lunes, 12 de enero de 2015

CLAMOR POR LA LIBERTAD

                        Durante la tarde de ayer París se convirtió en algo más que en la capital de Francia, y Francia en algo más que en nuestro país vecino del norte. Con más de un millón y medio de manifestantes en la capital y bastantes más en otros lugares del país (unos cuatro millones en total), con medio centenar de mandatarios de otros tantos países, el suelo galo se convirtió en un clamor ensordecedor por la libertad. Un clamor sin precedentes, salvo que nos remontemos a la feliz noticia del fin de la Segunda Guerra Mundial que, obviamente, provocó una explosión de inmenso júbilo en las calles parisinas. Ahora, nada de júbilo, sino la exigencia y la advertencia a los liberticidas de que, al margen de credos, de ideologías o de legítimos intereses, los ciudadanos libres no estamos dispuestos a dejarnos avasallar por quienes hacen de la violencia, la tiranía y el fundamentalismo intransigente su razón de existir y además pretenden imponerlo a los demás. En este caso, una explosión de protesta y rechazo del odio yihadista que convierte en sus enemigos tanto a los cristianos, a los judíos y a los musulmanes que, a diferencia de ellos, buscan, sin odio alguno, una convivencia en paz y en libertad basada en la tolerancia. Por eso y para eso, todos unidos por la libertad en un gran acto, el de ayer, frente al terrorismo. Una inmensa marcha encabezada por Hollande (como el último presidente, que no el único, cuyo país ha sido golpeado), acompañado por decenas de colegas suyos en tan altas responsabilidades, pero tan distintos (entre otros) como Merkel, Tusk, Cameron, Boubacar, Rajoy, Netanyahu o Abbás, quienes en pro del valor supremo de la libertad y especialmente contra la barbarie del fundamentalismo aparcan, aunque sea por unos instantes, sus legítimas diferencias e intereses para unirse a este clamor. Ahora bien, conviene recordar que no basta tan elocuente gesto si, a partir de mañana, cada uno de ellos en su respectivo país se olvida de una obligada y urgente cooperación frente a esta plaga que amenaza a todos. No basta pues con condenar puntualmente la masacre de París, en lo que pueden coincidir todos los hombres de bien; se requiere además una permanente colaboración de todos para que, como ha sucedido ahora, los terroristas no campen a sus anchas, cargados de armas y explosivos, amenazando la seguridad ciudadana de forma tan vil. Obviamente algo falló estrepitosamente en términos de prevención.
            Por tanto, de momento, parece ser que Europa estrechará la colaboración policial, reforzará el control en fronteras y aumentará la vigilancia sobre internet; los ministros de Interior instan a defender la democracia con mayores controles de fronteras, viajeros y mensajes en las redes sociales. Asimismo parece que Europa y EEUU se disponen a acordar una mayor colaboración y refuerzo del control aéreo y vigilar el proselitismo terrorista en internet. Entretanto, mientras la prima de un terrorista ceutí se convierte en la sexta española reclutada por el IS, España teme el retorno de unos 1.500 terroristas a Marruecos procedentes de Siria, en tanto que es incendiado un periódico alemán que también publicó las viñetas satíricas sin que, afortunadamente, haya habido víctimas mortales. Y, además, se conoce que la terrorista huida de París era un “correo” del IS y habría pasado más veces por España. En fin, toda una serie de hechos que ponen en evidencia que algo se está haciendo rematadamente mal en la lucha antiterrorista y, aunque llevan razón, quienes defienden que las medidas que haya que tomar no hay que hacerlo en caliente, no es menos cierto que habrá que tomarlas, sin prisas pero sin pausas, de forma contundente en defensa de la seguridad pues sin ésta es imposible el ejercicio de la libertad. Por cierto, aunque se refiera a otro tipo de terrorismo, destacar que el Tribunal Supremo cuenta con el aval de la UE para no excarcelar etarras.
            Y mientras el multimillonario estadounidense de origen húngaro, George Soros, invierte en el Santander nada menos que 500 millones, tanto Repsol como Cepsa bajan del euro sólo en sus gasolineras de bajo coste. En fin, el mundo de los negocios. Por su parte Alfonso Alonso, el Ministro de Sanidad, dice que “no van a ser los políticos quienes prescriban el tratamiento contra la hepatitis C”… lleva razón, los políticos (sobre todo cuando gobiernan) lo que deben hacer es poner a disposición de los enfermos cualquier medicina que para curar sus enfermedades prescriban los facultativos.
            Por lo que respecta a los deportes, en fútbol, el Barça derroba al Atlético de Madrid, 3-1, con goles de Neymar, Suárez y Messi, dando así un respiro a la crisis y a Luis Enrique; mientras que en baloncesto, Pau Gasol, con 46 puntos y 18 rebotes en un partido, se convierte en leyenda en Chicago, sólo Jordan había logrado semejantes cifras.

                                    Jorge Cremades Sena