miércoles, 25 de febrero de 2015

PATÉTICO, CAPO, LADRÓN, MENTIROSO, SINVERGÜENZA…

                        Son algunos de los términos que se escucharon ayer en el debate sobre el estado de la Nación, un espectáculo bochornoso e indigno de parlamentos democráticos consolidados y serios. Con un lenguaje casi barriobajero, en el que cayó incluso el propio Rajoy, no haciendo gala de su peculiar flema al decir a Sánchez “No vuelva usted aquí a hacer y decir nada. Ha sido patético”, los nuevos portavoces y alguno de los viejos, se despacharon bien llamándole desde “capo” a “sinvergüenza”, que Sánchez lo extendió a todo el grupo popular (“Traen propaganda pero no la razón. No tienen vergüenza”, fue la frase), hasta “ladrón” o “mentiroso”, para regocijo y aplauso de sus respectivas bancadas por el alto nivel argumental de unos u otros. Era obvio que lo menos importante para nuestros representantes políticos era el estado de la nación y, cada uno de ellos, a remolque con su peculiar España en blanco y negro o en colores, sólo buscaba reivindicarse ante los suyos, en algunos casos con una clara clave interna, que el propio Rajoy, más veterano en estas lides, intentó usar en su provecho, como al decir a Sánchez “Me lo tomo yo a usted más en serio que muchos en su partido”. Por tanto con descalificaciones gratuitas, ni siquiera se reparó (a nadie le interesaba) en algunas de las propuestas, con claros matices electoralistas, que prometió el Presidente del Gobierno en su exposición inicial (como las ayudas de 1.200 euros a familias monoparentales, la segunda oportunidad para quitas o aplazamientos, ayudas a autónomos con bonificaciones, tarifas reducidas para contratos indefinidos…), ni en valorar los evidentes buenos resultados macroeconómicos, ni en reconocer que fue bueno eludir el rescate tipo Grecia (que ni le reconocen, cuando se empeñó en ello), ni nada de nada… Ni siquiera para, reconociendo la mejor situación descrita por Rajoy, exigirle la inmediata puesta en funcionamiento de medidas urgentes para la gente que peor lo está pasando en nuestro país. Ni siquiera para valorar la viabilidad o no de los tres millones de empleos prometidos por Rajoy a razón de unos 500.000 anuales, ni el previsto crecimiento del 2´4% del PIB para este año… Y, entretanto, Iglesias, que, hoy por hoy, no tiene ni un diputado en el Congreso, exigiéndole desde la calle a Rajoy un cara a cara (desautorizando así a toda la oposición parlamentaria), mientras arrebata puñados de votos entre todos los que, estando dentro del hemiciclo, eran incapaces de ponerse de acuerdo ni para hacer un diagnóstico ponderado y real de la situación, cargando las tintas en un exagerado catastrofismo, en beneficio, no de ellos mismos, sino de quienes, sin ninguna propuesta razonable, pretenden seguir pescando en río tan revuelto. Más vueltas a la corrupción, que se está investigando en los tribunales, y más acogimiento al lamentable “y tú más”.  
            Entretanto el TC retrasará sine die el fallo sobre el aborto tras la última reforma del PP y probablemente acordará en pleno extraordinario anular la consulta de Artur Mas. Y, por su parte, CCOO obliga a sus dirigentes a hacer públicos sus bienes.
            En cuanto se refiere al exterior, el Eurogrupo acepta el programa de reformas que promete Grecia, con lo que se pretende calmar a los mercados, tras la promesa de Tsipras de bajar un 56% el gasto en los ministerios y mantener los recortes de empleo público y las privatizaciones; es decir, lo contrario de lo prometido a los griegos para ganar las elecciones, por más que Pablo Iglesias esté vendiendo el gobierno griego de Syriza como la bendición llegada del cielo cargada de maná. Y, por su parte, en Venezuela los opositores de Maduro denuncian a Podemos por financiación ilegal.
            En cuanto a los deportes, el Barça vuelve a superar al City ganando en Manchester 1-2 con goles de Suárez, en la ida de Champions, a pesar de fallar Messi un penalti en los últimos minutos.

                                                Jorge Cremades Sena