jueves, 18 de septiembre de 2014

VOTA ESCOCIA, LA UE EXPECTANTE

                        No cabe duda, es la noticia nacional, europea e internacional. Escocia vota hoy en un referéndum que no sólo puede finiquitar tres siglos de existencia del Reino Unido (si lo hiciera Cataluña finiquitaría más de cinco siglos de España) sino que puede marcar el modelo futuro de Europa (si lo hiciera Cataluña de forma ilegal, a diferencia de Escocia, no sólo marcaría el modelo futuro sino que además heriría de muerte la esencia de la UE, basada en la estricta aplicación de la legalidad). Sin un resultado previsible, aunque con una pequeña ventaja del “no”, en que coinciden las tres últimas encuestas realizadas aunque con un porcentaje de indecisos del 10% y una probable participación masiva, Europa cierra filas frente al abismo escocés, que pone en juego mucho más que el incierto futuro de Escocia en caso de ganar el “sí”, pues, entre otros, catalanes y flamencos, de momento, por no hablar de vascos, por ejemplo, lo verían como un “precedente” a imitar fervientemente y, al margen de la legalidad del país respectivo al que pertenezcan dichos territorios, abrirían un inestable e incierto futuro en el mapa político europeo. Mientras Rajoy avisa de que los 28 Estados miembros de la UE coinciden, como es lógico, en “no dar facilidades a quien salga y quiera volver a entrar en la UE” (obviamente no se trata de un juego de niños irresponsable) y califica los procesos independentistas como “un torpedo en la línea de flotación de la UE”, cuyo espíritu desde el inicio es la unión de Estados pero no la destrucción de los mismos, Cameron se justifica manifestando que “el apoyo a la independencia sería mayor si me hubiera negado al referéndum”, un futurible que, en todo caso, nunca sabremos su desenlace, aunque, obviamente, como la legalidad del Reino Unido lo permite, es probable que la negativa a la aspiración legal de independencia de buena parte del pueblo escocés (aunque no de todo el pueblo) iría “in crescendo” ante una negativa política sin base jurídica alguna. En todo caso, tanto Salmond como Cameron, debieran haber pactado el requisito de una mayoría cualificada, pues, condenar a medio pueblo escocés a seguir perteneciendo al Reino Unido o a una Escocia independiente, fuera de la libra y de la UE, porque así lo quiera la otra mitad más uno, me parece que es jugar peligrosamente con el futuro de la gente y, al margen de lo que resulte en el referéndum, lo que ya se ha logrado es una división del pueblo irreversible e irreconciliable. Cuestión distinta sería si asuntos tan trascendentales fueran decididos por una amplia mayoría de la población que, al margen de los daños causados a los perdedores (éstos siempre van a existir), garantizaría la estabilidad futura.
            Bueno, y en cuanto a lo nuestro, es decir, al asunto catalán, ya se sabe que el Gobierno celebrará una reunión urgente en cuanto Mas convoque la consulta en Cataluña, actuando el Consejo de Ministros este mismo fin de semana, si el President firma el decreto ilegal para llamar a las urnas. Esperemos que el Gobierno no sea acusado de amenazas por su actuación, pues en España ya sabemos que todo es posible. Y, mientras los ministros siguen en alerta sobre ese posible Consejo extraordinario, aunque sea el sábado, para aprobar el recurso contra la consulta de Mas, una vez más el PSC vota en el Parlament dividido a la hora de oponerse a la consulta. Una vez más ¡qué hace el PSOE sin crear su propia federación en Cataluña como en el resto de CCAA! Es incomprensible que prefiera seguir manteniendo al PSC como interlocutor socialista en Cataluña, cuando, a las pruebas me remito, los objetivos políticos de una buena parte de sus militantes y dirigentes, minoritarios o no, consisten en la prevalencia del nacionalismo sobre el socialismo y, además, aun estando en minoría a nivel interno, en desacatar la disciplina del sentido mayoritario del voto, en una estrategia claramente de tintes totalitarios. Todos parecen ignorar que el nacional-socialismo es altamente peligroso.
            En cuanto a asuntos de corrupción, el Parlament reprueba a Jordi Pujol, pues todos los grupos, excepto CiU, condenan los “actos delictivos” del ex president y le piden a la Generalitat que se persone en la causa. Entretanto se conoce que el socialista Marcelino Iglesias, siendo Presidente de Aragón, amañó el contrato de una obra pública y la infló en 150 millones; lamentablemente, como ven, al PSOE le crecen los enanos por todas partes, por lo que de ninguna de las refriegas políticas es capaz de salir indemne. ¡Qué pena! Y eso que nadie puede negar, de momento, la buena intención de Sánchez por poner orden en el corral.
            Por cierto, mientras el PSOE pide al Gobierno mayor implicación en la alianza contra los yihadistas, el Ministerio de Defensa enviará a Turquía con la OTAN una batería de misiles y desplegará 130 militares en la zona.
            Y una buena noticia. Unos 150.000 contribuyentes han informado de su patrimonio en el extranjero a Hacienda desde 2012, cuando el Gobierno aprobó detallar al fisco el patrimonio en el extranjero. Así, con la declaración de más de 100.000 millones en el extranjero (¡imaginen lo que habrá!) se han aflorado este año 20.449 millones de euros que, obviamente, alivia los ingresos del fisco.         
            En cuanto al deporte, con más pena que gloria el Barça derrotó 1-0 al Apoel en el partido inaugural de Champions en su grupo, mientras que el Shakthar, en el suyo, dominó al Athletic en San Mamés aunque empataron a cero.   


                                               Jorge Cremades Sena