miércoles, 10 de septiembre de 2014

CHANTAJE TOTALITARIO INACEPTABLE

                        El líder de ERC, Oriol Junqueras, sin tapujos ni especulaciones de ninguna clase (a diferencia de Mas), da una vuelta de tuerca en su deriva totalitaria y lanza un órdago, nítido y concreto, al Estado de Derecho. Si el Tribunal Constitucional impide el ilegal referéndum que los independentistas catalanes, con Artur Mas a la cabeza, pretenden convocar el 9-N, instará a los catalanes a que recurran a la “desobediencia civil”, insólita estrategia en cualquier político democrático que ejerce su labor en un Estado de Derecho. Un chantaje en toda regla al Estado de Derecho y a las autoridades que han de velar por el mantenimiento y consolidación de la libertad y la democracia con arreglo a la legalidad emanada del mismo. En definitiva, una estrategia delictiva de desobediencia civil en toda regla que llevaría a los catalanes a ponerse fuera de la ley. Para colmo compara su estrategia con la de Martin Luther King para erradicar la discriminación de los hombres por razones raciales, equiparando cínicamente situaciones y objetivos totalmente distintos no sólo en el tiempo, sino también en el rango del objetivo perseguido y en el marco legal establecido. En definitiva una invitación insólita a dar un golpe de Estado en toda regla, cuyas consecuencias pueden ser catastróficas.
            La otra noticia que acapara las portadas de los diarios es el anuncio público de Ana Botella de su renuncia a presentarse como candidata a la alcaldía de Madrid, al parecer, ante los malos resultados de las encuestas y la falta de apoyos de su propio partido. Botella se aparta de la lucha por Madrid, facilitando a Rajoy la elección del nuevo candidato que la sustituya. Desde los aledaños del Gobierno señalan que “el candidato será el mejor situado en las encuestas para ganar las elecciones”. Lógico, no van a elegir al peor situado. Desde el PP, sinceramente o no, todo son elogios a la gestión de Botella, que públicamente admite que la presión de su familia en su decisión ha sido clave. Lo típico en estos casos. Desde la oposición, con mayor o menor virulencia, una crítica a la gestión de Botella en el Ayuntamiento, recordando su actuación personal en Madrid Arena, en la candidatura para los Juegos Olímpicos, en la huelga de la limpieza e, incluso, hasta en la caída desgraciada de ramas de árboles que han provocado desgracias personales. Algunos, por todo ello, apuntan a su mala suerte, mientras otros señalan la losa de ser la esposa de Aznar que pesa sobre ella. Ahora, habrá que estar atentos sobre los candidatos, mejor candidatas, que más suenan, como Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes o Soraya Sáenz de Santamaría.
            En cuanto se refiere a otros asuntos, mientras, según la OCDE, los españoles tardan nueve años de media en finalizar sus estudios universitarios con éxito, Economía multa a Deloitte con 12 millones por su papel en Bankía, en tanto que la jueza Alaya prepara otra macrocausa por la corrupción en Andalucía al encontrar vínculos entre los ERE y los cursos de formación. En definitiva, no sé si esto de llevárselo crudo tiene algo que ver con el hecho de que 433 españoles declaran más de 30 millones de euros de patrimonio, superando en un 23% a los que declaraban semejante patrimonio en 2011 y casi duplicando las cifras previas a la crisis en que lo hicieron 233 personas. Como se ve, hay algunos que para nada han notado la crisis, sino todo lo contrario, se han forrado con ella. Bueno, y mientras Obama presenta hoy su plan contra el islamismo radical, en España el Ministerio de Interior eleva la alerta ante un riesgo de atentado yihadista. Lo que nos faltaba.
            Y, mientras el primer informa oficial después de seis meses del siniestro, desvela que el MH17 estalló por impactos externos en el espacio aéreo ucraniano, en Reino Unido andan de cabeza por el legal proceso independentista de Escocia, donde tanto el conservador Cameron, como su socio liberal demócrata Clegg, así como el líder de la oposición, el laborista Miliband, unen sus fuerzas para convencer a los escoceses de que no rompan los vínculos de la Unión que libremente acordaron a principios del siglo XVIII cuando eran reinos independientes. Nada que ver ni en la forma ni en el fondo, ni en los avales históricos ni en el marco legal, con el esperpéntico proceso que pretenden, sí o sí y caiga quien caiga (incluido el Estado de Derecho), los independentistas catalanes.


                                               Jorge Cremades Sena