medio la noticia de que aprender a rezar ya era parte de la asignatura de religión con el PSOE.
            Y, hablando de PSOE, Zapatero la vuelve a liar. Sin aviso alguno, ni al Gobierno ni a los dirigentes de su  propio partido, el bueno de ZP y Moratinos, se reúnen en Cuba con Raúl Castro y provocan una crisis con el Gobierno (no sabemos si también con la cúpula del PSOE), al extremo de que Exteriores tacha la visita de “extraordinaria deslealtad”. Mientras el ex presidente asegura que buscaba el “interés general”, no faltan especulaciones sobre si el objetivo es el general interés que, tras el desbloqueo del embargo de los EEUU y la tímida evolución política del régimen cubano, suscita la isla internacionalmente para el mundo de los negocios. En todo caso, Moratinos ya ha dicho que no volverá a suceder.
            Lo que no debiera suceder jamás son los desmanes del Estado Islámico que con sierras, martillos y otros instrumentos contundentes se dedican a destruir a mazazo limpio buena parte de la herencia cultural milenaria de Oriente Próximo, un atentado intolerable contra el arte asirio, privando a generaciones venideras del disfrute de las mismas y la fuente de conocimientos, como han hecho en Mosul al destrozar para siempre piezas de incalculable valor de su patrimonio arqueológico. Y nadie hace nada para evitarlo, aunque, visto lo visto, si asesinan salvajemente a todo aquel que consideran enemigo, poco se puede esperar que este atentado al pasado y a la cultura merezca mejor respuesta. Se puede estar preparado para asumir que en guerras abiertas se produzcan muertes y destrozos materiales a consecuencia de los bombardeos y las balas, pero es inasumible que estas se produzcan adrede cuando pueden ser evitables, añadiendo a los hechos un plus de repugnancia inimaginable. Y la Comunidad Internacional en la inopia.

                                                Jorge Cremades Sena